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ElevenPaths Radio – 1×06 Entrevista a Jesús Milán LoboElevenPaths 2 septiembre, 2019 Vuelven las entrevistas a los actores más destacados del mundo de la ciberseguridad, ¡vuelve ElevenPaths Radio! En este capítulo, Gonzalo Álvarez charla con Jesús Milán Lobo, CISO de Santander México sobre sus inicios, el itinerario que ha seguido hasta llegar aquí, la labor de los CISOs y cómo se integra la seguridad en las organizaciones. Entrevista a Jesús Milán Lobo ya disponible: Disfruta de nuestros podcast en tu plataforma favorita: Capítulos de ElevenPaths Radio: Escucha ya el capítulo 1×01 – Entrevista a Chema AlonsoEscucha ya el capítulo 1×03 – Entrevista a Miguel RegoEscucha ya el capítulo 1×04 – Entrevista a Silvia BarreraEscucha ya el capítulo 1×05 – Entrevista a Gianluca D’AntonioEscucha ya el capítulo 1×06 – Entrevista a Jesús Milán LoboEscucha ya el capítulo 1×07 – Entrevista a Paloma LlanezaEscucha ya el capítulo 1×08 – Entrevista a Ignacio CiracEscucha ya el capítulo 1×09 – Entrevista a Alfonso MuñozEscucha ya el capítulo 1×10 – Entrevista a Ramón López de MántarasEscucha ya el capítulo 1×11 – Entrevista a Juan SantamaríaEscucha ya el capítulo 1×12 – Entrevista a Juan SotomayorEscucha ya el capítulo 1×13 – Entrevista a Pilar VilaEscucha ya el capítulo 1×14 – Entrevista a Tony HadzimaEscucha ya el capítulo 1×15 – Entrevista a Román Ramírez Un resumen sobre la lucha de Windows contra la ejecución de códigoNueva herramienta: Masked Extension Control (MEC), no te fíes de las extensiones en Windows
Cómo convertirte en «coach» en tu empresa sin gastarte una fortunaAlfonso Alcántara 30 agosto, 2019 Os paso algunas preguntas para entrar directamente en materia: ¿Eso del coaching es tan nuevo? ¿Los psicólogos del ámbito profesional y de empresa ya hacían coaching sin saberlo? ¿Merece la pena gastarme miles de euros para poder «acreditarme» como coach y trabajar para mis colaboradores, empleados y compañeros? Y, sobre todo, ¿sirve para algo el coaching en el ámbito de mi negocio? Es difícil valorar la eficacia de un servicio de apoyo para el desarrollo y para la motivación de tus profesionales, porque no todo lo que «siente bien» a tu negocio y a tus colaboradores necesariamente tiene que provenir de una actuación planificada, ni una misma intervención sobre las personas de un equipo o de una organización genera los mismos efectos en todas las empresas en función de momentos y contextos diferentes. Decía el psicólogo Alan Kazdin (Buela-Casal, Gualberto, 1995) que los profesionales que trabajan con personas tienden a atribuirse un mérito mucho mayor del que les corresponde cuando la intervención funciona. Pero cuando los clientes no mejoran, empeoran o abandonan la participación, esos mismos profesionales suelen atribuir el fracaso a los propios clientes, porque no siguieron las indicaciones o no estuvieron motivados para cambiar. Con esta prudente actitud vamos a reflexionar sobre el coaching de empresa, en su parte positiva, como un recurso socrático de la psicología, y en su parte negativa, como marca que ha generado un gran negocio de formación de ética discutible. Sobre las etiquetas de la ayuda profesional —Cuando yo empleo una palabra -dijo Humpty Dumpty, en tono algo pedante-, esa palabra significa exactamente lo que yo quiero que signifique.—La cuestión es -respondió Alicia- si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas. —Te equivocas, niña. La cuestión es quién es aquí el maestro. Lewis Carroll, Alicia a través del espejo. Hace un tiempo hice una encuesta en mi cuenta de Twitter (@yoriento) con esta pregunta: Si decides contar con asesoramiento personalizado, ¿qué nombre de servicio te merece más confianza? Las opciones de respuesta eran: 1 Orientación, 2 Coaching, 3 Mentoring, 4 Elijo según la persona. La mayoría se quedó con la opción 4, lo que parece indicar que ante la incertidumbre que genera un mundo de etiquetas, buscamos la seguridad de lo personal, de lo cercano, de lo conocido o de lo recomendado. Los servicios para el cambio y el desarrollo en el ámbito profesional han tenido y seguirán teniendo muchos nombres: gestión de personas, coaching, asesoría, consultoría… Pero todos los proyectos que se quieren abordar, sean del ámbito que sean, comparten la misma meta: alcanzar uno o varios objetivos de las personas, los equipos o las empresas implicadas. Por ejemplo, se habla de servicios para la reinvención profesional cuando una persona debe abordar cambios importantes en su trayectoria, como tras un despido que le obligue a recualificarse en un sector, profesión y/o competencias nuevas. También se usa con frecuencia el concepto desarrollo de la carrera cuando se trata de ofrecer alternativas de crecimiento en un campo o en una organización concretos. Pero, sin duda, el naming estrella de los servicios de apoyo a los profesionales en las empresas es el de coaching. ¿Y qué es el «coaching», si puede saberse? Analicemos esta conversación entre dos profesionales de una empresa: Empleado (coachee o persona que recibe coaching): —Hice lo que acordamos, pero no da resultado. Manager (coach o persona que aplica coaching): —¡Debes de haber hecho algo mal! Hazlo de este otro modo. Al parecer, lo que ha hecho el manager con su empleado no es coaching, porque ha actuado de forma directiva, es decir, dando instrucciones a su colaborador sobre lo que debe hacerse en lugar de ayudarle a descubrirlo «por sí mismo». Veamos entonces otro tipo de “intervención” que en teoría sigue los «principios del coaching«. Empleado: —Hice lo que acordamos, pero no da resultado. Manager: Ahora tengo que salir un minuto del despacho para ver a María. Mientras tanto, intenta averiguar dónde y cuándo se produce el problema y luego regresaré para ayudarte a encontrar una solución. No me he inventado este ejemplo tan didáctico, lo puedes encontrar en «Coaching» (2003), de John Withmore (2003), calificado como cofundador de esta «disciplina». La ICF (International Coach Federation), organización que aspira a convertirse en un referente normativo y profesional, define el coaching como una «colaboración con clientes en un proceso creativo y generador de ideas que les inspira para maximizar su potencial personal y profesional». Otras definiciones de coaching tampoco concretan demasiado. Por ejemplo, cuando se dice que el coaching consiste en una serie de entrevistas individuales entre una persona (el coachee) y un profesional (el coach), que tienen como finalidad ayudar a la persona a alcanzar sus objetivos o una colaboración que permite a los clientes producir resultados satisfactorios en su vida profesional, en su empresa u organización (Launer y Cannio, 2009). También son interesantes las definiciones metafóricas que lo describen como «el arte de derribar muros mentales invisibles con el martillo de la palabra hecha pregunta». En síntesis, los servicios y prácticas descritas como coaching no son en absoluto una disciplina, sino un conjunto de técnicas socráticas (uso de preguntas), cuyo objetivo es ayudar a los clientes a reflexionar para analizar sus problemas y sus motivaciones y para definir sus metas y planes de mejora, pero estos recursos de indagación forman parte de la psicología aplicada desde siempre. Para conocer la efectividad e idoneidad de cada práctica, lo importante es describir la metodología exacta con casos concretos: lo que se hace y no lo que se dice que se hace o se interpreta que se hizo. Si no es así, la falta de transparencia conduce a la confusión, al bajo rigor profesional y al engaño y el fraude. El «coaching» es psicología: ¿qué podría ser si no? Desde el punto de vista de la psicología conductual, las actividades denominadas coaching se caracterizarían por dos aspectos: Carácter práctico y puntual de las intervenciones. Las personas establecen objetivos concretos y los alcanzan en un periodo de tiempo breve y en el transcurso de pocas sesiones.Uso de preguntas para la reflexión. Para ayudar a las personas a encontrar soluciones y tomar decisiones mediante la guía indirecta o el “reforzamiento diferencial” de las mejores opciones por parte del coach, que es quien elige esas preguntas. Más allá de estas dos prácticas concretas, la descripción grandilocuente de las bondades del coaching son mera literatura que responde a la necesidad de vender sus servicios, especialmente en el ámbito de la empresa. Una metodología para el cambio contiene elementos muy similares de actuación: análisis de la situación y del problema en un contexto determinado; generación creativa de alternativas; definición operativa de metas y toma de decisiones; y establecimiento de un plan de cambio y evaluación continua. Y en este proceso de cambio, obviamente, siempre debe ser el cliente o clientes los que tengan el control y la iniciativa, actuando el profesional como un facilitador, ya sea de forma socrática o aristotélica. La inflación del «coaching» y de los «coaches» Se prevé que en 2025 habrá más coaches que personas. Vale, es una exageración con un poco de humor sobre el rápido crecimiento del número de personas que quieren convertirse en profesionales del coaching. Pero las definiciones tan genéricas de este tipo de servicios de ayuda profesional que, en teoría, podrían aplicarse a casi todo y a todos, han creado una burbuja de expectativas profesionales que motiva a muchas personas que han sufrido una crisis existencial, un problema de salud o un despido, a «reinventarse como coaches» haciendo los cursos «acreditados» correspondientes, previo paso por caja. Esta inflación de profesionales reinventados cuyo objetivo es ayudar a otras personas a reinventarse la describe muy bien la fábula del coach de @GonzaloHervas, profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid: El discípulo llegó apresurado a la sala en la que le esperaba su maestro y mentor. —He visto la luz. Quiero ser coach. Lo que hago no me satisface, y lo que realmente quiero es ayudar a los demás, explicó tratando de no dejarse llevar por la euforia que sentía. El maestro recibió pensativo el arrebato de lucidez de su discípulo: —Veo que vives una gran contradicción. El discípulo saltó como un resorte: —Mi vida no es lo que quiero y esa contradicción es la que me impulsa a cambiar. El maestro continuó con delicadeza: —Dices que lo quieres es ayudar a los demás pero, sin embargo, lo que parece que quieres en realidad, lo que te impulsa y lo que necesitas con urgencia, es ayudarte a ti mismo. Pero el mayor problema es que el coaching definido de forma tan grandilocuente (maximizadora de potenciales) también ofrece promesas y genera expectativas irreales en los clientes, ya sea en el ámbito personal o en el de la empresa. El «coaching» como marca y como negocio Como hemos visto, muchas de las prácticas que se presentan como coaching son psicología socrática, en el mejor de los casos. Pero la fuerza del coaching como marca es tal que en contextos organizativos muchos profesionales de la psicología relacionada con la gestión de personas y el desarrollo profesional se ven obligados a presentarse como coaches. Y esto se debe a que gran parte de la psicología aplicada no ha sido capaz de introducirse con éxito en el mundo de la empresa, para enfocarse en sus conceptos estrella: motivación, liderazgo, innovación, venta, productividad, gestión de equipos y, en general, el desarrollo profesional. La marca coaching se ha convertido en una puerta de entrada a clientes que no se planteaban contratar este tipo de servicios, a pesar de que estaban disponibles en el mercado desde hace años, aunque con otras terminologías y formatos. Que quiero incrementar la motivación de mi equipo de ventas, contrato un coach, aunque no sepa muy bien qué puede hacer y cómo se va a evaluar su eficacia. Que tengo como objetivo mejorar las competencias de liderazgo de los managers o jefes de equipo, contrato un coach, aunque nunca me haya planteado contar con un psicólogo de empresa para acometer esta labor… El nivel de introducción y popularidad que ha alcanzado la etiqueta ha generado un gran negocio formativo y, a su alrededor, se han incorporado nuevos contenidos pseudocientíficos que no voy a mencionar para no ayudar a su difusión, que han desvirtuado completamente muchas de las prácticas de coaching originales imbuidas en la psicología, que básicamente aplican técnicas de carácter socrático. Hace unos años pedí opinión sobre el coaching a un exdirectivo de una gran consultora de recursos humanos, que me transmitió su preocupación por la banalización de la formación bajo esa «marca» y otras relacionadas: La certificación en coaching ha resultado nefasta para el coaching y a la larga la razón de su descrédito. Quienes pretendieron impulsar el coaching crearon la ilusión en muchísimos directivos prejubilados o en paro de que iban a ejercer una actividad de alto valor añadido. La realidad es que la mayoría solamente participó en formaciones y prácticas tan caras como poco exigentes, que servían a su vez para certificar a más coaches, lo que convirtió a la certificación en una especie de estafa o engaño piramidal. Los únicos que han hecho negocio de verdad con el coaching han sido los certificadores. La validez y fiabilidad del coaching, como toda disciplina o metodología que quiera considerarse respetable, debe someterse al juicio de la comunidad científica. Para facilitar esta evaluación, ha de definir de forma operativa los factores sobre los que interviene, cuáles son las técnicas que emplea y cómo mide su eficacia para que muchos profesionales pueden comprobar y replicar esa efectividad. En “Cómo investigar en Psicología” (Bachrach, 1994) se propone no usar conceptos inferidos o inventados, porque solo mediante el uso de la claridad en la definición operativa de las variables pueden identificarse las actuaciones y orientaciones adecuadas. Términos como autoestima, liderazgo, motivación, etc., los cuales se utilizan con frecuencia como elementos de cambio para el desarrollo profesional, no significan nada, a menos que tomen como referencia los comportamientos, competencias y contextos específicos sobre los que se propone actuar. Cualquier proceso o intervención que pretende facilitar la consecución de objetivos personales, profesionales, de equipo o de empresa implica inevitablemente el conocimiento y aplicación de conceptos y técnicas provistas especialmente por la psicología. Aquellos que presentan el coaching como un «arte’»no hacen ciencia, sino marketing, con la intención de atraer a nuevo alumnado a sus programas formativos. Cinco preguntas de «coaching» para ayudar a tus profesionales No es objeto de este artículo proponer una metodología de coaching, pero me parece interesante ofreceros estas preguntas-herramienta (Harvard Business Review, 14 diciembre 2017) a modo de ejemplo, para que podáis facilitar a vuestros colaboradores unas breves reflexiones sobre su motivación, sus competencias y sus intereses actuales. También es una forma indirecta de deciros que no tengo nada en contra de las prácticas socráticas, aunque las llamen coaching, puesto que son recursos para ayudar a los empleados, colaboradores o compañeros a reflexionar sobre su situación, su desempeño y su futuro. El problema, ya sabéis, es el uso comercial y desconectado de la psicología de la marca coaching, que afecta negativamente al trabajo de los profesionales de las personas. ¿Qué se te da bien hacer? La idea aquí es ayudar a las personas a identificar sus fortalezas y abrir posibilidades desde allí. ¿Qué actividades de trabajo te requieren menos esfuerzo? ¿Qué tareas asumes porque crees que eres la mejor persona para hacerlas? ¿Por qué se te ha reconocido durante toda tu carrera?¿Qué te gusta? Estas preguntas ayudan a las personas a encontrar o redescubrir lo que les gusta del trabajo. En una semana de trabajo típica, ¿qué estás deseando hacer? ¿Qué ves en tu calendario que te dé energías? Si pudieras diseñar tu trabajo sin restricciones, ¿cómo pasarías tu tiempo?¿Qué consideras más útil? Esta línea de interrogación resalta el valor inherente de cierto trabajo. ¿De qué resultados del trabajo estás más orgulloso? ¿Cuáles de tus tareas son más esenciales para el equipo u organización? ¿Cuáles son las prioridades más altas para tu vida y cómo encaja en ellas tu trabajo?¿Qué te crea sensación de impulso hacia adelante? El objetivo es mostrar cómo el trabajo de hoy les ayuda a avanzar hacia metas futuras. ¿Qué estás aprendiendo que usarás en el futuro? ¿Qué te imaginas para ti mismo a continuación? ¿Cómo te acerca tu trabajo hoy en día a lo que quieres para ti?¿Cómo te relacionas con los demás? Estas preguntas animan a la gente a pensar y fomentar relaciones que hacen que el trabajo sea más significativo. ¿Qué alianzas de trabajo son las mejores para ti? ¿Cómo sería una oficina con tu gente favorita? ¿Cómo mejora tu trabajo tus conexiones familiares y sociales? Mejora tu productividad con objetivos SMARTOrganizaciones excelentes: cómo convertirse en una de ellas
El universo gaming se transforma con IoTBeatriz Sanz Baños 29 agosto, 2019 El debate está abierto entre los que opinan que la consola tradicional está muriendo y los que piensan que aún le queda mucho juego que dar. ¿Internet de las cosas puede ser su salvación? Los expertos piensan que sí. En España, la industria del videojuego facturó más de 1.500 millones de euros el pasado año. Esta cifra nos da una pista del crecimiento que está experimentando el mundo del gaming en nuestro país, donde en los últimos 10 años los soportes, dispositivos y formas de jugar han cambiado. Aunque las consolas y los juegos de ordenador aún son muy populares, la industria de videojuegos para móviles ha crecido exponencialmente con la irrupción de los juegos gratuitos. Además, a medida que más y más dispositivos se conectan a Internet de las Cosas, los desarrolladores han ido creando juegos y aplicaciones más sociales, enfocados en crear comunidades conectadas en las que se pueda interactuar. El popular Pokémon Go! es un ejemplo de cómo IoT combinado con realidad aumentada ha incorporado la movilidad y, además, hace que los jugadores se sientan parte de la narrativa del juego. Hace unos años, para disfrutar de un videojuego había que estar conectado a una pantalla desde casa. Sin embargo, IoT permite que podamos salir a cazar Pokémon sincronizando la aplicación con el GPS, la cámara y demás sensores de nuestro smartphone. Plataformas como Azure Service Fabric de Microsoft ayudan a recopilar datos de uso en tiempo real, que los desarrolladores pueden utilizar para crear experiencias más sorprendentes a jugadores similares en el momento. Actualmente, todos los títulos de Xbox como Halo y Forza utilizan IoT para mejorar la sensación de conectividad en sus partidas. IoT también ha hecho posible la gamificación de ciertas actividades que forman parte de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, las aplicaciones de salud y bienestar intentan hacer que el ejercicio sea atractivo y divertido para sus usuarios. La app Zombies, Run! se enlaza con pulseras de actividad y con el smartphone para hacer que el usuario sienta que está corriendo para salvarse de los zombis y luchando contra el apocalipsis en sus carreras. Los teléfonos inteligentes y las tablets contienen una variedad de sensores (cámaras, acelerómetros, sensores táctiles y de presión e incluso monitores de frecuencia cardíaca) pero los accesorios también han evolucionado y se han adaptado a la era de Internet de las Cosas. Es el caso del traje ARAIG, un chaleco gaming con múltiples sensores y funcionalidades para hacer una experiencia de juego única. Tiene un transmisor que se conecta a la plataforma de juego y actualiza las características físicas y sensoriales del jugador. El traje, además, tiene altavoces con sonido Surround para una inmersión de audio completa y sensores de vibración en el torso y en los hombros para que el jugador experimente todas las sensaciones, como si estuviera dentro del juego. El futuro de los videojuegos pasa por el cloud gaming y aquí es donde IoT tendrá un papel más relevante todavía. El juego en la nube permitirá a los desarrolladores saltarse plataformas como PlayStation, Xbox, iOS y Android, para conectar directamente con los gamers, todo ello gracias a las posibilidades que les aportará IoT. Para mantenerte al día con el área de Internet of Things de Telefónica visita nuestra página web o síguenos en Twitter, LinkedIn y YouTube. Descubre la Piscina ConectadaRefréscate con la Cerveza Conectada
Mejora tu productividad con objetivos SMARTMercedes Blanco 29 agosto, 2019 Este artículo está enfocado a la productividad de pymes y autónomos, sobre cómo llevar objetivos SMART a la práctica. Si nunca has oído hablar de este término, sigue leyendo, descubrirás qué es y por qué es importante diseñar estos objetivos para tu estrategia no solo de marketing, sino también de negocio. Te avanzo un resumen: se trata de una planificación realista, con objetivos muy concretos, con asignación de recursos y tiempo. La mejor manera de no perderte y ser más productivo. También te hablaré de cómo llevarlos a cabo. Combate la multitarea, fija objetivos Una sola palabra: productividad. Una obviedad: el día tiene 24 horas. Una pregunta: ¿Cuántas de esas horas dedicas a tu proyecto, empresa o actividad? Otra más: ¿Qué parte de tu jornada laboral es realmente productiva? Ahora, respóndete tú mismo. Emprender no es como lo pintan, algo fácil y sencillo. Emprender es enfrentarte a lo desconocido, un mundo por explorar. Si estás en esta situación, sabes de lo que te hablo. La lista de tareas puede ser inmensa y sobrepasarte, hasta el punto de provocar parálisis. Y esto se agrava cuando estás tuiteando mientras redactas un post o cuando respondes un correo mientras diseñas tu nueva campaña de marketing. ¿Te suena? Esto es el modo “multitarea”. En contra de lo que suele pensarse, hacer varias tareas al mismo tiempo, despista mucho y reduce la productividad. Si te has identificado con este escenario, lo primero que debes hacer es fijar objetivos. Para ser productivo con tu tiempo y tu trabajo, no te disperses en varios proyectos. Evita los puntos de fuga y márcate pautas de atención en las tareas que realizas. Te ayudará a ser más eficiente. Y en este cometido, es fundamental que concretes tus objetivos. Es más difícil de lo que parece, sobre todo porque tendemos a fijarnos objetivos poco realistas y, por tanto, bastante improbables de cumplir. Metodología SMART Otro error que solemos cometer es fijar objetivos o demasiado generalistas y, por tanto, inabarcables, del tipo: “aumentar ventas”, o bien, no concretar fechas para su cumplimiento. Esta es la mejor manera de no saber en qué fase te encuentras y qué objetivos has alcanzado y cuáles no. Seguir una metodología SMART implica que tus objetivos cumplen con una serie de características, en concreto, cinco. La palabra realmente es un acrónimo inglés que significa «inteligente» y sus siglas detallan las coordenadas que deben seguir tus objetivos: Específico (Specific): no sirven los objetivos generales. Debes detallar y descender hasta donde sea posible. Cuánto más específico, más sencillo te será hacer su seguimiento. Puedes marcar objetivos principales y secundarios y luego subobjetivos dentro de cada uno. Medible (Measurable): ingresos, cantidades, porcentajes, etc; todo lo que te ayude para medir y saber si se ha cumplido tu objetivo. La medición es uno de los principales factores para la mejora continua de tus procesos. Evita los adverbios de cantidad. Ej: “Aumentar más las ventas el próximo trimestre”. ¿Cuánto es más? Alcanzable (Achievable) o, lo que es lo mismo, realista. No sirve de nada que te marques objetivos inalcanzables. Solo te frustrarán y te alejarán de tus propósitos. Debes ser consciente de tus limitaciones y la situación en la que te encuentras. Tus objetivos tienen que ser retadores, pero no imposibles de conseguir. Relevante (Relevant): desecha todos los objetivos que no te conduzcan hacia donde quieres. Analiza si el objetivo que te marcas tiene un impacto positivo en tu negocio o supondrá mejoras para tu proyecto. Si te marcas objetivos poco relevantes, habrás perdido tiempo y esfuerzo en conseguirlos. Acotados en el Tiempo (Time Based): si no fijas una fecha para el cumplimiento de tus objetivos, el resultado será difuso, impreciso. Puede ser que tu objetivo sea incrementar un 10% tu captación de clientes, pero no es lo mismo alcanzar esa cifra en tres meses, quizá imposible, que en tres años, cuando tal vez ya no sea significativo. Concretando objetivos SMART Utilizar verbos de acción y seguir una estructura parecida a esta puede ayudarte a redactarlos: verbo + cifra + qué + cuándo + dónde. Quizá te aclaren más estos ejemplos: Aumentar ventas un 5% más de mi catálogo “Promoción Verano” en un plazo de dos meses por medio de campañas de Facebook Ads. Conseguir 10 entrevistas al mes para el departamento comercial mediante servicios de Social Selling en Linkedin. Aumentar mi lista de suscriptores a formaciones un 10% a través de campañas de email marketing en seis meses. Fijar tus objetivos con una metodología SMART te ayudará a gestionar mejor tu tiempo, a ser más eficaz en tu trabajo y que tus horas sean más productivas. Tu recurso principal es el tiempo y no debes malgastarlo. Contar con una hoja de ruta clara, con objetivos desglosados y enmarcados en una estrategia global, te proporcionará una manera inteligente de llevarlos a cabo. El día tiene 24 horas y no podemos estirarlas más, pero sí aprovecharlas al máximo. Nilton Navarro: «Las empresas deben poner el foco en Instagram»Cómo convertirte en «coach» en tu empresa sin gastarte una fortuna
Los retos de la Administración pública desde la perspectiva de la ciudadaníaDanella Porras Esmeral 29 agosto, 2019 Entre los próximos 16 y 18 de octubre, en el marco de la VI edición del Congreso NovaGob, se celebrarán los talleres “Experiment@ talento” en los que, uniendo teoría y práctica y a través de metodología ad hoc, se intentará encontrar soluciones para algunos de los «50 retos 2019 para la Administración pública desde la perspectiva ciudadana», que desde esta red vertical se identificaron a comienzo de año. Atravesando el ecuador de 2019, quiero hacer una reflexión sobre estos nuevos desafíos que, a diferencia de los planteados para 2018, se han realizado desde la perspectiva de los ciudadanos. ¿Cómo debe ser la Administración pública? Este ejercicio me resulta muy interesante, dado que al revisar ambos hay algo en lo que coinciden tanto las Administraciones (desde dentro) como los ciudadanos (desde fuera), y es que la Administración necesita ser fácil, ágil y, sobre todo, humana. La transformación digital de las Administraciones públicas ha permitido dar pasos para mejorar dos de estos tres aspectos. Así, con los tramites online es más fácil y ágil realizar gestiones que en otras épocas hubiesen supuesto desplazamientos, tiempos de espera, papeleos… Basta con preguntar a alguno de nuestros mayores cómo se hacía la declaración de la renta hace treinta años. En este sentido, las mejoras que están implantando las Administraciones son positivas. El “pero” es la lentitud con la que se implementan estos avances. Respecto al reto pendiente de la humanización de la administración, no creo que vaya a resolverse con un mayor volumen de personas que atiendan ventanillas… sino que la solución vendrá de aplicar de forma adecuada la tecnología y contar con una estrategia de inclusión digital que cambie la forma en la que se trabaja en la administración. También será clave comunicar y formar a la ciudadanía para que conozca y se beneficie de las nuevas formas de relacionarse con ella. ¿Cómo puede ayudar la tecnología? Estamos en una época asombrosa, con muchas opciones disponibles para hacer a las administraciones más humanas con ayuda de la tecnología: desde la automatización de procesos repetitivos (que permita mejorar tanto la productividad, como la calidad del tiempo dedicado por los trabajadores públicos a los ciudadanos), pasando por la evolución de un modelo de colaboración que habilite a las Administraciones para mejorar la interoperabilidad entre ellas y así tener una visión de 360 grados del ciudadano en cualquier momento o lugar, gracias a la ubicuidad que otorgan los entornos cloud. Además, big data contribuirá a mejorar los servicios que se ofrecen, ya que permitirá identificar con la precisión de un cirujano las necesidades de los ciudadanos. En definitiva, es responsabilidad de las Administraciones públicas impulsar la digitalización por todas las oportunidades que trae aparejadas, y de los ciudadanos incorporarla a su día a día y sacarle provecho. La meta es conseguir unos organismos públicos fáciles, ágiles y, sobre todo, humanos. Estamos en el camino, solo hay que acelerar el ritmo. “Nuestro objetivo es convertir el retail español en un referente mundial”Cinco tendencias en transformación de la moda que no querrás perderte
Nilton Navarro: «Las empresas deben poner el foco en Instagram»Raúl Salgado 28 agosto, 2019 Emprender es crear una empresa intentando trasladar a la realidad un modelo de negocio no testado y utilizando de forma intensiva la tecnología. Y un ejemplo paradigmático de ello es Infojobs, una compañía archiconocida que nació como una startup y en la que se sigue trabajando internamente como si continuara siéndolo. Hoy entrevistamos a Nilton Navarro, su social media manager. Infojobs se preocupa mucho por conocer el feedback de las personas que buscan trabajo y de las empresas que buscan talento. Y para lograrlo, adaptan nuevas metodologías de trabajo para ser más rápidos que la competencia, en aras de testar diferentes productos y herramientas. Por ello, resaltan la necesidad de estar al día y emprender e innovar constantemente, porque el mercado laboral seguirá cambiando, lo que obliga a adecuarse y a ser muy ágiles para las nuevas generaciones, que tienen otra mentalidad. Como especialista en redes sociales, Navarro considera que son una potente herramienta profesional que nos pueden abrir muchas puertas a colaboraciones, proyectos, encuentros de networking que permiten conocer a fantásticas personas… «Pero si no se trabajan, también pueden cerrarlas, tanto en el ámbito profesional como en el personal. En cualquier caso, yo recomiendo utilizarlas», manifiesta. Selección de candidatos en redes sociales Una de cada cinco empresas ha descartado a candidatos por su actividad en redes sociales, según un estudio de InfoJobs, del que también se desprende que, en España, la mitad de las compañías revisan las redes sociales antes de cerrar una contratación. Facebook continúa siendo la red social más consultada por las empresas para obtener información de los candidatos. Le siguen Linkedin e Instagram, que ya ocupa la tercera posición, desbancando a Twitter en los procesos de selección con respecto al año pasado. Según este estudio, la incoherencia entre lo publicado en los perfiles y lo comentado en la entrevista, las fotografías y las faltas de ortografía son los motivos más mencionados para descartar a un candidato. Navarro también es experto en Empleo 2.0. Y para encontrar trabajo en la era digital, recomienda cuidar mucho la huella y tener un buen curriculum, bien estructurado. Y es que muchos profesionales apenas dedican seis segundos a esta labor. Las redes sociales pueden ayudar, ya que son un escaparate para posicionarse y demostrar lo que se es capaz de hacer. «Hoy en día se buscan personas con formación e idiomas, pero también con ciertos valores alineados con los de la empresa, a los que se les puede dar visibilidad a través de las redes sociales”, destaca. Más del 80% de las personas cualificadas que buscan empleo se informa de la reputación de la empresa antes de apuntarse a sus ofertas. Es decir, el talento rastrea la huella digital de esa compañía para conocer su misión o saber cómo trata a las personas, hasta el punto de que el 70% de los españoles asegura haber descartado una oferta o aceptar un empleo debido a la popularidad de esa empresa. ¿Qué aspectos deben tener en cuenta las empresas para usar las redes sociales? Deben utilizarlas para cuidar su reputación online, porque todos los clientes y empleados, ya sean actuales o potenciales, van a mirar la huella digital. Hay que atender y gestionar todos los perfiles y tenerlos activos, dejándolos en manos de profesionales capacitados que contribuyan a crear una estrategia para posicionar la marca. Por otra parte, son una herramienta para atraer talento a través del employer branding, puesto que cada vez más personas seleccionan las empresas en las que trabajar. ¿Pero, en realidad, para qué deben utilizar las redes sociales? Las redes sociales son otra vía de comunicación, más directa y desenfadada, que además permite descubrir y monitorizar a los clientes que puedan abandonar una marca, lo que asimismo ayuda a su crecimiento. Eso sí, resulta fundamental trazar una buena estrategia y no conformarse con abrir un perfil en Twitter o LinkedIn. También es muy importante crear contenido propio y de calidad, y compartirlo, así como cuidar la comunidad y comunicar la marca. ¿Y para qué las usan realmente? Algunas empresas para vender, directamente, pero ese no debe ser el objetivo. Aunque hay compañías que las utilizan muy bien para compartir ofertas, crear comunidad… Se notan las empresas preocupadas por su reputación online. Da la sensación de que algunas empresas están en RRSS por estar… Efectivamente, ciertas compañías las tienen olvidadas y no son conscientes de la potencia de las redes sociales. Lo más importante es conocer a lo que nos dedicamos e identificar la red social que más nos va a ayudar a lograr nuestros objetivos. Abrir un perfil para terminar abandonándolo nos perjudica como marca. En ese sentido, ¿cuáles serían las principales amenazas? El deterioro de la reputación online, ya que muchas personas pueden hablar mal de ti. También es habitual que te hagan alguna pregunta, y en caso de no contestarla, se da una mala imagen. ¿Hay diferencias entre el uso que hacen las grandes y las pequeñas empresas? No, el tamaño ahí no influye mucho. Realmente la diferencia reside en preocuparse por tener una persona que esté al día de las tendencias y herramientas. ¿Cuáles son las redes sociales de las que más provecho pueden sacar las empresas? Instagram, que está creciendo como la espuma, es donde hay que poner el foco ahora mismo. Pero resulta fundamental identificar el producto, la misión y la visión, y a partir de ahí apostar por unas u otras. El orden, por prioridades, sería: Instagram, Linkedin, Twitter, YouTube y Facebook. ¿Cuáles son las claves para tener éxito? Resulta crucial desarrollar una estrategia personal y marcarse bien los objetivos, así como tener inteligencia emocional y resiliencia ante los altibajos que todos tendremos en nuestra etapa profesional. Nunca deberíamos de olvidarnos de saber dónde queremos llegar en nuestra vida profesional. Y luchar por ser felices. Solo tenemos una vida, hay que vivirla al máximo. La gestión de proyectos desbanca a la venta de productos y serviciosMejora tu productividad con objetivos SMART
“Nuestro objetivo es convertir el retail español en un referente mundial”Mercedes Núñez 28 agosto, 2019 El pasado mes de junio nacía la Asociación Española del Retail (AER) -que cuenta ya con veinticinco miembros- con el objetivo de contribuir a la profesionalización del sector a través de alianzas con cámaras de comercio, universidades, escuelas de negocios, industrias y organizaciones con sinergias. En noviembre veremos su puesta de largo y las novedades que trae, como unos premios nacionales de retail. Mientras, para irla conociendo, hemos entrevistado a Laureano Turienzo, su presidente. -¿Por qué consideran prioritaria la profesionalización del sector? Nos parece imprescindible para hacer del retail español un referente mundial. En nuestro manifiesto fundacional definimos retail como “todos aquellos productos y servicios que se venden o alquilan a un cliente final”. Por tanto, el retail abarca un amplio conjunto de sectores con un gran peso económico y social, gran parte de la población española trabaja en ellos. Sin embargo, no existe una asociación que los vertebre a todos. Tampoco existen estudios universitarios centrados cien por cien en el retail, como en otros países, y apenas hay estudios postuniversitarios. Falta una organización que promueva esa formación de vanguardia. Además de los distribuidores de alimentación y bebidas, de moda o equipamiento para el hogar, retail también es la banca y el sector financiero que se dedica específicamente a las personas físicas, las salas de cine, las tiendas de alquiler de coches, los concesionarios, las estaciones de servicio, las clínicas dentales, las ópticas, las farmacias, los gimnasios, hoteles, etc. Consideramos que los representantes de todos ellos deben tener un foro en el que intercambiar ideas, colaboraciones y alianzas, ya que todos ellos comparten clientes. AER pretende ser la casa común del retail (independientemente de su tamaño), profesionales, organizaciones y empresas que provén servicios a retailers. -¿Está promover la digitalización entre sus objetivos? Consideramos que la transformación digital es absolutamente necesaria en este momento ante un nuevo perfil de consumidor, ésta será una de nuestras áreas de trabajo. En AER tienen cabida tanto compañías nativas digitales como Deliveroo, cuya vicepresidenta mundial está en la Junta directiva, como otras que están en distintos estadios de digitalización. -¿Cómo ven el binomio personas-tecnologías en retail desde AER? Creemos que en el retail actual la tecnología por sí sola no es suficiente, es una herramienta necesaria (sobre todo aquéllas que ayudan a mejorar lo que denominamos experiencia de cliente), pero es preciso que vaya acompañada de una gran estrategia de personas. El retail es, y seguirá siendo, un negocio de personas que atienden a personas. -¿Qué tendencias destaca en este momento y quiénes son a su juicio los referentes? En términos generales en el mundo están triunfando los retailers de precios (en los que el impacto tecnológico y de atención al cliente es nimio) y los diferentes, en los que el factor tecnológico y de atención al cliente es mayúsculo. A su vez, empresas como Amazon, Jd.com, Alibaba o eBay están conectando excepcionalmente con los consumidores, sobre todo con chinos y norteamericanos. Considero que hay y habrá muchos tipos de clientes y de tiendas del futuro. – Se ha pasado de hablar del apocalipsis de las tiendas a la complementariedad on/offline, la digitalización de los espacios físicos y las TIC al servicio de la experiencia de cliente. Háblenos de todo ello y de por qué hasta Thermomix está abriendo tiendas… Personalmente llevo años denunciando que el apocalipsis del retail no es cierto. Hace casi dos años ya aventuré en un artículo que las tiendas físicas no solo no desaparecerían sino que los retailers que más tiendas físicas controlarán total o parcialmente en el futuro se llamarán Amazon, Alibaba y Jd.com, lo cual mantengo. Y aparte, he de decir, de nuevo, que en el mundo el 31 de diciembre de 2019 habrá más tiendas físicas que había a finales de 2018. -Dos temas de actualidad son el demográfico y la sostenibilidad… Declinados al retail, ¿cómo impactan en el sector? Es evidente que las formas de consumo han cambiado mucho. Hoy el consumidor es mucho más sensible a temas relativos a la sostenibilidad del planeta y estamos viendo cómo muchas marcas y retailers se están alineando con esta demanda y actuando en consecuencia. Los consumidores de todo el mundo son cada vez más conscientes de cómo impactan sus decisiones de compra en el medioambiente. Y, por otro lado, en Europa hay un problema de envejecimiento de la población, que, lógicamente, se reflejará en nuestras formas de consumo conforme pasen los años y también modificará las estrategias de los retailers, de cara a adaptar sus ofertas y negocios. El poder del futuro… ¡y acción!Los retos de la Administración pública desde la perspectiva de la ciudadanía
Video Post #11: Tipos de error en Machine LearningPaloma Recuero de los Santos 28 agosto, 2019 “Errar”, confundirse, es intrínseco a la naturaleza humana. Pero lo importante no es el error en sí, sino lo que podemos aprender de él. Cuando hablamos de Inteligencia Artificial, y en concreto, de Machine Learning, también tenemos que hablar de errores, y de cómo nos pueden ser útiles para aprender. Por ello, este vídeo vamos a explicar la diferencia entre dos tipos de error: los falsos positivos y los falsos negativos. Si también te gusta leer, puedes encontrar el script del vídeo en nuestro blog: Tipos de error en Machine Learning, ¿los conoces? ¡Sigue nuestra Playlist! Vídeo Posts Big Data + IA Mejorando la operatividad de un Call Center con Machine LearningEventos de LUCA en septiembre – octubre que no te quieres perder
La gestión de proyectos desbanca a la venta de productos y serviciosRaúl Alonso 27 agosto, 2019 “Tener ideas es fácil, lo complicado es elegir, focalizar y ejecutar. La pyme debe apostar por una o dos, porque un proyecto es algo en lo que inviertes dinero, recursos, tiempo y gestión para llegar hasta el final”. Primera de las reflexiones de Antonio Nieto-Rodríguez, experto mundial en dirección de proyectos. Nieto-Rodríguez defiende la necesidad de que las empresas entiendan que el modelo de gestión y de trabajo ha cambiado hacia el desarrollo y la venta de proyectos, en lugar de productos o servicios. Este cambio llevará a que “muchos de los puestos de trabajo que hoy conocemos desaparezcan en los próximos años”. Galardonado en 2017 con el prestigioso Thinkers50 por su contribución al pensamiento directivo, Nieto-Rodríguez acaba de presentar en Estados Unidos y Reino Unido su último libro The Project Revolution. En conversación desde su residencia en Bruselas, aconseja “dar tiempo al equipo”, para que pueda proponer y desarrollar proyectos: “Comienza por dos horas a la semana para ver a los clientes, visitar las tiendas, estudiar a la competencia y reunirse hasta elegir en qué proyecto trabajar. Algo tan simple cambia la empresa, porque la convierte en innovadora y además motiva al equipo”. Hay que tener claro que las grandes ideas pocas veces vienen desde la ejecutiva, lo hacen desde los equipos, los clientes o la fábrica, y si no las explotas, te equivocas. Dar esa libertad al equipo es un cambio muy simple pero efectivo. Que la teoría de la gestión esté siempre en transformación podría ser visto como síntoma de debilidad, ¿no existen unos principios más estables? El mundo ha cambiado, hace cien años las empresas eran producción y ahora se habla de emoción, pero en la pregunta hay una parte de verdad. Estos cambios no son tan radicales como para modificar por completo la teoría sobre la dirección de empresa, que tiene una base muy sólida desde Peter F. Drucker. Por otro lado, veo humo generado por investigadores y pensadores que intentan crear su propia teoría, y eso confunde a la gente. Habría que distinguir entre las teorías que son permanentes y las más personales o coyunturales: hay gente que vende sus ideas muy bien pero, para durar, deben tener impacto real en las empresas y el liderazgo. ¿La economía de proyectos dejará poso? Llevo más de 15 años estudiando cómo influye en las empresas. Venimos de un mundo muy jerárquico en el que se trabajaba por departamentos, pero hoy se trabaja en redes y por proyectos. Lo estoy viendo claramente en muchas industrias, se forma a un equipo y se aborda el proyecto durante un tiempo determinado, y eso es un cambio profundo, porque implica otra manera de concebir la organización de los empleados y de los recursos de como se hizo durante décadas. En la nueva empresa el día a día lo llevan sobre todo los robots y la inteligencia artificial, y las personas se ocupan de los proyectos. ¿La pyme española está aún lejos de esa realidad? No es común ver esta organización en España o Latinoamérica, donde se trabaja por segmentos, departamentos, en todo el ciclo, menos aún en las pymes. En la economía de proyectos el objetivo es crear una empresa que sea beneficiosa para la compañía que la impulsa. En China se propone una idea, y si gusta, el jefe da un equipo y un plazo. Y ese equipo, además de desarrollar y ejecutar, se encarga de vender la idea, de este modo además de innovación se aportan habilidades de emprendedor. ¿El proyecto es más rentable que el producto o el servicio? Las empresas deben tener claro que vender al mes diez productos está bien, pero es mucho mejor si vende un proyecto que asegura continuidad, ventas durante muchos meses. Esta es la razón por la que Philips Healthcare orienta su estrategia a vender proyectos de construcción y gestión de hospitales y no solo instrumental o maquinaria médica. En la medida en que estamos más próximos al cliente y establecemos una relación a largo plazo, es más beneficiosa para las dos partes. Tiene mucho sentido esa transformación de producto a servicio, y luego de servicio a proyecto. ¿Y es posible conseguirlo con todo tipo de producto? Asumiendo el riesgo de generalizar, creo que sí. Se compra un producto para recibir un servicio, para tener una experiencia o para pasarlo bien, y si consigues entender qué es eso que estás buscando el cliente, podrás crear un servicio asociado y vender proyectos. Para lograrlo, la pyme debe vencer esa tendencia a enfocarse en lo que produce sin prestar la debida atención a lo que el cliente pide. Este cambio es imposible sin una cultura de colaboración entre empresas… Los ecosistemas empresariales son el futuro. Grandes empresas como Boeing incluyen en la construcción de un nuevo avión a sus clientes, no solo a los proveedores. Y en esta colaboración es clave utilizar las nuevas tecnologías, porque facilitan esas redes colaborativas que permiten enfocarse en el cliente y proveerle de los proyectos que necesita. ¿Con qué otros atributos tiene que contar una empresa que quiera participar de esa economía de proyectos? Con innovación, pero no hay que entenderla como algo complicadísimo. Empieza por buscar en Google las últimas tendencias del sector e investiga qué hace la competencia y habla con tus clientes. Es importante abrirse al mundo y escuchar, no centrarte solo en tu empresa y en cómo vender en los próximos tres meses. Por otro lado, es relativamente fácil encontrar ideas, pero lo importante es la capacidad de la empresa para ejecutarlas. El problema es decidir qué idea se ejecuta, porque nunca debes tratar de levantar diez proyectos, sobre todo si tienes una pyme. ¿Qué podemos aprender de su último libro «The Project Revolution»? Tiene dos objetivos principales. Por un lado, mostrar la evidencia de que el mundo y la empresa se están volviendo mucho más project centric, no solo en el trabajo, sino también a nivel personal. En la economía alemana el 40% del PIB se consigue a través de proyectos y esto va a ir cada vez a más, pero a pesar de esta realidad, seguimos sin ser muy buenos en la ejecución de proyectos, casi la mitad va a fracasar. Y ese es el segundo objetivo del libro, ofrecer un modelo que simplifique la ejecución de proyectos, no te va a convertir en un experto mundial, pero sí que te va a dar una base para saber si tienen garantía de éxito, están bien gestionados y van a llegar a un buen término. Todo lo que debes saber sobre las SERP de GoogleNilton Navarro: «Las empresas deben poner el foco en Instagram»
El poder del futuro… ¡y acción!Félix Hernández 27 agosto, 2019 Oír hablar de talento y liderazgo en boca de personas que poseen estos atributos es siempre una oportunidad de aprender, máxime cuando el tema presenta tantas aristas. Ser líder hoy puede verse de muchas maneras, pero a continuación repasaré algunas excelentes visiones para tomar la medida al mundo que se nos viene encima, que muchos llaman digital pero sigue siendo gobernado fundamentalmente por personas y para personas. Voy a escribir de la mesa redonda “El poder del futuro”, que tuvo lugar en el marco de la última edición del Digital Enterprise Show. Los participantes fueron Fuencisla Clemares, country manager de Google, Ángeles Delgado López, CEO de Fujitsu, Sarah Harmon, country manager de LinkedIn, Marta Martínez, presidenta de IBM España y Sergio Oslé, presidente de Movistar+ y moderó el encuentro, con gran entusiasmo, Marta Jaumandreu, presentadora de RTVE. Fuencisla Clemares explicó que nos encontramos ante un momento de singular impacto en muchos ámbitos y afirmó que los días actuales son momentos para generar “experiencias de nueva generación”. Desde su punto de vista, las capacidades de liderazgo diferenciales son la anticipación, ser capaz de marcar el camino, pero también la colaboración, la capacidad de romper los silos de datos y de contribuir a este cambio cultural. Sarah Harmon, por su parte, mencionó cómo desde LinkedIn quieren tener una foto del talento en el mundo para encontrar y aprovechar oportunidades allí donde las haya, como poder determinar dónde existe un conocimiento diferencial que puede mejorar la formación de la comunidad. Marta Jaumandreu puso sobre la mesa que el reto fundamental es más social que empresarial: ¿cómo vamos a cambiar para adaptarnos lo antes posible?, ¿cómo trabajaremos en los próximos años?, ¿ qué pasa con quienes no sepan adaptarse y se queden relegados? Sergio Oslé contó que para Movistar+, inmerso en la industria de contenidos, la tecnología ha sido responsable de grandes cambios en la última década (para mi gusto de los más interesantes pues ocio e información son transversales), con una globalización creciente y cada vez más poder por parte de la generación de los contenidos y menos de los distribuidores. Señaló Oslé que nadie puede predecir cómo será la industria en los próximos cinco años pero está claro que hay que invertir en talento, que es lo diferencial. Para IBM – explicó Marta Martínez-, aún después de haber contribuido a la transformación de las empresas, la ascensión a cloud o la inteligencia artificial sigue siendo complicada. Desde la compañía creen que para conseguir que la transformación sea más profunda se requieren cambios en la organización, en las personas y sus capacidades… , algo así como una capa cognitiva que ayude a dotar de sentido el momento. Ángeles Delgado destacó que para Fujitsu es muy importante la visión de innovación centrada en las personas, y mencionó la “innovación confiable”. Hay que generar un sistema de confianza en la red -dijo-, considerar este aspecto desde el diseño mismo de las tecnologías. Igual que las creamos, debemos salir de nuestras pequeñas comunidades y saberlas comunicar, que toda la sociedad entienda y comparta su impacto, explicó. Marta Jaumandreu puso también sobre la mesa el gran tema de cuáles serán los perfiles del futuro, cómo llegar a ellos y qué hacer para retenerlos. Fuencisla Clemares explicó que ve una fuerte dualidad: los habrá muy técnicos, aquéllos capaces de comprender los intríngulis, pero también habló de los “traductores”, y estos últimos serán los más difíciles de conseguir. Los describió como “ingenieros de letras” capaces de conectar conceptos abstractos y mundos disjuntos y transmitir los aspectos críticos de unas mentes a otras. En realidad, dijo, para no quedar fuera de juego, independientemente de su profesión todo el mundo deberá tener unos conocimientos técnicos mínimos. Sarah Harmon defendió las habilidades blandas por encima de las técnicas (las cada vez más famosas soft skills), cuya demanda va en aumento: la capacidad verbal, la creatividad y, sobre todo, la inquietud intelectual.. Y argumentó que la economía se mueve por las ideas que generan las personas más que por las herramientas que las configuran o las posibilitan. A la pregunta de cómo abordar el déficit de talento Sergio Oslé respondió que con una educación que convierta a los niños en una especie de navaja suiza con capacidad de adaptarse a los diferentes roles necesarios a lo largo de su vida. Mencionó también que necesitamos, sobre todo, creadores. Es cada vez más crítico saber hallarlos en la sociedad digital. Respecto a cómo impulsar el cambio cultural de las organizaciones, Marta Martínez apuntó a los valores -no es cuestión de tecnología ¡ojo!-. Aunque pueda sonar manido, son los valores los que hacen de un proyecto de compañía algo sólido y creíble: el foco en el cliente, la innovación, su compromiso… Hay que tener una seña de identidad como compañía y la compañía son personas que, sobre todo, comparten estos esquemas de valores. Ángeles Delgado añadió a lo anterior la creencia de que los profesionales de la próxima década estarán superespecializados (habla del quantum computing) pero a su vez deberán tener una visión humanista y esas habilidades blandas que mencionábamos. Todos coincidieron en que el éxito está en la diversidad de perfiles, en la diversidad y en dotar de agilidad a la organización de manera transversal. Fuencisla Clemares complementó lo anterior con su confianza en la innovación disruptiva. Expuso que ha llegado el momento de abordar los problemas de manera exponencial, ya no sirven arquetipos incrementales. Se refirió a empresas que aprenderán a competir diez veces mejor que las demás y para ello la innovación no podrá tener lugar solo en el departamento técnico. En este sentido, Sarah Harmon mencionó su libro favorito -y uno de los míos- “Organizaciones exponenciales” de Salim Ismail, Michael S. Malone y Yuri Van Geest en el que dicen que no es tanto el producto sino la propia organización la responsable. En cuanto al liderazgo, todos los participantes coincidieron en la necesidad de un liderazgo participativo, que promueva el flujo de ideas y cercano al cliente. Sergio Oslé apostilló que el liderazgo muchas veces debe estar asociado al riesgo, a tomar decisiones que den un poco de miedo. Yo añado que la emoción como herramienta que conduce y guía a las organizaciones en su éxito me encanta. Marta Martínez mencionó un modelo de líder con mentalidad abierta e interlocución variada. Se deben romper barreras, todos los individuos de la compañía deben ser relevantes y hay que transmitírselo. Ángeles Delgado estuvo de acuerdo y esbozó su teoría del “líder de mentalidad humilde” que sirve al empleado y no al revés. El líder debe inspirar confianza e interesarse esencialmente en las personas. Se le pide una doble velocidad: que saque adelante el día a día mientras desarrolla lo nuevo, y eso exige conocer a la perfección al equipo. También se habló del liderazgo en disrupción: ¿Cómo gestionar una empresa en un entorno VUCA? La responsable de Google habló de la importancia de la experimentación, de vivir en cambio continuo. Sería como “el laboratorio práctico de las empresas digitales”. Marta Martínez apostillaba que en este momento en que las fronteras entre industrias no son claras todos compiten con todos y los liderazgos no son de uno u otro sector sino que ¡simplemente lo son! Por eso los mejores son cada vez más necesarios. Sergio Oslé se refirió a la obligación de los líderes de trabajar para encontrar el talento preciso. Termino recordando “El arte de la prudencia” de Gracián, en el que el autor del Siglo de Oro habla de «saber distinguir al hombre de palabras del hombre de hechos». En esto último descubriremos al buen líder del que simplemente fanfarronea de ello. Diez claves para promover la learnability en una organización“Nuestro objetivo es convertir el retail español en un referente mundial”