Señor Jobs, la reproducción aleatoria de su iPod a mí no me parece aleatoria

Gonzalo Álvarez Marañón    24 septiembre, 2019

En su libro The Perfect Thing, Steven Levy (el famoso autor de Hackers: Heroes of the Computer Revolution y Crypto: Secrecy And Privacy In The New Cold War) nos cuenta cómo empezó a darse cuenta de que había canciones, e incluso artistas, que a su iPod no le gustaban. Investigando el asunto comprobó que no era el único que creía que su iPod tenía preferencias propias. Daba la impresión de que casi todos los iPods parecían tener un artista favorito, o dos, o tres, ya que cuando reproducía de forma aleatoria (en modo shuffle), su iPod decidía qué artista le apetecía y luego se dedicaba a poner los trabajos de ese intérprete.

Rápidamente, la gente saltó a dar explicaciones parapsicológicas («pienso en una canción o en un grupo y mi iPod lo reproduce») y hasta conspiranoicas («Apple prohíbe al iPod reproducir canciones de este grupo porque es de derechas»). En cambio, Levy intentó analizar racionalmente lo que podría estar pasando: ¿por qué los ingenieros de iPod afirman que el modo shuffle es «absolutamente, inequívocamente aleatorio», pero se comporta como si tuviera voluntad propia y estados de ánimo? ¿Hay un fantasma en la máquina?

Levy consultó a John Allen Paulos, un matemático de la Universidad Temple de Filadelfia, quien le explicó cómo «a menudo interpretamos e imponemos patrones a eventos que son aleatorios. Especialmente con algo como canciones. Las canciones evocan emociones y algunas se quedan en nuestras mentes más que otras. (…) Nuestros cerebros no están diseñados para comprender la aleatoriedad«.

Levy concluyó que cuando pensamos que el modo shuffle del iPod no es aleatorio, el problema está en nuestras percepciones. Nuestras mentes perciben patrones y tendencias que realmente no existen. A menudo escuchamos series de canciones consecutivas del mismo artista y pensamos que no es aleatorio, aunque, de hecho, con verdadera aleatoriedad, tales secuencias consecutivas son mucho más probables de lo que cabría esperar.

La percepción incorrecta de la aleatoriedad empujó a Apple a introducir la función Smart Shuffle en una nueva versión de iTunes. Con esta característica, se evitan las secuencias consecutivas del mismo artista. Según declaró Steve Jobs en su día:

Lo hacemos menos aleatorio para que se perciba como más aleatorio.

La noche en el casino de Montecarlo en la que cientos perdieron millones

La noche del 18 de agosto de 1913, algo inusual ocurrió en una mesa de ruleta del casino de Montecarlo. Algunos jugadores notaron que la bolita había aterrizado en negro durante 10 giros seguidos de la rueda. La gente comenzó a congregarse alrededor de la mesa. Diez negros seguidos es una secuencia excesivamente larga. Necesariamente, debería caer en rojo en la próxima ronda. Así que los jugadores comenzaron a apostar agresivamente al rojo. La rueda giró de nuevo… ¡Y la bolita cayó en negro por undécima vez consecutiva!

Al igual que en la duodécima… Y decimotercera… Y decimocuarta… Y cuanto más duraba la racha de negros, más convencidos estaban los jugadores de que la próxima vuelta produciría necesariamente un rojo. El valor de sus apuestas al rojo se incrementó. Sus pérdidas se dispararon.

¡La bolita aterrizó 26 veces consecutivas en negro! La probabilidad de ocurrencia de tal secuencia es (18/37)26 o alrededor de 1 en 66,6 millones, suponiendo que el mecanismo no esté trucado.

Para cuando cayó finalmente en rojo en la ocasión vigesimoséptima, la mayoría de los jugadores estaban completamente arruinados. Pero ¿qué crees que hicieron los que aún conservaban capital? Pues apostar una y otra vez al rojo, persuadidos de que a una racha tan larga de negros necesariamente habría de seguirle una racha igualmente larga de rojos para compensar. Por supuesto, no fue así. Los pocos que no lo habían perdido todo en la racha de negros, lo perdieron en la inexistencia de racha de rojos. Aquella noche tal vez fue la más rentable en la historia del casino: se perdieron fortunas y nació la «falacia de Montecarlo».

La «falacia de Montecarlo», también conocida como «falacia del jugador», recoge la idea de que el comportamiento pasado influye en el comportamiento futuro. Puede comprender las siguientes ideas equivocadas:

  • Un suceso aleatorio tiene más probabilidad de ocurrir porque no ha ocurrido durante cierto período.
  • Un suceso aleatorio tiene menos probabilidad de ocurrir porque ha ocurrido durante cierto período.
  • Un suceso aleatorio tiene más probabilidad de ocurrir si no ocurrió recientemente.
  • Un suceso aleatorio tiene menos probabilidad de ocurrir si ocurrió recientemente.

Este error de juicio se produce porque por algún extraño mecanismo inconsciente atribuimos memoria a los objetos. Si lanzas una moneda al aire y salen 10 caras seguidas, la probabilidad de que salga cara la próxima vez sigue siendo 1/2, por mucho que haya salido cara las 10, 100 o 1.000 veces anteriores. Pero nos resistimos a creer que siga siendo 1/2 porque pensamos:

«¿Cuál es la probabilidad de que salga cara 10 veces seguidas? Es bajísima (concretamente, de 1/1024). Por lo tanto, la próxima tiene que salir cruz». 

Por desgracia, el azar no es un proceso justo que se corrige a sí mismo para compensar rachas largas. Ni la ruleta ni la moneda guardan memoria. Cuando observamos una serie corta de eventos aleatorios independientes, cualquier secuencia puede producirse, por desviada de la media que esté. Se puede culpar a la heurística de representatividad como responsable de esta distorsión cognitiva: la gente cree que las secuencias cortas de eventos aleatorios deberían ser representativas de eventos más largos. Como explicamos al hablar sobre la regresión a la media, la realidad no funciona así.

Los dioses hablan, los espíritus hablan, los ordenadores hablan

Sucumbimos a esta falacia allí donde el azar esté involucrado. Leí en la revista Nautilus la curiosa historia de Sid Meier, el diseñador del popular juego Civilization. Cuenta cómo las pruebas de validación del juego revelaron el siguiente hecho paradójico: si a un jugador se le dice que tiene una probabilidad de éxito del 33% en una batalla, pero luego no puede derrotar a su oponente tres veces seguidas, se vuelve furioso e incrédulo. Así que Meier alteró el juego para sintonizarlo con los sesgos cognitivos humanos: si tu probabilidad de ganar una batalla es de 1/3, el juego te garantiza que ganarás como tarde en el tercer intento. ¡Ah, qué paradoja! Una tergiversación de la probabilidad real que, sin embargo, ofrece la ilusión de justicia divina.

La profesora de matemáticas Deborah Bennet, autora de Randomness, cierra su obra con estas palabras que resumen a la perfección nuestra incapacidad de manejar la aleatoriedad:

A corto plazo, el azar puede parecer volátil e injusto. Y aunque la experiencia con largas series puede ayudar a modificar algunos de nuestros sesgos cognitivos basados en un malentendido de la aleatoriedad y la probabilidad, puede requerirse una secuencia muy larga. Teniendo en cuenta los conceptos erróneos, las inconsistencias, las paradojas y los aspectos contraintuitivos de la probabilidad, no debería sorprendernos que, como civilización, tardamos largos años en desarrollar intuiciones correctas. De hecho, todos los días podemos ver evidencia de que la especie humana aún no tiene un sentido probabilístico muy desarrollado. Quizás todos deberíamos abordar los encuentros casuales con precaución, a corto plazo.

La aleatoriedad tal y como la imaginamos se manifiesta en los grandes números, no en los pequeños números

Para el ojo no entrenado la aleatoriedad aparece como regularidad o tendencia a la agrupación

Si disparas dardos con los ojos cerrados a una diana cuadrada dividida en una cuadrícula de 10×10, ¿cómo se distribuirán esos impactos aleatorios?

He realizado el experimento programando 10 disparos al azar. El resultado se muestra en la siguiente figura:

Figura 1. Lanzamiento aleatorio de 10 dardos

Un tanto sospechoso, ¿no? Todos los dardos menos uno se encuentran por debajo de la línea 40. Además, una casilla ha recibido tres disparos y otra, dos. ¿Seguro que será aleatorio? En nuestra imaginación, confundimos «aleatorio» con «uniformemente distribuido».

Pasemos de los dardos a las monedas. Si se lanza al aire una moneda sin trucar seis veces seguidas, representando «cara» con un 1 y «cruz» con un 0, aparecerán secuencias de lo más variado, como por ejemplo las siguientes:

  1. 1 0 1 0 1 0
  2. 1 1 1 1 1 1
  3. 1 0 1 1 0 1

Reconócelo. ¿No te parece más aleatoria la tercera secuencia, 1 0 1 1 0 1? Las dos primeras parecen demasiado ordenadas, ¿verdad? No coinciden con nuestra idea intuitiva de aleatoriedad. En realidad, las tres secuencias son equiprobables, con una probabilidad de (1/2)6 = 1/64. Pero como estamos más acostumbrados a ver secuencias desordenadas que ordenadas (porque de hecho hay más), de alguna manera la tercera secuencia es la que mejor representa nuestra imagen preconcebida de cómo debe ser la aleatoriedad. Sin embargo, para que una secuencia aleatoria nos parezca aleatoria no podemos observar unas pocas instancias, sino muchas.

Así que volvamos a la diana. ¿Qué pasa si lanzamos 100 dardos? Poniendo a trabajar al ordenador ofrece este nuevo resultado. ¿Parece más aleatorio ahora?

Figura 2. Lanzamiento aleatorio de 100 dardos

Aquí ya hay quien empieza a ponerse nervioso. ¡Hay 33 recuadros no visitados! En otras palabras: no ha caído ni un solo dardo en un tercio de la diana. Es más, en un recuadro han aterrizado nada menos que 4 dardos.

«Hmmm, aquí pasa algo raro. Si los disparos son aleatorios, ¿no deberían haberse distribuido por todo el tablero?»

De nuevo, confundimos aleatoriedad con uniformidad. Sí, efectivamente, se distribuirán por todo el tablero… ¡Cuando el número de disparos sea suficientemente alto!

¿Serán 1.000 dardos un número suficientemente alto? Veámoslo.

Figura 3. Lanzamiento aleatorio de 1.000 dardos

Nos vamos acercando. Por puro azar, un recuadro (señalado en la imagen) solo ha recibido un dardo, mientras que otros han recibido incluso más de 10. Por supuesto, cada vez que se repita el experimento se obtendrá una distribución diferente, pero estadísticamente similar. Es más, repítelo un número suficientemente alto de veces y hasta terminará apareciendo la cara de Mona Lisa o del mismísimo pato Donald.

La pareidolia no es más que eso: ver figuras antropomorfas en las nubes, vírgenes en las manchas de humedad de la pared o rostros humanos en las formaciones geológicas de Marte. Nuestro cerebro detecta orden donde no existe. Si la Naturaleza aborrece el vacío, los seres humanos aborrecemos el desorden. Durante miles de años hemos conectado con la imaginación las estrellas del cielo para recrear todo tipo de constelaciones. La mente humana es una fabulosa herramienta de búsqueda de sentido. Somos extraordinarios reconociendo patrones, viendo caras en cualquier disposición aleatoria de objetos o dando sentido a distribuciones aleatorias que no lo tienen.

Volvamos a la diana anterior. Imagínate que en realidad es el plano de una ciudad y los diez puntos de la Figura 1 representan casos de un raro cáncer registrado en los últimos cinco años. Claramente, están concentrados en un barrio, ya que afecta a un área muy restringida del mapa. Si quiere la casualidad que en ese barrio se haya levantado una antena de telefonía móvil o cualquier construcción «sospechosa», ¡la polémica está servida! Sin embargo, toda inferencia carece de relevancia estadística.

Esta tendencia a considerar erróneamente como no aleatorias las inevitables «rayas» o «grupos» que surgen en pequeñas muestras de distribuciones aleatorias se conoce como la «ilusión de agrupamiento». La ilusión es causada por nuestra tendencia a subestimar la cantidad de variabilidad que probablemente aparezca en una pequeña muestra de datos aleatorios o semialeatorios.

Ignorar el papel del azar puede conducir a decisiones desastrosas

«Durante el intenso bombardeo de Londres en la Segunda Guerra Mundial, generalmente se creyó que los bombardeos podrían no ser aleatorios porque un mapa de los impactos revelaba la existencia de llamativas zonas indemnes. Algunos sospecharon que en estas zonas no afectadas había espías alemanes. Un cuidadoso análisis estadístico reveló que la distribución de los impactos era la habitual de un proceso aleatorio, y la habitual también en provocar una fuerte impresión de que no se producía al azar»»

Esta historia narrada por el famoso psicólogo Daniel Kahneman en su libro  Pensar rápido, pensar despacio viene a ilustrar nuestra necesidad de imponer orden a nuestro alrededor y de buscar explicaciones causales para todo, incluso para fenómenos de naturaleza aleatoria. En el fondo, es como aquel pistolero que disparaba a la pared del granero y después dibujaba la diana alrededor de los disparos.

Examina de nuevo la Figura 2. Si correspondiera al mapa de los bombardeos, ¿qué pensarías de las zonas marcadas en azul? ¿Serían nidos de espías? No. Como ya hicieron nuestros antepasados observando el cielo nocturno, nuestra necesidad de dotar de sentido a la realidad nos ciega al razonamiento estadístico y nos impulsa también a conectar los puntos aleatorios con una buena historia. Por desgracia, las explicaciones causales de acontecimientos aleatorios son inevitablemente falsas.

Buscamos patrones. Creemos en un mundo coherente en el que las regularidades aparecen no por accidente, sino como resultado de la causalidad mecánica o de la intención de alguien. No esperamos ver la regularidad producida por un proceso aleatorio. Y cuando detectamos lo que parece ser una regla, rápidamente rechazamos la idea de que el proceso es verdaderamente aleatorio. Los procesos aleatorios producen muchas secuencias que convencen a las personas de que el proceso no es aleatorio, después de todo.

Y si no, que se lo pregunten al Sr. Jobs y a su modo Smart Shuffle.

Qué aprender de Ricky Rubio para la gestión de tu empresa

Ángel María Herrera    24 septiembre, 2019

Tras lograr el título de campeona del mundo de baloncesto, la selección española ha demostrado lo que es el verdadero trabajo en equipo. Pero cabe destacar a Ricky Rubio, el base de la selección que ahora juega en los Phoenix Suns de la NBA, y que fue declarado el MVP del torneo.

El nombre de Ricky Rubio no solo se ha hecho viral por este motivo, sino también por sus declaraciones en las entrevistas que le han hecho, así como por una charla que ofreció hace tiempo y que los usuarios han vuelto a compartir en las redes sociales.

Y es que sus palabras, que son muy inspiradoras para los jóvenes que se inician en cualquier deporte, también lo son para las personas que tienen cualquier inquietud, aunque no sea deportiva. Y a su vez, son palabras que también se pueden aplicar al mundo empresarial y que seguro sirven de inspiración para quien tiene cualquier tipo de aspiración.

El titular con el que abrió uno de los diarios nacionales es una de las frases de Ricky Rubio: “Siempre hay que soñar a lo grande”. Y a lo largo de la entrevista, se podrían sacar otros muchos titulares aplicables a cualquier ámbito de la vida. 

La mente es muy poderosa. Te puede poner límites, pero también te permite sobrepasarlos si trabajas y estás preparado para ello. 

Ese poder es el que habita en nuestro interior y nos permite superar esos límites que nos imponemos cuando no pensamos en grande. 

Pensar en grande

Cuando te planteas abrir un negocio o crear tu propia empresa, es posible que te estés marcando ciertos límites antes de iniciarlo. Si te gusta el oficio de peluquero, por ejemplo, te formas y aprendes para conseguirlo, y tu sueño posiblemente sea llegar a montar tu propia peluquería. Pero, ¿por qué no pensar en montar toda una cadena con tu propia marca? 

En muchas ocasiones nos autolimitamos desde el principio, desde antes de arrancar un proyecto incluso. Y muchas empresas cometen ese mismo error. Pensar en grande hace que aumente tu capacidad, tu alcance, tus oportunidades.

Un requisito imprescindible para pensar en grande es tener claro tu propósito.

Es la mejor manera de visualizar tu objetivo para alcanzarlo, incluso aunque esté lejos. Porque si lo puedes ver, puedes llegar a él. Ese padre que, cuando su hijo le pregunta qué está más lejos, Australia o la luna, lo tiene claro cuando le contesta algo tan obvio como: ¿acaso puedes ver Australia? 

Tal y como cuenta el propio Ricky Rubio, el talento no lo es todo. Existen otros factores que afectan directamente a tu crecimiento, a tu desarrollo, a la consecución de tu éxito (tanto a nivel profesional como personal). Y no sirve escudarse en aquello de que “no he tenido suerte”, porque ya conoces la famosa frase: «Cuanto más trabajo, más suerte tengo«. 

Debemos tener en cuenta la dedicación, las ganas de superación y también el fracaso, que puede ser una de las herramientas más importantes de aprendizaje. Rubio también menciona el fracaso cuando habla de su éxito y reconoce que ha aprendido de él. 

Un fracaso te puede llevar al desánimo, a querer abandonar, a perder la ilusión o la esperanza en lo que haces. Pero también te puede empujar a reconocer lo que te falta, lo que necesitas mejorar, lo que tienes que pulir o modificar para poder evolucionar y crecer. 

Y el elemento común en el éxito y en el fracaso es el trabajo, la dedicación, el disfrutar con lo que haces. Y para ello, es indispensable que reconozcas tu verdadero propósito.

Otra de las frases de Ricky Rubio, esta vez mencionando a otro grande del baloncesto, Kevin Durant, es: «El trabajo gana al talento, si el talento no trabaja lo suficiente».

Así que, no te excuses diciendo que no tienes talento o que has tenido mala suerte. Trabaja. Disfruta con lo que haces. 

Imagen: tortugadatacorp

El nuevo modelo de servicios en redes 5G

Nuria M. Núñez Manso    24 septiembre, 2019

Tanto la variedad de accesos a las nuevas redes 5G como el network slicing definido en este estándar, del que ya escribía un compañero, van a modificar drásticamente cómo se implementan los servicios.

Múltiples accesos a las redes 5G

Los accesos a través de múltiples tecnologías a las redes 5G es algo que deriva en un modelo de negocio que a la fuerza ha de ser diferente.

Una de las principales características de esta tecnología cada vez más presente es que los accesos a dichas redes van a ser multitecnología y abarcarán, en los actuales estándares (3GPP), desde las tradicionales redes móviles a las redes WiFi, e incluso accesos vía satélite. De hecho será la primera vez que estos últimos se empleen para accesos multicasting, en lugar de un mero establecimiento de enlace dedicado punto a punto. En 5G el satélite cubriría las zonas a las que no llegan ni las redes móviles ni el WiFi por imposibilidad técnicoeconómica de implementar dichas opciones.

La entrada a una red móvil desde otras redes se dará ya con la implementación de VoLTE, con la que un usuario podrá cursar llamadas multimedia en 2G/3G/4G/WiFi.

La capa de servicios llamada IMS (NGN en Telefónica) es la que permite esta convergencia de redes.

Mejor calidad de servicio, experiencia de usuario y tarificación más simple con 5G

Todo ello reduce la complejidad. Es decir, tradicionalmente se tarifica por tiempos o por volúmenes de datos. Cada tecnología puede pertenecer a uno o varios proveedores y es el cliente quien ha de contratar por separado las comunicaciones, los contenidos, las funcionalidades. Con los modelos satelitales la complejidad es aún mayor porque los transpondedores se suelen alquilar por ancho de banda y tiempo limitado.

Esto hace que un usuario no perciba continuidad en la prestación de un servicio, porque su factura va a depender más del tipo de acceso que esté usando en cada momento que del proveedor. Deberá estar eligiendo el sistema de comunicación que paga, por un lado, con el correspondiente servicio que puede estar accesible por algunos sistemas sí y por otros no.

En cambio, con la nueva arquitectura convergente de redes que ofrece 5G, la experiencia de servicio del usuario se independiza totalmente del tipo de acceso por el que se halle transitando. Esto no solo simplificaría cómo se cobra o se mide un servicio, sino que garantiza su continuidad sin cortes.

A su vez, se podrán proponer como servicio contenidos comunes, a los que se accederá de manera transparente a través de todas las redes. Los tiempos de despliegue de los mismos, así como su distribución, tendrán una velocidad nunca antes vista.

Servicios configurados en tiempo real

Gracias al network slicing, que permite “customizar” la capa de comunicaciones que se ofrece a un usuario, se añade una cualidad que tampoco había podido existir hasta el momento: la configuración de dicho servicio en tiempo real.

Esto abre opciones que permiten enriquecer todo tipo de sistemas o contenidos imaginables. Por ejemplo, se podrá encender y apagar un servicio bajo demanda, solo en las zonas que el usuario requiera, porque los proveedores podrán manejar en tiempo real las capacidades necesarias para atender esa petición. Esta flexibilidad es también innovadora.

En definitiva, el nuevo modelo de servicios que va a permitir 5G se caracteriza por:

  • Acceso al mismo servicio desde cualquier lugar y/o dispositivo, con continuidad del mismo aunque se “cambie” de red de acceso. Estos cambios serán transparentes para el usuario, que no tendrá que estar pendiente de elegir, reiniciar, etc. su dispositivo.
  • Los dispositivos van a ser multitecnología: los smartphones permitirán gestionar esta diversidad de accesos de manera inteligente.
  • Servicios configurados bajo demanda en tiempo real. Se va a producir un cambio de paradigma sobre cómo se implementan y distribuyen contenidos adecuándolos a los requisitos de ancho de banda, tiempos de respuesta…

Ciencia Ficción vs Inteligencia Artificial: Matrix ¿vivimos en una simulación?

Fran Ramírez    24 septiembre, 2019

Si existe una película de Ciencia Ficción que engloba todos nuestros miedos hacia la Inteligencia Artificial (además de ser la definición empírica del término ciberpunk) esa es “The Matrix”. La temida revolución de las máquinas contra los seres humanos, mundos y realidades simuladas, futuro apocalíptico, bots y robots inteligentes así como un largo etcétera son sólo algunos de los temas que se hacen realidad en esta obra maestra del cine. Pero antes de entrar de lleno en algunos de estos conceptos, vamos a repasar brevemente de que trata esta película (la principal, no la trilogía, aunque la mencionaré para complementar conceptos). No creo que sea necesario decir que a partir de ahora todo serán spoilers como puños, además sin ningún miramiento por mi parte porque es lo que te mereces si no has visto la película a estas alturas 😉

En 1999, la Inteligencia Artificial todavía no se había convertido en la tremenda revolución que es hoy día, pero sí era el justo momento de la explosión real de Internet y el auge de ordenadores más potentes (las dos semillas que han impulsado la Inteligencia Artificial a su estado actual). En marzo de ese mismo año, las hermanas Wachowski estrenaron su tercera película que llamaron “The Matrix” o simplemente “Matrix” en España. En ella se mezclaba perfectamente conceptos del género de animación japonés, artes marciales, cultura ciberpunk, ordenadores, robots y mucho, mucho más. El protagonista, Thomas Anderson(Kenau Reeves) es un programador de día y un aficionado al hacking por la noche, donde se hace llamar “Neo”.

En una maravillosa escena en la cual Neo se queda dormido sobre el teclado del ordenador, en el monitor aparecen las palabras “Wake up, Neo” (“Despierta Neo”) mientras suena de fondo la maravillosa canción Angel de Massive Atack. Este mensaje se convertirá en la llave de todo lo que estaba por ocurrir, el despertar hacia la oscura realidad. Después de algunos otros mensajes en su ordenador, aparece uno muy especial “Follow the white rabbit” (“Sigue al conejo blanco”) en una clara alusión al libro de Alicia en el País de las Maravillas. En ese momento llaman a la puerta y una de las personas que aparece lleva tatuado un conejo blanco así que Neo decide ir con ellos. En una discoteca conoce a Trinity (Carrie-Anne Moss) la cual le habla de Morfeo (Laurence Fishburne) el cual parece tener todas las respuestas a sus dudas existenciales y la realidad. Fijaros que maravillosa trama y puesta en escena y tan sólo han pasado unos minutos desde el comienzo del film.

Figura 1. Mensaje que recibe Neo: «Despierta Neo… Matrix te tiene … Sigue al conejo blanco… Toc Toc Neo (en este momento llaman a la puerta). Fuente.

A partir de este punto es cuando comienza prácticamente otra película. Al igual que Alicia pasa a otra realidad al bajar por la madriguera del conejo, Morfeo le ofrece dos pastillas, una azul y otra roja para realizar un viaje similar. La azul es conformismo e ignorancia, es decir, todo se queda igual y la roja (esta es la que elige Neo) le mostrará la cruda y dolorosa realidad: el mundo está devastado por las máquinas, utilizan a los seres humanos como generadores de energía (pilas o baterías) utilizando sus mentes alimentándolas con una realidad simulada de una super-ciudad de finales del siglo XX llamada Mega City. Pero aún queda una esperanza, en el mundo real resiste Zion, un refugio donde residen los últimos supervivientes a esta catástrofe que lucharan con todas sus fuerzas para destruir a las máquinas.

Con esta pequeña introducción creo que es suficiente para entrar en contexto y hablar de todo lo que nos ofrece la película. Matrix no sólo habla de tecnología, el mensaje filosófico sobre la sociedad construida por el ser humano, su percepción y sus relaciones son una constante. También hay que destacar que Matrix es una trilogía (todas muy inferiores a la película principal por cierto), la cual sirve para explicarnos mejor el mundo virtual creado por las máquinas para que los humanos vivan contentos en su ignorancia y continúen generando impulsos eléctricos en sus cerebros y así alimentar a las máquinas. El miedo a la revolución de las máquinas ya lo hemos tratado en más de una ocasión en esta sección e incluso lo contamos mi colega Enrique Blanco y yo en esta charla que dimos en la Fundación Telefónica. Sería imposible tratar todos los temas que hemos comentado así que esta vez me centraré en analizar la columna vertebral de la película ¿vivimos realmente en un mundo simulado?

Esto que parece en principio una tontería, es algo que se está tomando muy en serio hoy día no sólo por científicos, sino también por filósofos. De hecho fue precisamente un filósofo llamado Nick Bostrom el primero en mencionar esta teoría en un paper publicado en 2003 llamado “¿Estás viviendo en una simulación por ordenador?. Fijaros la puntualización “simulación por ordenador”, no se habla de un mundo onírico o de la imaginación, habla de un mundo digital el cual, viendo la evolución actual de la Inteligencia Artificial, posiblemente esté creado por máquinas. Os suena este argumento ¿verdad?

Durante todo el ensayo, Nick Bostrom habla de la filosofía de la mente conectando estos conceptos con la posibilidad futura de integrarlos o simularlos en un mundo digital. Aún no se han fabricado máquinas capaces de pensar por sí solas y tampoco hemos sido capaces de volcar la información del cerebro al ordenador (aunque Elon Musk ya se ha puesto manos a la obra el cual por cierto, también es favorable a la teoría de la simulación). Pero, aún suponiendo que las máquinas fueran inteligentes y tuvieran una gran capacidad de cómputo, simular todo el Universo es una tarea imposible ¿o no?

Hay un videojuego que me encanta y el cual también me parece una auténtica maravilla, al que intento jugar siempre que tengo algún rato libre (que son pocos). Este juego se llama “No Man´s Sky” y su argumento <modo irónico on>es igual de simple que el de Matrix: explorar todo el universo con miles de millones de planetas con sus respectivos seres vivos, clima, materiales, etc. <modo irónico off>. Aquí nos podemos formular la misma pregunta ¿cómo es posible generar tal cantidad de planetas, eventos, acciones en un mundo virtual? La respuesta está en la generación procedural o por procedimientos.

La generación procedural significa que la simulación se crea dinámicamente de forma algorítmica, es decir, en base a fórmulas matemáticas y un patrón constructor (¿el ADN? ¿los átomos? ¿el Arquitecto de Matrix?). Las naves espaciales, los planetas, los seres vivos que lo habitan, las estrellas, etc todo está generado utilizando esta técnica. Por lo tanto, no es necesario crear previamente estos mundos, simplemente se autogeneran una vez el observador cumple las condiciones, como, por ejemplo, llegar con su nave a un sistema solar específico o estar en una posición espacial concreta. En base a unos patrones, a medida que el jugador se acerca a una estrella, todo lo que aparece delante del observador se genera desde cero. Es decir, no existía antes de la interacción con el observador. De esta forma no es necesario almacenar grandes cantidades de datos (sólo haría falta almacenar fórmulas o patrones con las posibles interacciones recibidas) o incluso utilizar muchos recursos de computación, sólo los patrones que afectan al entorno generado.

El concepto de una realidad que depende del observador es algo que suena a Física Cuántica (¿alguien ha dicho el gato de Schrödinger?). ¿Es esta la prueba definitiva de que vivimos en una simulación? Dejando de lado esta teoría totalmente subjetiva producto de mis miles de horas de Ciencia Ficción y videojuegos y siendo consciente del jardín en el que me estoy metiendo, la realidad es que algunos científicos hablan de otras pruebas que podrían confirmar que estamos en un universo simulado. De hecho, algunos errores y comportamientos extraños (como los bugsglitches de Matrix) dentro del mundo de la física parecen ser la base para probar esta teoría.

Desde el comportamiento de las partículas subatómicas hasta incluso mediciones que ofrecen datos totalmente fuera de escala (como este sobre los rayos cósmicos), parecen ser sólo algunos de los experimentos para comprobar si realmente estamos dentro de un universo simulado. Los físicos parecen ser que son los únicos que de momento pueden probarlo, pero la pregunta que nos hacemos ¿queremos realmente saber si estamos dentro de una simulación? ¿pastilla azul o pastilla roja?. Pues según algunos estudios, casi es mejor la pastilla azul. Fin de la historia. Al igual que ocurre con la búsqueda de vida extraterrestre, donde algunos científicos de renombre dicen que es mejor no encontrarlos porque nos destruirían. Pues algo parecido ocurre con esta teoría de la realidad simulada. 

Es decir, es mejor que los físicos no averigüen si vivimos en una simulación. Piénsalo de esta forma. Si vivimos en una simulación, es porque algo o alguien está probando algo con nosotros, es decir, está realizando un experimento. Si uno de los sujetos del experimento se las ingenia para digamos, salir la simulación, ya no es necesario que exista. En otras palabras, ya no es necesario y puede ser eliminado. Supongamos ahora que en vez de ser sólo un individuo resulta que toda la humanidad descubre que vivimos en una simulación por ordenador. El experimento ya no sería útil y, por lo tanto, se podría reiniciar o incluso borrar como fuera un simple fichero de ordenador. Fin del universo conocido.

Algo así ocurrió con Matrix. El mundo simulado de la película era ya la tercera versión, es decir, hubo dos versiones anteriores que acabaron en un total desastre y fueron eliminadas por sus máquinas creadoras. La primera versión fracasó porque era un paraíso terrenal, nadie sufría, todo el mundo tenía lo que quería, sin preocupaciones. Por lo tanto, no había aspiraciones, miedos, etc. Y los humanos simplemente morían o buscaban la forma de despertar. La segunda versión era más primitiva, permitía la violencia y los terrores y monstruos del ser humano casi sin control, y esto se fue de las manos. Los humanos esta vez morían como efecto de dicha violencia y también querían despertar. Y finalmente está la tercera Matrix, en la cual ocurren los hechos de la película, donde esta vez, el Arquitecto encontró un balance entre las dos anteriores permitiendo que el ser humano fuera el que aceptara su mundo, con sus cosas buenas y cosas malas. Esta vez, el 99% de los individuos aceptó el programa y ya no querían despertar. El ser humano se sentía, permitidme la redundancia, más humano en la simulación.

Así que ya sabéis, si algún día tenéis la opción de elegir la pastilla azul o la pastilla roja, es mejor pensarlo bien antes de realizar una elección. 

Yo lo tengo claro, siempre la pastilla roja 😉

WebAuthn, otra propuesta para un mundo sin contraseñas

Área de Innovación y Laboratorio de Telefónica Tech    23 septiembre, 2019

Ya hemos hablado en numerosas ocasiones acerca del estado de la autenticación, de cómo la combinación usuario/contraseña se nos está quedando anticuada. No sólo por las debilidades inherentes tanto en la elección de una buena contraseña como en el de su almacenamiento. Dentro de la buena cantidad de propuestas para solucionar estos problemas, WebAuthn parece una propuesta interesante.

Hasta el día de hoy, todas las contramedidas aportadas a este esquema de autenticación han sido parches o paños calientes. ¿Los atacantes pueden exfiltrar la base de datos con los hashes y recuperar las contraseñas mediante ataques por tablas arcoíris? Agreguemos una sal. ¿Las contraseñas que eligen los usuarios son débiles y predecibles? Impongamos un conjunto de reglas, mayúsculas, números, símbolos…que al final, y como efecto paradójico, hacen que el usuario las olvide y en cada autenticación resetee la contraseña.

Pero si hay una constante en la ciencia y la tecnología es que todo cambia. No nos referimos a mantener el mismo sistema y agregar un segundo factor de seguridad, o a los proveedores de identidad que al fin y al cabo, desplazan y centralizan el “problema”. Si bien la completa desaparición del combo usuario y contraseña no va suceder en el corto y medio plazo, las nuevas propuestas parten del reconocimiento tácito de la debilidad de estos y exploran alternativas que permitan, progresivamente, ir librándonos del uso farragoso de aquellas.

Hablamos de WebAuthn iniciativa arropada por Microsoft, Mozilla, Google y Yubico, entre otros. La idea es simple: sustituir la creación y autenticación de cuentas en aplicaciones webs basadas en contraseñas por un esquema centrado en la criptografía de clave pública y apoyado en los mecanismos de autenticación ya existentes en los sistemas, tales como Windows Hello o Apple Touch ID.

Esto tiene un efecto disuasorio importante (aunque no definitivo) respecto al almacenamiento de credenciales en la parte del servidor. Ya no se almacena secreto alguno del usuario en base de datos. Lo que se encontrarían los atacantes es un conjunto de claves públicas que no tienen utilidad alguna para acceder a la cuenta de un usuario, y mucho menos pretender usarlas en múltiples sitios (algo que sí ocurre con las contraseñas: obtienes una, pruebas en múltiples sitios y obtienes acceso). Así que ataca a uno de los grandes males de la dejadez de los usuarios: reutilizar la misma contraseña para todo.

Así pues, cuando el usuario se registra en una aplicación web, no se le preguntaría por contraseña alguna. En ese proceso, y de forma transparente, se van a generar dos claves, una pública que almacenará la aplicación y otra privada (esta es la importante) que permanecerá a buen recaudo en el dispositivo del usuario. Esta última es la que servirá para firmar todo lo que salga del dispositivo y la pública se encargará, en la parte del servidor, de constatar la autenticidad de las peticiones.

En el siguiente esquema, podemos ver el ciclo de registro en una aplicación web:

Como vemos, el papel central se reserva al navegador (en realidad cualquier “User-agent”, que implemente la API especificada), el cual incorpora las API especificadas de WebAuth. Estas son las que se comunican con el Relaying (aplicación en la que queremos efectuar el registro) y el “Autenticador” que podría ser, por ejemplo, el lector de huellas o el sistema de reconocimiento facial que es quien prueba quienes somos y nuestra intención.

Tras este registro, el sistema está listo para autenticarnos de nuevo en la aplicación:

Como podemos contemplar en el esquema, las partes siguen siendo las mismas. Se trata en este caso de un ciclo muy similar al registro pero simplificado y que da respuesta a un desafío generado por el sitio web al que queremos acceder y del que ya disponemos de registro. El “Autenticador”, por ejemplo, el lector de huellas, nos pedirá que procedamos a probar nuestra identidad y dará respuesta a dicho desafío. Sin contraseñas de por medio.

Además de esto, se aprovecharían las capacidades de pareado de los dispositivos del usuario. De este modo, aunque nos demos de alta en un sitio web con uno de nuestros dispositivos (supongamos un teléfono móvil) podríamos delegar la autenticación usando el mecanismo de autorización de este cuando accediésemos con otro sistema distinto, pero de nuestra propiedad. El sitio accedería a autenticarnos, pero la solicitud sería desviada al teléfono móvil del usuario, que es el que originó la creación de la cuenta y posee la clave privada; similar al concepto de algunas aplicaciones móviles que se usan como segundo factor de autenticación, esto es el ya típico: “pulse aquí si has abierto sesión en tal sitio”.

Sin lugar a dudas, es una ventaja no tener usuarios que tengan que elegir una contraseña fuerte, que no la compartan en más de un sitio, que la deban recordar (en caso de no usar un gestor de contraseñas) y que además sigue siendo un secreto compartido con todas las consecuencias que conlleva. Por un lado, una credencial en texto plano puede ser robada (keylogger, descuido, etc.) o se puede dar con ella si es débil o sigue un patrón, por otro lado, la forma actual (ya sea segura o no) de almacenar esa contraseña (o su hash) en una base de datos sigue siendo un quebradero de cabeza para los desarrolladores y sobre todo cuando la base de datos termina siendo publicada debido a una intrusión.

Con la capacidad biométrica que están recibiendo los dispositivos móviles en cada nueva actualización, su potencial está siendo adaptado para integrarse en todo tipo de sistemas, aprovechando la relativa ubicuidad de los smartphones. Aunque no esté cerca el fin de los contraseñas, iniciativas como WebAuthn van marcando la dirección a tomar: una autenticación más segura sin dejar de ser menos cómoda. 

El Big Data inyectará inteligencia a los productos y servicios y cambiará la naturaleza de las empresas

Mar Álvarez Casasola    23 septiembre, 2019

Las relaciones de trabajo, la experiencia del cliente, la omnicanalidad, la competencia, las redes sociales, la logística…, las empresas son realidades menos sólidas y más líquidas. El concepto de “líquido”, como metáfora de la actual sociedad digital, acuñado hace más de 20 años por Zigmunt Bauman, lejos de quedar obsoleto, cada día cobra más actualidad.

Si nos centramos en las empresas, las fronteras entre sectores ya no están claras y eso lo encontramos tanto en grandes empresas como en pymes.

Todo está cambiando. Así, por ejemplo, vemos cómo el piso turístico se consolida como un competidor directo de los hoteles por el turismo familiar español, el sector de restauración tiene que competir con planes gastronómicos en casas particulares (“Airbnb de la comida”), Google entra en el mundo de la banca, Inditex es un gigante de la logística invisible, y la lista es interminable.

Big Data, una cuestión de supervivencia

La relación entre quien ofrece un producto y quien tiene una necesidad concreta ha cambiado. Internet y las nuevas tecnologías han impulsado nuevos modelos de consumo, están transformando la naturaleza de las empresas:

  • El primer cambio fue de empresas de productos a empresas de servicios.
  • El segundo cambio es que se están convirtiendo en empresas de datos.
  • Y en un tercer cambio, los datos se conectarán al mundo físico por medio del Internet de las cosas (IoT) y de la inteligencia artificial (IA), lo que dotará a los productos y servicios de inteligencia.

«Transformación data driven« se ha convertido en el término que aparece en todos los foros empresariales, superando incluso al de transformación digital; porque conocer al cliente ya no va a ser suficiente, va a ser necesario anticiparse a sus necesidades para ofrecerle lo que realmente necesita y fidelizarlo.

Y para conseguir esto, el Big Data y la Analítica Avanzada no van a ser una cuestión de diferenciación, sino de supervivencia en todas las áreas de actividad.

Las empresas pueden tener más y mejores datos de su funcionamiento, acertar más en su toma de decisiones, personalizar al máximo sus productos y servicios, desarrollar nuevos productos más innovadores y obtener una visión 360º de sus clientes.

Nuevos modelos de consumo

Ante un turista permanentemente conectado que busca experiencias personalizadas, las soluciones de Big Data serán aliadas imprescindibles para conocer patrones de comportamiento con los que afrontar los retos del sector turístico.

Para aquellos sectores donde existe una deslocalización de la producción, donde el cliente es cada vez más digital, donde los tiempos de entrega de los productos son menores y los niveles de exigencia son mayores, será imprescindible contar con tecnologías de Big Data, IA e IoT para poder interpretar toda la información y conseguir una visión global de los procesos de la cadena logística.

Lo mismo ocurre en las empresas donde es clave optimizar la cadena de producción. La gestión y el análisis del enorme volumen de datos de sus sistemas proporcionará las palancas para obtener una mayor eficiencia del sistema productivo y generar ahorros de costes.

En mercados saturados, como el de los retailers, en pleno proceso de transformación operativa y organizativa, con consumidores altamente informados y que demandan una experiencia de usuario omnicanal, el poder de los datos será imprescindible para optimizar las redes de ventas y desarrollar nuevos modelos logísticos.

El mejor aliado en Big Data

Y para acompañar en esta transformación data driven, Telefónica es el mejor aliado. El informe publicado por Forrester Wave™ evalúa los nueve proveedores de insights del sector más destacados, y sitúa a LUCA, la unidad de datos de Telefónica, como líder.

Big Data, el valor de los datos

El informe señala que “directivos de todos los sectores reconocen la necesidad de sus organizaciones de transformarse digitalmente y que las estrategias impulsadas por los insights deben ser una prioridad de las empresas”.

Gracias a los insights obtenidos a partir de los datos, las empresas pueden ofrecer una oferta diferencial y más competitiva a los usuarios.

El MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) aporta también estudios sobre esta materia y asegura que las empresas que toman decisiones basadas en los datos que generan y analizan tienen un 4% más de productividad que la media y un 6% más de beneficios. Y desmiente un tópico muy extendido en el mundo de las pymes y las startups:

La intuición es muy romántica y a los emprendedores les encanta usarla, pero no es fiable.

Imagen: Noupload

Caso de éxito: proyecto pionero para el desarrollo económico y social

AI of Things    23 septiembre, 2019

En un artículo anterior ya hablábamos sobre lo importante que es llevar a cabo una transformación cultural, es decir, de las personas, al mismo tiempo que una compañía o sector emprende la transformación digital de sus procesos y herramientas.

Hoy os contamos el caso de éxito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organización financiera internacional cuyo objetivo es fomentar el crecimiento comercial sostenible y responsable en América Latina y Caribe. ​

​Esta historia comienza cuando la organización detecta un problema en su zona de influencia: las técnicas de análisis avanzado de datos que ofrecen el Big Data y la Inteligencia Artificial no se aprovechaban plenamente en los países de América Latina y el Caribe, especialmente en términos de crecimiento y competitividad para el sector privado y de eficiencia para el sector público.

Con el objetivo de reducir estas limitaciones y contribuir a la consolidación de los perfiles demandados en este ámbito, el BID confió en el área de LUCA Academy, desde donde se diseñó y produjo un MOOC en español, pionero en su formato y extensión y con una fuerte orientación a la mejora del capital humano y a la gestión de la información en entornos digitales.

La acogida de la primera edición del MOOC fue muy relevante, con más de 17.000 alumnos inscritos en 17 países. En la actualidad y debido a este éxito, ya se ha lanzado la segunda edición del curso.

Porque toda transformación comienza desde la educación.​

Para la ejecución de este proyecto, se seleccionó a LUCA por su liderazgo en el sector y por su equipo de expertos en todas las disciplinas de Big Data e Inteligencia Artificial, con amplia experiencia y conocimiento en proyectos de datos tanto del sector público como del privado.

Para conocer más casos de éxito de LUCA, visita nuestra página webcontacta con nosotros o síguenos en TwitterLinkedIn YouTube.

Claves del teletrabajo y las reuniones remotas: así evolucionará el trabajo en los próximos años

José Carlos Martín Marco    23 septiembre, 2019

Hace unas semanas Gartner publicó su cuadrante mágico para las soluciones de reunión en el que posiciona a cada uno de los fabricantes del mercado. Además, del informe se extraen algunas conclusiones muy interesantes de cara a entender cómo evolucionará el trabajo en los próximos años. Una de las que considero más relevantes y quiero analizar en este post es que para 2024 solo el 25 por ciento de las reuniones serán presenciales, frente al 60 por ciento actual.

Las reuniones en remoto están al alcance de un solo clic

Una de las razones fundamentales de este incremento tan fuerte de la no necesidad de estar presentes físicamente en las reuniones es, sin duda, el auge que están teniendo las soluciones de comunicaciones unificadas y colaboración. El estudio también refrenda este hecho al concluir que los trabajadores sentimos que ya tenemos la tecnología necesaria para poder participar remotamente en las reuniones. Gracias a estas soluciones, participar en una reunión desde cualquier lugar, ya sea teletrabajando desde casa o en remoto desde otra oficina, está al alcance de un solo clic. Pero no parece suficiente, al menos si nos atenemos a los datos de otros dos informes presentados en los últimos días respecto a la penetración del teletrabajo en España.

En España se echa de menos una cultura de empresa que facilite el teletrabajo

Según un estudio de Infojobs, en España solo el 19 por ciento de los empleados que trabajan en empresas que pueden implementarlo tiene la opción de teletrabajar, mientras que el recientemente presentado VIII Informe sobre absentismo del Adecco Group Institute lo sitúa en el 15 por ciento. En cualquier caso, una cifra muy lejana del 37 por ciento de Dinamarca, 33 por ciento de Suecia o el 30 por ciento de Holanda, los tres países que encabezan el ranking europeo de países con un mayor porcentaje de empleados que teletrabajan, ya sea de manera permanente u ocasional, según los últimos datos de Eurostat recogidos en ITuser. En el informe de Adecco, además, se propone el teletrabajo, entre otras, como una medida paliativa del absentismo laboral, situado en máximos históricos y que en 2018 supuso la friolera de 5.400 millones de euros para las empresas, el equivalente al 0,4 por ciento del PIB, 344 euros por asalariado, según el mismo informe.

Si la tecnología ya está lista, la tenemos instalada en nuestros ordenadores y dispositivos móviles, desde la empresa se impulsan programas de eWork o el digital workplace y el resto de los países de nuestro entorno tiene mejores ratios que nosotros… ¿qué está pasando? En mi opinión todavía no tenemos una cultura de empresa que facilite el teletrabajo.

Recomendaciones para implantar la cultura del teletrabajo

Aun entendiendo la complejidad que conlleva el cambio cultural en una organización, me atrevo a enumerar una serie de recomendaciones extraídas de varios informes y que corroboro con mi propia experiencia como teletrabajador dos días a la semana desde hace más de diez años, tanto liderando equipos distribuidos en varios países como miembro de uno de ellos.

En relación a los responsables de equipo, pasar de la dinámica de la reunión presencial, o simplemente de tener a sus colaboradores sentados al lado a tenerlos a distancia, supone un esfuerzo extra. Este esfuerzo, cuya contraprestación debe ser una mayor productividad y compromiso por parte del empleado, debe centrarse sobre todo en un aumento considerable de la comunicación con los colaboradores. En un artículo reciente publicado en Medium, basado en un caso real, se establecía como indicador de éxito, entre otros, la frecuencia de las comunicaciones que el responsable tiene con su equipo, volviéndose clave de nuevo las herramientas de comunicaciones unificadas y colaboración. El objetivo que debe buscar este líder de equipo con dichas comunicaciones es el mismo que cuando gestiona un equipo local y en el artículo se destacan cinco aspectos: propósito, foco, guía, cambio y crecimiento.

Por otro lado, como miembro de un equipo de trabajo distribuido, teletrabajando o no, me parece muy relevante lo sugerido en un artículo reciente escrito por la People analytics manager de Google, una compañía con más de 100.000 empleados distribuidos en más de 150 ciudades de más de 50 países, donde dos de cada cinco equipos son distribuidos y el 48 por ciento de las reuniones involucra a participantes remotos. En dicho artículo se muestran los resultados de una encuesta hecha a más de 5.000 empleados en la que, aparte de confirmar que la efectividad del trabajo remoto está a la par que el presencial, se dan las siguientes recomendaciones:

  • En lugar de comenzar una reunión yendo directamente a la agenda, es recomendable emplear algún tiempo al comienzo de la misma para interesarse por el otro, con preguntas abiertas que permitan conectar más allá de lo meramente profesional.
  • En lugar de dar por hecho cuál es el horario preferido del otro, es recomendable preguntar cuándo es el mejor momento para reunirse, para ajustarse al mismo.
  • Es importante crear conexiones virtuales verdaderas y, para ello, recomiendan por ejemplo utilizar la videoconferencia, donde la expresión de la cara, los gestos, etc. facilitan una conexión más auténtica que solo la voz. Además, recomienda reforzar dichas conexiones en persona cuando sea posible.

Hace unos días, el pasado 16 de septiembre, fue el Día internacional del teletrabajo. Puede que no sea fácil, pero creo que ahora más que nunca depende de nosotros.

Gastos deducibles de empresas y autónomos: ¿son necesarias las facturas o valen los tickets?

David Ballester    20 septiembre, 2019

¿Qué gastos se puede deducir una empresa o un autónomo? Esta es la pregunta del millón y, sin duda, la que con más frecuencia nos hacen a los profesionales que nos dedicamos a la gestión fiscal empresarial.

La respuesta no es sencilla y como para casi todo lo que está sujeto a la normativa fiscal, en la práctica del día a día, no hay respuestas generales ni criterios universales, ya que todo está sujeto a la posterior interpretación de la autoridad tributaria, y como veremos en la última parte de este artículo, incluso de los tribunales.

Dentro de esa situación de partida, en este post vamos a tratar, en la medida de lo posible, de aportar algo de luz al respecto, determinando primero cuál es el criterio que mantiene Hacienda para considerar un gasto como deducible. En segundo lugar, exponer cuál viene siendo el criterio interpretativo al respecto y, finalmente, trataremos de las condiciones necesarias para que los tan utilizados tickets de gastos, puedan considerarse deducibles de acuerdo con una reciente sentencia judicial.

Qué gastos son deducibles

De acuerdo con la Agencia Tributaria, para que un gasto sea deducible es necesario que esté contabilizado y responder a un hecho económico real, es decir, la anotación contable debe corresponder con una operación efectivamente realizada y no simulada. 

En concreto, para que los gastos sean deducibles fiscalmente a los efectos de calcular la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, deben de cumplir los siguientes requisitos:

  • Contabilización: se deben incluir en la contabilidad del empresario o profesional.
  • Justificación: se deben justificar, de forma prioritaria, mediante la factura recibida, y la misma deberá cumplir los requisitos recogidos en el Reglamento de facturación.
  • Imputación: con carácter general se deben incluir e imputar en el período impositivo en que se produzcan.
  • Correlación con los ingresos: deben realizarse en el ejercicio de la actividad, con el objetivo de obtener ingresos, sin que tengan la consideración de liberalidad, en cuyo no caso no serían deducibles.

Por el contrario, hay una serie de gastos que se consideran expresamente no deducibles y los puedes consultar aquí.

¿Cómo deben valorarse estos gastos?

En la valoración de los gastos, para que se puedan considerar deducibles, también deberá tenerse en cuenta el importe individualizado de los gastos.

De este modo, aquellos gastos que sean excesivos o desmesurados, respecto de los que, con arreglo a los usos y costumbres, puedan considerarse gastos normales, pueden considerarse como no deducibles, pues se trata de conceptos fronterizos entre los gastos exigidos por el desarrollo de la actividad y aquellos que vienen a cubrir necesidades particulares, de tal manera que en algunos casos existe una coincidencia entre unos y otros.

Y en relación con los elementos patrimoniales utilizados en la actividad (vehículos, ordenadores, teléfonos móviles, etc.), la Agencia Tributaria solo va a considerar elementos patrimoniales afectos a una actividad económica a aquellos que el contribuyente utilice en exclusividad para los fines de la misma y en ese caso se podrán deducir los gastos para su adquisición.

Y en concreto no se entenderán afectos a la actividad económica o empresarial:

  • Aquellos que se utilicen simultáneamente para actividades económicas y para necesidades privadas, salvo que la utilización para estas últimas sea accesoria y notoriamente irrelevante.
  • Aquellos que, siendo de la titularidad del contribuyente, no figuren en la contabilidad o registros oficiales de la actividad económica que esté obligado a llevar el contribuyente, salvo prueba en contrario.

Llegados aquí, en muchas ocasiones, los empleados de las empresas, los autónomos y profesionales, el documento que obtienen para justificar un gasto realizado es un ticket.

Antes, había una serie de operaciones en las que el Reglamento de facturación anterior, aprobado por el RD 1496/2003, permitía la expedición de tickets (operaciones que no excedan de 3000 euros, IVA incluido).

Ahora, con el nuevo Reglamento, esos tickets se llaman facturas simplificadas.

A continuación vamos a ver cuál es el tratamiento y validez de lo que Hacienda ha pasado a llamar factura simplificada y que comúnmente se llama ticket, como justificante de gasto.

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Factura simplificada: cuándo emitirla

Su deducibilidad, de la misma manera que las facturas completas, debe cumplir con los requisitos que ya hemos mencionado.

Para ello vamos a analizar una consulta vinculante de la Dirección General de Tributos el respecto.

¿En qué supuestos se puede emitir factura simplificada en lugar de factura completa?

La normativa fiscal señala que se pueden emitir facturas simplificadas en los siguientes supuestos:

  • Cuando su importe no exceda de 400 €, IVA incluido.
  • Deba expedirse una factura rectificativa.
  • Su importe no exceda de 3.000 €, IVA incluido, y se trate de las siguientes operaciones:
    • Ventas al por menor.
    • Venta o servicios de ambulancia o a domicilio del consumidor.
    • Transporte de personas y sus equipajes.
    • Servicios de hostelería y restauración y salas de baile y discotecas.
    • Servicios telefónicos prestados mediante cabinas telefónicas de uso público, o mediante tarjetas que no permiten la identificación del portador.
    • Servicios de peluquerías, institutos de belleza, tintorerías y lavanderías.
    • Utilización de instalaciones deportivas, aparcamiento de vehículos y autopistas de peaje.
    • Revelado de fotografías y servicios prestados por estudios fotográficos y alquiler de películas.

¿Qué datos deben contener las facturas simplificadas?

Las facturas simplificadas, contendrán con carácter general, los siguientes datos:

  • Número y, en su caso, serie.
  • Fecha de expedición y fecha de la operación, si es distinta de la anterior.
  • NIF e identificación del expedidor.
  • Identificación del bien entregado o servicios prestados.
  • Tipo impositivo y, opcionalmente, también la expresión “IVA incluido”. Si hay operaciones sujetas a diferentes tipos impositivos, deberá especificarse por separado y además la parte de Base Imponible correspondiente a cada operación.
  • Contraprestación total.
  • En caso de que se aplique el régimen especial del criterio de caja del IVA, la mención “régimen especial del criterio de caja”.
  • Para facturas rectificativas, la referencia de la factura rectificada y de lo modificado.

Cuando el destinatario sea un empresario o profesional que quiera deducir el impuesto, o un particular que exija factura para ejercer un derecho de naturaleza tributaria, deberá hacerse constar además, el NIF y domicilio del destinatario y la cuota repercutida.

¿En qué operaciones no puede expedirse factura simplificada?

No se podrá expedir factura simplificada en las siguientes operaciones:

  • Entregas intracomunitarias de bienes (EIB).
  • Ventas a distancia.
  • Operaciones localizadas en el Territorio de Aplicación del Impuesto (TAI) en las que el proveedor o prestador no esté establecido, se produzca la inversión del sujeto pasivo y el destinatario expida la factura por cuenta del proveedor o prestador.
  • Las operaciones no localizadas en el Territorio de aplicación del Impuesto (TAI) si el proveedor o prestador está establecido:
  • Cuando la operación se entienda realizada fuera de la Unión Europea (UE).
  • Cuando la operación se localice en otro Estado miembro, se produzca la inversión del sujeto pasivo (ISP) y el destinatario no expida la factura por cuenta del proveedor o prestador.

¿Qué debe incluir, a efectos de deducción de IVA, la factura simplificada?

Para poder deducir el IVA con factura simplificada, el expedidor debe hacer constar necesariamente:

  • NIF del destinatario y domicilio.
  • Cuota repercutida, que se debe consignar de forma separada.

Nueva sentencia del TSJ de Cataluña

Finalmente, se ha publicado el pasado mes de marzo, una interesante Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en un procedimiento entre un contribuyente y la Agencia Tributaria.

Se trata de un caso en el que nos encontramos con un conjunto de gastos de los que no se prueba su vinculación con la actividad ni están justificados mediante el original de la factura, aportándose como justificante de los mismos unos tickets.

Del contenido de la sentencia, merece la pena destacar algunas de las cuestiones que de forma literal se incluyen en ella:

  • La deducibilidad de los gastos está condicionada por el principio de su correlación con los ingresos, de tal suerte que aquellos respecto de los que se acredite que se han ocasionado en el ejercicio de la actividad, que sean necesarios para la obtención de los ingresos, serán deducibles, en los términos previstos en los preceptos legales antes señalados, mientras que cuando no exista esa vinculación o no se probase suficientemente, no podrían considerarse como fiscalmente deducibles de la actividad económica.
  • Dicha deducibilidad está condicionada, además, a que queden convenientemente justificados mediante el original de la factura o documento equivalente y registrados en los libros de registro que, con carácter obligatorio, deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas.
  • La deducción de los gastos justificados en tickets no es posible, porque se trata de documentos que no reúnen los requisitos de las facturas y en los que ni siquiera está identificado el destinatario de tales servicios. Son documentos que deberían cumplir todos los requisitos de las facturas en cuanto reflejan servicios prestados por empresarios o profesionales a otro empresario o profesional, como es el reclamante, siendo de especial importancia que no lleven consignada siquiera la identificación de quién es el destinatario del servicio, por lo que aunque el reclamante los haya anotado en sus libros de gastos, tampoco se acredita su vinculación a la actividad.
  • Los gastos deducibles y las deducciones que se practiquen, cuando estén originados por operaciones realizadas por empresarios o profesionales, deberán justificarse, de forma prioritaria, mediante la factura entregada por el empresario o profesional que haya realizado la correspondiente operación.
  • Un gasto solo tendrá el carácter de gasto fiscalmente deducible si cumple también el denominado requisito de efectividad, esto es, que estando afecto a la actividad, se haya producido efectivamente, y esté contabilizado.
  • Que en el procedimiento tributario la carga objetiva de la prueba sobre la deducibilidad de un gasto de la actividad económica o empresarial, recae sobre la Administración en base, sobre todo, a la vigencia del carácter inquisitivo de este tipo de procedimientos.
  • Ha de partirse del principio de que, salvo patente desproporción, no corresponde al sujeto pasivo probar la correlación de los gastos con los ingresos de la actividad, más allá de lo que resulta de su declaración-liquidación y contabilización, por lo que habrá de ser la Inspección la que pruebe que, en contradicción con tal contabilidad, los gastos son ajenos a la actividad.
  • Otro tanto cabe decir del resto de los gastos, considerando que no son manifiestamente inadecuados al ejercicio profesional, ni desproporcionados en su cuantía, debiendo añadirse que en la medida en que el RD 1496/2013 permite los tickets como documentos sustitutivos de las facturas, y hallándose los que se tratan en este proceso entre los supuestos comprendidos en el art. 4 , no son exigibles sino los requisitos exigidos para estos documentos y los elementos acreditados que resulten de los mismos.
  • Y, por último, hace mención a otras sentencias que señalan que “si el medio de prueba empleado es el idóneo, no debe existir obstáculo alguno para admitir la deducción, aunque se haya infringido algún requisito formal”. Y también que “es evidente que el documento debe reunir los datos necesarios para acreditar con solvencia (a falta de prueba en contrario) la operación y sus características, pero que el hecho de que no sea una factura con todos sus elementos ha de suponer siempre y en todo caso que el gasto no se tome en consideración».

“China, las rutas de poder”: la transformación del gigante asiático

Águeda Parra Pérez    20 septiembre, 2019

China ha cambiado en las últimas décadas mucho y muy rápido. El espectacular y prolongado crecimiento económico, el más rápido de la historia, ha permitido que el gigante asiático esté en plena transición hacia una economía avanzada.

La China de las ciudades imperiales ha dado paso a grandes ciudades referentes en tecnología e innovación. Los flujos económicos mundiales están trasladándose hacia el este y la innovación tecnológica ha dejado de ser un tema exclusivo de Silicon Valley. Ahora las startups optan por albergar sus centros de investigación en alguna ciudad china, a través de la creación de hubs tecnológicos en los que inyectan capital y tienen las condiciones idóneas para atraer el mejor talento.

Un unicornio cada 3,8 días en China

China ha pasado de ser la fábrica del mundo a convertirse en la diseñadora del mundo. Así, el made in China está paulatinamente dando paso al designed in China. La transformación se está produciendo gracias a que este país está desarrollando todo un ecosistema tecnológico de grandes titanes que está favoreciendo que se cree un unicornio cada 3,8 días.

El fenómeno resulta fascinante. Para explicar la transformación que ha favorecido que China se posicione entre los líderes mundiales en tecnología, I+D, desarrollo de energías alternativas e incluso se haya convertido en la primera potencia mundial emisora de turismo he escrito “China. Las rutas del poder”.

Recoge la realidad actual de este país y detalles sobre el floreciente ecosistema tecnológico que está revolucionando la economía china. Basta ver el destacado papel de los grandes titanes chinos, los famosos BAT (Baidu, Alibaba y Tencent) en la transformación mundial que están impulsando en entornos como el eCommerce, la tecnología cloud, la inteligencia artificial y la economía compartida.

Pero en el ecosistema tecnológico de China existen muchos otros actores que están revolucionando la economía digital del país que están transformando globalmente negocios como la distribución de comida a domicilio, el transporte compartido, los coches autónomos y un largo etcétera. Entre ellos, Huawei y el protagonismo que está adquiriendo con el despliegue de 5G.

Hablar de China también es hacerlo de la nueva Ruta de la Seda, la gran iniciativa del billón de dólares que va a desplegar infraestructuras de transporte a través de seis corredores terrestres y una ruta marítima que conectará Oriente con Occidente: China con el corazón de Europa. La Ruta de la Seda digital es también parte de la iniciativa, con ella los titanes tecnológicos van desplegando el ecosistema tecnológico que se está desarrollando en China entre los países de la ruta.

Os recomiendo la lectura de “China. Las rutas del poder” para conocer qué nivel de desarrollo económico, tecnológico y de innovación ha alcanzado el gigante asiático en los últimos años. Y, lo que es más importante, cómo se está preparando para seguir manteniendo el liderazgo mundial en aquellos ámbitos en los que ya se ha posicionado con determinación, y los mecanismos que está implantando para avanzar como potencia global en las próximas décadas.