Ciencia Ficción vs Inteligencia Artificial: Matrix ¿vivimos en una simulación?

Fran Ramírez    24 septiembre, 2019

Si existe una película de Ciencia Ficción que engloba todos nuestros miedos hacia la Inteligencia Artificial (además de ser la definición empírica del término ciberpunk) esa es “The Matrix”. La temida revolución de las máquinas contra los seres humanos, mundos y realidades simuladas, futuro apocalíptico, bots y robots inteligentes así como un largo etcétera son sólo algunos de los temas que se hacen realidad en esta obra maestra del cine. Pero antes de entrar de lleno en algunos de estos conceptos, vamos a repasar brevemente de que trata esta película (la principal, no la trilogía, aunque la mencionaré para complementar conceptos). No creo que sea necesario decir que a partir de ahora todo serán spoilers como puños, además sin ningún miramiento por mi parte porque es lo que te mereces si no has visto la película a estas alturas 😉

En 1999, la Inteligencia Artificial todavía no se había convertido en la tremenda revolución que es hoy día, pero sí era el justo momento de la explosión real de Internet y el auge de ordenadores más potentes (las dos semillas que han impulsado la Inteligencia Artificial a su estado actual). En marzo de ese mismo año, las hermanas Wachowski estrenaron su tercera película que llamaron “The Matrix” o simplemente “Matrix” en España. En ella se mezclaba perfectamente conceptos del género de animación japonés, artes marciales, cultura ciberpunk, ordenadores, robots y mucho, mucho más. El protagonista, Thomas Anderson(Kenau Reeves) es un programador de día y un aficionado al hacking por la noche, donde se hace llamar “Neo”.

En una maravillosa escena en la cual Neo se queda dormido sobre el teclado del ordenador, en el monitor aparecen las palabras “Wake up, Neo” (“Despierta Neo”) mientras suena de fondo la maravillosa canción Angel de Massive Atack. Este mensaje se convertirá en la llave de todo lo que estaba por ocurrir, el despertar hacia la oscura realidad. Después de algunos otros mensajes en su ordenador, aparece uno muy especial “Follow the white rabbit” (“Sigue al conejo blanco”) en una clara alusión al libro de Alicia en el País de las Maravillas. En ese momento llaman a la puerta y una de las personas que aparece lleva tatuado un conejo blanco así que Neo decide ir con ellos. En una discoteca conoce a Trinity (Carrie-Anne Moss) la cual le habla de Morfeo (Laurence Fishburne) el cual parece tener todas las respuestas a sus dudas existenciales y la realidad. Fijaros que maravillosa trama y puesta en escena y tan sólo han pasado unos minutos desde el comienzo del film.

Figura 1. Mensaje que recibe Neo: “Despierta Neo… Matrix te tiene … Sigue al conejo blanco… Toc Toc Neo (en este momento llaman a la puerta). Fuente.

A partir de este punto es cuando comienza prácticamente otra película. Al igual que Alicia pasa a otra realidad al bajar por la madriguera del conejo, Morfeo le ofrece dos pastillas, una azul y otra roja para realizar un viaje similar. La azul es conformismo e ignorancia, es decir, todo se queda igual y la roja (esta es la que elige Neo) le mostrará la cruda y dolorosa realidad: el mundo está devastado por las máquinas, utilizan a los seres humanos como generadores de energía (pilas o baterías) utilizando sus mentes alimentándolas con una realidad simulada de una super-ciudad de finales del siglo XX llamada Mega City. Pero aún queda una esperanza, en el mundo real resiste Zion, un refugio donde residen los últimos supervivientes a esta catástrofe que lucharan con todas sus fuerzas para destruir a las máquinas.

Con esta pequeña introducción creo que es suficiente para entrar en contexto y hablar de todo lo que nos ofrece la película. Matrix no sólo habla de tecnología, el mensaje filosófico sobre la sociedad construida por el ser humano, su percepción y sus relaciones son una constante. También hay que destacar que Matrix es una trilogía (todas muy inferiores a la película principal por cierto), la cual sirve para explicarnos mejor el mundo virtual creado por las máquinas para que los humanos vivan contentos en su ignorancia y continúen generando impulsos eléctricos en sus cerebros y así alimentar a las máquinas. El miedo a la revolución de las máquinas ya lo hemos tratado en más de una ocasión en esta sección e incluso lo contamos mi colega Enrique Blanco y yo en esta charla que dimos en la Fundación Telefónica. Sería imposible tratar todos los temas que hemos comentado así que esta vez me centraré en analizar la columna vertebral de la película ¿vivimos realmente en un mundo simulado?

Esto que parece en principio una tontería, es algo que se está tomando muy en serio hoy día no sólo por científicos, sino también por filósofos. De hecho fue precisamente un filósofo llamado Nick Bostrom el primero en mencionar esta teoría en un paper publicado en 2003 llamado “¿Estás viviendo en una simulación por ordenador?. Fijaros la puntualización “simulación por ordenador”, no se habla de un mundo onírico o de la imaginación, habla de un mundo digital el cual, viendo la evolución actual de la Inteligencia Artificial, posiblemente esté creado por máquinas. Os suena este argumento ¿verdad?

Durante todo el ensayo, Nick Bostrom habla de la filosofía de la mente conectando estos conceptos con la posibilidad futura de integrarlos o simularlos en un mundo digital. Aún no se han fabricado máquinas capaces de pensar por sí solas y tampoco hemos sido capaces de volcar la información del cerebro al ordenador (aunque Elon Musk ya se ha puesto manos a la obra el cual por cierto, también es favorable a la teoría de la simulación). Pero, aún suponiendo que las máquinas fueran inteligentes y tuvieran una gran capacidad de cómputo, simular todo el Universo es una tarea imposible ¿o no?

Hay un videojuego que me encanta y el cual también me parece una auténtica maravilla, al que intento jugar siempre que tengo algún rato libre (que son pocos). Este juego se llama “No Man´s Sky” y su argumento <modo irónico on>es igual de simple que el de Matrix: explorar todo el universo con miles de millones de planetas con sus respectivos seres vivos, clima, materiales, etc. <modo irónico off>. Aquí nos podemos formular la misma pregunta ¿cómo es posible generar tal cantidad de planetas, eventos, acciones en un mundo virtual? La respuesta está en la generación procedural o por procedimientos.

La generación procedural significa que la simulación se crea dinámicamente de forma algorítmica, es decir, en base a fórmulas matemáticas y un patrón constructor (¿el ADN? ¿los átomos? ¿el Arquitecto de Matrix?). Las naves espaciales, los planetas, los seres vivos que lo habitan, las estrellas, etc todo está generado utilizando esta técnica. Por lo tanto, no es necesario crear previamente estos mundos, simplemente se autogeneran una vez el observador cumple las condiciones, como, por ejemplo, llegar con su nave a un sistema solar específico o estar en una posición espacial concreta. En base a unos patrones, a medida que el jugador se acerca a una estrella, todo lo que aparece delante del observador se genera desde cero. Es decir, no existía antes de la interacción con el observador. De esta forma no es necesario almacenar grandes cantidades de datos (sólo haría falta almacenar fórmulas o patrones con las posibles interacciones recibidas) o incluso utilizar muchos recursos de computación, sólo los patrones que afectan al entorno generado.

El concepto de una realidad que depende del observador es algo que suena a Física Cuántica (¿alguien ha dicho el gato de Schrödinger?). ¿Es esta la prueba definitiva de que vivimos en una simulación? Dejando de lado esta teoría totalmente subjetiva producto de mis miles de horas de Ciencia Ficción y videojuegos y siendo consciente del jardín en el que me estoy metiendo, la realidad es que algunos científicos hablan de otras pruebas que podrían confirmar que estamos en un universo simulado. De hecho, algunos errores y comportamientos extraños (como los bugsglitches de Matrix) dentro del mundo de la física parecen ser la base para probar esta teoría.

Desde el comportamiento de las partículas subatómicas hasta incluso mediciones que ofrecen datos totalmente fuera de escala (como este sobre los rayos cósmicos), parecen ser sólo algunos de los experimentos para comprobar si realmente estamos dentro de un universo simulado. Los físicos parecen ser que son los únicos que de momento pueden probarlo, pero la pregunta que nos hacemos ¿queremos realmente saber si estamos dentro de una simulación? ¿pastilla azul o pastilla roja?. Pues según algunos estudios, casi es mejor la pastilla azul. Fin de la historia. Al igual que ocurre con la búsqueda de vida extraterrestre, donde algunos científicos de renombre dicen que es mejor no encontrarlos porque nos destruirían. Pues algo parecido ocurre con esta teoría de la realidad simulada. 

Es decir, es mejor que los físicos no averigüen si vivimos en una simulación. Piénsalo de esta forma. Si vivimos en una simulación, es porque algo o alguien está probando algo con nosotros, es decir, está realizando un experimento. Si uno de los sujetos del experimento se las ingenia para digamos, salir la simulación, ya no es necesario que exista. En otras palabras, ya no es necesario y puede ser eliminado. Supongamos ahora que en vez de ser sólo un individuo resulta que toda la humanidad descubre que vivimos en una simulación por ordenador. El experimento ya no sería útil y, por lo tanto, se podría reiniciar o incluso borrar como fuera un simple fichero de ordenador. Fin del universo conocido.

Algo así ocurrió con Matrix. El mundo simulado de la película era ya la tercera versión, es decir, hubo dos versiones anteriores que acabaron en un total desastre y fueron eliminadas por sus máquinas creadoras. La primera versión fracasó porque era un paraíso terrenal, nadie sufría, todo el mundo tenía lo que quería, sin preocupaciones. Por lo tanto, no había aspiraciones, miedos, etc. Y los humanos simplemente morían o buscaban la forma de despertar. La segunda versión era más primitiva, permitía la violencia y los terrores y monstruos del ser humano casi sin control, y esto se fue de las manos. Los humanos esta vez morían como efecto de dicha violencia y también querían despertar. Y finalmente está la tercera Matrix, en la cual ocurren los hechos de la película, donde esta vez, el Arquitecto encontró un balance entre las dos anteriores permitiendo que el ser humano fuera el que aceptara su mundo, con sus cosas buenas y cosas malas. Esta vez, el 99% de los individuos aceptó el programa y ya no querían despertar. El ser humano se sentía, permitidme la redundancia, más humano en la simulación.

Así que ya sabéis, si algún día tenéis la opción de elegir la pastilla azul o la pastilla roja, es mejor pensarlo bien antes de realizar una elección. 

Yo lo tengo claro, siempre la pastilla roja 😉

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Comentarios

    1. Hola Carlos, muchas gracias me alegro que te haya gustado.
      Me apunto el libro, tiene pinta de ser muy interesante y encaja justo con el contenido del que hablo en este artículo.
      Un saludo.

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