Humanidad aumentada, el concepto que popularizó un ex-CEO de Google y que está más vigente que nunca

Nacho Palou    23 enero, 2023

Hace algunos años el entonces CEO de Google, Eric Schmidt, popularizó el concepto “humanidad aumentada”. Este término se refiere a la capacidad que tiene la tecnología de “mejorar las capacidades humanas” para hacernos más eficientes. Para obtener mejores resultados con menos esfuerzo.

De forma resumida,

«Consiste en que los ordenadores nos ayuden con aquellas tareas en las que no somos demasiado buenos, y que nosotros ayudemos a los ordenadores con tareas en las que ellos no son mejores.» —Eric Schmidt, ex-CEO de Google

En su charla Schmidt destacaba el potencial que empezaba a demostrar la Inteligencia Artificial para “mejorar nuestras vidas”. Una tecnología que Google ya empezaba a aplicar con éxito en algunos de sus servicios.

La Inteligencia Artificial como herramienta y no como reemplazo

Schmidt destacó entonces cómo la Inteligencia Artificial —término acuñado en la década de 1950 por John McCarthyempezaba a mostrar “verdaderos progresos” para automatizar tareas “complejas, repetitivas y monótonas.” Incluso “inabarcables” para el ser humano. Así, su adopción nos permitiría enfocarnos en tareas relacionadas con el “pensamiento crítico y la creatividad.”

«La ‘humanidad aumentada’ se refiere a adoptar la Inteligencia Artificial como herramienta para mejorar la vida de las personas, no como reemplazo» —Eric Schmidt, ex-CEO de Google

Pero ¿cuáles son esas tareas repetitivas y monótonas que podemos automatizar con Inteligencia Artificial? Algunos ejemplos serían:

  • Análisis de grandes cantidades de datos procedentes de múltiples fuentes para extraer insights que permiten tomar mejores decisiones y optimizar procesos.
  • Reconocimiento de patrones en datos para automatizar la producción, prevenir incidentes, anticipar eventos futuros o identificar tendencias o preferencias.
  • Análisis de imágenes para extraer información de fotografías y vídeos y habilitar la visión artificial.
  • Conducción autónoma total o parcial y sistemas de asistencia a la conducción para reducir el número de accidentes y optimizar el transporte.
  • Robótica para automatizar tareas físicas, maquinaria y procesos de fabricación, de producción o de logística.
  • Procesamiento del lenguaje natural para automatizar tareas relacionadas con la comunicación como la asistencia y atención al cliente, la traducción o la generación de contenido.

La Inteligencia Artificial está cada vez más presente en los procesos de transformación digital de las empresas.

Del rechazo a su normalización: la peregrinación de las tecnologías disruptivas

Entonces la charla de Schmidt sobre el crecimiento de la Inteligencia Artificial generó escepticismo y rechazo entre algunas personas. Incluso miedo. Pero, como se suele decir, «un cambio solo da miedo cuando no estás dispuesto a cambiar con él.»

Sin embargo, los motivos son numerosos y también legítimos. Entre los temores más habituales se incluyen perder el empleo, poner en riesgo la intimidad y privacidad de las personas y sus datos, las consideraciones éticas por resolver, la falta de regulación, el incremento de la desigualdad y del riesgo de ciberataques… Sin olvidar el temor a la superinteligencia artificial, un argumento recurrente en la ciencia-ficción.

A lo largo de la historia, incluso antes de la revolución industrial, ha habido otros casos de tecnologías que primero han generado rechazo en algunas personas o en la sociedad, y que luego han demostrado su utilidad.

Un par de ejemplos recientes incluyen los móviles, por el temor a fueran un riesgo para la salud; o internet, porque podía utilizarse para cometer delitos. Ambas tecnologías han demostrado sin embargo su utilidad y hoy son esenciales para los negocios y la economía, las personas y la sociedad.

El teléfono fijo llegó a considerarse innecesario por la existencia de los mensajeros, y generó preocupación porque otras personas (operadores y operadoras) podían escuchar las conversaciones.

Tecnología, recualificación y formación continua, claves en la “edad dorada” de la IA

La llegada de nuevas herramientas de trabajo que surgen con la actual «edad de oro de la Inteligencia Artificial», en palabras de Satya Nadella, CEO de Microsoft, exige cambios.

Cambios para, además de desarrollarlas, incorporarlas en los procesos de trabajo, adaptarse a ellas y manejarlas. Igual que sucedió antes con la informática o con internet. También para anticiparse a una potencial brecha entre la demanda y la disponibilidad de los perfiles profesionales adecuados.

En este sentido, «la recualificación de los trabajadores (reskilling) ayudará a superar el impacto», en palabras de José María Álvarez-Pallete, CEO de Telefónica. La formación y actualización de las competencias es lo que permitirá cubrir los puestos de trabajo que genera la transformación digital y capturar las nuevas oportunidades.»

«La tecnología ha sido históricamente una creadora neta de empleo. Por ejemplo, la introducción del ordenador personal en las décadas de 1970 y 1980 creó millones de puestos de trabajo.»—McKinsey Global Institute.

Para las empresas «la estrategia ganadora a largo plazo es crear, cultivar y cuidar» el talento tecnológico, dice José Cerdán, CEO de Telefónica Tech. «No se trata de competir por capturar talento, sino por desarrollar programas internos de reciclaje y capacitación para fortalecer y actualizar las competencias», añade.

Lograr esto, dice Álvarez-Pallete, pasa por abordar una «recualificación masiva» a través de programas de formación adaptados a las nuevas competencias. También requiere la promoción de una «cultura de aprendizaje continuo» con el propósito de «gestionar la transición al nuevo mundo digital de una manera socialmente responsable.»

Fotografía principal: Nguyen Dang Hoang-Nhu / Unsplash