Hacia el empleado público digital: cinco pasos clave en la hoja de ruta

Belén Espejo González    25 julio, 2019
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En mi anterior artículo escribía sobre el enorme reto al que se enfrenta la Administración pública española en su camino hacia la transformación digital. Su situación de contorno, que incluye un proceso inminente de jubilación masiva, así como la necesidad de capturar talento digital en el mercado, le supondrá un esfuerzo organizativo y estructural nunca antes abordado. El empleado público digital es una urgencia.

Ha llegado el momento de enfrentarse a la necesidad de una nueva Administración y acelerar el cambio: es hora de tomar decisiones diferentes a las del pasado y comenzar a definir una nueva hoja de ruta, en la que será preciso cambiar los modelos de relación con el ecosistema empresarial privado. Un primer paso debería ser potenciar mecanismos de colaboración público-privada para acceder de manera más ágil a los nuevos entornos de innovación, a los que a la Administración pública le cuesta mucho más esfuerzo llegar por si sola. Además, será preciso flexibilizar los procesos actuales  de contratación con la definición de nuevas estructuras contractuales que potencien la inversión frente al gasto y los servicios evolutivos frente a los proyectos estancos.

Pero la Administración pública debe enfrentarse también a una revolución interna, la de su propio ADN cultural y avanzar hacia el empleado público digital, en cuyo recorrido no deben faltar estos cinco pasos:

  • Definición de un nuevo marco de competencias digitales con las que deben contar los empleados públicos, así como un itinerario formativo que asegure también la evolución de dichas competencias.
  • Puesta en marcha de un proceso de reskilling o actualización de los empleados que permita, a través del desarrollo de nuevas capacidades, que los profesionales del sector público puedan ”reciclarse” y adaptarse a nuevas funciones más modernas y digitales.
  • Reinvención de los procesos de oposición y políticas de acceso de empleados públicos al sistema, así como definición de un nuevo modelo de captación del talento para el sector que priorice las habilidades blandas y competencias digitales de los candidatos, frente a su capacidad memorística.
  • Concentración del esfuerzo en proyectar una nueva imagen de eficiencia y modernidad de cara a la sociedad y con la finalidad de cumplir los objetivos de optimización del gasto público, lo cual no será posible sin el último punto.
  • Regeneración de la cultura corporativa de cada organismo con una redefinición de sus valores y principios y reinvención de la propia identidad de la Administración pública.

Empleado público digital: talento y herramientas necesarias

Pero estos cinco aspectos coinciden en la necesidad de contar con el empleado público: como ocurre en el resto de sectores, la transformación digital no tendrá éxito si no se sitúa a las personas en el centro de todas las decisiones. Una certeza aún más acuciante en la Administración pública.

Por lo tanto, el nuevo reto de las Administraciones públicas debe ser potenciar el talento digital de sus empleados: ofrecer nuevos puestos, contratar y retener trabajadores que combinen capacidades digitales (comunicación, colaboración, autogestión, etc.) con habilidades blandas más relacionadas con su actitud flexible, innovadora y creativa. Será preciso definir y reclutar perfiles de intraemprendedores, capaces de liderar y acelerar el cambio y que además dispongan de una visión transversal que abarque la transformación de la administración en un sentido amplio.

En esta transformación la tecnología no es el fin, sino el medio para lograr que la nueva cultura corporativa arraigue y contribuya a propagar nuevos hábitos de trabajo basados en la flexibilidad del empleado público digital. En este sentido, la Administración pública deberá definir y asignar las herramientas adecuadas para cada trabajador, que incorporen:

  • Soluciones de voz y datos que les permitan hablar y conectarse de manera segura a su entorno de trabajo desde cualquier lugar y a través de cualquier dispositivo. Llevar las comunicaciones a la nube permitirá que los organismos puedan adaptarse a las necesidades cambiantes de los empleados públicos.
  • Herramientas de colaboración que faciliten a los empleados públicos interactuar y trabajar en equipo como si compartieran la misma mesa de trabajo, aunque estén en ubicaciones diferentes.

Al igual que las oficinas de atención al ciudadano abren sus puertas y transforman su espacio físico en entornos virtuales en los que  los ciudadanos pueden entrar de manera autónoma, en cualquier momento y desde cualquier lugar, el puesto de trabajo del funcionario también deberá romper barreras y abrirse a las nuevas posibilidades que brinda la tecnología, para convertirse en un entorno digital en el que el empleado público pueda desempeñar sus funciones con la máxima productividad.

Imagen: darkday

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