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Gonzalo Álvarez Marañón El futuro de las firmas digitales para proteger tu dinero está en la criptografía con umbral Las criptodivisas han llegado para quedarse pero, ¿cómo de robusta es su seguridad? Analizamos varias alternativas criptográficas en este artículo.
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La mujer se queda atrás en la tecnología profesionalAndrés Macario 13 junio, 2019 ¿Podemos permitirnos una tecnología sin apenas mujeres? En mi opinión es volver a cometer errores seculares, de cuando el conocimiento y la ciencia parecía patrimonio del género masculino. Si la tecnología es el motor de la nueva economía y también el factor de transformación, no podemos permitirnos el lujo de no contar con la mujer para cambiar una sociedad en la que defendemos el papel primordial del género femenino. No hay una única forma de desarrollar tecnología, ni una única forma de desarrollar aplicaciones o gestionar datos. La mujer tiene que aportar su punto de vista para que el sistema sea saludable a largo plazo. A la concentración de los especialistas en tecnología por países, se une este otro problema de desigualdad aún más preocupante: según datos de Eurostat, menos del 17% de los empleos en TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) son titularidad de las mujeres europeas. Esta circunstancia agrava el problema de la brecha salarial, porque son profesiones comparativamente con mejores salarios, y deja a este sector huérfano de aptitudes que pueden aportar las mujeres. Además es una situación que empeora, ya que el porcentaje de mujeres ha descendido seis puntos en la década 2006-2016 (último dato publicado). Se trata de un mal extendido en toda la Unión Europea y solo los países nórdicos superan el 20% de mujeres en empleo tecnológico. El caso de España es aún más grave en este aspecto, ya que las mujeres han pasado a suponer casi el 20% de las especialistas en TIC a suponer poco más del 15%. La situación se vuelve aún más paradógica teniendo en cuenta que la gran mayoría de estos especialistas cuentan con una educación universitaria, el 80% en el caso español, cuando de media en la Unión Europea los universitarios suponen un 60%. Este dato me hace pensar que en España formamos en gran medida ingenieros para los puestos de contenido tecnológico cuando, sin embargo, hay muchos puestos que requieren probablemente una formación profesional para desarrollar determinadas aplicaciones digitales. Al parecer, este desequilibrio no se limita a la región de Europa. En toda la OCDE, el porcentaje de hombres que trabaja como especialista en TIC es del 5,5% frente a un 1,4% de mujeres. En Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, el porcentaje es entre un seis y un siete de los hombres y un dos en mujeres. En países como Australia los valores son peores y en Suiza se abre aún más la distancia con ocho y uno por ciento respectivamente. Incluso cuando el peso de los especialistas en TIC aumenta sobre el empleo, parece incrementarse la diferencia, como el caso de Finlandia, con un diez por ciento de hombres que trabajan en tecnología, ocho puntos menos en el caso de las mujeres. ¿Realmente podemos mantener las bases de la nueva economía sin mujeres? Una profesión ya de por sí masculinizada reduce la atracción para las mujeres, por lo que es necesario localizar si el problema se encuentra en la política de las empresas, en la oferta de las universidades o en la orientación laboral en edades más tempranas. Resulta curioso que países como Bulgaria y Rumanía, con niveles más bajos de empleo tecnológico – probablemente han empezado más tarde- registren los más altos porcentajes de mujeres, cercanos al treinta por ciento. ¿Nos adelantarán en el futuro? En la era de la tecnología, no podemos dejar fuera a las mujeres. La ciencia es la madre de la tecnología A finales de los años 80 del siglo XVIII nacía en Londres, en el seno de una familia aristocrática, George Gordon. A los tres años perdió a su padre y a los diez, cuando murió su abuelo William, heredó sus propiedades y su título de barón. A partir de entonces se le conocería como Lord Byron. Se educó en el Trinity College de Cambridge y a los dieciocho años publicó su primer libro de poesía. Fue en la veintena cuando una memoria de un viaje realizado por Europa –incluyendo su paso por España- le llevó a la fama como poeta. En 1815, Lord Byron se casó con una mujer que profesaba pasión por las matemáticas. Ese mismo año tuvieron una hija a la que llamaron Ada. Pero, solo un año más tarde, el barón poeta se separó y emprendió una vida errante por Europa. Ada Augusta Byron creció en plena época victoriana. No conoció a su padre, pero su posición acomodada le permitió estudiar en la Universidad de Londres y conocer a figuras de la ciencia y el arte como Faraday o Dickens. Su vida dio un vuelco cuando conoció al matemático Charles Babbage, que había diseñado una máquina que debía funcionar con los elementos básicos de la informática y que nunca llegó a construir. Ada se casó con un conde y se convirtió en condesa de Lovelace. Posteriormente, como ayudante de Babbage, inventó una notación para describir algoritmos para la máquina de su mentor. Para que su trabajo no fuera censurado por ser mujer, tuvo que firmar con sus iniciales, A.A.L., el que se ha considerado primer lenguaje de programación. Ada de Lovelace, escritora y matemática británica, es reconocida como visionaria del potencial de los ordenadores para resolver problemas en muchas áreas, de las matemáticas a la música. Un país avanzado socialmente, democrático, plural e igualitario, en definitiva, un país culto, desea tener talento versado en letras. Sin embargo, la formación en ciencias es el caldo de cultivo para la tecnología, y los expertos en esta materia construyen los cimientos de la economía digital. Por tanto, el nivel de estudios en CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) o STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics por sus iniciales en inglés), constituye uno de los parámetros para medir el nivel de digitalización de una economía, sobre todo en términos de potencial. Por supuesto que el DESI (Digital Economy and Society Index) lo incluye y deja a España en una honrosa séptima posición (igual a la de 2017 y tras subir cuatro desde el anterior) con 21 graduados en CTIM por cada 1000 personas en edades comprendidas entre los 20 y los 30 años. En este punto estamos muy igualados con los países de cabecera, aún por debajo de Finlandia (24), Dinamarca (23), Reino Unido (22), al nivel de Francia y ligeramente por encima de Alemania. Cabría preguntarse si estamos aprovechando adecuadamente esta preparación de nuestros jóvenes para el mundo laboral. A juzgar por el porcentaje de especialistas en TIC que hemos visto, la respuesta es “no”. Tampoco hemos de pecar de ingenuos, puesto que no somos los únicos con problemas. En el caso de Francia, con ratio de graduados en ciencias y tecnología similar al nuestro, cuatro de cada diez compañías –fuera del sector financiero- que han intentado contratar a un especialista en tecnología, han encontrado dificultades para cubrir una vacante; un nivel similar al resto de Europa. Programar para pensar más y mejor El Plan de Educación Digital francés, que fue fundado en 2015 con una dotación de mil millones de euros, está enfocado a mejorar la eficiencia del sistema educativo y proporcionar a los alumnos las habilidades digitales básicas. Para ello empezó implementándose en doscientos colegios y trescientos institutos. Se trata de que los niños aprendan cómo funciona un ordenador y no solamente a usarlo, aprendiendo a programar desde primaria, para conseguir una puntuación en tecnología al nivel de la India u otros países asiáticos. El sistema defiende que la programación induce una determinada forma de razonar y confiere habilidades transversales para el análisis y resolución de problemas, sin que necesariamente todos los alumnos tengan que convertirse en ingenieros. Los colegios franceses han observado que en las clases de informática los niños están deseosos de terminar sus proyectos, no salen en estampida en cuanto suena el timbre… Conocer la tecnología probablemente hace a los adolescentes más responsables en su uso y los prepara para las profesiones digitales. Otro ejemplo de país con alto ratio de graduados en CTIM es el Reino Unido, donde el empleo de carácter tecnológico ha crecido significativamente en los últimos años, alcanzando un millón y medio de profesionales TIC (el cinco por ciento de su masa laboral), mientras que los graduados en Informática han disminuido más del diez por ciento y solo una de cada cinco son mujeres. El del Reino Unido es un ejemplo a observar. Cada año se crean 130 mil vacantes de empleo relacionados con la tecnología. En los últimos años, el gobierno británico ha fortalecido la formación en habilidades informáticas desde los cinco años. Además se ha constituido un colegio estatal de habilidades digitales, que proporciona instrucción gratuita en competencias digitales para alumnos a partir de secundaria. Este instituto se basa en las relaciones con la industria –con grandes empresas como socios fundadores- para conectar el vacío existente entre la educación y el mundo real y preparar a los jóvenes para las necesidades específicas de las empresas. El centro lleva el nombre de Ada de Lovelace de quien, dice, beben sus valores: curiosidad, rigor, creatividad, colaboración y resiliencia. Retos de un sistema de habilidades digitales Si queremos llegar a ser verdaderos actores del mundo digital –y no quedarnos como meros espectadores-, tenemos que empezar por poner nuestras habilidades digitales al nivel adecuado. En Europa se han identificado cuatro áreas en las que trabajar: la educación, los ciudadanos, el mercado laboral y los profesionales de tecnologías de la información. ¿Vamos por buen camino en la educación de nuestros niños y jóvenes? ¿O nos limitamos a dejarles usar el teléfono inteligente a una edad temprana para que adquieran unas habilidades de escaso provecho profesional? En el sistema educativo hay que hacer algo más que poner parches o adornos. Se trata de empezar a dotar a los colegios e institutos de infraestructuras tecnológicas con las que docentes y alumnos puedan trabajar. En paralelo, es necesario actualizar los contenidos y los modelos pedagógicos, para adaptarlos al mundo que queremos que vivan y construyan. Para ello es necesario que también se forme a los equipos docentes en habilidades tecnológicas y en la nueva forma de enseñar. Es importante, por ejemplo, enseñar a los alumnos a buscar información en Internet y verificar datos de forma fidedigna, pero también tenemos que ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico frente a todo lo digital. Sin duda, una estrecha colaboración entre el sistema educativo y la industria, porque será la única forma de alinear la enseñanza a la productividad futura. Algunos colegios cuentan con mejores equipos, profesores con habilidades digitales y un programa educativo moderno, pero de momento se calcula que no llega a una cuarta parte de los estudiantes en Europa y hay que conseguir que sea algo generalizado. No podemos permitirnos tener a una parte de la población sin habilidades digitales. Cada día hay nuevos servicios que solo se pueden obtener digitalmente o nuevas ventajas de acceder online. Aparece la figura del ciudadano desfavorecido digital, bien por su edad o por su falta de formación. ¿Cómo hacer que una parte importante de la población supere el desinterés por lo digital? Hay un trabajo de concienciación y de dar acceso al conocimiento, a la vez que se proporcionan los recursos y la formación para que la totalidad de los ciudadanos adquiera, al menos, un nivel básico de habilidades digitales, así como la protección de su privacidad y seguridad para aumentar su confianza. En el mercado laboral ya caben pocas dudas de la necesidad de contar con algo más que habilidades digitales básicas. Un nivel superior de competencias va a ser indispensable para encontrar un trabajo o emprender. Hay que mejorar las habilidades relacionadas con el ámbito profesional y algunas a las que de forma natural o intuitiva se les ha prestado poca atención, como es la seguridad. También tenemos que preparar a los directivos para que consigan ser líderes en la digitalización de sus empresas y de sus empleados. Hacen falta profesionales TIC en todos los sectores y no puede ser que crezca el número de vacantes de puestos de tecnología y a la vez tengamos una alta tasa de desempleo entre los jóvenes. ¡No tiene sentido! Como generación, tenemos la obligación de poner orden en el mercado laboral. En 2024 (no) conducirás un coche autónomoNo sigas tu pasión, sigue tu propósito
Las claves del nuevo acuerdo entre Telefónica y Google para ofrecer sus soluciones CloudThink Big Empresas 12 junio, 2019 Para las empresas, una de las grandes ventajas de la nube es la posibilidad para combinar e integrar diferentes herramientas, servicios y plataformas, dibujando un futuro marcado por los estándares abiertos y la interoperabilidad. Según un estudio de Harvard Business Review, más del 80% de empresas tienen nubes híbridas que incluyen nubes públicas, locales y privadas, una tendencia que IDC predice que continuará al alza. Un acuerdo entre Telefónica y Google para mejorar el multicloud se alinea con esta tendencia. “Los datos, el Cloud y la IA son el combustible para la transformación digital” El contexto del multicloud Más allá de la nube híbrida, la mayoría de responsables dentro de las empresas ya son conscientes que necesitan varias soluciones multicloud. Puede que encuentre una solución en la nube perfecta para un aspecto concreto, otra mejor todavía para otro diferente y una tercera que escala de manera óptima segun la tasa de uso. Sin embargo, ninguna nube puede hacer todo o, mejor dicho, ninguna nube puede hacer todo bien. Es el motivo por el que muchas empresas han comenzado a utilizar los llamados «hyperscalers» (AWS, Azure y Google Cloud Platform), para quedarse con las ventajas de cada servicio cloud diferente. Esas ventajas son variadas: diferentes servicios, ahorro de costes, mayor disponibilidad y evitar ser cautivo de un único proveedor. Una estructura multicloud bien diseñada, por ejemplo, puede mejorar la seguridad al reducir la efectividad de un ataque de denegación de servicio (DDoS). El 42% de las empresas utilizan ya una solución multicloud. Cada beneficio asociado con una estrategia multicloud puede ser vital estableciendo o manteniendo una ventaja competitiva en la economía digital. Como muchas empresas saben, esa transición sin embargo no es tan sencilla, la estrategia en la nube suele generar nuevas preocupaciones y aspectos a cuidar como la seguridad, la ubicación de los datos o el cumplimiento de la normativa. La tecnología de Google con la mejor conectividad Para ayudar en esa transición, y como partner integral en la transformación digital de las empresas, Telefónica incorporará el servicio de cloud pública de Google a su propuesta de valor multicloud en todo el mundo. El acuerdo entre Telefónica y Google en multicloud se une a la oferta ya existente que ya cuenta con las clouds públicas más relevantes del mercado, como AWS de Amazon o Azure de Microsoft. ¿En qué consiste exactamente? Ahora, además de G Suite, Telefónica comercializará la nube pública de Google, la solución de interconexión de infraestructuras a la nube Google Cloud Interconnect y Chrome Enterprise. Son las herramientas necesarias para que cualquier empresa trabaje cómodamente en la nube dentro de una estrategia multicloud. Más información: Telefónica Business Solutions Imagen: Rodion Kutsaee “Los datos, el Cloud y la IA son el combustible para la transformación digital”Telefónica: una empresa impulsada por los datos y la Inteligencia Artificial
“InspirAItion Day”: claves del éxito en el futuro de las organizacionesRafael Amorós González 12 junio, 2019 Aquellas empresas que quieran perdurar en el futuro tienen que trabajar estrechamente con startups, adaptarse a los cambios, tener un área de innovación abierta dentro de sus organizaciones para colaborar con las empresas emergentes y nunca olvidar que la tecnología es una herramienta para conseguir de manera más eficiente los objetivos, pero la parte más importante de la ecuación es el factor humano. Éstas fueron algunas de las principales conclusiones extraídas durante el InspirAItion Day (no, no es un error de escritura, se trata de un juego de palabras), que es el gran evento de SAS sobre el impacto de la inteligencia artificial y la innovación en las personas y las organizaciones. Se celebró el pasado 30 de mayo en España y contó con la participación de los mayores expertos en ésta y otras tecnologías claves del momento, procedentes de organizaciones como el MIT, Gartner, Telefónica, Bankia, Caser, PharmaMar, BBVA, la Universidad de Deusto, el Hospital La Fe o el Ayuntamiento de Madrid. Durante la jornada se debatió sobre cómo la inteligencia artificial, machine learning o la visión artificial impactan en las compañías y en la sociedad, al tiempo que se puso el énfasis en el lado más humano de la tecnología y la innovación. El encuentro constó de dos grandes bloques: Inspiration for business (I4BIZ) y el Bootcamp inspiration for data scientists (I4DS), que contaron con más de treinta ponencias y mesas redondas en las que destacados ejecutivos de empresas líderes de su sector, universidades y startups presentaron, a través de casos reales, novedosas aplicaciones de la inteligencia artificial. El área de innovación abierta de Telefónica trabaja por ejemplo con Imbenta en un chatbot con esta tecnología para mejorar la experiencia de empleado. Además, el evento contó con un espacio dedicado a la innovación en el que los asistentes pudieron participar, a través de demostraciones reales, en actividades del ámbito de la inteligencia artificial y del Data for Good (“datos para el bien”), uno de los proyectos más relevantes que SAS lleva años desarrollando, con el que impulsa el uso de la analítica y de la inteligencia artificial para ofrecer apoyo en problemas humanitarios relacionados con la pobreza, la salud, los derechos humanos, la educación o el medioambiente. El área de innovación abierta de Telefónica participó a través de la ponencia de Wayra “Prototipando el futuro: claves del éxito”. En ella se expuso cómo desde Innovación abierta se colabora con las startups, los parámetros más relevantes que se tienen en cuenta a la hora de invertir, las lecciones aprendidas en más de ocho años de liderazgo en este ámbito y los casos de éxitos en términos de inteligencia artificial. . De cloud híbrida al BI híbrido: el paso necesario hacia la inteligencia artificialUna única ecuación para emprender: 0+0=1
En 2024 (no) conducirás un coche autónomoRaúl Alonso 12 junio, 2019 Solo uno de cada cuatro conductores preferiría utilizar un coche autónomo en los próximos doce meses, pero más de la mitad querría hacerlo en 2024, año en que incluso estaría dispuesto a pagar hasta el 20% más por hacerse con él. La promesa de quitar la mano del volante es una de las más revolucionarias de las nuevas tecnologías, y aunque no parece inmediata, la expectación es máxima, no solo entre fabricantes y usuarios, también entre los emprendedores que quieren identificar nuevas oportunidades de negocio. ¿Confiaremos a nuestro coche autónomo la recogida del traje de la tintorería? Son muchas las especulaciones, y muy probablemente bastantes las sorpresas ligadas al uso de estos vehículos. Para acercarnos a esta realidad en construcción, resulta provechosa la lectura del estudio El coche autónomo: Perspectiva de los consumidores, que recientemente ha presentado Capgemini. Un análisis que concluye que el mercado pronto pasará de la expectativa a la demanda, de hecho, la consultora estima que los conductores duplicarán su interés por este tipo de vehículo en los próximos cinco años, lo que en la práctica implica que en 2024 el consumidor podría estar mayoritariamente preparado para iniciar la transición. Los millennials (hoy menores de 35 años), como grupo de edad, y los conductores chinos, en función de su nacionalidad, son los dos colectivos con mayor predisposición a utilizarlo. La duda es si la tecnología y las necesarias infraestructuras evolucionarán de forma acompasada a las expectativas. Y esto sin olvidar que el 73% de los consumidores supedita la decisión de compra a la seguridad del vehículo, y el 72% a la seguridad de sus sistemas, por ejemplo, frente a la actuación de hackers. Qué pide el consumidor al coche autónomo El estudio ha sido elaborado a partir de 5.538 encuestas a consumidores de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, China y Estados Unidos y algunas de sus conclusiones resultan inesperadas. Empezando por las más previsibles, las principales ventajas que el consumidor identifica son: Consumo eficiente de combustible: 73%Reducción de emisiones: 71%Ahorro de tiempo: 50% Con respecto a esta última, resulta curioso conocer en qué emplearán ese ahorro de tiempo los conductores, no debemos olvidar que los emprendedores más avezados seguro que están dispuestos a monetizarlo: 63% espera dedicarlo a sus relaciones personales con familia y amigos: uso de móvil, redes sociales, etc.57% lo dedicará a entretenimiento: escuchar música, ver películas y series, leer o jugar a videojuegos.48% primará el descanso: desconexión digital, dormir o meditar, por ejemplo.24% lo dedicará a cuidar de su salud: hacer ejercicio, tomar medicinas, medir constantes, etc. Llegados a este punto, parece oportuna una apreciación: de momento las propuestas que han presentado o anunciado los fabricantes no incluyen el piloto automático, lo que significa que el conductor debe seguir prestando la máxima atención a la carretera, con lo que activar su modo zen o terminar de acicalarse en el recorrido para llegar hecho un brazo de mar al trabajo parece todavía una realidad lejana. También es importante saber que el permiso para esta circulación autónoma pero vigilada aún no está permitida en las carreteras europeas, además se contempla un uso gradual que comenzaría por las vías mejor señalizadas, como las autopistas y autovías, como explica Euro NCAP, el programa europeo para la evaluación de nuevos automóviles. Ventajas de la nueva movilidad Continuando con el estudio de Capgemini, “los usuarios creen que los coches autónomos tendrán un papel más importante en su vida cotidiana”. De este modo, el coche autónomo abre nuevas expectativas de uso, incluso para atender tareas rutinarias. Así el 49% de los encuestados “se sentiría cómodo” si su coche hiciera algunos recados (recoger la compra, por ejemplo) y más del 54% confiaría al coche autónomo recoger o llevar a amigos y familiares. “La expectación que despierta la experiencia con un vehículo autónomo en los clientes ejercerá sus efectos no solo en la industria del automóvil, sino también en otros sectores, como el de medios de comunicación y entretenimiento, el de distribución comercial y el de la salud, lo que sienta las bases para una multitud de oportunidades de negocio colaborativo ”, ha señalado en la presentación del informe Markus Winkler, responsable mundial de Automoción en Capgemini. Medidas para acelerar el uso del coche autónomo En un mensaje dirigido a la propia industria del automóvil, el estudio también ha analizado el coche autónomo desde el punto de vista de la confianza que su fabricante ofrece al consumidor. El tradicional operador de automoción es el que más seguridad ofrece al consumidor (el 68%), frente al 66% del fabricante de vehículos eléctricos, el 59% de los operadores de Silicon Valley y el 39% de startups. En la visión de los profesionales del sector consultados, el fabricante mejor posicionado es el de vehículos eléctricos, en segundo lugar el fabricante tradicional, y en tercero el «made in Silicon Valley». En este contexto, también se señalan cuatro áreas de actuación para acelerar a implantación del vehículo autónomo: Mantener informado al cliente. En un momento en que el coche pasa a ser prácticamente un asistente personal, los fabricantes “deberán ser honestos y transparentes en cuanto a las capacidades del vehículo, evitando el riesgo de interpretaciones erróneas”.Comprender y reafirmar. “Los fabricantes deberán tratar de comprender lo mejor posible estas expectativas de los consumidores e incorporarlas en el propio proceso de diseño, además de invertir en los elementos de protección y seguridad de los vehículos y realizar las comunicaciones informativas oportunas”.Crear un ecosistema de servicios. Los usuarios esperan vivir experiencias en su coche autónomo (ocio, trabajo, bienestar…), y para convertirlas en nuevas oportunidades de negocio “los fabricantes deberán aliarse con nuevos socios tecnológicos, de contenidos y de comercio, a fin de crear todo un ecosistema de servicios”. Invertir en software. Un cuarto reto para la industria en este proceso de profunda transformación es “integrar el enfoque de autonomía en su estrategia corporativa general, en todas las divisiones de su negocio”. En qué se parece la ciberseguridad a las batallas medievalesLa mujer se queda atrás en la tecnología profesional
Telefónica y BOTECH FPI, juntos contra el fraude en el sector bancarioElevenPaths 12 junio, 2019 El pasado 31 de mayo se consolidó la alianza entre Telefónica y BOTECH FPI (Fraud, Prevention & Intelligence) con el objetivo de explotar las sinergias de estas empresas en la lucha contra el fraude bancario. El músculo, la dimensión y la capacidad de llevar a cabo grandes proyectos de Telefónica, unida a la especialización en tecnología de detección de fraude de BOTECH FPI, hacen de esta alianza la combinación perfecta para luchar contra el fraude online, el cual representa un peligro constante para las empresas del sector y que año a año continúa creciendo como amenaza. ¿Sabías que los ciberataques a bancos representan pérdidas cercanas al 9 % de sus ingresos netos? Además, EEUU, Reino Unido y España son los países que más ataques cibernéticos sufren. Tecnología, personas y procesos se unen en este proyecto destinado a luchar contra el fraude en el sector bancario, un mercado segmentado, cambiante y diverso. Gracias a tecnologías novedosas, somos capaces de prever y adelantarnos a las amenazas, consolidándonos como líderes en prevención, gestión y mitigación del fraude. En este vídeo se expone a la perfección los beneficios que aporta la nueva alianza a los clientes, basados en seguridad 24×7, gestión del fraude, reducción de la superficie de ataque y flexibilidad, escalabilidad, calidad y automatización. Para más información, lee la nota de prensa completa. PoC: CapaciCard ya trabaja con el touchpad de los portátilesJavaScript está en todos lados… ¡Y sus debilidades también!
IoT en tu cabezaLuis Simón Gómez Semeleder 11 junio, 2019 Existen muchos trabajos en los que protegerse la cabeza es vital para evitar accidentes graves, pero, ¿te imaginas estar protegido más allá de los golpes que evita un casco? ¿Y disponer de toda la información de tu entorno laboral en tiempo real? No hace falta imaginarlo. Ya es posible con el casco conectado de Engidi. Los accidentes laborales suponen una seria amenaza que pone en riesgo la salud de cientos de miles de trabajadores en todo el mundo. En España fallecieron por este motivo 652 personas en 2018, mientras que a nivel europeo mueren una media de 10 trabajadores al día (más de 3.800 personas según los últimos datos publicados por Eurostat). Engidi es una startup dedicada al diseño de wearables basados en la tecnología de Internet of Things. Con el objetivo de ofrecer una solución eficaz para aumentar la seguridad laboral en las empresas, Engidi ha creado un dispositivo IoT que se integra de forma no invasiva dentro de un casco de trabajo estándar. Este casco inteligente se encarga de recopilar información sobre las condiciones laborales para garantizar una buena gestión de la seguridad en el puesto de trabajo. ¿Cómo lo hace? La solución se basa en un dispositivo inteligente que monitoriza la seguridad de los trabajadores. Está formado por múltiples sensores, un módulo de conectividad NB-IoT y un sistema de localización. Todo ello va integrado de forma no invasiva dentro del casco de protección homologado. Los sensores digitales monitorizan variables como las condiciones de estrés térmico, la altura o el propio uso del casco. El sistema también emite alertas ante impactos y caídas con la ubicación del trabajador afectado, dispone de un botón de llamada de emergencia y controla la cantidad de operarios existente en un área determinada, avisando de la concentración excesiva de personas en zonas peligrosas. La conectividad NB-IoT posibilita el envío de los datos a una plataforma digital para su visualización en tiempo real por parte de las unidades de control de riesgos laborales, pudiendo así estudiar los patrones comportamiento para implantar rutinas laborales más eficientes desde el punto de vista de la seguridad. Todo ello ayuda a prevenir percances y permite reducir los tiempos de reacción e intervención ante accidentes, algo que puede resultar decisivo para salvar la vida de las personas. Engidi está financiada por Wayra y cuenta con el soporte tecnológico de Telefónica. La solución NB-IoT del casco conectado se está testando en sus laboratorios The Thinx. En estas pruebas emulan situaciones y ambientes reales, como las redes que se pueden encontrar en diferentes países de América Latina. La implantación del casco conectado en los entornos profesionales puede beneficiar a millones de personas en todo el mundo. Solo en Europa hay 35 millones de trabajadores que utilizan cascos de protección personal en su actividad laboral. Sectores como la industria, la minería, la marina, la construcción o la silvicultura pueden verse beneficiados de una mayor seguridad laboral gracias a esta solución IoT. Movistar Home y la reinvención del hogar gracias a la Inteligencia ArtificialFleet Optimise para empresas de Rent-a-car
PoC: CapaciCard ya trabaja con el touchpad de los portátilesÁrea de Innovación y Laboratorio de Telefónica Tech 11 junio, 2019 Hemos seguido desarrollando CapaciCard para que trabaje con el touchpad de del ordenador, de la misma forma en la que ya lo hace con la pantalla de cualquier móvil. Una funcionalidad que expande su utilidad permitiendo autenticar sin necesidad de móvil, en cualquier momento y lugar con solo descargar una sencilla extensión del navegador. CapaciCard es un proyecto del área de Innovación y Laboratorio de ElevenPaths que ha levantado el interés de varias áreas logísticas tanto de Telefónica como de otras compañías externas. CapaciCardDurante el pasado Security Innovation Day 2018 de ElevenPaths tuvo lugar la presentación en sociedad de una tecnología de identificación y autorización con la que hemos estado trabajando durante el último año y que hemos patentado para permitir autenticar y/o autorizar cualquier operación en un sistema informático. ¿Imaginas autenticarte o autorizar un pago simplemente pasando una tarjeta de plástico por la pantalla de tu móvil (sin NFC ni hardware específico)? ¿Te imaginas hacer lo mismo posando esa misma tarjeta sobre el touchpad del portátil? CapaciCard permite la autenticación, identificación o autorización de los usuarios aprovechando las inherentes características capacitivas de las pantallas multitouch de las que disponen casi todos los teléfonos móviles y touchpad de portátiles del mercado. No es necesario hardware adicional, BlueTooth, NFC ni ningún tipo de conexión, solo una tarjeta.Económico: CapaciCard es una tarjeta con algunos puntos capacitivos invisibles en su interior, que forma un grafo único para cada usuario. Cualquier pantalla capacitiva (como la de un móvil o touchpad de un portátil) puede leerlas.Diferentes servicios en un mismo dispositivo: CapaciCard permite diferentes disposiciones en su interior, por lo que con una sola tarjeta será posible autenticarse en diferentes proveedores. La web solo necesita ser modificada para aprovechar esta tecnología como se hace habitualmente para incorporar cualquier proveedor de identidad.Pareado con el dispositivo: Olvídate de las tarjetas de coordenadas y contraseñas. CapaciCard es simple y fácil de usar. No tengas miedo de perder la tarjeta. Un sencillo pareo previo con los dispositivos más habituales en los que la leerás, impide que sea usado por un tercero. Más información en https://capacicard.e-paths.com Nueva herramienta Aridi: obteniendo información del sistema y su infraestructura en LinuxTelefónica y BOTECH FPI, juntos contra el fraude en el sector bancario
De cloud híbrida al BI híbrido: el paso necesario hacia la inteligencia artificialGuillermo Gavilán Montenegro 11 junio, 2019 Raymond Kurzweil, destacado científico, inventor y músico estadounidense, sitúa en torno a 2045 la denominada singularidad tecnológica, momento en el que la inteligencia artificial podrá desarrollarse a sí misma y entraremos en un periodo de la historia incierto en el que, por cierto, vivirán nuestros hijos. La Ley de Moore ya nos anticipaba que cada dos años se duplicaba el número de transistores en un microprocesador y según Kurzweil, cada año se duplica la capacidad, rendimiento económico y ancho de banda de las tecnologías de la información. En este post explicaré por qué BI híbrido es el paso necesario hacia la inteligencia artificial. La inteligencia artificial se vislumbra ya como la quinta revolución industrial, aunque a lo largo de sus setenta años de historia, desde la publicación del test de Turing en 1950, ha sufrido diversos claroscuros en los que se alternaban décadas de altas expectativas y fuertes inversiones y etapas de desinversión y críticas. Al igual que la inteligencia humana, la inteligencia artificial necesita muchos datos, mucho entrenamiento y aprendizaje para tener éxito. En principio la inteligencia artificial no era escalable ni económicamente rentable hasta que la explosión de la tecnología big data nos ha permitido disponer de petabytes de datos a precios cada vez menores. No obstante, big data no es suficiente. Además de datos, es necesario disponer de tecnologías de analítica flexibles y económicas, con amplias comunidades de desarrollo que las respalden. Es aquí donde entra en juego la cloud pública y el opensource, como veremos más adelante. En los últimos cinco años, los sistemas internos de inteligencia de negocio de Telefónica España han multiplicado por 25 su capacidad de almacenamiento de datos, pasando de una arquitectura tradicional de datawarehouse cien por cien onpremise a otra en la que conviven los sistemas tradicionales con los sistemas más modernos de big data y fast data desplegados tanto en cloud públicas como onpremise. Se están cumpliendo bastante bien las predicciones de Moore o Kurzweil. Pero este crecimiento exponencial de los datos sería completamente inútil si no viniera acompañado de nuevas tecnologías de modelado de datos y capacidades de computación que permitan procesar más y mejor la información. Y esta inagotable fuente de innovación llega fuertemente impulsada por los nuevos modelos de desarrollo software opensource. Tecnologías como Cassandra, HBase, MongoDB, Hive, Spark, Flink, Kafka, etc., así como por la “comoditización” de la infraestructura gracias a las nubes públicas y a tecnologías como Dockers y Kubernetes y la aparición de un gran ecosistema de desarrolladores y analistas han permitido la explosión de los datos, de manera rentable y de forma que aportan valor al negocio. En resumen, los ingredientes necesarios para el desarrollo exitoso de las capacidades de la inteligencia artificial aplicadas en las empresas y en el día a día de nuestras vidas son: muchos datos, avanzadas capacidades de computación, modelado y algoritmia listas para ser usadas al momento y grandes comunidades de desarrolladores, científicos y analistas de datos. El problema al que se enfrentan las compañías es que los datos en las organizaciones están a menudo dentro de sistemas legados y costosos de mantener y la innovación tecnológica queda lejos, en las nubes públicas. Subir unos pocos datos a la nube y hacer una prueba de concepto para desarrollar un modelo predictivo es muy sencillo pero industrializar el envío de datos a cloud de una manera escalable y operable es otra cuestión bien diferente y no siempre rentable (en la actualidad). Hay que buscar ese equilibrio, ese punto medio que permita cuadrar el círculo, esa arquitectura que, con la rentabilidad siempre como guía espiritual, permita construir un camino ordenado y planificado hacia la inteligencia artificial. Y aquí entra en juego el concepto de BI (Business Intelligence) híbrido, que es una evolución del concepto de cloud híbrida. Se trata del mismo concepto pero pone foco en la estrategia de distribución del dato. El BI híbrido promueve aprovechar todo el potencial tecnológico y de innovación de las cloud públicas en un escenario de datos distribuidos onpremise y en la nube A la hora de abordar un proyecto de cloud híbrida un error habitual suele ser prestar demasiada atención a la infraestructura: habilitar conectividades, mover “máquinas”, cargas de trabajo, etc. y perder un poco de vista la industrialización del movimiento de datos. Hablar de cloud híbrida es hablar de mover datos. Si no, no hay nada que hacer. Mover una web a la nube es pan comido. Mover un sistema de BI que bebe de cientos de fuentes es un proceso muy complejo. Es necesario, por tanto, hacer una planificación rigurosa y pensar en una arquitectura distribuida del dato, todo esto acompañado de un proceso bien articulado de gobierno del dato. Debe existir una arquitectura de replicación de datos con mecanismos de resincronización manual, con «búferes» para tener retención ante contingencias, no perder la transaccionalidad, garantizar la no duplicidad, etc. No existen varitas mágicas ni megaconsultoras avanzadas que puedan mover los datos de un sitio para otro. Hay que pensar en tener una arquitectura de intercambio de datos robusta y distribuida y un gobierno que decida y anteponga, atendiendo siempre las prioridades del negocio, qué datos se suben a la nube, cuáles se quedan, cómo se sincronizan, cómo se operan y cómo se gestionan los flujos del dato. El concepto de BI híbrida surge de añadir al conjunto de tecnologías que habilitan la cloud híbrida, capas tecnológicas adicionales y procesos orientadas al dato: una arquitectura del dato distribuida, una securización global extremo a extremo, unos procesos de supervisión y control de los flujos de réplica y un férreo gobierno del dato. Todo ello es lo que denominamos el BI híbrido. Telefónica Empresas está desarrollando este concepto de BI híbrido, enfocado al dato de negocio y al dato técnico, apoyándose en sus capacidades de comunicación, sus servicios cloud para organizaciones y su expertise tecnológico. Lleva tiempo trabajando en crear los habilitadores tecnológicos, nuevos procesos, un modelo de gobierno e incluso las estructuras organizativas adecuadas para ir a una arquitectura del dato híbrida, que combine lo mejor de las capacidades onpremise con la innovación de las cloud públicas. Determinados datos permanecen en los sistemas onpremise y se exponen hacia fuera a través de APIs securizadas para ser consumidas por nuevos desarrollos en nube y otra parte de los datos se sincroniza entre diferentes nubes mediante mecanismos de streaming. El paradigma de intercambio de información cliente-servidor basado en una programación predefinida en el que se ha basado la informática del siglo XX va a dar paso a un modelo de flujos de datos multidireccionales entre diferentes entornos, distribuidos entre dispositivos robotizados inteligentes, computación en el borde o edge y sistemas centrales, donde se entrenarán algoritmos para aprender el comportamiento de los sistemas. Telefónica contempla un futuro en el que tendremos distribuido el dato, con una arquitectura flexible que no nos limite. El BI híbrido no es un destino, es solo el principio de un camino cuya meta está por descubrir… ¿Quizá será el pensamiento híbrido? Os dejo esta interesante charla de Ray Kurzweil para reflexionar sobre ello: Imagen: Mike Mackenzie Grupo Tendam: caso de éxito en eficiencia energética“InspirAItion Day”: claves del éxito en el futuro de las organizaciones
En qué se parece la ciberseguridad a las batallas medievalesLuis Muñoz 11 junio, 2019 Últimamente todo el mundo habla de transformación digital, aunque nunca está muy claro qué significa. Para mí es aprovechar la tecnología para mejorar los procesos y, en definitiva, vender más. Pero hay un elemento básico que frena a muchas empresas y negocios a la hora de dar los primeros pasos: la seguridad. El ataque de un virus informático puede parar la actividad de una empresa durante varios días, de hecho, según un informe 6 de cada 10 pymes víctimas de un ciberataque no consigue superarlo y tiene que cerrar en los seis meses siguientes. Existe la creencia de que la ciberseguridad solo afecta a las grandes corporaciones o a los bancos, pero la realidad no es tan simple. Las grandes empresas conocen perfectamente los peligros a los que se enfrentan y por ello invierten mucho en hacerlos frente. Mientras, las pequeñas empresas creen estar a salvo por su tamaño, pero la realidad es que casi la mitad de los ataques se dirigen a ellas, en concreto un 43%, según el informe. Quedaron atrás los ataques de los hackers antisistema desde su garaje, para conseguir entrar en la red interna de algún gobierno o simplemente para causar el caos. Lo que todos buscan hoy en día es información, ahora la motivación siempre es económica. Los ciberdelincuentes actuales funcionan como empresas, compran y venden información, tienen desarrollos propios y su objetivo empresarial es robar datos y claves de acceso, en definitiva, algo de lo que obtener beneficio económico. Según diversos estudios, el mercado mundial del cibercrimen llegará a los 6 trillones de dólares en 2021, con lo que doblará su volumen en solo seis años, desde los 3 trillones de 2015. Este coste incluye la pérdida de ingresos por la parada de actividad de la empresa, el pago del rescate por el secuestro de la información, la recuperación de los datos perdidos, o el daño en reputación e imagen. Por dar un dato más cercano, España es el tercer país con más ciberataques, solo por detrás de EE.UU. y Reino Unido. El INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) estima que cada ataque le cuesta de media 75.000€ a una empresa. Ciberataques más frecuentes La batalla de las Navas de Tolosa se considera la mayor batalla medieval y el inicio de la Reconquista, ya que en ella se unieron todos los reinos cristianos de España. Actualmente los enemigos no son los almohades, ni se usan armaduras o catapultas. Ahora los enemigos son diferentes. Se trata de virus maliciosos que infectan un ordenador con la intención de alterar el funcionamiento de un programa o dañarlo, y así propagarse a otros equipos. El spyware es un software espía, y como la de todo espía su misión es recoger información y enviarla, sin que el espiado se dé cuenta. Por tanto, se dedica a recoger nuestros datos, está observando lo que hacemos, a qué webs nos conectamos, qué compramos… para luego venderlo a empresas de publicidad en Internet. El phishing es una suplantación de identidad para conseguir datos personales y cometer un fraude. Es el clásico correo electrónico de nuestro banco que nos dice que por un error informático debemos volver a registrarnos e introducir nuestras claves en un enlace que nos dan. Por supuesto ese enlace no es del banco, y si «picamos», ya tienen nuestra cuenta corriente en su poder. El ransomware, tan famoso últimamente, es mucho más simple y directo. Entra un virus en nuestro ordenador que encripta la información del disco duro, y para descifrarla, hay que pagar un rescate, normalmente en bitcoins o alguna otra criptomoneda. Los bitcoins y en general cualquier criptomoneda se pueden conseguir de dos maneras, mediante la compraventa de las mismas, o mediante su creación, lo que se llama minado. Para el minado se necesita mucha capacidad de proceso de computación, y aquí es donde entran los ciberdelincuentes. El ataque que más ha crecido durante 2018 ha sido el cryptojacking, que no es más que el uso ilegítimo de un ordenador por parte de los ciberdelincuentes, para realizar el proceso de obtención de criptomonedas y obtener el total de las ganancias sin que el dueño del equipo sea consciente. Qué debemos proteger y cómo Volviendo a la Edad Media, esto de la ciberseguridad parece algo muy moderno, pero quizá no lo sea tanto, dado que las tácticas de defensa se usan desde hace más de 800 años. Podemos distinguir tres tipos de protección: Una fortaleza medieval suele tener un foso que protege la ciudad de la entrada de enemigos. En el mundo de la informática al foso de contención se le llama seguridad de red. Es la protección para evitar que, en nuestra empresa (nuestro castillo), entren visitantes indeseados. Para ello se diseñan sistemas de protección perimetral, es decir, se vigilan las comunicaciones para evitar accesos no autorizados, salidas de datos desde el interior y ataques desde el exterior. Para proteger este nivel, hay dos tipos de soluciones: usar equipamiento, donde lo más popular son los cortafuegos o firewalls, que a su vez pueden ser físicos o desde la red. Y la otra manera es una buena gestión y control del acceso de los empleados.Si los atacantes han superado el foso o, por el contrario, queremos plantar batalla en campo abierto, lo que necesitamos es una buena armadura, una buena protección personal. En nuestra empresa esa función la desempeña el antivirus, que protege nuestros equipos (ordenador, tablet o móvil) allá donde estemos, dentro o fuera de la red de la empresa. Uno de los alicientes para los soldados medievales era el saqueo posterior a la batalla, donde tomaban todo aquello que encontraban en la ciudad vencida. Actualmente los tesoros no se miden en monedas, sino en información, el bien más preciado. Por ello, la protección de la información debería ser nuestra tercera línea de defensa. Es innegable que la información de nuestra empresa, de nuestros clientes y proveedores es fundamental para la continuidad de nuestro negocio, por eso tenerla a buen recaudo es la medida más sensata. Las copias de seguridad se hacen cada vez más necesarias, y lo mejor es hacerlo en algún servicio en la nube, para no tener los problemas de pérdida o deterioro como ocurre con los pendrives o discos duros externos. En resumen, para defender nuestro castillo (nuestra empresa), necesitamos un foso (seguridad de la red), una armadura (seguridad de los dispositivos), y un cofre con siete llaves para guardar el tesoro (seguridad de la información). En la actualidad los ciberdelincuentes se centran más en las personas, porque son el eslabón más débil de la cadena. Personas con acceso a información sensible dentro de la empresa, a las que intentan engañar para obtener esa información. Por ello es necesario trabajar en la educación y las buenas prácticas en estos temas. Si no estamos dispuestos a dejar las llaves de nuestra casa a cualquiera, ¿por qué compartimos contraseñas? Si buscas asesoramiento y un socio que pueda guiarte sobre soluciones de seguridad y cumplimiento normativo, sea cual sea tu tamaño, Telefónica Empresas es tu opción. Las 10 competencias y habilidades fundamentales para digitalizarseEn 2024 (no) conducirás un coche autónomo
Inteligencia Artificial y Tribunales – El debate sigueÁlvaro Alegria Meunier 11 junio, 2019 Todo aquel que tenga un mínimo interés sobre la actualidad mundial es consciente de que estamos a las puertas de una nueva revolución, impulsada por las posibilidades que ofrece la explotación de la inteligencia artificial en prácticamente todos los campos del conocimiento. Conscientes del poder transformador de dicha tecnología, instituciones internacionales como la Unión Europea y grandes corporaciones como el Grupo Telefónica están trabajando para establecer una serie de reglas de juego que regulen el uso de las últimas tecnologías, con especial foco en la inteligencia artificial[1][2]. Dicho trabajo se está llevando a cabo sin pausa, pero sin prisa, conscientes de que sería igual de perjudicial regular por defecto, como por exceso. Por ello, resulta novedoso que, en este contexto de orden y calma, Francia haya tomado una decisión importante sobre este tema en relación con una materia muy concreta: prohibir por ley, con penas de hasta cinco años de prisión, que se puedan realizar patrones sobre las decisiones de jueces y tribunales. En concreto, el artículo modificado establece que: “Los datos de identidad de magistrados y miembros de la judicatura no podrán ser reutilizados con el propósito o al efecto de evaluar, analizar, comprar o predecir su práctica profesional cierta o supuesta.”[3] Sin duda, uno de los aspectos a destacar es que, hasta donde yo conozco, no existen precedentes sobre otras legislaciones que prohíban el uso de la analítica en términos semejantes. Por supuesto, existen regulaciones que imponen límites en relación con la aplicación de estas tecnologías a la esfera personal de los individuos (el Reglamento Europeo de Protección de Datos es su máxima expresión en nuestro continente) pero, en este caso, lo que aparentemente se busca es la protección de bienes profesionales o institucionales, no personales. Otro de los aspectos que resultan curiosos es que esta decisión se ha tomado para paliar los efectos “negativos” de otra decisión previa: hacer públicas todas las decisiones judiciales para ofrecer transparencia. Los argumentos que parecen haber motivado esta prohibición son varios. El principal parece ser la voluntad de proteger a los jueces frente a la posibilidad de que se les acuse de tener sesgos a la hora de tomar sus decisiones y, en relación con ese mismo argumento, evitar otras prácticas indeseables como el forum shopping[4] o incluso la recusación recurrente de un juez para la revisión de determinadas materias. Sin embargo, rápidamente han surgido otras voces que se oponen a esta prohibición con argumentos igual de consistentes como, por ejemplo, que uno de los síntomas de salud de una democracia es, precisamente, la posibilidad de auditar el comportamiento de las instituciones públicas o que, mediante dicha prohibición, se limitan los derechos de defensa de los individuos. Como se puede comprobar, tanto los argumentos a favor, como en contra, versan sobre principios o valores fundamentales de un estado democrático y de derecho que, como tales, son los pilares de la convivencia de las sociedades modernas como la francesa o la española. Por este motivo, estoy convencido de que este asunto será objeto de una profunda discusión y no es descartable que, incluso, sea objeto de revisión por el tribunal constitucional de dicho país. Lo que sin duda demuestra el caso francés, es que el esfuerzo de las instituciones y empresas al que me refería al principio del artículo es absolutamente necesario. Las nuevas tecnologías ofrecen grandes posibilidades de cambio, pero, en nuestra mano está, como sociedad, luchar porque dicho cambio sea sólo para bien y que, como individuos, salgamos de este debate reforzados y con mayor protección de nuestros derechos, nunca al revés. [1] https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2019/02/18/european-coordinated-plan-on-artificial-intelligence/ [2] https://www.telefonica.com/manifiesto-digital/ [3] https://www.legifrance.gouv.fr/eli/loi/2019/3/23/2019-222/jo/article_33 [4] Forum shopping: búsqueda del tribual más conveniente a los intereses de una parte. Objetivos de Desarrollo Sostenible para todos los públicosTelefónica: una empresa impulsada por los datos y la Inteligencia Artificial