He visto caer la aguja de Notre Dame…

Mercedes Núñez    31 julio, 2019

“He visto la aguja de Notre Dame cayendo… atacar naves en llamas más allá de Orión, atascos en la cima del mundo y taxis voladores en Nueva York. También rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser y redefinir el concepto de muerte. Sí, estoy mezclando cosas…. Blade Runner y nuestro mundo.

La idea surgió el pasado 15 de abril al leer “Yo vi la aguja de Notre Dame cayendo…” en el blog de mi amigo Félix “El otero de la lechuza”, con motivo del incendio de la catedral parisina que nos dejó a todos el corazón encogido. La rotundidad de su frase me trajo a la cabeza la escena final de la mítica “Blade Runner” y la reflexión, al margen de ese suceso, de que cada vez más rápido estamos asistiendo, entre atónitos e incrédulos, a realidades que nos descolocan. La tercera teoría de Arthur C. Clarke está de rabiosa actualidad.

La semana pasada precisamente nos dejaba Rutger Hauer, el actor holandés que encarnó al replicante rebelde Roy Batty en la obra maestra de Ridley Scott y a quien siempre recordaremos, con voz de Constantino Romero, por uno de los monólogos más famosos de la historia del cine que, por lo visto, el propio Hauer modificó la noche antes de grabarlo.

A las naves en llamas más allá de Orión o los rayos C brillando en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser se suma ahora que el hombre llegará a Marte en la década de 2030 según dijeron el otro día en el telediario. Y, por otro lado, la certeza de que “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…” podemos ponerla ya en duda ante la posibilidad de llevar nuestros recuerdos a cloud.

Blade Runner y nuestro mundo

Lo que sigue inalterable es el debate filosófico que la película plantea sobre la identidad del ser humano y el control del destino. Hoy urge una lucha por crear el mundo que queremos. Ya lo comentábamos en este blog: “nunca había sido tan difícil anticipar el futuro, ni tan necesario intentarlo”.

Vemos noticias de “hombres aviones”, guerras en el ciberespacio en las que se combate con ayuda de la inteligencia artificial, un país entero hackeado o la secuenciación completa de nuestro genoma por menos de 2000 euros. Convivimos con cíborgs (Neil Harbisson), recientemente el androide Michihito Matsuda quedaba tercero en las elecciones municipales de un distrito de Tokio y las vacas son ordeñadas por robots en una granja flotante

Un túnel bajo el Támesis, submarinos compartidos…, Blade runner” cada vez nos parece más cercana porque crece la conciencia de que la posibilidad de un mundo mejor o peor está en nuestras manos.  

A veces me cuesta pero me quedo con la certeza del ser humano como el robot perfecto. Como explica el estupendo vídeo de Telefónica “Queridos humanos”, la tecnología no ha llegado para arrebatarnos la dignidad sino para potenciar capacidades, romper barreras y distancias. “Somos humanos, tenemos emociones y por eso somos soñadores, profetas y visionarios”, capaces, en definitiva, de crear la nueva ciencia ficción que nos ayude a entender el mundo que viene.

Esto es así hasta el punto de que esta semana se publicaba que la Agencia de Innovación para la Defensa de Francia ha anunciado la creación del “Equipo Rojo”, una especie de comisión “con cuatro o cinco escritores” dedicados a concebir múltiples escenarios -por muy locos que parezcan- para repensar, a partir de ellos, posibles estrategias de defensa.

Antes de poner la literatura al servicio de los planes militares, probemos a soñar un mundo mejor con ayuda de la tecnología. Es hora de reconectar con ella de la manera correcta, ¡felices vacaciones!

Imagen: Bill Lile

La aceleración del sector asegurador en Big Data

AI of Things    31 julio, 2019

De todas las aplicaciones que Big Data tiene, las aseguradoras demandan explotar el valor de sus datos para potenciar su relación con el cliente desde la captación a la fidelización.

En el sector asegurador son pocos los momentos en los que se interactúa con el cliente y por ende aquellos en los que se puede obtener información del mismo, haciendo que sea muy importante ofrecer un servicio personalizado y ágil al mismo. Para ello, los datos son fundamentales como materia prima para la inteligencia de negocio, que lejos de ser una herramienta complementaria, como es vista aún en otros sectores, se trata de un activo a ser explotado en un sector altamente competitivo y centrado en el cliente.

Actualmente, prácticamente todas las empresas del sector están contratando expertos para impulsar el proceso de transformación digital, careciendo muchas de ellas de objetivos claros de negocio que marquen su hoja de ruta. El volumen de facturación de una empresa no siempre está ligado al grado de madurez Big Data y son pocas las compañías que han conseguido explotar con éxito el valor de los datos.

Las empresas aseguradoras disponen de una cantidad ingente de datos generada a lo largo de los años y uno de los principales problemas que tienen que afrontar es precisamente saber cómo gestionar su propia información. Dicha información es de vital importancia para la organización, ya que el perfilado del cliente en sí mismo es la esencia del seguro y del sector, por lo que analizando tanto el perfil de los mismos como cuál ha sido su comportamiento en el pasado, es decir cómo ha interactuado con la marca, con sus productos y el uso que ha hecho de las pólizas,  podremos descubrir patrones que permitan predecir su comportamiento futuro. De esta manera, un mayor conocimiento del cliente servirá como base para el desarrollo de iniciativas en la organización basadas en el valor aportado por los datos y que se traducen en generación de nuevos ingresos, en mejora de la eficiencia operativa y de procesos o en la detección de fraude y riesgo.

Big Data aplicado al ciclo de vida del cliente en el sector asegurador

Los datos que las empresas aseguradoras poseen de forma natural son los relativos a las distintas fases del ciclo de vida del cliente, por lo que surgen áreas de trabajo evidentes en las que la explotación de datos juega un valor diferencial:

  • Captación: un caso de uso típico sería el pricing dinámico, que permite calcular en tiempo real y con los datos que el potencial cliente facilita el índice de riesgo para la compañía. En base a dicho riesgo se determina el perfil del cliente (en función de su valor potencial) y se calcula la prima idónea.
  • Fidelización: mediante acciones de cross-selling y up-selling se puede alargar la vida del cliente y maximizar la relación comercial con él. Una vez identificado el valor del cliente, los datos de la propia aseguradora se pueden cruzar con datos externos. Por ejemplo: datos y estadísticas del INE, del Catastro, de meteorología, así como datos de tráfico y el tipo de desplazamientos en coche (en el caso de seguros de automóvil). A día de hoy, el tratamiento de los datos externos es un plus, pero en un futuro, quien no lo haga estará en desventaja.
  • Predicción de riesgo: Big Data permite también predecir los posibles impagos e incluso el riesgo de fuga de un cliente hacia otra compañía aseguradora antes de que este tome la decisión. Esto es posible gracias a la recopilación de información de insatisfacción del cliente y la búsqueda de correlaciones que identifiquen variables o hechos que alarmen y permitan predecir qué clientes tienen un riesgo de fuga elevado o inminente.
  • Detección de fraude: Por último, Big Data ayuda en un punto clave de toda organización, y tiene que ver con la gestión de anomalías que pueden ocurrir durante un siniestro. El análisis de todas las fuentes de información permite identificar patrones de comportamientos irregulares de los clientes pero también permite optimizar la gestión con proveedores (grúas, flotas, etc.) ajustando calidad y coste del servicio que la aseguradora recibe de sus proveedores ante el siniestro de un cliente. Asimismo, el análisis de los datos puede servir para detectar irregularidades en el equipo comercial de la compañía o en la red agencial.

Primeros pasos para convertirse en una aseguradora data-driven

La principal barrera de las compañías aseguradoras suele ser la desorganización de la información de la que disponen. Normalmente, los datos se encuentran distribuidos en silos independientes en función del departamento de donde provienen, sin homogeneidad ni conexión alguna entre ellos. Uno de los principales retos es precisamente recopilar y compartir todos esos datos a nivel corporativo para que pasen a formar parte de un repositorio unificado que sirva como punto de partida para su posterior análisis.

Conocer la preparación y formación de la que disponen las personas en la empresa, el trabajo realizado en la identificación de iniciativas de negocio, las características de las bases de datos existentes, así como la infraestructura y tecnologías disponibles permitirá determinar el estado de madurez Big Data actual y definir objetivos futuros. La estrategia Big Data de una empresa debe venir liderada por negocio. No se trata de cuestiones técnicas y de implantación de tecnologías, sino que tiene que venir asociada a unos objetivos de negocio claros donde los datos darán respuesta a problemáticas concretas, siendo clave para la dirección de la estrategia departamental o global.

Escrito por Alfredo Martínez, Insurance/Go to Market LUCA


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Un mundo híbrido analógico-digital y oportunidades para el sector TIC

Roberto García Esteban    30 julio, 2019

Hoy en día pasamos tanto tiempo conectados a Internet que deja de tener sentido hablar de un mundo físico y otro digital, ambos están cada vez más entremezclados en una única experiencia. Por ejemplo, cuando nos dirigimos a los asistentes personales para pedirles que suene nuestra canción favorita en los altavoces lo hacemos a través de la voz, como cuando hablamos con nuestra familia. Es el nuevo mundo híbrido analógico-digital.

El mundo analógico y el digital ya son uno solo en nuestra vida diaria. Ésa es la principal conclusión del “Digital consumer survey 2019” publicado recientemente por Accenture, en el que también se discute acerca del papel que juegan los proveedores de servicios de telecomunicaciones en este escenario cada vez más híbrido. Y otra conclusión del informe es que los operadores tradicionales están llamados a ser el principal agente habilitador de estas nuevas tecnologías, alejándose así del papel de mero carrier e integrando todas las soluciones que el cliente demandará para crear nuevos modelos de relación y más personalizados .

En el informe de Accenture se habla de cuatro tecnologías que nos están conduciendo a este mundo híbrido analógico-digital: el poder de la voz, con los altavoces inteligentes como líderes de la confluencia entre el mundo digital y el físico, la realidad extendida que pronto integraremos en nuestras actividades cotidianas, el coche inteligente y toda la conectividad que requiere y los contenidos a la carta: los clientes exigen experiencias hiperpersonalizadas en un mundo bajo demanda.

Tecnologías que contribuyen a un único mundo físico y digital

El consumidor digital utiliza cada vez más la voz como interfaz con el mundo digital hasta el punto de que si se mantienen las expectativas de ventas, el altavoz inteligente va camino de convertirse en  la tecnología de mayor crecimiento de la historia, con un 73 por ciento más de ventas en 2019 que en el año anterior y un 98 por ciento de consumidores satisfechos. Por tanto, estamos ya preparados para nuevas formas de relacionarnos con las empresas, además del contacto directo. La inteligencia artificial aplicada a la comunicación humana crea un sinfín de aplicaciones todavía por descubrir, con la voz como principal interfaz con los dispositivos, lo que dará lugar por ejemplo a call centers inteligentes en los que machine learning cobra un papel fundamental en la relación con el cliente.

Otra de las tecnologías que está materializando este nuevo mundo híbrido analógico-digital es la realidad virtual, no solo aplicada al juego, sino a cada vez más ámbitos de nuestra vida como la educación, la formación, la sanidad, el turismo, el retail…  . Los dispositivos de realidad virtual todavía son un poco aparatosos, pero se está avanzando en ello y se están creando nuevos casos de uso y modelos de atención y servicio al cliente hasta ahora desconocidos.   

La tercera tecnología que el informe de Accenture destaca es la del coche conectado. Si bien no se esperan ventas importantes de estos vehículos en el corto plazo, el 64 por ciento de los españoles declara estar preparado para viajar en un vehículo totalmente autónomo. Es significativo que el beneficio más repetido de los coches autónomos sea “poder realizar múltiples tareas durante el desplazamiento”. No olvidemos cómo va a transformar 5G el concepto de conducción. El coche se convierte, así, en un nuevo dispositivo conectado en el  que los servicios de conectividad resultan clave para la experiencia de usuario y permite aumentar (aún más) el tiempo que pasan los usuarios conectados a Internet, lo que abre  múltiples nuevas posibilidades. La integración de servicios propios del automóvil como Apple CarPlay o Waze con asistentes de voz y con plataformas de entretenimiento o eCommerce permitirán aumentar la productividad mientras nos desplazamos y generar un nuevo espacio de relación entre empresas y consumidores.

Nuevo papel para los operadores telco

Y finalmente tenemos el video bajo demanda, que prácticamente ha terminado ya con la obligación que teníamos en el pasado de esperar a que llegara la hora en la que empezaba nuestro programa de televisión favorito para verlo. Ahora es posible seleccionar el contenido que queremos ver en  cualquier momento y lugar a través de cualquier dispositivo con conexión a Internet. Esto lleva a una explosión de contenidos de todo tipo, que se refleja en el hecho de que solo en Estados unidos hay 200 proveedores de servicios OTT (Over The Top), lo que en el extremo llevaría a un cliente a gestionar 200 servicios distintos con 200 portales diferentes. Una locura que, sin embargo, representa  la oportunidad para los operadores de telecomunicaciones de convertirse en agregadores de contenidos, para lo que deben seleccionar aquéllos que realmente interesan al cliente y presentárselos de una manera sencilla, en un único portal y bajo un modelo de negocio atractivo. Los ingresos para los operadores llegarán a través de publicidad personalizada según los contenidos que consuma el cliente.

En conclusión, estamos ante un nuevo mundo híbrido analógico-digital en el que lo físico y lo virtual se dan la mano en asuntos cada vez más cotidianos como viajar en coche, ir a comprar ropa, ver la tele o escuchar música. Esto supone nuevas oportunidades para el sector TIC, que tiene que adaptar sus propuestas a las cambiantes preferencias de un consumidor cada vez más digital. Los operadores deben ocupar un papel integrador y relevante en este escenario, y evolucionar continuamente con propuestas que generen confianza y una experiencia de cliente óptima.

Imagen. Andrea Paraggio

8 claves para ser productivo: no trabajes más, trabaja mejor

Alfonso Alcántara    30 julio, 2019

«Supongamos que cada mañana encuentras 1.440 euros en tu buzón. Puedes regalarlos, puedes divertirte con ellos o quemarlos. Pero los que no uses, al final del día desaparecerán. Así funciona la vida. La diferencia es que lo que te encuentras cada mañana no son 1.440 euros, sino 1.440 minutos. Piensa bien qué vas a hacer con ellos». (Anuncio de Mercedes Benz, 2007).

La productividad y efectividad en una organización requieren el trabajo en equipo de los profesionales de la empresa, pero también el desarrollo de un negocio o de un proyecto exige el desarrollo de competencias individuales de productividad y microplanificación por parte de las personas implicadas.

Os propongo ocho claves para convertirte en un profesional más productivo. ¿Cuál estás aplicando ya?


¿Por qué nos cuesta tanto hacer lo que tenemos que hacer?

Tuiteó el emprendedor Alfredo Romeo (@aromeo) que el problema no es que los jóvenes hagan botellón, el problema es qué hacen cuando no están de botellón. 

La productividad no se refiere al estilo de vida o de trabajo elegidos, sino al aprovechamiento y la satisfacción que se obtiene de cada estilo.

1. ¿Qué debería estar haciendo ahora? La productividad es estrategia, táctica y método

Posiblemente esta pregunta, «qué debería estar haciendo ahora», sea la mejor herramienta socrática que puede ofrecer cualquier método de asesoramiento, una cuestión que nos exige coherencia entre lo que decidimos hacer y lo que hacemos. 

Hacernos esta pregunta nos pide confirmación sobre el objetivo u objetivos que deberíamos perseguir de forma prioritaria, y nos invita a verificar si las actividades o tareas que vamos a emprender tienen relación con esas metas. 

José Luis Vallejo (@jlvallejo), CEO de la empresa tecnológica internacional @Sngular, tuiteaba esto: 


Tras muchos años trabajando duro, me atrevo a decir que trabajar duro está sobrevalorado y que lo importante es trabajar bien.

Ser productivo en tu negocio o en tu proyecto desde una perspectiva estratégica es hacer lo que tienes que hacer y no hacer lo que no tienes que hacer. Tan difícil como parece. 

La peor improductividad es dedicar esfuerzo y tiempo a hacer bien algo que ni siquiera deberíamos estar haciendo. 

El concepto productividad también se relaciona con la táctica, la cual se enfoca en conseguir los objetivos previstos (eficacia) y en que se alcancen con el menor esfuerzo y coste posibles (eficiencia).

Por último, los profesionales productivos emplean los métodos y las técnicas adecuadas para hacer bien lo que tienen que hacer.

Parafraseando a David Allen («Organízate con eficacia», 2006), podríamos decir que un sistema de productividad se basa en dos objetivos clave:

  1. Por un lado, anotar y capturar todas las cosas que potencialmente necesitas hacer y adquirir una disciplina para ello.
  2. Y, por otro, decidir sobre las cosas que se harán, de tal forma que en cada momento siempre tengas un plan de «acciones siguientes» o, dicho de otra forma, que en cada momento sepas qué deberías estar haciendo ahora.


2. Cuando dices que no tienes tiempo para algo, solo significa que decidiste dedicarlo a otra cosa

El tiempo no se puede gestionar, solo se puede gestionar lo que hacemos, pero ser conscientes del valor del tiempo y de las actividades en que lo empleamos, puede animarnos a organizar mejor nuestras vidas.

Por ejemplo, si respondes inmediatamente tras recibir un correo, un whatsapp o un mensaje no urgente ni importante de tus clientes, te exigirán ese ritmo siempre. 

Con frecuencia, lo inmediato no suele ser importante, y lo importante no requiere generalmente inmediatez. Recuerda que solo lo verdaderamente urgente requiere inmediatez. 

Completar las tareas importantes hace progresar tu vida y tus proyectos en la dirección que quieres; acometer las tareas urgentes nos ayuda a sobrevivir, pero no nos permite vivir mejor. 

3. Cómo hacerlo «lo mejor posible”

Tal vez conozcas la historia del leñador tenaz, un gran profesional de la tala muy respetado en su comarca, tanto por capataces como compañeros. Sin embargo, durante el desempeño de un trabajo importante, las cosas empezaron a irle mal.

Día tras día notaba que conseguía cortar menos árboles, hasta que al final prácticamente no fue capaz de talar siquiera uno en toda una jornada.

El leñador tenaz fue a disculparse al supervisor. Y este le dijo: “¿Cuándo fue la última vez que afilaste el hacha?”

Tras escuchar esta historia, la mayoría de los profesionales a los que asesoro suelen quedarse un tanto pensativos, aparentemente intentando descubrir el motivo por el que les conté la metáfora. Tras unos segundos, muchos de ellos comentan espontáneamente: 

—¿Me estás diciendo que no tengo el hacha preparada y por eso no avanzo? —¿La tienes afilada? ¿Estás usando la herramienta adecuada?¿La estás usando en la forma y en los momentos adecuados?

La mejor vía para hacer algo “lo mejor posible» es proponerse hacerlo perfecto. Y es que hace falta menos tiempo para hacer algo bien que para explicar por qué se ha hecho mal

Los “atajos» en la vida profesional y en los negocios suelen ser caminos poco productivos e insatisfactorios. En palabras de Faemino y Cansado, la distancia más corta entre dos puntos es la cuesta abajo.

Dicho de otra forma, si no tenemos el tiempo o los recursos para hacer un buen trabajo, tendremos que encontrarlos para repetirlo.

Un hombre entra en un bar, se sienta en la barra y pide un Bloody Mary al camarero. Rápidamente le sirven el combinado y, tras probarlo, llama al barman y le dice: —Este Bloody Mary es malo. ¿No puede prepararme uno mejor?”

El empleado le pide disculpas, retira la bebida y empieza a preparar un nuevo cóctel. Unos minutos más tarde sirve el segundo Bloody Mary al cliente.

— Está mucho mejor que el primero, pero sigue siendo muy mejorable. Quiero que me prepare el mejor Bloody Mary que haya hecho en su vida. Estresado, el barman vuelve a la cocina, revisa sus recetas de coctelería, hace búsquedas en Internet y consulta con un amigo especialista en esa bebida antes de ponerse a prepararla por tercera vez.

Cuando el cliente lo prueba exclama: —Magnífico, esto sí es un gran Bloody Mary. Ahora tengo una pregunta para usted: ¿Podría explicarme por qué no lo preparó así la primera vez?

4. Encuentra tu ritmo y tus momentos

La productividad también depende del momento. Intentar hacer ahora algo en lo que no se puede progresar es una pérdida de tiempo y energía que solo sirve para aumentar nuestra ansiedad por no estar haciendo lo que deberíamos.

La inspiración y la energía varían según nuestro estado y el momento del día, así como también son diferentes la dificultad y la cualidad de los objetivos y tareas a los que nos enfrentamos. 

Ajusta el tipo de actividad al momento del día y al estado de frescura y concentración. Si te concentras más por la mañana, dedícate en ese periodo a las tareas más importantes y difíciles y deja para otros momentos tareas administrativas o secundarias. Adapta tu organización y dedicación a cada contexto y estado. No te castigues.

Ajusta la duración de tus sesiones de trabajo que te viene mejor. Tienes que ajustar la distancia entre esfuerzo, descanso y recompensa. Una buena “microplanificación” de tus sesiones de trabajo mejora tu productividad. 

Hay personas que prefieren dedicar un par de horas seguidas, incluso más, sin levantarse de la silla, mientras que a otras les va mejor con periodos mucho más cortos. Obviamente, la duración dependerá también de la complejidad de la tarea y del esfuerzo físico que requiera.

Mide tus sesiones de trabajo. ¿Conoces la técnica Pomodoro? Su objetivo es marcar el tiempo de las sesiones de trabajo para organizarlas en intervalos de 25 minutos llamados «pomodoros», separados por pausas también con una duración determinada.

La idea es que las pausas frecuentes mejoran la agilidad mental. Desde mi punto de vista, la duración concreta de los intervalos debe ajustarse en función del tipo de tarea y del estilo del profesional.

Hay mucha información sobre la técnica Pomodoro disponible en la Red, así como aplicaciones para usarla en tu ordenador y en tu móvil. También puedes echar un vistazo a la herramienta original: un tomate-reloj que puede ser un buen regalo para ti y para tus compañeros o empleados.

Ajusta la duración de las pausas entre sesiones. Encuentra las actividades que te permiten descansar y relajarte unos minutos y también las recompensas adecuadas para tus esfuerzos. Particularmente, cuando la pausa es breve, me motiva revisar las redes sociales, tomar un poco de fruta o hacer algún ejercicio de estiramiento.

Si la pausa es más larga, pongamos de 15 o más minutos, tras haber estado algunas horas trabajando, puedo ponerme a ver una parte de un episodio de una serie o de una película. Cuanto mejor y más hayas trabajado, mejores deben ser las pausas, te lo habrás ganado.

Ajusta el tamaño y la complejidad de las tareas. Divide las tareas demasiado grandes en otras más manejables. ¿Cómo te comerías un elefante? Seguramente, a trocitos.

Parte de la solución o prevención de la procrastinación o retraso en acometer nuestras obligaciones, pasa por empezar siempre realizando las tareas que más nos cuestan, dividiéndolas en subtareas y acercando el esfuerzo y la recompensa tanto como sea necesario.

Aumenta progresivamente el tiempo dedicado al estudio o al trabajo y disminuye gradualmente las pausas reforzadoras o de descanso, hasta que encuentres tu equilibrio productivo.

5. Concéntrate aquí y ahora

Viernes, 20 horas. Un lord inglés está jugando al golf en uno de los campos de su propiedad. De repente, se acerca corriendo su secretario. —¡Milord, Milord! ¡Sus fábricas se están quemando! —Vaya, qué disgusto me voy a llevar el lunes.

Escribió Albert Camus que la verdadera generosidad hacia el futuro consiste en entregarlo todo al presente, y para ello debemos facilitar nuestra concentración «aquí-y-ahora» liberando la mente con algún sistema de productividad.

Si tu método de organización te muestra claramente qué debes hacer ahora y te enfoca o dirige a hacer las tareas implicadas, previenes la invasión de las dudas y los pensamientos y actividades que te alejan de los objetivos marcados. 

En realidad, las llamadas distracciones son comportamientos que usamos consciente o inconscientemente para evitar nuestras obligaciones y los esfuerzos que estas requieren. La falta de concentración, la multitarea y las continuas ideas que “se nos ocurren” mientras intentamos trabajar, pueden convertirse en un hábito automático que genera insatisfacción e improductividad. 

Un deficiente enfoque «aquí-y-ahora» puede ser un problema motivacional y contextual puntual, pero generalmente será producto de una mala organización del entorno laboral y de una ineficaz planificación de la agenda, los proyectos y las tareas.

Por ejemplo, si tienes dudas sobre cuáles son las tareas importantes y la prioridad entre ellas, generas un estado de inquietud contrario a la concentración buscada. La ansiedad que impide la concentración es consecuencia de la falta de control.

“Eran tan felices que ni sacaron fotos” (@esaotra)

6. Procrastinación y autocontrol: qué estás retrasando y qué deberías abandonar

«¿Y si antes de empezar lo que hay que hacer empezamos lo que tendríamos que haber hecho?»

Felipe de Mafalda lo tenía claro. Cuando se trata de perseguir metas profesionales o personales, siempre tenemos dos alternativas:

  1. Retrasar la gratificación y hacer sacrificios en el corto plazo, para disfrutar de recompensas en el largo plazo: ahorrar, estudiar, desarrollar nuevas competencias, madrugar, hacer deporte, hacer dieta…
  2. Anteponer el placer a corto plazo y la gratificación inmediata y sacrificar así el largo plazo. El carpe diem y el vive la vida loca molan mucho, pero tienen unos efectos dramáticos sobre los hábitos que impiden conseguir lo que uno realmente quiere.


En psicología, el concepto autocontrol se refiere a procedimientos para enseñar a las personas a controlar o modificar su propia conducta con el propósito de alcanzar metas a largo plazo.

Dicho de otra forma, autocontrol es la capacidad de retrasar la recompensa para que esta sea mayor y/o de aceptar un castigo antes para así evitar un castigo mayor después.

El error organizativo y personal más frecuente es dejar para el final las tareas más importantes o prioritarias, y generalmente más duras. Un mejor autocontrol implicaría invertir el orden.

Procrastinar es una forma específica de bajo autocontrol que consiste en diferir o retrasar las tareas pendientes o más importantes, generalmente para evitar el esfuerzo de hacerlas y/o para hacer otras cosas que nos interesan o agradan más.

El problema es que la evitación y retraso frecuentes de las obligaciones acaban abordándose con ansiedad y disgusto, mayores cuanto más se acerca el plazo para cumplirlas. La prevención de la procrastinación tiene mucho que ver con ser y sentirnos más productivos y satisfechos en la vida profesional y no profesional.

7. Lo difícil hazlo primero

Si empiezas el día tragándote una rana viva, el resto de la jornada te parecerá mejor. Si inicias tus sesiones de trabajo con las tareas que “tocan”, aunque puedan ser menos agradables, adquirirás mayor autocontrol que se reforzará de forma natural con las actividades más agradables que restarán al final de la jornada o de la sesión.

¿Cuál es la rana que te zamparás mañana a primera hora? Imagina que llegas a la oficina pronto, porque te espera un día difícil. ¿Qué acometerías primero, los proyectos o tareas más difíciles y de más esfuerzo o empezarías con algo suave para «ir cogiendo ritmo»?

Adela es una pequeña emprendedora de juguetería artesanal. Odia ocuparse de la gestión contable y fiscal de su negocio y, en cambio, disfruta buscando online nuevos productos y analizando y probando los juguetes que ha recibido.

El psicólogo David Premack recomendaría a Adela que primero acometa las tareas más engorrosas, pero igualmente necesarias, y luego se recompense ocupándose de los juguetes o de otras actividades del negocio que le resulten más motivadoras.

El Principio de Premack nos dice que las actividades más fáciles o agradables que elegiríamos libremente hacer en primer lugar son las que debemos reservar para el final de la jornada, tras la realización de las actividades menos apetecibles.

De esta forma, las tareas más agradables transferirán motivación a las menos agradables. y así acometer cuanto antes las actividades más duras (y frecuentemente las más importantes) tendrá más posibilidades de convertirse en un hábito.

Adelgazar es aparentemente fácil, solo habría que girar la cabeza a izquierda y derecha cada vez que nos ofrezcan comida. Lo difícil es fortalecer nuestros comportamientos de autocontrol para girar la cabeza tantas veces como haga falta. 

Por ejemplo, ¿cómo se aprende la paciencia? La paciencia se practica esperando en aquellos contextos y situaciones en que nos cuesta esperar o hacer lo que debemos. La próxima vez que tengas que esperar plantéatelo como una práctica.

El emprendedor e inversor Martin Varsavsky (@martinvars) escribió que hay padres que tienen la paciencia en el sitio equivocado, porque encuentran entretenido pescar, pero consideran aburrido cuidar de sus hijos. 

8. Empieza hoy, empieza ahora

Cuando el militar francés Louis Hubert Lyautey (1854-1934) estuvo en África, le pidió a su jardinero que plantara un árbol cuya copa le parecía especialmente majestuosa. El jardinero le informó de que un árbol de ese tipo tardaba doscientos años en alcanzar su madurez.
«En ese caso -dijo Lyautey- no hay tiempo que perder. Plántalo hoy mismo».

Bernardo Hernández, exdirectivo de Google, contó que en una reunión con los fundadores de la compañía, en 2006, uno de ellos mostró su intención de fotografiar todas las calles del mundo. Bernardo replicó que eso llevaría mucho tiempo. “Pues entonces empecemos ya”, le respondió su interlocutor. 

Es más fácil abandonar un mal hábito hoy que mañana. Una de las claves de la productividad es empezar. Nos cuesta iniciar los cambios, pero cuando haces pop con un objetivo es más difícil hacer stop.  

Somos reacios a meterle mano a aquellas tareas que implican especial dificultad, tiempo y esfuerzo. ¿Quién podría culparnos? 

Decide dedicar “solo cinco minutos” a esa tarea que te cuesta iniciar. Haz un contrato contigo mismo: si tras ese tiempo no quieres continuar, siéntete libre de dejarla. 

Pero ten en cuenta que cuando empezamos cualquier tarea y logramos dedicarle un «tiempo crítico inicial mínimo», es más probable que logremos finalizarla. Recuerda:

Solo existen dos días del año en que no se puede hacer nada, ayer y mañana.

Conciencia, falacias e Inteligencia Artificial

Enrique Blanco    30 julio, 2019

¿Es posible que un robot o una Inteligencia Artificial (IA) adquiera conciencia de sí misma y sea capaz de tener emociones o sentimientos? En el caso de que no esté programada para tal efecto, la respuesta es categórica: no; no los podrá desarrollar jamás. A pesar de la complejidad y buen desempeño de las Inteligencias Artificiales actuales, una IA no deja de ser un código creado por un ser humano que sólo hace aquello para lo que está programado.

Los sentimientos humanos son derivados de las emociones, resultado de la actividad cerebral estructurada. El ser humano ha sido capaz de abstraer y refinar esas respuestas tras cientos de miles de años de evolución y supervivencia en un continuo proceso de prueba y error. Si recurrimos al símil habitual del Aprendizaje Reforzado (RL), un ser humano puede considerarse como un agente biológico (que además es replicable y auto reprogramable) que aprende a desenvolverse en el mundo y a dar una respuesta adecuada a todos los desafíos y amenazas que se le plantean.

Tomando como referencia los artículos de OpenAI que desde Ideas Locas hemos ido realizando durante los últimos meses, podemos continuar con el símil válido de un agente o IA que es capaz de maximizar su tiempo de “juego” en su “entorno” evitando perder su única vida de la mejor forma posible. En este entorno, sólo sobrevive y perdura la “versión de organismo” que presente una mejor capacidad de adaptación a su medio, maximizando las posibilidades de vivir más tiempo y con más calidad de vida.

Siempre hemos tendido a plasmar a los robots en la ficción como a un ente amenazador, que siempre termina desarrollando sentimientos hostiles hacia la humanidad; esto queda explicado por el miedo innato del hombre a ser reemplazado por las máquinas.

Figura 1. WALL•E como claro ejemplo de proyección de emociones en un objeto. Fuente

El caso presentado en la mayoría de las novelas y películas de ciencia ficción queda plasmada la tendencia que tenemos de proyectar muestras emociones en los objetos inanimados. La interpretación que el ser humano hace de la realidad, así como de los eventos que ocurren a nuestro alrededor, está sesgada por un filtro emocional del que hacemos uso para extraer algún sentido a lo observado. Parte de este sentimiento queda explicado a través de la conocida como falacia patética (la palabra «patética» aquí alude a la empatía y carece de tintes peyorativos) o falacia antropomórfica.

Casi todas las historias de ciencia ficción que versan sobre el levantamiento de las máquinas no sólo caen en esta falacia con facilidad, sino que también siguen un desarrollo similar en la evolución de la conciencia de la IA: por lo general la máquina primero toma conciencia de sí misma para posteriormente desarrollar sentimientos hostiles y rebelarse contra los humanos (como son los casos de SkyNet en Terminator, VIKI en Yo Robot, WOPR en WarGames o HAL 9000 con sus excepciones en 2001: una Odisea en el Espacio).

En otras series, como por ejemplo la renovada Westworld, se cae de lleno en la falacia, aunque se plantea la posibilidad de resolverla tomándose las licencias que, por supuesto, podemos permitir a las ficciones de este tipo. Aquí se cambia radicalmente el enfoque y usa la exploración de las emociones con las que los huéspedes han sido programados como una vía o medio a través del cual una IA puede llegar a tener una conciencia. El hecho de si esta conciencia es verdadera es un hecho discutible y muy difícil de probar, además de tratarse de algo que lleva debatiéndose desde hace mucho tiempo con el experimento mental de la Habitación China o el Test de Turing.

Google Duplex: cómo la IA está cada vez más cerca de pasar el Test de Turing.

Actualmente, sólo el ser humano tiene la capacidad de imaginar, simular eventos, formularse preguntas y plantearse diferentes futuros en función de su experiencia actual. La capacidad de imaginar y la curiosidad es lo que mueve nuestro mundo, y esa capacidad imaginativa se ha ido refinando como resultado de un proceso de acierto, error. Sin embargo, moviéndonos siempre dentro de un escenario ficticio y, partiendo de la base de que el ser humano algún día será capaz de crear una IA holística, podría llegar el momento en el que los desarrolladores otorguen a las máquinas las herramientas necesarias para que sean imaginativos y de que las respuestas que tomen estén, por primera vez, fuera de nuestro control. En definitiva, una herramienta que les permita asomarse al libre albedrío y, quien sabe, a obtener algún día hacia un tipo de conciencia.

Haciendo un símil con el estado del arte actual del Deep Learning, uno de los primeros pasos a realizar sería permitir a un determinado modelo modificar su código y dirigir su acción más allá de los criterios hardcodeados por los programadores que les han diseñado, de la misma forma que las conexiones neuronales de un ser humano cambian sus conexiones neuronales conforme transcurre su aprendizaje (plasticidad neuronal o sináptica) dentro de unos límites fijados (o no). Google ya ha realizado alguna investigación al respecto, donde hacen uso de algoritmos evolutivos y aprendizaje reforzado para la autoexploración de arquitecturas de Redes Neuronales.

Esperamos que este distendido artículo haya resultado entretenido tanto para los que disfrutáis de unas merecidas vacaciones durante estas fechas estivales como para aquellos que todavía no las han comenzado o que ya han vuelto a la rutina.

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ElevenPaths Radio – 1×05 Entrevista a Gianluca D’Antonio

ElevenPaths    29 julio, 2019

En este nueva entrega de nuestros podcast, Gonzalo Álvarez Marañón entrevista a Gianluca D’Antonio, Socio en Deloitte España, Presidente del ISMS Fórum y Director del Máster en Ciberseguridad del IE. Con una formación orientada al mundo del derecho y la abogacía, hablamos con Gianluca de las regulaciones y normas que rigen la protección de datos y la seguridad informática y de su amplia experiencia en el mundo de la consultoría.

Como Director de Máster en Ciberseguridad y experto en formar a los futuros hackers, le preguntamos sobre tipos de formación y oferta actual, captación y retención de talento y, en definitiva, en qué se fijan las empresas a la hora de contratar especialistas en ciberseguridad.

Escucha la interesante entrevista a Gianluca D’Antonio:

Disfruta de nuestros podcast en tu plataforma favorita:

Capítulos de ElevenPaths Radio:

Emilio Márquez: «El equipo vale mucho más que el modelo de negocio o el producto”

Raúl Salgado    29 julio, 2019

Unos dicen que se encuentra entre los cinco influencers que deberían seguir los autónomos y otros que está dentro de las quince personas más relevantes en el mundo del emprendimiento y el liderazgo. Y es que los datos, como la prueba del algodón, no engañan. Emilio Márquez cuenta con 80.700 seguidores en Twitter, con cerca de 45.000 en Facebook y con casi 4.000 en su canal de Youtube.

Descubrió Internet durante la Expo de Sevilla, en 1992, antes de su democratización y vertiginosa eclosión. Desde entonces, ha tropezado, se ha caído, se ha levantado; ha vuelto a tropezar, a caerse y a levantarse tantas veces que casi ha llegado a perder la cuenta. Ello le ha permitido adquirir un conocimiento amplio y exhaustivo, que le avala como business angel y mentor de otros muchos emprendedores.

Emilio Márquez es actualmente CEO de La Latina Valley, un club de debates y negocio entre profesionales. Imparte clases en Google Actívate y tiene un conocido blog, desde el que comparte contenidos relacionados con los negocios digitales o las redes sociales, entre otros. Porque, como pionero del networking en Internet, lo suyo es compartir ideas y conectar personas.

– ¿Qué buscan unos profesionales en otros?

«Experiencias reales que ayuden a encontrar soluciones de negocio reales. En las escuelas se da mucha teoría, pero luego en la vida real hay problemas que requieren otro tipo de conocimiento. Pues bien, profesionales de distintos sectores a menudo se encuentran con las mismas dificultades. De ahí que intentemos solucionar problemas que, al final, son mucho más comunes de lo que la gente piensa».

Esas soluciones, a veces, se encuentran en torno a una mesa redonda que reúna a profesionales de diferentes empresas y sectores. Pero también pueden hallarse de manera más amena y desenfadada, sobre todo en estas fechas calurosas y veraniegas.

Por ello, el pasado 18 de julio La Latina Valley celebró el Karting & Networking, donde más de 100 directivos de alto nivel pisaron el acelerador a los mandos de unos karts mientras hacían negocios de forma distendida.

Y es que si redes sociales como LinkedIn están adquiriendo cada vez más protagonismo y amenazando con desbancar incluso a Facebook, lo cierto es que a la hora de hacer negocios resulta fundamental desvirtualizarse y ponerse cara, estrecharse la mano, abrazarse, hablar y escucharse en el tú a tú; café, refresco o cerveza mediante.

– Como emprendedor y «business angel», ¿qué resulta más fácil, emprender o invertir?

«Cada persona tiene sus habilidades. Yo soy mejor inversor que emprendedor. Lo cierto es que si emprendiendo he quebrado muchísimas veces, al invertir he tenido muy buen ojo para ver quién puede acabar teniendo éxito. Puede decirse que al Emilio Márquez inversor le ha ido mejor que al Emilio Márquez emprendedor».

«Como emprendedor hay que tener mucha cintura, saber adaptarse al mercado en tiempo real, entender perfectamente lo que ocurre alrededor… En cambio, como inversor hay que analizar si el emprendedor se ha rodeado de gente más inteligente que él. Ideas hay muchas y muy buenas. Lo complicado es ejecutarlas bien. Y en esa posibilidad es en lo que hay que fijarse».

– ¿Cuántas veces puede fracasar un emprendedor?

«En España tenemos la ley de Segunda Oportunidad, que desgraciadamente es poco conocida. Sobre todo depende de cómo se sea capaz de proteger el patrimonio. Yo he fracasado con más de seis startups y he vuelto a emprender. La verdad es que se puede estar emprendiendo durante toda la vida, porque emprender engancha, hasta el punto de acabar convirtiéndose en un emprendedor en serie».

Emilio Márquez piensa que España es un país de emprendedores, aunque por cuestiones de índole cultural no se vea bien el enriquecimiento y nunca se haya favorecido el emprendimiento.

– ¿Cómo valora el ecosistema emprendedor español?

«Está mejorando y con una salud cada vez más robusta. El bebé está naciendo con mucha fuerza. Siempre se ha emprendido y siempre se emprenderá, pese a que antes tenía un nombre menos cool. Ahora mismo en España tenemos mejores emprendedores, mejores inversores y mejores organismos, que entienden que hay que hacer las cosas profesionalmente. Todos tenemos las ideas mucho más claras que hace unos años».

Emprender es crear una empresa intentando trasladar a la realidad un modelo de negocio no testado y utilizando de forma intensiva la tecnología.

– ¿Cuáles son los sectores que más oportunidades de éxito ofrecen?

«Los relacionados con Internet de las Cosas, ciberseguridad, Big Data, inteligencia artificial, realidad virtual y, en definitiva, todo lo vinculado a la industria 4.0. Sin embargo, algunos trabajos que hoy en día no existen dentro de cinco años serán los más demandados. El peligro no son los robots, sino el algoritmo. Pero ese algoritmo, que sí destruirá empleos, lo tienen que crear los humanos».

– ¿Emprenden lo suficiente las empresas españolas?

«No. La tendencia la están marcando las compañías norteamericanas, que apuestan por el intraemprendimiento, es decir, que permiten a algunos empleados ir por libre para crear sus propias startups dentro de la empresa. Pero no es fácil aplicarlo en España, ya que la inmensa mayoría de las compañías son pymes, y el tamaño lo dificulta».

«En líneas generales, las empresas españolas emprenden poco, inventan pocos negocios nuevos y tienen reticencias a la obligada transformación digital».

Las grandes compañías que no se digitalicen serán engullidas, destruidas, aniquiladas. Y las pequeñas, no podrán competir.

– Las empresas que emprenden, ¿cómo lo hacen?

«En algunos casos, sobre todo si se trata de consultoras o de empresas de telecomunicaciones, crean pequeños fondos de inversión a los que suelen aportar entre 5.000 y 200.000 euros por emprender en algo relacionado con la matriz. Pero lo más importante es el equipo, que vale mucho más que el modelo de negocio o el producto».

– ¿Y existe alguna regla de oro para triunfar?

«Probar rápido y barato, y rodearse de un talento que entienda las nuevas tecnologías, que comprenda cómo funcionan las startups y los nuevos modelos empresariales».

«Captar talento es lo que marca la diferencia. Y, finalmente, también resulta fundamental encontrar la forma de usar las nuevas tecnologías para ser más productivos y eficientes, y llegar a más gente».

– ¿Qué consejos daría a las empresas en el uso de las nuevas tecnologías?

«Más importantes que las redes sociales son las herramientas colaborativas. Las hay de diseño, de comunicación interna y externa, de generación de documentos, de hojas de cálculo, de presentaciones, de compartir proyectos con la empresa y con grupos externos…»

– ¿Y las redes sociales?

«Son otra cosa, aunque es cierto que pertenecen a un ecosistema que debe conocerse y que hay que rodearse de gente que las entienda».

«En algunos casos habrá que usarlas como canal de atención al cliente, en otros como una herramienta de captación de usuarios… Pero lo más relevante de una red social es, precisamente, que sea social: hablar, atender, empatizar, entender… escuchar de manera activa«.

Ya casi al término de la entrevista, y ante la pregunta de si se considera un gurú de Intenet, Emilio Márquez respondió que ese término, por denostado, le da mala espina, así que prefiere no usarlo. Se limita a destacar que le gusta crear y compartir contenidos para ayudar a la comunidad.

– Desde sus inicios, en 1996, ¿cuál ha sido el principal cambio de Internet?

«El spam, la malignidad de mucha gente que quiere ganar dinero a costa de los demás».

El planeta en sí es una jungla. Internet solo refleja lo que es la sociedad.

La era de la superinteligencia: ¿cuándo la veremos?

Antonio Pita Lozano    29 julio, 2019

La “era de la superinteligencia” fue el título de la mesa redonda a la que asistí el pasado 16 de julio en el marco del evento DigitalES Summit 2019. Este sugerente nombre hace referencia al libro del Dr. Nick Bostrom que tanto revuelo ha causado desde su publicación y que no deja indiferente a nadie. No olvidemos que su autor es el experto de cabecera de personalidades tan influyentes como Elon Musk y defiende sus argumentos junto con Stephen Hawking.

En el panel se repasó el estado del arte de la inteligencia artificial en el mundo empresarial desde la óptica de compañías muy diversas (Sanitas, Iberdrola, Everis, ESADE y AFG). Resultó muy enriquecedor comprobar la transversalidad de esta ciencia y la globalidad del cambio que se está produciendo.

Inteligencia artificial fuerte y débil

Los ponentes comenzaron tratando de responder a la pregunta del moderador de si veremos próximamente superinteligencias gracias a la inteligencia artificial. Todos coincidieron en que aún estamos muy lejos. Alejandro Zunzunegui, chief digital & transformation officer de Sanitas, afirmó que “estamos en la fase de descubrimiento de la inteligencia artificial, en la que tenemos que compaginar la inteligencia natural con la inteligencia artificial”. David Pereira, head of data & intelligence for Europe en Everis indicó que “actualmente solo se está utilizando la “inteligencia artificial estrecha” o “débil” y aún estamos lejos de una “inteligencia artificial fuerte”.

La diferencia entre una y otra radica en que la “inteligencia artificial fuerte” hace referencia a la inteligencia artificial que excede a la inteligencia humana promedio (camino previo a convertirse en una superinteligencia) mientras que la “inteligencia artificial débil” es aquélla focalizada en realizar una tarea específica en un dominio específico.

Marc Torrens, profesor asociado del departamento de Operaciones, innovación y data sciences de ESADE, señaló que “tras setenta años de investigación en inteligencia artificial todavía estamos en su infancia; es cierto que la tecnología está evolucionando de manera exponencial pero la ciencia no”. De hecho, puntualizó que hace falta un nuevo marco científico que permita su desarrollo.

Casos de uso y aplicaciones

Ahora bien, aunque estemos en una etapa incipiente, como nos recordaba David, la inteligencia artificial débil (narrow AI) nos permite resolver tareas muy concretas mejor que los humanos. Los ponentes compartieron varios casos de uso en los que están aplicando inteligencia artificial en sus organizaciones, la mayoría de ellos muy enfocados a la eficiencia mediante la reducción de costes, aunque también comentaron ejemplos de generación de nuevos ingresos e incluso de mitigación de riesgos.

Beatriz Crisóstomo, head of Innovation management de Iberdrola explicó que están mejorando la eficiencia de muchos procesos, creando nuevos productos y servicios gracias a la segmentación de clientes e incluso utilizando el reconocimiento de imágenes para mantenimiento predictivo de instalaciones con drones.

En Sanitas, por su parte, están aprovechando estas nuevas capacidades para conseguir una personalización máxima de la gestión de la salud e incluso han transformado la relación médico paciente para pasar de una medicina reactiva a otra predictiva y preventiva.

Muriel Faure, chair of Innovation mission en AFG, contó cómo han conseguido automatizar muchas tareas rutinarias relacionadas con la regulación para que las personas puedan dedicar su tiempo al trabajo que realmente aporta valor. También aportó un punto de cordura al destacar que “la inteligencia artificial puede tomar decisiones, pero todavía no puede tomar buenas decisiones”, ella aboga por un uso de la inteligencia artificial como ayuda a una mejor toma de decisiones por parte de las personas.

Finalmente, David, de Everis, recordó que la inteligencia artificial no solo se aplica en el sector privado, sino que “es un magnífico aliado para afrontar los retos sociales, como los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de Naciones Unidas”, ámbito en el que Telefónica Empresas, a través de LUCA, lleva mucho tiempo trabajando.

Una inteligencia artificial ética

La inteligencia artificial también entraña riesgos, uno de ellos es la ética del proceso de aprendizaje. Como nos recordó David, “hay que crear una inteligencia artificial responsable y que ayude a disminuir la desigualdad”. Pero más allá de la teoría, a mí me gustaría saber realmente cuántas empresas tienen sus propios principios de inteligencia artificial  y cuántos equipos analíticos tienen su propia metodología para evaluar la justicia en los algoritmos, como ocurre en Telefónica. Es fundamental que todos nos concienciemos de este tema porque está en nuestras manos construir un mundo mejor o peor.

La clave de la transformación: la cultura empresarial

Me fascina de todos los paneles de inteligencia artificial que siempre se comienza hablando de la cantidad de cosas que se puede hacer y todos nos preguntamos «¿entonces por qué no se hace?», «¿por qué cuesta tanto extraer el conocimiento de los datos?» Del mismo modo, los ponentes suelen terminar tratando este asunto, que tiene muchas aristas y que si fuese fácil de resolver ya se habría hecho. Es, además, un problema tan sumamente complejo que incluso resulta difícil afrontarlo.

La cuestión es que estamos ante la cuarta revolución industrial: la de los datos y la comunicación, que nos está arrollando tanto por la velocidad del cambio como por su transversalidad y, lo que es más importante, su globalidad. Está afectando a todos los sectores en todo el mundo a la vez y de forma vertiginosa. Esto nunca había ocurrido en la historia de la humanidad. En este sentido, Marc Torrens, de ESADE, se lamentaba de que la sociedad no está lo suficientemente preparada y falta información y formación que acompañe a las personas para ayudarlas a afrontar este cambio mediante una actualización de sus capacidades.

Esa falta de información hace que la sombra de la destrucción de empleo planee sobre todos, generando miedo e incertidumbre, sobre todo por el desconocimiento.  En palabras de David, de Everis, “las personas sentimos rechazo a todo lo que desconocemos o sobre lo que sentimos que no tenemos el control”. Si, además, desde los medios, se destacan los aspectos negativos y peligrosos del nuevo mundo, este sentimiento se acrecienta. Y puso un ejemplo muy ilustrativo: hacia 1900 en los periódicos aparecían caricaturas de la electricidad como un demonio, algo que ahora sería impensable.

Conforme pasamos del mundo macro al mundo micro de las empresas, nos damos cuenta de que “la inteligencia artificial tiene que estar en el ADN de las  compañías” como apuntó Muriel, que hizo referencia al cambio cultural necesario como pilar de la transformación data driven de una compañía . Alejandro Zunzunegui, de Sanitas, añadió que “es imprescindible democratizar el dato y para ello es necesario que esté disponible para quien lo necesite, asegurar su calidad y gobernarlo”. Desde mi punto de vista, es necesario resolver el problema tecnológico, pero no es suficiente. Añadiría un curso de data literacy para que todos los empleados puedan extraer el mayor valor de los datos desde sus capacidades y funciones y pierdan el miedo a lo desconocido. Si no, ¿cómo esperamos que nuestros compañeros desarrollen esas capacidades analíticas?

Lo que está claro es que es la inteligencia artificial ya ha llegado a las compañías y asistiremos a un crecimiento imparable: transformarse en data driven no es una opción, sino una cuestión de supervivencia.

Imagen: 6eo tech

Descubriendo APTualizador: el APT que parchea Windows

Área de Innovación y Laboratorio de Telefónica Tech    29 julio, 2019

A finales de junio de 2019 asistimos a un incidente en el que los equipos comienzan a reiniciarse prácticamente a la vez y sin causa aparente. En paralelo, detecta la presencia de un archivo llamado swaqp.exe, aparentemente no disponible en ningún agregador de antivirus o plataforma pública en ese momento. Intentamos determinar si este archivo puede ser el causante de los reinicios y si realmente estamos ante una amenaza de malware.

Nos llama la atención que en un primer análisis rápido observamos que la muestra descargaba la actualización de seguridad legítima de Windows KB3033929, aunque lo hacía desde un servidor no oficial. En otras palabras: instalaba el archivo legítimo (firmado por Microsoft) desde un servidor no oficial. No es un comportamiento habitual del malware por dos razones.

  • Los creadores de malware suelen crear sus artefactos minimizando dependencias adicionales (librerías) que podrían no estar incluidas en los equipos de las potenciales víctimas.
  • Por otro lado, el malware no suele estar interesado en que los equipos se encuentren actualizados, y mucho menos intenta actualizarlos con parche alguno. No es el comportamiento habitual en el contexto de una posible muestra de malware.

A partir de aquí, comenzamos a investigar y encontramos el APT al que hemos llamado APTualizador.

¿Por qué actualizar?

Hasta ahora, tenemos un malware que aplica una actualización legítima en el sistema, y que descarga lo que parece un driver (que debe estar firmado para poder ser instalado). ¿Por qué actualizar el sistema operativo de una víctima? Para responder a esta pregunta es necesario comprender los cambios que incluía este parche y cómo se relaciona con la instalación del rootkit.

Si entramos en los detalles del certificado con el que se firmó este ejecutable, podemos ver que se hace uso de SHA256 como algoritmo de hash, aquí comienza a tener sentido el comportamiento del malware. KB3033929 es una actualización de Microsoft aparecida en 2015 como actualización a su vez de un parche de finales de 2014. Las versiones de Windows 8 en adelante, soportan de forma nativa la verificación de firmas con SHA256, pero Windows 7 o Windows 2008 R2, no. Microsoft tuvo que sacar este parche para poder seguir dando soporte a estas versiones (Windows 7 y 2008 R2), mientras que los anteriores (Vista, 2003, XP…) siguen sin poder comprobar firmas creadas con hashes SHA256

De ese modo,  los atacantes aplican el parche KB3033929 para que la verificación de su driver firmado sea válida. Entendemos que los atacantes solo disponían de esta posibilidad de firmado y, por tanto, tuvieron que adaptar la víctima al malware (actualizando las capacidades del sistema operativo) y no al revés.

Para ello, comprobamos la firma del driver:

Sorprendentemente, se encuentra firmado con SHA256, pero también con SHA1. Esto es una práctica habitual en las actualizaciones de Windows, desde hace algún tiempo, por ejemplo, precisamente para que puedan funcionar en Windows 7, 2008 R2 y el resto de sistemas. Pero en el caso de las actualizaciones, los hashes SHA1 están firmados por certificados diferentes a los hashes SHA256 en la misma muestra. En el caso de este malware, tanto el hash SHA1 como el hash SHA256, están firmados por un certificado SHA256.

Esto es un movimiento un poco extraño por parte del atacante. Entendemos que solo disponía de un certificado SHA256, y necesitaba actualizar el sistema para que el Windows víctima pudiese comprobar la validez. El hecho de que esté firmado por SHA1 puede ser una simple prueba previa del atacante.

El rootkit es descargado en la carpeta C:\WINDOWS\SYSTEM32\Drivers, y se crea un servicio a nivel de kernel que referencia al archivo .sys con el mismo nombre que el servicio. El nombre que se le da a este rootkit viene determinado por una unión de fragmentos de nombres de otros drivers que se encuentran en esta carpeta, por lo que la detección a simple vista del fichero podría no ser trivial.

Para asegurarse de la completa actualización de la DLL y la aplicación del parche, los atacantes forzaban el reinicio de la máquina tras la instalación del parche.

Referencias a McAfee y potencial atribución por idioma

A lo largo de la ejecución de la muestra existen constantes referencias a McAfee que hacen cambiar el comportamiento del malware según si los procesos del antivirus están corriendo o no. Buena parte del comportamiento del malware está supeditado a si existe este antivirus en el equipo o no. Esto puede ser un indicio de ataque dirigido.

Como ejemplo, en la primera línea de la imagen siguiente podemos ver una referencia a una función que hemos renombrado como writeLog_if_mcafee. Encontramos al menos otras siete referencias a comprobaciones internas que tienen que ver con la existencia o no de McAfee.

Encontramos además un fragmento de código en el que la muestra comprueba el idioma en el que está configurado el teclado de la víctima y, según este, proseguirán o no con la infección. Esto es habitual, no obstante, el caso encontrado aquí es un poco diferente. En vez de lo anterior, encontramos un rango de hasta 43 idiomas que, mediante códigos numéricos (LANGUAGE IDENTIFIER) consecutivos, se librarían de la infección.

Los países que no se verían afectados y entre los que se encuentra presumiblemente la fuente de la amenaza son los rangos comprendidos entre 0x18 y 0x43.

Esto pudiera indicar que:

  • Los autores se encuentran dentro de este rango, y los demás están incluidos para no dejar clara la atribución del ataque
  • El ataque fue dirigido, puesto que si se tratase de un malware sin víctima definida, no tendría sentido excluir tantas posibles infecciones (hasta 43 códigos diferentes estarían excluidos del ataque). Es importante señalar que la única relación que tienen los códigos entre sí es que son consecutivos, es decir, no constituyen un grupo geográficamente cercano ni políticamente afín.

Este informe ha sido realizado por el equipo de investigadores del CSIRT-SCC (Security Cyberoperations Center) con la colaboración de ElevenPaths.

No hay 3 sin 4: Hacia la cuarta revolución industrial

Carlos Lorenzo    29 julio, 2019

La personalización en masa del producto es el catalizador del cambio que, entre otras cosas, origina la industria 4.0

Ha llovido mucho desde que la máquina de vapor cambiara el curso de la historia de nuestra civilización con la mecanización de la producción en la llamada Primera Revolución Industrial. Los avances científicos a finales del siglo XIX permitieron vivir una Segunda Revolución Industrial con el descubrimiento de la electricidad que sería la base para la producción en masa, seguida de una tercera revolución en pleno siglo XX gracias al poder de la informática y la electrónica en la automatización de procesos de producción.

Hoy, se está gestando ante nuestros ojos una Cuarta Revolución Industrial, producto de la fusión de una serie de tecnologías exponenciales como el Big Data, la Inteligencia Artificial, el Internet de las cosas (IoT), la fabricación aditiva, la realidad aumentada, entre otras, que están difuminando las barreras entre lo físico y lo digital.

Se dice mucho sobre esta nueva etapa que la industria afronta. Desde ya las grandes corporaciones se están movilizando para adaptarse a los cambios que esto conlleva y están empezando a extraer beneficios en torno a la Industria 4.0. Nos retrotraemos de nuevo y por última vez para entender por qué esta revolución es tan singular. La clave es entender el papel que tenemos nosotros, como individuos, en este nuevo cambio de paradigma. La gran diferencia de la Cuarta Revolución del resto de ellas es que, ésta última no es causa del cambio sino consecuencia. En el caso de la segunda revolución, por ejemplo, ésta produjo como consecuencia la introducción a la producción en masa. Es decir, fue la revolución la que trajo el cambio en el modo de consumo, mientras que la cuarta revolución que se fragua se entiende, en gran medida, como consecuencia de los nuevos hábitos de consumo de las personas. La personalización en masa del producto, es pues, el catalizador del cambio que, entre otras cosas, origina la industria 4.0.

Cambio en el consumo y en el proceso de fabricación

El cambio en el consumo supone que ya no nos es suficiente con que el producto sea lo más barato posible, sino que además el producto debe adaptarse a todo lo que necesitamos como consumidores y lo que demandamos según nuestros gustos. Todo a un solo clic y con envío gratuito.Y es esto justamente el gran cambio que ha obligado a las empresas a buscar soluciones más ágiles y rápidas que den respuesta a sus clientes, ahora hiperconectados, acostumbrados a reservar un vuelo, pedir un taxi, hacer un pago, todo en remoto.

Desde el punto de vista de la industria, el cambio no solo consiste en la eterna búsqueda de ahorrar costes de producción sino que ahora además deben responder de forma rápida y personalizada a sus consumidores. La solución la han encontrado en la digitalización del todo; desde el diseño a la manufactura.

La digitalización trae consigo un hecho clave, y es que al estar todo conectado, se genera una cantidad infinita de datos que son de gran utilidad para conocer más y mejor tanto la cadena de producción como al cliente; impactando no solo en la mejora de la eficiencia operativa sino también en la generación de nuevos ingresos de cara al consumidor final.

Anteriormente, si se presentaba algún problema en pleno proceso de fabricación, todo la cadena debía detenerse, evaluar dónde estaba el fallo, arreglarlo, y ponerlo en marcha nuevamente. Esto suponía pérdidas económicas cuantiosas por cada minuto que la producción se detenía. Lo mismo ocurría cuando se debía hacer algún mantenimiento de las máquinas, siempre con fechas fijadas y sin tener en cuenta si realmente era necesario o no. Pues bien, la nueva industria conectada evitaría que los procesos se detuvieran. Si todo está comunicado, y se dispone de la información en tiempo real, somos capaces de modificar acciones y predecir fallos antes de que supongan un verdadero problema que cause que se detenga toda la producción.

Gracias a las tecnologías Big Data somos capaces de llevar a cabo mantenimiento predictivo de las máquinas y de procesos, garantizando así mayor eficiencia dentro de la industria.

Pero no tan rápido…

Por supuesto, estos cambios no vienen con seguro a todo riesgo, y por tanto debemos pagar las consecuencias de la automatización; la primera factura: el empleo. Según el estudio de “World Bank Development Report (2016), las máquinas podrían reemplazar el 57% de los puestos de trabajo de media en los países de la OCDE, el 69% en India y hasta el 77% en China. Afecta más, por tanto, a aquellos países donde la industria tradicional tiene protagonismo. Otro estudio; The Future of Employment (2013) nos dice más y sobre otros sectores; un teleoperador tiene un 99% de probabilidades de ser reemplazado por la automatización; un cajero de supermercado un 98%, un asistente legal un 94%, un taxista un 89% incluso un cocinero de una cadena de comida rápida un 81%.

Estas previsiones sólo muestran un dato estático y una de las caras de la moneda. La realidad es que, como siempre, buscaremos adaptarnos al cambio y dominarlo; surgirán nuevos perfiles profesionales como está ocurriendo actualmente. Perfiles como el de “Community Manager”, por ejemplo, eran impensables hace una década, o la disciplina Data Science. Pero en un futuro no tan lejano hablemos de abogados especializados en drones y ciberseguridad o diseñadores de órganos. Lo que está claro es que en el futuro, primarán las habilidades humanas sobre el conocimiento de algo en concreto, se valorará más una persona a la hora de ser contratada por sus dotes de liderazgo, su capacidad de gestión o su creatividad por encima de un conocimiento en concreto que además de ir cambiando a gran velocidad será fácilmente accesible a todos a través de nuestros dispositivos móviles.

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