Una única ecuación para emprender: 0+0=1

Alejandro Chinchilla Rodríguez    13 junio, 2019
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Bruce Dickinson, el famoso cantante de Iron Maiden, definió lo que para él es la única ecuación para emprender como la fórmula 0+0=1. Fue en el marco del evento MABS2019 organizado por Atresmedia y patrocinado por Telefónica Empresas, ante un auditorio de más de 1.500 personas en un ambiente cargado de intensidad y emoción.

Éste es el significado de 0 + 0 = 1: dos cosas que parece que no valen nada por sí solas, las unes y… ¡hala! pasan a tener valor”.  Así explicó Bruce su ecuación para emprender en una actuación estelar que no dejó impávido a nadie de los allí presentes. Como músico, hizo una analogía con el proceso de composición de una canción: “escribes una letra y después compones una melodía que, cada una por su parte, no significan nada, pero al unirlas podemos estar presenciando el nacimiento de un hit musical”.

“Yesterday” de los Beatles

Para ilustrarlo, nada mejor que un ejemplo real que solo conocen los más melómanos: se trata de la famosa canción “Yesterday” de los Beatles. McCartney compuso la melodía completa en un sueño que tuvo en casa de su novia Jane Asher: ése fue su primer “0”. Después escribió la letra para acompañar a esa melodía: su segundo “0”. El título original fue “Scrambled eggs” (Huevos revueltos) -no “Yesterday”- mientras encontraba una letra y un título más adecuados. Al final la llamó “Yesterday”, mantuvo la melodía y cambió su letra original. Así nació un “1” en el mundo de la historia de la música de nuestro tiempo.

La “tierra del no”

Por lo general siempre nos dicen “qué no podemos hacer” pero nunca “qué podemos”. Así suele pasar en el seno familiar y ocurre también con frecuencia en las empresas. El mundo laboral es “la tierra del no”, de la negatividad que construye muros y levanta barreras ante el empleado emprendedor, señaló Bruce.

Para él esta actitud prohibitiva está muy bien representada por su contable, para el que cualquier tipo de excusa es buena para no gastar dinero -dijo-, y preguntó al auditorio si este tipo de figura no estaba muy extendida en casi todas las empresas en la actualidad.

Dickinson explicó que la mayoría de sus proyectos empresariales se fraguaron en la barra de un bar. Puso el ejemplo de cómo colaboró con un emprendedor al que conoció tomando unas cervezas, que tenía un proyecto para construir la aeronave más grande del mundo. Cuando acudió a su contable a pedirle consejo sobre cuánto invertir, éste le contestó: “si tuvieras que prenderle fuego a una bolsa llena de dinero en tu jardín, ¿cuánto dinero introducirías en ella? Pues bien, ese dinero prescindible y que no te importa perder es el que puedes invertir en ese negocio”.

Y efectivamente ése fue el dinero que invirtió. Al final no solo consiguió construir la aeronave más grande del mundo, sino también hacerse con un macrocontrato con el Gobierno de EE. UU., gracias a la empresa que nació de la mano de ese joven emprendedor al que conoció en el bar.

Fans, no clientes

Quizá os estéis preguntando qué motiva a una persona del perfil de Bruce Dickinson a apostar por todo este tipo de iniciativas: aviones, marcas de cerveza, lanzamiento de una serie limitada de relojes, etc. Explicó que la respuesta no es otra que la pasión por las relaciones con las personas.

Su propio grupo “Iron Maiden” sirve de ejemplo: en plena transformación digital se han ido reinventando de la mano de los fans mientras las grandes discográficas han ido quebrando y desapareciendo del mapa porque jamás se comprometieron con ellos: solo tenían clientes. “La relación y compromiso del grupo siempre ha sido con nuestros fans. No queríamos clientes, queríamos fans. Sin música nueva nos hubiéramos convertido hoy en una banda de karaoke”, afirmó.

Bruce afirma que odia a los clientes porque “son personas que pueden irse, no tienen la obligación de ser leales”. Pero un fan sí es leal, de ahí la importancia de las relaciones para emprender cualquier proyecto en la vida. “Tras décadas de música, nuestras camisetas siguen vendiéndose porque conseguimos tener fans que se las pongan y porque siempre hicimos música para ellos: no tenemos clientes. Nosotros perduramos porque estuvimos con los fans”, concluyó.

Telefónica nació hace 95 años para dar “voz” a las personas, y dentro de cinco se convertirá en una empresa centenaria. El año pasado fue la primera vez en su historia en que más de la mitad de los ingresos no procedieron de la voz, sino del mundo de los “datos”. Un ejemplo de transformación que coloca a las personas en el centro, y eso la ha convertido en una de las compañías más valoradas de nuestro país.

En palabras de José María Álvarez-Pallete, presidente de la compañía: “Lo que nos mueve en Telefónica es pensar que son las personas las que dan sentido a la tecnología y no al revés. Por eso nuestra misión es hacer nuestro mundo más humano, conectando la vida de las personas”.

Como para Bruce Dickinson, para Telefónica las relaciones son muy importantes y por eso para fortalecerlas en B2B nacía a principios de año Telefónica Empresas.

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