Doce meses de tecnologías exponenciales: los procesos inteligentes, en cabeza

Jaime Rodríguez-Ramos Fernández    11 abril, 2019

Hace un año publiqué “Más allá de digital”, un libro sobre el impacto de las tecnologías exponenciales en nuestra economía y sociedad. Durante 2018 y principio de 2019 ha habido muchas novedades. ¿Cómo ha evolucionado cada una de estas tecnologías? ¿Lo han hecho más rápido o más despacio de lo previsto? En el caso de los procesos inteligentes ha ocurrido lo primero.

La clave es la famosa frase de Bill Gates: “Siempre sobreestimamos el cambio a dos años y lo infraestimamos a diez”. Lo cierto es que poco ha cambiado en el corto plazo, menos de lo que previeron los visionarios e incluso parece haberse ralentizado el impulso de algunas de dichas tecnologías. Pero, a la vez, los habilitadores tecnológicos se van desarrollando y la transformación radical a diez años vista se acelera.

En mi libro organizaba las tecnologías exponenciales en torno a seis grandes cambios de paradigma, que son los que usaré para repasar el avance experimentado en el último año. En este primer post me centraré en los procesos inteligentes, la realidad extendida y la nueva matriz de transporte y energía y dejaré para un artículo posterior las tres siguientes: neurogamificación, confianza digital y bioprogramación.

Procesos inteligentes. Los procesos empresariales, tanto internos como de relación con el cliente, no solo serán digitales, sino que también incluirán capacidades de inteligencia artificial, lo que permitirá que se ejecuten solos aplicando “sentido común digital”, sin necesidad de intervención humana.

Éste es probablemente el cambio de paradigma que más se ha acelerado. La inteligencia artificial avanzada y también las aplicaciones más prácticas como el RPA (Robotic Process Automation) están adquiriendo un ritmo de despliegue vertiginoso en las empresas. El RPA ha pasado de tendencia a realidad en muy poco tiempo en muchos sectores. La aplicación de la inteligencia artificial en las empresas puede ser cuestión de meses en lugar de años y esto, junto a la automatización, se está asentando como una de las tecnologías digitales más implantadas. En este sentido, la apuesta de Telefónica por la inteligencia artificial  es clara  así como por un uso ético de la misma.

Realidad extendida. Las realidades virtual, aumentada y mixta están cada vez implantadas con interesantes casos de uso en el entorno empresarial. Las nuevas realidades enriquecen el mundo real y la realidad combina cada vez más elementos físicos y digitales. La realidad extendida participa de la dualidad que señalaba Bill Gates. Por un lado, el corto plazo parece retrasarse pero, por otro, se han sentado las bases para una transformación excepcional en el medio largo plazo. Las empresas ya han pasado de la fase de piloto a la de grandes despliegues en IoT. Gartner sitúa a Telefónica como líder en esta tecnología y también lo es, como se explicaba recientemente en este blog, en la seguridad asociada imprescindible para su éxito.

En realidad virtual y aumentada, dispositivos como Oculus Go y Oculus Quest por parte de Facebook, las Hololens 3 de Microsoft o Magic Leap One impulsan su despliegue junto a tecnologías que las telcos están desplegando como 5G y edge computing que aseguran la velocidad y latencia adecuadas.

La nueva matriz de transporte y energía. La forma en la que la sociedad accede a la energía y a la locomoción cambia una vez más. Pasamos del coche y los combustibles fósiles a un mundo de movilidad compartida, eléctrica y autónoma y a una generación eléctrica que aprovecha la energía solar y el almacenamiento como base. Aquí el progreso sigue adelante lento pero seguro. Los coches eléctricos empiezan a ser una realidad, la movilidad compartida está cambiando la lógica de transporte en las grandes ciudades y la energía solar continúa abaratándose. Telefónica es un ejemplo de la transformación porque el 58 por ciento de energía utilizada procede ya de fuentes renovables (cien por cien en sus operaciones europeas y en Brasil), con el compromiso de alcanzar el cien por cien a nivel global en 2030.

La gran decepción en este último año ha sido la conducción autónoma, ya que una serie de accidentes han puesto de manifiesto las dificultades regulatorias y sociales de la adopción. Es una realidad que se sigue viendo en el largo plazo pero hay muchas más dudas respecto a la velocidad en que ocurrirá. También se ha puesto de manifiesto la necesidad de resolver las tensiones sociales que soluciones como Uber provocan en un sector tradicional como el taxi. Como pasa en otros sectores, es importante que las mismas reglas apliquen a todos los jugadores, independientemente de la tecnología que se use.

En resumen, en los procesos inteligentes se está produciendo una implantación mucho más acelerada incluso de lo que pensaban los optimistas y la realidad extendida y la transformación digital del transporte y la energía muestran un avance más lento, con luces y sombras. Próximamente me referiré al resto de tecnologías exponenciales.

Imagen: Mike Cohen

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