Cómo llevar la contabilidad de una empresa para no llevarse sobresaltos

Mar Carpena    21 mayo, 2019

Lamentablemente, la contabilidad suele ser el talón de Aquiles de prácticamente cualquier pequeña empresa y autónomo.

La falta de tiempo y recursos (tanto económicos como humanos), pero sobre todo la escasez de conocimientos financieros hace que muchas veces llevar la contabilidad del negocio al día se convierta en un auténtico quebradero de cabeza.

Algo que, por desgracia, puede acarrear más de un susto e, incluso, en el peor de los casos, tener que echar el cierre de un negocio.

Ingresos, gastos, impuestos, amortizaciones, proveedores, deducciones fiscales… La lista de qué tener en cuenta en la contabilidad es tan larga como necesaria ya que, como señalábamos, no tener en cuenta todos estos conceptos podría ser causa de algún que otro sobresalto.

Además, contar con toda esta información, detallada y al día, es de gran valor para la empresa que, gracias a unas cuentas claras, podrá tomar las decisiones empresariales correctas. ¿Dónde estoy invirtiendo más dinero? ¿Qué me da mayor beneficio? ¿En qué partida podría ahorrar un poco? Una buena contabilidad nos dará las respuestas necesarias para que, realmente, funcione nuestro negocio.

Por ello, cada día son más las pymes y autónomos que deciden buscar ayuda a la hora de manejar su contabilidad.

Contar con un gestor o despachos profesionales especializados es una opción muy común, que permite al empresario centrarse realmente en su negocio, dejando que sean ellos los que controlen sus cuentas.

Pero, además, en los últimos años, son muchas las empresas que han visto cómo la informática podía ser de gran ayuda también en su día a día y no solo por sus equipos informáticos.

Una aplicación para controlarlo todo

Herramientas de software y aplicaciones móviles se han convertido en un gran aliado para poder controlar la contabilidad de un negocio y llevar al día los números que lo marcan.

Es el caso de Sage, una plataforma online y móvil con la que cualquier empresa puede controlar hasta el último detalle su contabilidad y facturación.

Hacer presupuestos y facturas ilimitadas, así como crear gastos, añadir contactos o incluso disponer del catálogo de productos/servicios, son algunas de sus funcionalidades.

Pero además, con esta solución, una pyme es capaz de realizar un seguimiento de sus presupuestos y ofertas, crear facturas, registrar los pagos…

Se trata de una herramienta que cumple con todos los requisitos marcados por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), y que no solo sirve para generar documentos, sino que realmente gestiona toda la contabilidad de una empresa: control de impuestos, nóminas, gastos e ingresos.

E incluso cuenta con una funcionalidad muy útil para evitar uno de los mayores quebraderos de cabeza de los autónomos y pequeñas empresas a la hora de rendir cuentas con el fisco: la presentación de los diferentes modelos de IVA e IRPF, impuestos especiales así como las nóminas de los trabajadores.

Todo ello, accesible desde el ordenador y desde cualquier dispositivo móvil, a través de la app para IOS y Android. 

Las ventajas son evidentes: ahorro de tiempo (y dinero), seguridad, control de la información (y, con ello, de la situación), cumplir con las obligaciones legales e impositivas… Y el más importante: la tranquilidad de tener unas cuentas claras que nos permitan tener un futuro para nuestra empresa.

Notificaciones electrónicas obligatorias: todo lo que necesitas saber

David Ballester    20 mayo, 2019

El próximo 23 de mayo se celebrará en Boadilla del Monte la conferencia “Las notificaciones electrónicas obligatorias (NEOS) y su impacto en el despacho profesional y la empresa”, que organiza Alterpyme en colaboración con el Área de Desarrollo Empresarial de la Concejalía de Formación y Empleo del Ayuntamiento de Boadilla del Monte, y Wolters Kluver.

La importancia de este tema radica en que la legislación actual ha ampliado considerablemente el colectivo de obligados a relacionarse electrónicamente con las Administraciones Publicas.

De hecho, desde el pasado 1 de octubre, se ha incluido a los trabajadores autónomos, que desde esa fecha deben realizar todos sus trámites por vía electrónica, entre los que se encuentran los de recepción y firma de notificaciones.

El ponente invitado de esta interesante jornada será Bartolomé Borrego Zabala, vocal responsable de la División de Nuevas Tecnologías de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) para la Delegación Especial de Andalucía, Ceuta y Melilla. Durante su intervención hablará sobre las claves para una correcta gestión de las notificaciones electrónicas en el ámbito de los autónomos y las empresas.

Como comentábamos al principio, la conferencia se celebrará el próximo jueves, 23 de mayo, a las 17:00 horas, en el Salón de Actos del Centro Municipal de Empresas (C/ Francisco Alonso, 2, Boadilla del Monte).

La inscripción es gratuita y las entradas se irán asignando a los solicitantes hasta completar aforo. Para registrarte, pulsa en este enlace.

¡Te esperamos!

Por qué entregas tarde tus proyectos y qué puedes hacer para remediarlo

Gonzalo Álvarez Marañón    20 mayo, 2019

«Cualquier persona que cause daño al pronosticar debe ser tratada como un tonto o como un mentiroso. Algunos pronosticadores causan más daño a la sociedad que los criminales.»

—Nassim Taleb, El cisne negro, 2007

En 1957, la Casa de la Ópera de Sydney se presupuestó por 7 millones de dólares y un plazo de ejecución de cuatro años. Finalmente, costó 102 millones de dólares y tardó 14 años en completarse. ¡Un sobrecoste del 1.400%! Posiblemente, el mayor de la historia.

Los sobrecostes y retrasos son una constante en las obras de ingeniería: el canal de Panamá, la nueva Sede del Banco Central Europeo, los túneles de la M-30, el AVE Madrid-Barcelona, la variante de Pajares, la T4 de Barajas, la línea 9 del metro de Barcelona, … La lista no tiene fin. Tras estudiar cientos de obras en 20 países a lo largo de los últimos 70 años, el experto en políticas de infraestructuras y profesor de la Universidad de Oxford, Bent Flyvbjerg, llegó a la conclusión de que el 90% de los proyectos no consiguió cumplir el presupuesto.

Y no sólo ocurre con las grandes obras civiles, también con los grandes proyectos de ingeniería: el Airbus A400M, los F-100 australianos o el proyecto Galileo para reemplazar a GPS, que lleva acumulados 10.000 millones de euros de sobrecoste y 15 años de retraso. Ahí es nada.

¿Y tus proyectos? ¿Cuestan más de lo que presupuestas? ¿Tardan en ejecutarse más de lo esperado?

Por qué somos tan malos estimando costes y plazos: la tensión entre la visión interna y la visión externa
¡Que tire la primera piedra quien no haya sido excesivamente optimista al estimar cuánto le va a costar completar algo, en tiempo y recursos!

Los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky acuñaron el término falacia de la planificación para referirse a este fenómeno paradójico: aunque todos hemos fallado miserablemente una y otra vez al estimar el plazo y presupuesto de ejecución de todo tipo de proyectos personales y profesionales en los que nos hemos visto involucrados, la siguiente vez, ¡nuestros planes siguen siendo absurdamente optimistas!

En su obra «Pensar rápido, pensar despacio«, Daniel Kahneman explica cómo puedes enfocar un problema utilizando una visión interna o una visión externa:

  • Cuando usas la visión interna te centras en tus circunstancias específicas y buscas evidencias en tus experiencias similares, incluidas la evidencia anecdótica y las percepciones falaces. Imaginas escenarios idílicos donde todo sale según lo planeado. Ahora bien, además de todas las variables que barajas en tu mente, existe un volumen incalculable de variables desconocidas e indeterminables: enfermedades, accidentes, incidentes de seguridad, averías, desacuerdos entre el equipo, otros proyectos más urgentes, despidos, agotamiento imprevisto de fondos, huelgas, … ¡tantas cosas imprevisibles pueden pasar! Por desgracia resulta imposible anticiparlas todas ellas, lo que está claro es que la probabilidad de que algo salga mal aumenta cuanto más ambicioso es el proyecto. En definitiva, subestimamos lo que no sabemos.
  • Por el contrario, cuando usas la visión externa miras más allá de ti mismo: más allá de tu experiencia pasada, más allá de los detalles de este caso particular, para prestar atención a información objetiva adicional, como por ejemplo la tasa base. En lugar de creer que tu proyecto es único, miras hacia proyectos similares en busca de datos sobre su presupuesto y duración promedios.

Por desgracia, tiendes a descartar, e incluso a despreciar, la visión externa. Cuando la información estadística de casos similares entra en conflicto con tu impresión personal, desestimarás los datos. A fin de cuentas, esos proyectos duraron y costaron tanto porque los ejecutaron otros, pero tú eres diferente y a ti no puede pasarte lo que a ellos, ¿verdad?

Veámoslo desde otro ángulo, gracias a este fragmento de una conversación real entre dos padres:

«Voy a mandar a mi hijo a la escuela Tal.»

«¿Seguro? Es muy elitista. La probabilidad de entrar en esa escuela es muy baja, tan solo del 8%.»

«Bueno, bueno, la probabilidad de mi hijo será cercana al 100%, saca unas notas excelentes.»

El padre, pensando en su hijo, cree que tiene una probabilidad altísima porque efectivamente el niño es muy inteligente y saca unas notas excelentes… como los cientos de otros niños que solicitan entrada en esa escuela todos los años, de los cuales solo 8 de cada 100 son admitidos. El padre utiliza solamente su visión interna para evaluar la situación. Para su pesar, la mejor estimación de la probabilidad de que su hijo entre en la escuela sigue siendo del 8%, es decir, la tasa base.

En resumen, la visión externa busca situaciones similares que puedan proporcionar una base estadística para tomar una decisión: ¿otros se han enfrentado a problemas semejantes en el pasado?, ¿qué sucedió? Claro que la visión externa nos resulta una forma tan poco natural de pensar, que preferimos creer que nuestra situación es única.

Como sentencia Kahneman en «Pensar rápido, pensar despacio»:

En la pugna entre la visión interna y la externa, la visión externa no tiene ninguna oportunidad.

Bienvenido a Lago Wobegon, donde todos los niños son superiores a la medio
Reconócelo, tu percepción de los acontecimientos es asimétrica. Según numerosos experimentos de psicología:

  • Atribuyes tus éxitos a tus habilidades y tus fracasos a tu mala suerte, justo lo contrario de como entiendes los éxitos y fracasos de los demás.
  • Te consideras más inteligente que los demás.
  • Te crees mejor conductor que los demás.
  • Crees que tu matrimonio durará más que los demás.

En definitiva, te crees especial. Pues bien, este otro error de pensamiento se conoce como sesgo optimista. Este sesgo está a su vez íntimamente relacionado con la ilusión de superioridad. Vamos, que en nuestro fuero interno nos creemos diferentes, cuando en realidad somos muy similares.

El sesgo optimista juega un papel crucial en la falacia de la planificación. Como explica el experto en obras Bent Flyvbjerg en el trabajo antes citado:

«Bajo el influjo de la falacia de planificación, los directivos toman decisiones basadas en el optimismo delirante en lugar de en una ponderación racional de ganancias, pérdidas y probabilidades. Sobreestiman los beneficios y subestiman los costes. Involuntariamente tejen escenarios de éxito y pasan por alto el potencial de traspiés y errores de cálculo. Como resultado, siguen iniciativas que es poco probable que salgan dentro del presupuesto o a tiempo, o que generen los rendimientos esperados.«

No todo es culpa de nuestro pensamiento imperfecto
El optimismo de planificadores y de quienes toman decisiones no es la única causa de esos incrementos. En «Pensar rápido, pensar despacio», Kahneman señala otros factores:

«Los errores en los presupuestos iniciales no siempre son inocentes. A los autores de planes poco realistas con frecuencia los mueve el deseo de que su plan sea aprobado —por sus superiores o por un cliente—, y se amparan en el conocimiento de que los proyectos raras veces se abandonan sin terminarlos porque los costes se incrementen o los plazos venzan.«

Con tal de conseguir financiación a toda costa, es frecuente exagerar los beneficios del futuro proyecto y atenuar los riesgos y costes. Así, Bent Flyvbjerg aporta una fórmula que enfatiza esta espiral perniciosa en la que los proyectos que mejor se ven sobre el papel son los que obtienen mayor financiación:

Costes subestimados + Beneficios sobreestimados = Financiación

Al final no se están comparando proyectos reales sino versiones idealizadas de los mismos con beneficios sobredimensionados y costes y problemas barridos bajo la alfombra.

Qué puedes hacer para planificar mejor tu próximo proyecto
La información estadística sobre proyectos similares puede salvarnos de la falacia de la planificación. Por muy optimista que seas, puedes esperar encontrarte en promedio con dificultades similares a las enfrentadas por los equipos de otros proyectos. Bent Flyvbjerg propuso el método conocido como pronóstico por clase de referencia para eliminar el sesgo optimista al predecir la duración y el coste de proyectos.

El pronóstico por clase de referencia requiere los siguientes tres pasos para tu proyecto particular:

  1. Identifica una clase de referencia relevante de proyectos pasados. La clase debe ser lo suficientemente amplia como para ser estadísticamente significativa, pero lo suficientemente restringida como para poder compararse verdaderamente con tu proyecto. Por supuesto, este paso será más difícil cuanto más raro sea el problema entre manos. En el caso de decisiones comunes (al menos para otros, aunque no para ti), identificar la clase de referencia es inmediato.
  2. Establece una distribución de probabilidad para la clase de referencia seleccionada. Esto requiere acceso a datos empíricos creíbles para un número suficiente de proyectos dentro de la clase de referencia para obtener conclusiones estadísticamente significativas. 
  3. Compara tu proyecto con la distribución de la clase de referencia, para establecer el resultado más probable para tu proyecto.

Al evaluar planes y pronosticar, tendemos a centrarnos en lo que es diferente, ignorando que las mejores decisiones a menudo se centran en lo que es lo mismo. Si bien esta situación que tienes entre manos parece un poco diferente, a la hora de la verdad, casi siempre es la misma. Aunque duela, admitamos que no somos tan especiales.

Aprende de los antiguos filósofos estoicos a pensar sobre lo que puede salir mal: el análisis premortem de los proyectos
Se atribuye a Séneca un ejercicio de meditación que los propios estoicos llamaban premeditatio malorum: algo así como una reflexión sobre lo que puede salir mal antes de acometer una empresa. Por ejemplo, antes de un viaje por mar, ¿qué podría salir mal? Podría desatarse una tormenta, el capitán podría caer enfermo, el barco podría ser atacado por piratas, etc. De esta manera, puedes prepararte para estas eventualidades. Y si nada puede hacerse ante una, si lo peor ocurre, al menos no te cogerá por sorpresa.

El psicólogo estadounidense Gary Klein retoma esta vieja idea y recomienda realizar un análisis premortem del proyecto en estudio:

«Un premortem en un entorno empresarial tiene lugar al principio de un proyecto y no al final, de modo que el proyecto se puede mejorar en lugar de realizar una autopsia cuando ha fracasado. A diferencia de una sesión de crítica típica, en la que a los miembros del equipo del proyecto se les pregunta qué podría salir mal, el premortem opera bajo el supuesto de que el «paciente» ha muerto y por eso pregunta qué fue lo que salió mal. La tarea de los miembros del equipo es generar razones plausibles para el fracaso del proyecto.»

Si deseas aplicarlo, prueba a pronunciar este breve discurso al equipo reunido:

«Imagina que ha pasado un año. Hemos seguido la planificación del proyecto al pie de la letra. El resultado ha sido un desastre. En los próximos cinco minutos escribe todas y cada una de las razones que explican el desastre, en especial, aquellas que normalmente no listarías como problemas potenciales.» 

Las razones apuntadas te mostrarán cómo podrían salir las cosas. Al final, un premortem puede ser la mejor manera de evitar un doloroso postmortem.

¿Metodologías ágiles o enfoque tradicional?: casos de uso

Mª Teresa Reinoso Gamino    20 mayo, 2019

Tal y como comentaba en mi artículo “Gestión de proyectos en la era de la transformación digital”, los jefes de proyecto no son ajenos al cambio de época en el que nos hallamos inmersos.

Agile, Scrum, Kanban, Lean, Design thinking… En la actualidad existen múltiples alternativas a la hora de gestionar un proyecto. Pero, ¿cómo elegir la metodología más adecuada para el éxito del mismo? ¿Qué preguntas hay que hacerse para tomar la decisión correcta?

Hay muchas opiniones al respecto, a continuación me detendré en algunas de ellas.

Para comenzar, es preciso estudiar el entorno en el que se va a desarrollar el proyecto:

  • ¿Es un entorno de alta incertidumbre, volatilidad, complejidad y/o ambigüedad? Si es así, puede que la mejor forma de abordar el proyecto sea mediante una metodología ágil.
  • Equipo de trabajo: ¿cómo ha trabajado hasta el momento?
  • Experiencia: ¿qué tipo de metodología ha dado anteriormente mejor resultado para proyectos de características similares?
  • Compañía: ¿qué es más importante en su entorno? Personas, tecnología, procesos… En un entorno ágil se concede mayor importancia a las personas mientras que en otro tradicional el protagonismo lo copan los procesos.

Llegados a este punto ya es posible tener una idea inicial de por dónde encaminar la gestión de un proyecto, pero se puede ir un paso más allá y analizar su ciclo de vida para determinar la decisión final:

Requisitos: si estos están definidos por adelantado, antes incluso de comenzar, se podría trabajar con una metodología en cascada pero si van a ir surgiendo durante el transcurso del proyecto, se trataría de un proyecto cuya evolución será mejor si se usan metodologías ágiles.

Entregas: podrían darse distintos escenarios desde una única entrega final hasta entregas incrementales previamente valoradas por el cliente, en cuyo caso se solventaría mejor mediante una metodología ágil.

El cambio: también dependerá del proyecto. Éste es restringido en metodologías en cascada mientras que en metodologías ágiles se incorpora en tiempo real.

Los grupos de interés (stakeholders): hay que plantearse cómo se van a incorporar al proyecto: ¿continuamente?, ¿solo en el momento inicial?, ¿en momentos concretos?

Riesgos y costes: ¿es posible controlar los riesgos conforme vayan surgiendo o debe haber una planificación detallada de los mismos?

En resumen, podríamos decir que conviene aplicar una metodología predictiva o en cascada cuando se tiene claro lo que hay que hacer y cómo. Las metodologías ágiles, por su parte, son adecuadas cuando se trata de descubrir lo que hay que hacer y de qué manera.

Pero en ambos casos no hay que perder de vista que para aplicar cualquiera de ellas no solo hay que conocer la teoría, sino tener la predisposición, la mentalidad adecuada.

Por último, podría llegarse a la conclusión de que un proyecto tiene diferentes marcos de trabajo y posibilidades y encaja tanto en un entorno agile como en otro cascada: estaríamos ante un entorno híbrido, en el que se usarían metodologías tradicionales cuando se sepa qué hacer y de qué forma y metodologías ágiles en aquellos aspectos en los que haya incertidumbre.

Obviamente, en todo este proceso cambia el rol del jefe de proyecto, que pasaría de un papel de gestión y control en las metodologías tradicionales a convertirse en un facilitador en los entornos ágiles, como contaré en un próximo post.

Imagen: craigwbrown

Claves para generar tráfico hacia una web

Raúl Salgado    20 mayo, 2019

El contenido es el rey de la dinastía online, en la que uno solo puede coronarse a golpe de clics. Para conseguirlo y lograr tráfico, antes que nada, hay que diseñar una página web atractiva visualmente hablando y sencilla en cuanto a su usabilidad. Pero la belleza, como dice el dicho, está en el interior…

Rara es la empresa o el negocio que hoy en día no cuenta con una página web. Teclear en Google el nombre de una compañía y no ver un enlace directo a su portada resulta, cuanto menos, inquietante; por no hablar de cómo desluciría y desmerecería la imagen de marca.

Las empresas dedican mucho tiempo y recursos al diseño de sus webs, donde suelen explicar sus servicios y mostrar sus datos de contacto para darse a conocer. Escogen el dominio, confeccionan el diseño y comienzan a generar contenidos. Hasta aquí, todo bien, pero ¿cómo generar tráfico?

“No basta con tener una web y esperar a que la gente te encuentre. Es necesario trabajar en estrategias que permitan posicionar la página para que tenga mayor visibilidad y, por tanto, más tráfico”. Ana Aldea, responsable global de Datasocial, explica que para captar clics, uno de los factores más importantes es la calidad de los enlaces cuando se planea o evalúa el linkbuilding. Y es que los tiempos han cambiado y, con ellos, la forma del algoritmo de Google para evaluar una web en función de los enlaces entrantes.

Muchas compañías, pese a contar con un gran producto y una buena web, no son capaces de captar público al que vender. Por ello, antes de realizar un plan de marketing, conviene asegurarse e investigar quiénes son los clientes online y dónde están.

¿Sería inteligente poner una gran tienda de patinetes eléctricos en una ciudad donde no se pueda circular con ellos?, se pregunta Aldea, quien asegura que en el mundo digital las empresas deben intentar atraer tráfico cualificado, es decir, potenciales clientes o, al menos, seguidores de la marca.

La responsable global de Datasocial sostiene que disponer de una web no es garantía de tener un negocio bien explotado a nivel online, y que las fuentes o canales de captación de tráfico resultan indispensables.

El pódium de las plataformas

En la era de los likes, los “me gusta” y los «retuits», las redes sociales constituyen uno de los polos de atracción más efectivos. Aldea recomienda analizar las necesidades y perfiles de cada compañía y buscar una estrategia coherente, seleccionando aquellas redes donde haya seguidores comprometidos con la marca.

Y la responsable global de Datasocial ha configurado un pódium con las tres principales plataformas para generar tráfico:

  1. Pinterest: esta red social es básicamente un motor de búsqueda, cuyo atractivo y gancho fundamental son las imágenes. Es por excelencia la red de las marcas y personas creativas. No obstante, resulta importante utilizar correctamente las palabras clave, para que el algoritmo determine qué tipo de contenido se está produciendo y, así, saber qué mostrar a la gente.
  2. Flipboard: aquí es fundamental afianzar seguidores. Mediante likes a otros usuarios o comentarios en artículos es posible tejer una buena red de contactos. Una manera de ganar tráfico a través de esta red social es crear y actualizar las revistas constantemente, para aumentar la visibilidad y las posibilidades de que la gente acceda al sitio web. Como no es esta una de las redes sociales más utilizadas, una buena estrategia para darse a conocer pasaría por compartir las revistas en Facebook, Linkedin, Twitter o Instagram.
  3. Instagram ADS: Instagram no permite poner enlaces a las publicaciones, lo que obliga a ser atractivos para conseguir tráfico. Teniendo en cuenta que los anuncios en esta red social ayudan a mejorar la visibilidad de un negocio y llegar mejor a la audiencia, Aldea sugiere prestar especial atención a las stories, en las que -con un perfil que acumule más de 10.000 seguidores- se pueden incluir enlaces que generen tráfico.

Otras fuentes de tráfico web alternativas

Al margen de estas tres plataformas, la responsable global de Datasocial añade las siguientes herramientas alternativas para generar tráfico:

  • Google My Business: puede ser una potente fuente de tráfico altamente cualificado para los negocios locales. Aldea cree que cuantas más fotos e información se aporte, mejor. Y anima a intentar lograr reseñas de los clientes, para que el SEO de la ficha Google My Business suba como la espuma.
  • Pódcast: grabarlos cuesta trabajo, pero los resultados merecen la pena para posicionarse en determinados nichos de mercado. Aldea revela que, aunque en España aún no sea algo que las marcas tengan muy en cuenta, el crecimiento de consumo de este formato en el último año ha sido vertiginoso. “Existen plataformas, como Ivoox, donde se pueden subir estos podcasts por temáticas, optimizando cada uno de ellos para que sean fácilmente visibles. Cuando se hayan generado una cantidad suficiente de audios, la marca estará posicionada y, por lo tanto, atrayendo tráfico”, remarca.
  • Webinars: supone una forma estupenda de postularse como marca experta y relevante para dirigir la clientela hacia la web.
  • Email marketing: aunque lograr que los destinatarios abran un correo electrónico resulte cada vez más difícil, una buena estrategia de email marketing puede servir para fidelizar y trabajar los leads. Y esto generaría un mayor tráfico si se cumplen las normas básicas del inbound marketing: “el correo electrónico debe llegar en el momento adecuado, al usuario adecuado y con el contenido adecuado”, apostilla Aldea. 
  • Youtube: más allá de la dificultad que entraña la realización de vídeos de calidad, los usuarios buscan contenidos. De ahí que la clave resida en descubrir esos intereses e inquietudes. Partiendo de la base de que YouTube es uno de los grandes buscadores de contenido del mundo, “si se consigue posicionar los vídeos, el tráfico está asegurado”.
  • Participación en blogs afines. Por último, Aldea defiende que la participación en la comunidad dentro de los territorios afines a una marca puede reportar grandes beneficios, independientemente del famoso branding. Y puntualiza que si se logra generar valor y conversación es muy probable que quienes lean los comentarios acaben llegando a la página web en busca de más sabiduría.

Consejos para lanzar campañas web

Las campañas en redes sociales, sobre todo a corto plazo, pueden cosechar resultados espectaculares y lograr que los usuarios las compartan y viralicen, multiplicando hasta por cinco, en cuestión de días, el tráfico hacia una web. Pero Aldea advierte de que el servidor podría no soportar tal avalancha.

En este caso, el efecto sería contraproducente, ya que los usuarios se sentirían molestos por no disfrutar de una grata experiencia. Para evitar estos sustos y decepciones, antes de lanzar una campaña de alto tráfico, la responsable global de Datasocial ofrece estos cuatro consejos:

  • Elegir un plan de alojamiento web que se adecúe a las necesidades.
  • Optimizar la web para consumir menos recursos.
  • Reforzar la seguridad web.
  • Ser precavido.

Video Post #8: Inteligencia Artificial vs Inteligencia Cognitiva ¿Conoces la diferencia?

Paloma Recuero de los Santos    20 mayo, 2019

En los últimos años el término «Inteligencia Artificial» parece estar perdiendo terreno a favor de otros como «Inteligencia Cognitiva», «Tecnologías smart» etc.  Pero, ¿tienen realmente el mismo significado?. En el vídeo de hoy analizaremos el por qué de este tendencia y explicaremos el significado de ambos conceptos.

 
 
 

 
 
 
 
 

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Robot androide o tostadora: la realidad tras la apariencia

Manuel García Gil    17 mayo, 2019

Cuando hablamos de robots nos viene inmediatamente a la mente, al menos a mí, el robot humanoide de la película “Metrópolis” de Fritz Lang, de la que ya escribió un compañero, así como los robots con cerebro positrónico de Isaac Asimov, pero la realidad es mucho más prosaica. Los robots, al menos la gran mayoría de ellos, no pasan de ser un brazo, o un par de ellos, que trabajan sin descanso ni final en una fábrica (de automóviles, por lo general). No les queda otra, al fin y al cabo el término robot viene de la voz checa robota, que significa trabajo duro. Por lo tanto, los robots mejoran y agilizan el proceso fabril, además de ser indicativo del grado de progreso y avance de un país.

En este sentido, España ocupa el puesto once en el ranking de los países que mejor están adaptando la robotización en el mundo. En concreto, nuestro país ya cuenta con unos 34.000 robots trabajando a pleno rendimiento en las grandes empresas, y el índice es creciente.

En todo caso, no debemos entender la robotización hoy en día solo bajo el prisma de la robótica industrial aunque sea, como apuntaba, el ámbito de mayor implantación. Debemos contemplarla bajo un paraguas más amplio, que está empezando a permear en muchos escenarios distintos.

Esta nueva generación de robótica tiende la mano hacia la inteligencia artificial y la interacción humano-máquina, ya que cuando se produce esta colaboración el entorno gana en productividad. Esto, que puede parecer una obviedad, ha tardado tiempo en calar en el tejido empresarial, más allá del sector automoción que, como decía, es en el que ha penetrado más la robótica.

No obstante, en los próximos años vamos a ver una mayor implantación de esta tecnología en otros muchos ámbitos. De hecho, el 90 por ciento de las grandes compañías y multinacionales ya se encuentran realizando pruebas y ensayos pilotos con robots dentro de sus procesos de trabajo, si bien el mayor escollo con el que se encuentran las empresas, amén de la carestía de talento o especialistas en robótica, es precisamente que no saben bien cómo integrar la robótica en sus procesos y cómo completar esa valiosa colaboración humano-robot de la que hablábamos.

Por lo tanto, aunque aún nos queda mucho camino por recorrer, parece que España está en el buen camino para confirmarse como un país a la vanguardia de la automatización.

En cualquier caso, la robotización siempre genera un debate en torno a la pérdida de empleos que muchos sostienen que supone. Como curiosidad, el término “sabotaje” viene de “sabot”, el zueco de madera que algunos trabajadores encajaban en las máquinas de la fábrica donde trabajaban ante el miedo de que los privasen de sus empleos. También los empleados de correos del siglo XIX temían que desapareciese su actividad frente al novedosísimo telégrafo y cien años después se siguen enviando cartas, aunque pocas, pero el sector se ha reinventado…

En definitiva, el debate sobre si los robots quitan empleo o no es absurdo. Desde el punto de vista empresarial, los robots son una herramienta que ayuda a incrementar la eficiencia de las personas, amén de alejarlas de las tareas transaccionales para permitirles realizar actividades de mayor valor, que también incrementan su satisfacción laboral. De hecho, el informe “The robots are ready. Are you? (“Los robots están listos, ¿y tú?”, Deloitte, 2017), concluye que el 53 por ciento de las empresas dice encontrarse en procesos de implantación de automatización robótica. El documento también destaca que parece haber disminuido la resistencia de los empleados a este proceso, lo cual «continúa superando las expectativas de beneficios no financieros«. De nuevo, bajo la perspectiva de la empresa.

Más allá de la robótica “as is”, está la adopción de soluciones robóticas de última generación cada vez más avanzadas e innovadoras. La tecnología RPA se sirve de la robotización para automatizar los procesos de negocio: replica las acciones de un ser humano al interactuar con la interfaz de usuario de un sistema informático, automatizando tareas de backoffice.

En resumen: ¿Tendremos todos un Kismet avanzado en casa? A corto plazo, lo dudo. ¿Veremos robots por las calles? Reconocibles como tales no, pero no nos olvidemos de que los semáforos y farolas los controla un autómata. A medio plazo iremos viendo un crecimiento progresivo y en algún momento de los próximos siete años, la conjunción de cloud, inteligencia artificial y robótica, hará que, entonces sí, los tengamos “hasta en la sopa”.

– Tostadora, hazme una tostada por favor.

– Sí señor, ¿puede acercarme el pan?

– Cógelo tú, que estás más cerca…

Imagen: TheDigitalArtist/Pixabay

Economía conductual: ¿tus decisiones de compra están programadas?

Raúl Alonso    17 mayo, 2019

Si el maratón de series de TV cada día es más interminable, si tu cuenta bancaria no deja de acumular el cargo de servicios premium, si tu Instagram está a un paso de un reportaje del «Hola», y si el recomendador de tu tienda online favorita parece conocerte mejor que tu madre… bienvenido al club. Millones de consumidores responden del mismo modo a las estrategias de venta basadas en la economía conductual, la herramienta secreta de las empresas digitales.

Qué es la economía conductual

“Consiste en utilizar el conocimiento de los atajos mentales que llevan a las personas a pensar y tomar decisiones de manera irracional para beneficio del modelo de negocio”. Es la clarísima definición que Ana Vásquez Maya da sobre la economía conductual en su libro Quiero decidir yo (Lid Editorial, 2018), citando a unos jóvenes emprendedores de Palo Alto. Fue en un viaje a Silicon Valley donde esta licenciada en ADE y master en Recursos Humanos reparó en la importancia del behavioral economics (en inglés), una  nueva técnica que ya cuenta con capítulo propio en el plan de negocio que avala cualquier startup.

Sin embargo, su utilización viene de lejos. Por ejemplo, hace años que las campañas de recaudación de fondos de las ONG saben que el impacto de una foto de un grupo de niños mostrando extrema necesidad no tiene el mismo resultado que un primer plano. “Esto sucede porque las personas solemos responder ante una persona que necesita ayuda, pero no tanto cuando son varias las que la necesitan”.

Cómo nos condicionan los sesgos cognitivos

Descubrir o conocer estos sesgos conductuales puede convertir las campañas de marketing en más efectivas, y como también recuerda Vásquez, el equipo de recursos humanos “puede implementar acciones que mejoren la experiencia del empleado”, o el de ventas “definir una estrategia basada en el comportamiento de los compradores”. Para lograrlo, la teoría dice que tan solo se deberían identificar los sesgos cognitivos.  

“Psicólogos y ahora también economistas identifican y reconocen estos sesgos como interpretaciones erróneas e ilógicas de la información disponible, pero que determinan la importancia y el sentido que damos a cada cosa”, explica la autora. Lo que ocurre es que estos atajos mentales pueden llevarnos a tomar decisiones desacertadas, incluso en contra de nuestros propios intereses. Son como esas imágenes que incluyen ilusiones ópticas que nos llevan a identificar erróneamente lo que vemos, sobre todo si no lo pensamos con detenimiento.

Y ahora apliquemos esta lógica al diseño de un cuestionario online en una de las prácticas más básicas. ¿Qué cuestionario captará más leads o registros, el que indique que se debe marcar la casilla en caso de no querer recibir información de productos o servicios o el que indique que se marque la casilla para recibir información?

Es un ejemplo de opciones por defecto, y “suelen ser las que escogemos el mayor número de veces, porque implican menor trabajo y menor resistencia; y porque creemos erróneamente que al no hacer nada (no marcar la casilla), no estamos tomando ninguna decisión, cuando en realidad sí lo estamos haciendo”.

Cómo se utiliza le economía conductual

Hasta aquí un bosquejo de qué es la economía conductual, fácilmente ampliable con la lectura de Quiero decidir yo. Y para encarar la recta final de este post, recorro algunos de los sesgos y sus usos empresariales de entre los muchos que la autora enumera. Con esta enumeración hago propio ese supuesto sesgo cognitivo que a los periodistas nos tiene convencidos de que un rápido ejemplo es mucho más valorado por el lector que una minuciosa explicación (que alguien me confirme si estoy en lo cierto, por favor):

  • Sesgo de conformidad social: es esa tendencia natural que nos lleva “a cambiar pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”. A este atajo mental se corresponden acciones como incluir en un blog la categoría de ‘Lo más leído’ o ‘Lo más comprado’ en un ecommerce, también la sección de reseñas de otros usuarios o ese irrefrenable sentimiento de hacer cola cuando vemos una fila de personas para entrar en una tienda.
  • Síndrome del avestruz: alude a esa tendencia tan humana de evitar cierta información y actúa de diferentes maneras. Por ejemplo, ignorando esa parte del prospecto farmacéutico que nos habla de los efectos secundarios, o cuando elegimos el medio de información que confirma nuestro ideario o calificamos de fake news una noticia que cuestiona nuestro convencimiento. La inteligencia artificial aplicada a los asistentes de recomendación se está convirtiendo así en efectiva multiplicadora del ratio de compras por usuario, y es que pocos dudan de lo efectivo de ese bombardeo personalizado de contenidos, productos o servicios.
  • Sesgo de la disponibilidad: “Consiste en la tendencia que tenemos todos de evaluar la frecuencia o probabilidad de que algo ocurra en función de la facilidad con la que un recuerdo nos viene a la mente”. De este modo, nuestro cerebro no decide tanto en función de evidencias o datos objetivos como de la información (el recuerdo) de la que dispone con más facilidad.
  • Sesgo de la confirmación: es uno de los más potentes, el que nos lleva a aceptar las pruebas que confirman nuestra idea y a rechazar las que la cuestionan. Aplicado a las elecciones políticas, el sesgo de confirmación convierte en prácticamente imposible modificar el voto de los ciudadanos con convicciones más arraigadas; aplicado a la economía digital, una segmentación de perfiles cada vez mejor definida permite al usuario refugiarse con comodidad en una burbuja de contenidos y productos afines a su gusto, un aislamiento que fomenta su fidelidad.
  • Sesgo de aversión a la pérdida: “El placer que nos supone ganar algo nunca es tan grande como el dolor que sentimos al perder algo de igual valor”. Es uno de los sesgos que más se aplica a la venta online, generando sensación de escasez al anunciar que las existencias de un determinado producto son limitadas o que la vigencia de una oferta finaliza. Todo un clásico desde que descubrimos que las semanas de fantásticos descuentos pueden durar quince días.

También podríamos hablar del poder del «todo gratis»: “Cada vez que sabemos que algo es gratis, tendemos a obviar las otras alternativas”, escribe Vásquez; o de lo eficaz que es dotar de un anecdotario al producto enmarcándolo en una experiencia. Todos ellos son recursos de la economía conductual que como consumidores o profesionales nos conviene conocer. Por cierto, ¿qué producto escogerías del lineal de un supermercado: un yogur 95% libre de grasas o un yogur con un 5% de grasa?

La importancia de la ciberseguridad en las empresas, tambien para las pymes

Diego Samuel Espitia    16 mayo, 2019

Los empresarios de hoy en día tienen en cuenta la ciberseguridad entre sus riesgos y sus necesidades de inversión. Sin embargo, para las empresas pequeñas sigue siendo un desafío entender qué hacer o implementar o mantener, para proteger sus negocios de las amenazas cibernéticas.

Por este motivo, muchas instituciones especializadas en generar estándares, y algunos entes gubernamentales de tecnologías de información, están generando leyes o guías para que las pequeñas y medianas empresas puedan identificar, evaluar y reducir los riesgos de ciberseguridad, diseñadas pensando en las necesidades y recursos de ese tipo de empresas.

Algunas de estas guías son públicas, brindando a las empresas herramientas pensadas en la implementación de estas medidas, entendiendo los recursos limitados y los pocos conocimientos que estas organizaciones tienen para enfrentar la ciberseguridad, gestionando los riesgos a unos costos eficientes y medidas alcanzables para sus objetivos, que no agobian a quienes no trabajan en el área de la ciberseguridad. Unos ejemplos son las publicaciones de NIST, la de FTC y la de INCIBE.

Las guías tienen en común iniciar con una serie de conceptos calificados como básicos, donde se explican los principales riesgos que se deben tener en cuenta y la forma de gestionarlos. Permitiendo comprender las diferentes amenazas, pero sobre todo la capacidad de identificarlas de forma simple.

En términos generales, las guías siempre indican la importancia de gestionar la seguridad del sitio web de las empresas, como el elemento más importante en la presencia digital de la empresa, en el cual se debe siempre tener en cuenta al menos estos tres consejos:

  • Acceso controlado al administrador del sitio, habilitando el doble factor de autenticación y generando alertas de cualquier cambio a los directores de la empresa. Este consejo, se orienta a la prevención de cambios no autorizados y al control de la posible suplantación de identidad del administrador por robo de sus credenciales.
  • Generar confianza a sus clientes a través de la implementación de los mecanismos de transferencia segura de información y validación de usuarios. Este consejo, busca que las empresas entiendan la importancia de la reputación digital, sobre todo si se tiene pagos en línea o se recibe información privada de clientes.
  • Tener respaldo confiable del sitio web, que garantice usabilidad y la mínima perdida de información posible. Este consejo, busca que se tenga una herramienta de recuperación ante incidentes simple, pues ante un ataque de modificación o a un secuestro del sitio, esta es la única herramienta que permite mitigar las afectaciones, pero debe dar garantía de confiabilidad.

Otro factor a tener muy en cuenta es el aseguramiento de los dispositivos que gestionan o que comunican la información con la que trabaja la compañía, pues la integridad y confiablidad de estos son las que permiten garantizar que la información es veraz. Tomando tres consejos importantes que siempre se deben aplicar, serían los siguientes:

  • Todo dispositivo donde se tenga información de la empresa debe ser tratado como un elemento que se debe salvaguardar. Este consejo, hace referencia a la implementación de todos los sistemas de seguridad en móviles o equipos de teletrabajo, los cuales deben poder ser cumplir con las mismas normas que los equipos de la oficina, como son la implementación de software que los proteja de malware y que permita una gestión de la información en caso de pérdida o daño.
  • Mantener actualizado todos los software de los equipos de red, realizando las configuraciones necesarias de seguridad en cada dispositivo. Este consejo, se orienta principalmente a la implementación de redes inalámbricas, las cuales deben ser controladas a través de una identificación plena de quienes se conectan a estas e implementar los protocolos de seguridad más confiables disponibles.
  • Validar siempre el software que se usa en los dispositivos y tener los controles para que no pueda ser instalado ningún software sin permiso. Este consejo, busca minimizar la posibilidad de que por mal manejo o descuido de usuarios o administradores se instale software que pueda generar afectación a la información, para lo que se sugiere la implementación de mínimos privilegios a los usuarios y validación de cualquier software antes de realizar la instalación.

Por último, pero no menos importante, está la formación al eslabón más importante de la seguridad: los usuarios, vistos no solo como quienes manejan la información sino como quienes aportan a dar valor a los datos y a su protección. Tomando tres consejos importantes que siempre se deben aplicar, serían los siguientes:

  • Planeando la seguridad de la información como un caso de negocio interno de la empresa. Este consejo se orienta a los directores, que deben empezar a ver la seguridad de la información como un aporte vital al negocio, el cual se debe alinear a todas las necesidades de la empresa.
  • Seguridad implementada según la criticidad de la información con relación al negocio. Este consejo, busca que las empresas entiendan que se deben implementar mecanismos de control como el cifrado de datos, para garantizar los datos sensibles y vitales de la empresa, para lo cual es fundamental capacitar y entrenar a los usuarios.
  • La seguridad de la información es trabajo conjunto de todos en las empresas y se requiere una participación activa de todos. Este consejo, busca que se tenga en cuenta la capacitación y entrenamiento asertivo de todos los trabajadores de las empresas como un elemento vital del manejo de la información.

La publicación de estas guías entrega capacidades para la protección de las pequeñas y medianas empresas, con un lenguaje simple y con ejemplos aplicables a las capacidades y necesidades de este tipo de organizaciones. Permitiendo con esto mitigar los riesgos que se han generado en el mundo cibernético, cuando las organizaciones criminales usan la infraestructura de estas pymes para afectar a empresas más grandes o a diferentes objetivos.

Integración y automatización de procesos en «digital workplace»

Enrique García López    16 mayo, 2019

En un entorno empresarial en cambio continuo, con múltiples soluciones TIC y la complejidad natural de cada tecnología, las grandes empresas deben tomar decisiones difíciles que impactan tanto en su departamento TI como en el propio negocio. El puesto de trabajo digital (digital workplace) es clave.

Por  ello, cada vez más deciden delegar en sus partners tecnológicos muchos procesos que carecen de valor real y a ellas les supone un dolor de cabeza. La simplificación y automatización de los procesos resulta fundamental para que las compañías puedan dedicarse a lo que de verdad las va a hacer competitivas en sus mercados.

Si nos pusiéramos en la piel del responsable TI de una gran organización, ¿cuál sería su primer deseo en este momento? Todos demandan poder optimizar al máximo el esfuerzo que requiere ofrecer el puesto de trabajo más eficiente a sus empleados. Pero ahí deben converger dos mundos: la administración TI y la experiencia de empleado, que es la que garantizará el éxito. Y es preciso tener en cuenta, además, que esto afectará a otras áreas como Servicios Generales o Recursos Humanos.

Pero entonces, ¿por dónde empezar? Existen muchas soluciones de fabricantes que pueden representar un problema a la hora de decidirse o una despreocupación si, como ha hecho Telefónica Empresas, se integran y automatizan.  

En el mundo de los smartphones y tabletas lo mejor en este momento es una solución empresarial de acceso a recursos corporativos, y digo en este momento porque la tecnología está evolucionando muy deprisa y dentro de no mucho hablaremos de identidades de usuarios y aplicaciones más que del propio dispositivo. Pero eso da para otro post

Hasta ahora implantar una herramienta de gestión móvil (MDM) en los dispositivos corporativos tenía un coste adicional de maquetado y manipulado, que muchas veces las empresas debían realizar con recursos propios, por no decir que en numerosas ocasiones se optaba por facilitar un manual de instrucciones a los usuarios y confiar en que todo fuera como la seda.

Ahí es donde entran tecnologías como DEP (Device Enrollment Program) de Apple o KME (Knox Mobile Enrollment) de Samsung que desde origen automatizan ese proceso de “enrolado” en MDM y además aportan nuevas funcionalidades. Recientemente Telefónica Empresas incorporaba esta última a su propuesta de digital workplace.

¿Qué beneficios obtienen de ello los empleados? Principalmente la sencillez, ya que podrán ellos mismos desempaquetar su nuevo dispositivo, encenderlo con sus credenciales corporativas y comprobar cómo sus configuraciones, aplicaciones y políticas de seguridad se aplican automáticamente. Así, en menos de quince minutos tendrán un puesto de trabajo completamente preparado para sus necesidades.

Y el administrador TI, ¿qué consigue? Lo más atractivo no es solo el clarísimo ahorro en costes y tiempo de maquetado, sino que se asegura por completo que el dispositivo corporativo está gestionado tal y como se ha decidido previamente, con lo que se evita el acceso a través de dispositivos no confiables. Pero ¿y si la empresa decide hacer cambios de manera dinámica en esa configuración inicial? Sin problema: todo está ya listo para que se haga de manera remota, sin necesidad de intervención en el dispositivo.

En definitiva, dado que el puesto de trabajo impacta de lleno en los negocios, se trata de que los procesos de poco valor añadido resulten muy sencillos para que las empresas puedan centrarse en su estrategia a medio largo plazo, la que les exige dar un salto competitivo.