Transformarse, con la ayuda de cloud, para recuperar el crecimiento

José María Cuéllar    28 marzo, 2019

En el verano de 2012 el periodista Kurt Eichenwald publicó en la revista Vanity Fair un artículo que causó un enorme revuelo en la comunidad tecnológica: “Microsoft’s lost decade“. En un extenso texto se relataba con gran precisión la decadencia de Microsoft a partir de 2000 y durante los siguientes doce años. En todo ese tiempo la empresa no fue capaz de desarrollar ninguno de los negocios digitales que intentó capturar: eBooks, música, búsquedas en Internet, redes sociales, smartphones, etc.

Mientras tanto y durante esa década, startups de diversa índole no hacían más que triunfar y crecer exponencialmente en todos esos negocios en los que un gigante como Microsoft fracasaba. Son los años de Google, PayPal, Skype, LinkedIn, Facebook, Spotify, Dropbox o Netflix, por citar a algunas de las más conocidas. Pero, además de estas startups, compañías ya veteranas como Apple iban a cambiar el mundo con el lanzamiento del iPhone en 2007. El eterno rival de Microsoft obtenía en 2012 más ingresos con un solo producto, el iPhone, que Microsoft con todos los suyos.

¿Qué es lo que le sucedió a Microsoft? ¿Por qué la compañía que había llevado el ordenador personal a cada mesa estaba estancada desde hacía años?

Por un lado, el dominio de las dos principales unidades de negocio, Windows y Office, hacía que cualquier producto nuevo tuviera que estar supeditado al modelo de negocio de éstos, lo que imposibilitaba el descubrimiento de nuevas maneras de ganar dinero.

Por otro lado, se había perdido la orientación al cliente en el diseño de los productos. En parte por priorizar siempre los objetivos económicos a corto plazo y también por la falta de talento con mentalidad digital en los puestos de decisión intermedios.

Pero lo peor de todo, como apuntaba Eichenwald en su artículo, fue la instauración de una cultura burocrática y tóxica orientada a que nadie pudiera salirse del guion corporativo. Este hecho estrangulaba cualquier intento de innovación. Las unidades de negocio, en lugar de competir en el mercado contra otras compañías, competían entre ellas mismas. Esto sucedía, en gran medida, porque los sistemas de evaluación del desempeño basados en la campana de Gauss hacían que los empleados estuvieran más preocupados por salir bien en la foto que por encontrar la siguiente ola de crecimiento.

En definitiva, la compañía había caído en una espiral de lentitud y ausencia de innovación, tanto en producto como en modelos de negocio, que se traducía en estancamiento.

Cuando una compañía -da igual su tamaño- llega a este punto solo hay un camino: transformación y renovación.

En julio de 2014 el consejo de administración de Microsoft nombraba a un nuevo CEO, el tercero en la historia de la compañía: Satya Nadella, que inició un camino de transformación y renovación sin precedentes en la empresa. Él mismo lo describe de manera simple y directa en un libro imprescindible para todo aquel que esté interesado en la transformación digital de las organizaciones: “Hit refresh”. En el, Nadella comparte las claves que lo llevaron a transformar Microsoft y que, en mi opinión, también se pueden aplicar tanto a las grandes corporaciones como a las pymes.

Lo primero que se debe hacer es preguntarse para qué esta la empresa en el mundo. No es una pregunta menor pues se trata nada menos que de reformular la misión de la empresa. Lo normal es que dicha misión se quede obsoleta a lo largo del tiempo, en gran medida porque se haya alcanzado. Así pues, Nadella tuvo que redefinir la misión de Microsoft, que pasó del conocidísimo “poner un PC en cada mesa”, claramente superado, al nuevo “habilitar a las personas y organizaciones para conseguir más”.

El segundo paso debe ser encontrar nuevos modelos de negocio, y en esto la tecnología cloud puede ser la clave, como ha ocurrido con Microsoft. Cloud  permite a cualquier empresa incrementar exponencialmente la velocidad de innovación en producto y habilitar nuevos modelos de negocio basados en servicios de pago por uso. Según apuntó Nadella, el camino hacia cloud iba a significar para Microsoft su mayor transformación en una generación, nada menos.

Y, por ultimo, y quizá lo mas importante, es preciso definir una nueva cultura y ayudar a su implantación en la organización. La cultura corporativa se puede resumir en cómo piensa y actúa una compañía. Nadella estableció que la nueva cultura de Microsoft debía ser escuchar al cliente, aprender de él y enfocar las pasiones individuales hacia la nueva misión de la compañía. Como CEO, el 80 por ciento de su trabajo consiste en crear esa cultura.

A los pocos meses de la llegada de Nadella, Microsoft salió de su letargo -de su década perdida- y retomó la senda del crecimiento. A los cuatro años, en diciembre de 2018 y con un corazón completamente renovado, se convirtió en la primera compañía del mundo por capitalización bursátil.

Si vuestra compañía está estancada, en una década perdida o camino de ella, no esperéis para  acometer su transformación: redefinid la misión, buscad un nuevo modelo de negocio con cloud y estableced un nuevo marco cultural. Llevará un tiempo pero los beneficios acabarán por aflorar.

Imagen: MaxDeVa

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