En 2024 (no) conducirás un coche autónomo

Raúl Alonso    12 junio, 2019
Coche autónomo

Solo uno de cada cuatro conductores preferiría utilizar un coche autónomo en los próximos doce meses, pero más de la mitad querría hacerlo en 2024, año en que incluso estaría dispuesto a pagar hasta el 20% más por hacerse con él. La promesa de quitar la mano del volante es una de las más revolucionarias de las nuevas tecnologías, y aunque no parece inmediata, la expectación es máxima, no solo entre fabricantes y usuarios, también entre los emprendedores que quieren identificar nuevas oportunidades de negocio.

¿Confiaremos a nuestro coche autónomo la recogida del traje de la tintorería? Son muchas las especulaciones, y muy probablemente bastantes las sorpresas ligadas al uso de estos vehículos. Para acercarnos a esta realidad en construcción, resulta provechosa la lectura del estudio El coche autónomo: Perspectiva de los consumidores, que recientemente ha presentado Capgemini. Un análisis que concluye que el mercado pronto pasará de la expectativa a la demanda, de hecho, la consultora estima que los conductores duplicarán su interés por este tipo de vehículo en los próximos cinco años, lo que en la práctica implica que en 2024 el consumidor podría estar mayoritariamente preparado para iniciar la transición.

Los millennials (hoy menores de 35 años), como grupo de edad, y los conductores chinos, en función de su nacionalidad, son los dos colectivos con mayor predisposición a utilizarlo. La duda es si la tecnología y las necesarias infraestructuras evolucionarán de forma acompasada a las expectativas. Y esto sin olvidar que el 73% de los consumidores supedita la decisión de compra a la seguridad del vehículo, y el 72% a la seguridad de sus sistemas, por ejemplo, frente a la actuación de hackers.  

Qué pide el consumidor al coche autónomo

El estudio ha sido elaborado a partir de 5.538 encuestas a consumidores de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, China y Estados Unidos y algunas de sus conclusiones resultan inesperadas. Empezando por las más previsibles, las principales ventajas que el consumidor identifica son:

  1. Consumo eficiente de combustible: 73%
  2. Reducción de emisiones: 71%
  3. Ahorro de tiempo: 50%

Con respecto a esta última, resulta curioso conocer en qué emplearán ese ahorro de tiempo los conductores, no debemos olvidar que los emprendedores más avezados seguro que están dispuestos a monetizarlo:

  • 63% espera dedicarlo a sus relaciones personales con familia y amigos: uso de móvil, redes sociales, etc.
  • 57% lo dedicará a entretenimiento: escuchar música, ver películas y series, leer o jugar a videojuegos.
  • 48% primará el descanso: desconexión digital, dormir o meditar, por ejemplo.
  • 24% lo dedicará a cuidar de su salud: hacer ejercicio, tomar medicinas, medir constantes, etc.

Llegados a este punto, parece oportuna una apreciación: de momento las propuestas que han presentado o anunciado los fabricantes no incluyen el piloto automático, lo que significa que el conductor debe seguir prestando la máxima atención a la carretera, con lo que activar su modo zen o terminar de acicalarse en el recorrido para llegar hecho un brazo de mar al trabajo parece todavía una realidad lejana.

También es importante saber que el permiso para esta circulación autónoma pero vigilada aún no está permitida en las carreteras europeas, además se contempla un uso gradual que comenzaría por las vías mejor señalizadas, como las autopistas y autovías, como explica Euro NCAP, el programa europeo para la evaluación de nuevos automóviles.

Ventajas de la nueva movilidad

Continuando con el estudio de Capgemini, “los usuarios creen que los coches autónomos tendrán un papel más importante en su vida cotidiana”. De este modo, el coche autónomo abre nuevas expectativas de uso, incluso para atender tareas rutinarias. Así el 49% de los encuestados “se sentiría cómodo” si su coche hiciera algunos recados (recoger la compra, por ejemplo) y más del 54% confiaría al coche autónomo recoger o llevar a amigos y familiares.

“La expectación que despierta la experiencia con un vehículo autónomo en los clientes ejercerá sus efectos no solo en la industria del automóvil, sino también en otros sectores, como el de medios de comunicación y entretenimiento, el de distribución comercial y el de la salud, lo que sienta las bases para una multitud de oportunidades de negocio colaborativo ”, ha señalado en la presentación del informe Markus Winkler, responsable mundial de Automoción en Capgemini.

Medidas para acelerar el uso del coche autónomo

En un mensaje dirigido a la propia industria del automóvil, el estudio también ha analizado el coche autónomo desde el punto de vista de la confianza que su fabricante ofrece al consumidor. El tradicional operador de automoción es el que más seguridad ofrece al consumidor (el 68%), frente al 66% del fabricante de vehículos eléctricos, el 59% de los operadores de Silicon Valley y el 39% de startups. En la visión de los profesionales del sector consultados, el fabricante mejor posicionado es el de vehículos eléctricos, en segundo lugar el fabricante tradicional, y en tercero el “made in Silicon Valley”.

En este contexto, también se señalan cuatro áreas de actuación para acelerar a implantación del vehículo autónomo:

  • Mantener informado al cliente. En un momento en que el coche pasa a ser prácticamente un asistente personal, los fabricantes “deberán ser honestos y transparentes en cuanto a las capacidades del vehículo, evitando el riesgo de interpretaciones erróneas”.
  • Comprender y reafirmar. “Los fabricantes deberán tratar de comprender lo mejor posible estas expectativas de los consumidores e incorporarlas en el propio proceso de diseño, además de invertir en los elementos de protección y seguridad de los vehículos y realizar las comunicaciones informativas oportunas”.
  • Crear un ecosistema de servicios. Los usuarios esperan vivir experiencias en su coche autónomo (ocio, trabajo, bienestar…), y para convertirlas en nuevas oportunidades de negocio “los fabricantes deberán aliarse con nuevos socios tecnológicos, de contenidos y de comercio, a fin de crear todo un ecosistema de servicios”.
  • Invertir en software. Un cuarto reto para la industria en este proceso de profunda transformación es “integrar el enfoque de autonomía en su estrategia corporativa general, en todas las divisiones de su negocio”.

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