Neuromante vs Neurolink:”Alto, Policía de Turing: ¡usted es una IA!”

Fran Ramírez    28 octubre, 2020
Shibuya at dusk - Tokyo

Este clásico de la Ciencia Ficción (escrito en 1984) por el genial Willian Gibson llamado “Neuromante” (Neuromancer), es una auténtica montaña rusa de emociones, donde se mezclan diversos géneros (acción, mafia, cine negro, ciencia ficción, etc), implantes biónicos, hackers, ciberdelincuentes, Inteligencia Artificial, drogas, psicodelia y un largo etcétera. En la sociedad descrita en el libro, prácticamente todo el mundo tiene su propio implante electrónico en alguna parte de su cuerpo, ya sea para potenciar algún sentido o para “simplemente” conectarse a algún dispositivo. La navegación por el Internet del libro que Gibson denominó con gran acierto “Ciberespacio” (término que se utiliza hoy día y se acuñó por primera vez en este libro) se realiza justamente de esa manera, conectando el cerebro directamente a la red.

Qué locura ¿verdad? Conectar aparatos directamente al cerebro humano … vaya ocurrencia ¿a quién se le ocurriría semejante idea a día de hoy?. Pues a Elon Musk, quién si no 😉

Neuromante, el icono “Ciberpunk”

Pero antes de ver las relaciones entre la última idea de Elon y Neuromante, vamos a adentrarnos un poco en las entrañas de fantástico libro, ya un clásico de la Ciencia Ficción, símbolo del movimiento Ciberpunk que inspirado obras de arte como Matrix o Ghost in the Shell, entre muchas otras.

Aviso importante, habrá spoilers (aunque pocos…)

En esta novela, se nos presenta un mundo distópico donde como antes hemos comentado, las conexiones al Ciberspacio y con otros dispositivos electrónicos se realizan usando una interfaz implantada directamente en el cerebro. Al conectarse por ejemplo a la red (que por cierto, la cual denomina también “Matrix”), el ciberespacio aparece ante nosotros en todo su esplendor en algo parecido a lo que sería hoy día la realidad virtual. Y por supuesto, la Inteligencia Artificial tiene un papel bastante importante dentro de la historia, como ahora veremos.

Figura 1. Portada de la primera edición de Neuromante. Fuente.

Henry Dosertt Case, el “console cowboy”

Henry Dorsett Case, es un hacker, adicto a las drogas y un cibercriminal (recuerda, un hacker NO ES un cibercriminal) de poca monta que vive en los suburbios de Chiba City, en Japón. Debido a un pequeño incidente con una de las mafias locales (básicamente le pillaron robándoles), estos le inyectan una toxina en su cuerpo la cual le bloquea el uso de su interfaz de conexión. Esto para él es la perdición ya que es su principal medio de vida y es entonces cuando comienza a buscar alguna clínica ilegal que le ayude a eliminar dicha toxina. Esto le lleva a una espiral de autodestrucción de la cual es salvado por Molly, una “samurái callejera” que trabaja para otro misterioso personaje llamado Armitage.  Este le ofrece a su vez una cura a cambio de algunos “trabajos” variados, pero además, le implanta un recambio de su páncreas con otro capaz de evitar que metabolice cocaína y anfetaminas, y de esta forma eliminar su mortal adicción a las drogas. Lo que no sabía Case es que también le habían insertado unos sacos con un veneno que le quitarían cuando terminara de realizar todo su trabajo.

A partir de este punto comienza realmente la aventura de Case. A medida que Armitage le va encargando diferentes misiones, Case también intenta averiguar quién es ese misterioso personaje a la vez que aparecen otros muy interesantes dentro de la historia. El desarrollo de la trama es demasiado largo y complejo para tratarlo aquí así que vamos a centrarnos en aquellos que están relacionados directamente con la Inteligencia Artificial y de una forma más indirecta, con el trabajo de Elon Musk.

Figura 2. Imagen de Shibuya (Tokio), escenarios que influyeron en la estética de Neuromante. Fuente.

Volcando la mente en una ROM

El primer trabajo que Armitage le asigna a Case es robar una ROM. Hasta aquí nada excepcional, es “simplemente” robar un chip. Pero lo interesante de esta misión es que dentro de ese chip se encuentra, nada más y nada menos, la conciencia completa de una persona. En concreto, de un experto hacker llamado McCoy Pauley o también llamado “The Dixie Flatline” fallecido unos años antes. Y este es uno sólo uno de los maravillosos conceptos futuristas que nos regala Neuromante: almacenar la conciencia de una persona fallecida en un medio de almacenamiento electrónico. Esto además es un primer salto hacia una posible inmortalidad del ser humano (este concepto es también brillantemente implementado en la serie Black Mirror aunque de manera un poco más superficial). Pero por otro lado abre otro abanico de problemas tanto éticos, espirituales o incluso morales ¿es realmente la misma persona? ¿se puede “clonar” esa conciencia? Etc. Además, esta integración mente-máquina abre todo un campo de posibilidades donde sólo podemos soñar las habilidades que esta podría tener en nuestro mundo actual super conectado.

Esto provocaría que, junto al a Inteligencia Artificial, sería prácticamente indistinguible una consciencia humana de una IA. Pero además, una posible fusión entre ellas podría dar lugar a toda una super raza, superior incluso a aquellas que hemos imaginado como Skynet al integrar ambas, la consciencia humana y la IA, las cuales podrían llegar a dominar ambos mundos, el real y el virtual. Es más, estas consciencias o incluso las IA, podría acceder directamente al cerebro de las personas a través de esa interfaz de conexión en una especie de “posesión diabólica” digital.

Vaya lío ¿no?. Pero no os preocupéis, para eso tenemos a la Policía de Turing.

Figura 3. Detalle de un cartucho de videojuegos con memorias ROM. Fuente.

La policía de Turing, para poner un poco orden

La Policía de Turing (maravilloso nombre con infinitas implicaciones) aparece en la novela justo para eso, controlar a la Inteligencia Artificial. De hecho, su principal misión es regular su potencia o poder, limitando (utilizando dispositivos o software bloqueador e incluso otras IA) por ejemplo, que pueda mezclarse con una consciencia o que esta se fusione con otros dispositivos, arquitecturas o incluso, pueda acceder a un cerebro humano y finalmente también fusionarse con él. En otras palabras, esta policía existe para evitar que esta crezca de manera descontrolada o llegue a tener demasiado poder. Por cierto, hoy día existe un organismo, que a pesar de estar muy lejos del concepto “Policía de Turing”, comparten el mismo principio: controlar a la IA por el bien de la humanidad. Y este organismo se llama OpenAI cuyo eslogan es “Our mission is to ensure that artificial general intelligence benefits all of humanity”.

¿Y sabéis quién está detrás de esta organización? Habéis acertado otra vez: Elon Musk.

Wintermute y Neuromante, el Ying y el Yang del ciberspacio

En este mundo ciberpunk, las IA son una herramienta habitual para todo tipo de situaciones y aplicaciones. Cada hacker tiene su propia colección en su caja de herramientas las cuales va utilizando en función de las necesidades, sobre todo para realizar sus “gestiones” dentro del ciberespacio. Estas inteligencias artificiales están alojadas en grandes servidores dentro de las diferentes corporaciones (¿alguien dijo cloud?) y se mueven a su antojo por todos los rincones del ciberespacio, pero también del mundo real a través de los diferentes interfaces implantados en los seres humanos. Wintermute y Neuromante, son dos poderosas inteligencias artificiales cuyo objetivo principal es fusionarse en una sola IA (bueno, en realidad es el objetivo sólo de Wintermute) y además, obtener algún host, es decir, fusionarse a su vez con un ser humano. El problema es que ambas tienen esos mecanismos introducidos por la Policía de Turing los cuales bloquean cualquier intento por conseguirlo. Ambas IA tienen un gran protagonismo en la historia actuando en diferentes situaciones en las cuales podemos ver sus grandes dotes de manipulación. Es decir, llegados a un punto, es prácticamente imposible distinguir entre un ser humano, una consciencia volcada en una ROM o una Inteligencia Artificial.

Antes hemos comentado que las consciencias volcadas de personalidades se almacenan en una ROM, pero las IA se almacenan en RAM. Ambos términos son utilizados dentro del contexto de la época, no olvidemos que se escribió en los años 80. Pero su concepto es interesante ya que quiere decir que una conciencia almacenada en una ROM no puede evolucionar, es decir, no puede cambiar su programación por lo cual permanece inalterada manteniendo su personalidad. En cambio, las IA tienen RAM, es decir, pueden expandir su poder de computación en función de su disponibilidad y evolucionar prácticamente sin límite desarrollando cualquier tipo de personalidad o personalidades. De hecho, la RAM es el bien más preciado dentro del mundo ciberpunk de Neuromante.

Vision AI | Extrae información valiosa de imágenes mediante ML
Figura 4. Arquitectura de Vision AI en la nube de Google. Como ocurría en Neuromante, hoy día la potencia de la IA está ubicada en la nube. Fuente

Elon Musk y la interfaz de conexión en Neuromante

Aunque el proyecto de Elon Musk no tiene ni de lejos, la tecnología necesaria para llegar a crear el fantástico mundo de Neuromante, sí que abre la puerta para para soñar con un primer paso para crear esa interfaz de conexión inicial humano – máquinaciberespacio. El pobre Elon está recibiendo muchas críticas desde el mundo científico (como desde el MIT por ejemplo), pero si algo ha demostrado el fundador de SpaceX y Tesla es que no se deja amedrentar por las críticas. En la presentación que ofrecieron recientemente básicamente mostraron unos nuevos electrodos conectados al cerebro de un cerdo, algo que decepcionó a muchos debido al hype que se creó antes del evento. Incluso se llegó a pensar que se implantaría el chip a un ser humano, algo que hasta donde sabemos, aún no se ha realizado. El implante que tenía el animal registraba las diferentes activaciones de las neuronas (capaz de registrar hasta más o menos 1.000) y esas eran convertidas a su vez a sonidos. Esto no sorprendió a los científicos, era algo que ya se había hecho antes en el pasado.

Lo que sí llamó la atención de los científicos fue un dispositivo llamado “The Link”, una definición que acerca aún más esa pasarela de Neuromante con la tecnología de Musk. Este pequeño aparato de forma circular contiene la tecnología necesaria para procesar toda la información recibida desde el cerebro. Se “conecta” superficialmente con el cerebro a través de un pequeño agujero realizado en el cráneo para transmitir de forma inalámbrica los datos. En otras palabras: ya tenemos la interfaz de conexión con nuestro cerebro. Incluso han diseñado la máquina para insertar la tecnología necesaria tanto en la piel como en el cerebro. Y claro, también una app

Figura 5. “The Link”. Fuente.

Neuralink y la funsión IA – mente para curar enfermedades y algo más …

Las implicaciones beneficiosas en el mundo de la medicina, si esta tecnología se lleva a cabo, pueden ser realmente excepcionales. Desde poder volver a dar movimiento a personas con algún tipo de parálisis hasta analizar y buscar posibles curas para enfermedades relacionadas con el cerebro como el Alzheimer, por ejemplo. Pero abre otros interrogantes como el posible daño al cerebro debido a los implantes o la seguridad de los dispositivos (nadie quiere tener un malware en su cabeza), entre otros muchos.

Sobre la integración de la IA y la consciencia, algo que pasaba en Neuromante y que la Policía de Turing tenía que perseguir, es otro factor a tener en cuenta. El mismo Elon Musk habla de esta posible integración IA – mente: “On a species level, it’s important to figure out how we coexist with advanced AI, achieving some AI simbiosis. Such that the future of world is controlled by the combined will of the people of the earth. That might be the most important thing that a device like this achieves.”

Es decir “A nivel de especie, es importante averiguar cómo coexistimos con una IA avanzada, consiguiendo algún tipo de simbiosis con ella. De tal manera el futuro del mundo estará controlado por la combinación de las voluntades de la gente de la Tierra. Esto podría ser el logro más importante que pueda conseguir este dispositivo”.

Ahí es poco.

De nuevo, la realidad se parece cada vez más a la ficción.


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