IoT llega al interior de los volcanes

Beatriz Sanz Baños    29 noviembre, 2019

Gracias a la instalación de sensores en el interior del cráter, se puede acceder a la información recopilada en tiempo real sobre temperatura, humedad y presión atmosférica, de forma que se tiene un control casi total de los distintos parámetros del volcán. Así es cómo IoT llega al interior de los volcanes.

Las erupciones volcánicas son un fenómeno a veces difícil de prever. Aunque durante los últimos años se han reducido las erupciones en comparación con el siglo pasado, existen muchos volcanes activos que suponen un peligro para la población colindante.

Afortunadamente, se han encontrado soluciones que permiten diagnosticar movimientos que anuncian un peligro inminente. Internet de las Cosas (IoT) ha revolucionado la vulcanología llegando un paso más allá de los métodos tradicionales.

Para detectar los cambios en el interior del volcán se utilizan sismógrafos y técnicas geofísicas y geoquímicas que permiten la medición de cambios en el magma, en el flujo de calor y detectores de gases. El problema es que las áreas volcánicas suelen ser remotas e inaccesibles, lo que conlleva grandes dificultades para las comunicaciones y alimentación de equipos de vigilancia permanente. Es necesario diseñar un sistema de bajo consumo de energía con comunicaciones de largo alcance. La tecnología ha logrado aunar estas características y ofrecer soluciones eficientes ante estos fenómenos gracias a Internet de las Cosas.

¿Cómo ayuda IoT a diagnosticar posibles desastres naturales propiciados por la erupción de volcanes?

Gracias a la instalación de sensores en el interior del cráter, los expertos pueden acceder a la información recopilada en tiempo real sobre temperatura, humedad y presión atmosférica, de forma que se tiene un control casi total de los distintos parámetros del volcán.

Estos sensores instalados, que son encapsulados y cerrados herméticamente para protegerlos de las altas temperaturas que se llegan a alcanzar, tanto en el interior como en las zonas próximas al volcán, que pueden llegar a rondar los mil grados, poseen capacidades de bajo consumo y largo alcance con baterías de meses de duración.

Los sensores recopilan información sobre el terreno ayudando a anticipar la crisis volcánica.

Pero toda esta información no serviría de nada si no se transmitieran a donde puedan ser analizada. Ahí es donde entran en juego las distintas redes de IoT. Al conectarse, los sensores pueden enviar los datos recogidos para ser procesados.

Por último, estos datos se analizan desde todos los ángulos posibles y obtener así conclusiones para tomar una decisión u otra.

Por el momento, no existe una fórmula exacta para predecir el instante concreto en el que un volcán entrará en erupción, aunque en la última mitad de siglo se han desarrollado distintos sistemas altamente eficaces que siguen evolucionando hoy en día. IoT ha irrumpido en el mundo de la vulcanología generando avances, contribuyendo a la predicción de erupciones volcánicas y evitando grandes desastres.

La tecnología avanza y con ella aumenta la calidad de vida de quienes la tienen a su alcance. No solo genera conexiones y ofrece la posibilidad de relacionarse y expresarse, sino que además proporciona, mediante estas soluciones, mayor seguridad ante situaciones que, hasta ahora, se escapaban del alcance humano. IoT es un recurso al servicio de la humanidad que hace del mundo un lugar más seguro. 

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