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Cómo actualizar contenidos de tu blog e incrementar las visitasRaúl Alonso 18 abril, 2022 Es más que probable que tu blog cumpla con la ley de los pocos vitales de Pareto. Para comprobarlo, solo tienes que consultar tus posts más visitados, verás que el 20% de esas publicaciones consiguen el 80% de tu tráfico. Por eso es tan importante que mantengas actualizados los contenidos que mejor has posicionado en los buscadores. También puede que vivas obsesionado por crear contenido nuevo y original. Sin duda, es un empeño loable, pero quizás no sea la mejor forma de mejorar el ROI de tu blog. Resulta más rentable apostar por actualizar y republicar ese 20% de entradas que mejor responde a las búsquedas más usuales de los usuarios a los que te diriges. Una estrategia que además requiere un menor esfuerzo. Te explicamos cómo actualizar los contenidos de tu blog. Busca tus posts más populares Todo comienza por hacer una selección de tus posts más populares. Puedes utilizar herramientas como Semrush, el propio soporte de WordPress o hacerlo manualmente. Debes clasificarlos en dos categorías: Posts populares con una curva de visitas estable o ascendente y con un año de antigüedad. Puedes empezar a trabajar en la actualización de estos, te llevará menos esfuerzo y pronto verás cómo mejoran las visitas.Posts populares pero con información muy descontextualizada. Son esas entradas que aún viven de réditos pasados pero con contenido obsoleto. Si observas su curva de visitas, es probable que ya sea descendente. En este caso, debes plantearte reescribirlos de nuevo con su misma URL. Una vez actualizados los posts más populares, puedes probar suerte con aquellos que nunca consiguieron un rendimiento satisfactorio. pero que te interesan especialmente por su temática. Darles una nueva oportunidad revisando su SEO y contenido también puede darte una alegría. Trucos para actualizar un contenido antiguo en tu blog Si has decidido poner en valor contenidos antiguos de tu blog, solo tienes que seguir estas pautas: Actualiza el contenido Analiza el titular. Es una decisión delicada, porque el título puede haber sido parte importante del buen posicionamiento del post, por lo que no siempre es necesario modificarlo. Si decides actualizarlo, respeta siempre la palabra clave principal del artículo. Es muy típico los que hacen referencia a una fecha concreta, tipo “tendencias de decoración para 2020”, en ese caso sí conviene cambiarlo actualizando la información. Aunque no hay consenso, muchos expertos recomiendan no modificar más del 40% del contenido y añadir más que quitar información.Revisa las fuentes. Es muy probable que cites datos que ya han quedado obsoletos. Así que puedes poner al día la información buscando el último informe publicado por la misma fuente u otra similar.Sustituye la imagen destacada. Una medida muy efectiva para mostrar a tus seguidores más fieles que has actualizado la entrada.Mejora la gráfica. Emplea tiempo en introducir elementos gráficos que completen la información. Puedes conseguirlo con alguna infografía, nuevas imágenes, mapas o gráficos.Refresca las llamadas a la acción. Recuerda que es importante que tus entradas incluyan call to action (CTA). Son esas llamadas que incitan al usuario a realizar la acción que persigues: visitar tu página de producto, descargarse un informe o estudio, dejar su correo, pedir información, etc. Análisis SEO básico Titular: es vital por su capacidad para atraer el interés e invitar a leer. ¿Explica bien de qué trata el artículo?, ¿contiene la palabra clave o keyword principal del post?, ¿tiene gancho para el usuario?, ¿tiene una longitud adecuada?Metadescripción: junto con el título, forma parte esencial del snippet, es decir, lo primero que de tu web muestra Google o el buscador de tu artículo. Debe ser informativo e incluir la palabra clave principal, además de otras importantes del artículo. Si tu negocio tiene un radio geográfico específico, también es relevante incluirlo.Presta atención al número de caracteres: tanto en el titular como en la metadescripción, es fundamental respetar el límite de caracteres impuestos por Google. Para ello, lo mejor es que instales en tu WordPress el plugin Yoast SEO, que te indicará de forma automática si te has quedado corto o has excedido el número de caracteres recomendado. Hasta dónde leen los usuarios: recientemente he descubierto Scroll Depth para WordPress, que resuelve una de las dudas más habituales de los creadores de contenido: dónde suelen abandonar la lectura los usuarios. Si instalas este plugin, te indica en qué punto exacto lo hace, lo que te permite modificar el diseño del post o introducir un titular de más impacto para incitar a continuar.Busca errores 404: es muy importante que compruebes que los enlaces que en su día utilizaste siguen activos, que no están rotos. Recuerda que siempre es muy importante elegir bien el anchor text, el texto de anclaje sobre el que enlazas a otra web.Revisa los enlaces internos: si no tenías enlaces que apuntaban a otro contenido de tu sitio web, incluye al menos uno, eso sí, siempre justificado. Debe ayudar al usuario a entender o complementar la información. Desde el punto de vista del buscador, es también importante para que entienda la estructura de tu blog.Mide la velocidad de carga: si la carga de los contenidos se prolonga más de tres segundos, tienes un problema; la paciencia del internauta es muy escasa. Comprueba con alguna herramienta, como puede ser Google PageSpeed Insights, cuál es el problema. Posiblemente las imágenes, infografías y los peligrosos archivos GIF sean la causa. Correcciones de estilo Facilidad de lectura y de comprensión. ¿Informa pero también entretiene? Antes de republicar, lee de nuevo tu texto analizando su legibilidad. Tres técnicas muy sencillas y efectivas para mejorarlo son:Utiliza una buena estructura de contenido por apartados, empleando los diferentes tipos de titulares en cada encabezado de sección. Permite un rápido escaneo al usuario en la búsqueda de información y además parece ser muy del gusto de las arañas de Google.Emplea frases cortas y de estructura sencilla.Divide los párrafos haciéndolos más cortos y legibles.Resalta algunos términos clave con negritas. Edición de estilo. Haz una revisión ortográfica y gramatical, es muy importante que tus textos estén bien escritos, sin erratas ni faltas ortográficas. Cambia la fecha de publicación Publica con la fecha actual. Así conseguirás que se ubique en la primera posición de tu blog ganando visibilidad y llamando la atención de Google. Si además apoyas su publicación con la difusión en tus redes sociales, seguramente estés mejorando su visibilidad y atrayendo a más usuarios. El secreto de la productividad: ‘Lo urgente no es siempre lo importante’Cuatro herramientas que facilitarán el día a día de tu negocio
La Administración pública como impulsora de la economía digitalMercedes Núñez 18 abril, 2022 Llevamos tiempo escuchando que para sobrevivir y crecer las organizaciones deben dotarse cada vez de una mayor inteligencia, con ayuda de las TIC. En el caso del sector público es una urgencia que optimice su función al servicio de las necesidades y expectativas de los ciudadanos. Los nuevos tiempos exigen una Administración más ágil y eficiente. Es un reto y una oportunidad, que incrementaría la contribución al PIB digital de la Administración. En este sentido, la segunda edición del informe “Economía digital en España”, del que escribía recientemente, llama la atención sobre el impacto de la transformación digital de los servicios públicos en la economía, la competitividad y la innovación. Por un lado, se traduce en un importante ahorro de costes. También en el incremento de la satisfacción ciudadana. Y es que la Administración debe ser, además, locomotora de la innovación y liderar iniciativas de fomento de despliegue, desarrollo y uso de las TIC. Gobierno del dato para una Administración data driven El trabajo de Adigital y Boston Consulting Group apunta que es necesario evolucionar hacia una Administración cien por cien digital para la realización de gestiones administrativas y fiscales en todos los niveles (estatal, autonómico y local). Y llama la atención sobre las ventajas de impulsar un sector público data driven. No solo para la evaluación de la calidad y la eficacia de las políticas públicas, sino también para la toma de decisiones de priorización y asignación de recursos a iniciativas y proyectos, y su diseño. Nuevos puestos tipo también en el sector público En este sentido, veíamos en un informe de Cotec, que entre los nuevos puestos tipo que exigirá la eAdministración aparece el “experto en big data para ayuda social” o perfiles capaces de abordar la Hacienda pública a partir de la ciencia de datos, con el fin de optimizar la gestión y ejecución presupuestaria. Pero, si bien en la actualidad las Administraciones son conscientes de la necesidad de establecer un buen gobierno del dato para extraer valor de ellos, no es un proceso sencillo. Hay muchos sistemas y fuentes de datos que se han ido generando a lo largo de los año, lo que complica una visión homogénea y coherente de toda la información. Por ello, como escribía un compañero, las Administraciones se están implicando en procesos de gobierno del dato. España, referente en servicios públicos digitales El informe de Adigital y Boston Consulting Group llama la atención, como veíamos, sobre el papel tractor del sector público para impulsar el desarrollo digital de la economía. En este sentido, hay que decir que hace más de diez años que la Administración electrónica española está en el pódio internacional. En la actualidad España ocupa el segundo lugar de la Unión Europea en materia de servicios públicos digitales. Con un índice del 87,3 frente al 72 comunitario, estamos muy por encima de la media. La pandemia, como veíamos, ha incrementado la relación con las Administraciones públicas a través de servicios digitales. Así lo recoge el informe Sociedad digital en España 2020-2021 de Fundación Telefónica. Una mayor adopción ciudadana, asignatura pendiente Pero si bien España destaca en la oferta de servicios públicos digitales, los ciudadanos no lo perciben así en muchas ocasiones. El informe “Economía digital en España” recoge que aún hay un uso escaso por parte del ciudadano de ciertos servicios ofrecidos a través de canales digitales. Esta falta de adopción lastra el esfuerzo de digitalización de la Administración pública. Escasa usabilidad en Sanidad y servicios sociales Se menciona, por ejemplo, que los servicios digitalizados en Sanidad (56 por ciento) apenas cuentan con una usabilidad del ciudadano del 32 por ciento. Y es del 3 por ciento en el caso del 17 por ciento de servicios sociales digitalizados. El documento apunta que, dada la especial relevancia en el gasto de ambos servicios, si se incrementase el uso digital que se hace de ellos podría representar hasta un 12 por ciento adicional en la contribución al PIB digital de la Administración pública. Cómo impulsar la contribución al PIB digital de la Administración El informe señala que es fundamental promover la concienciación digital del ciudadano en cuanto a la disponibilidad digital de los servicios públicos. Y pasa por la necesidad de un esfuerzo didáctico que contribuya a visualizar el entorno digital como confiable, transparente y seguro. Por otro lado, a la Administración cabe reclamarle, como venimos escribiendo en el blog, una gestión integral y que diseñe los procesos pensando en el ciudadano y no en sus propios procedimientos o normas internas, como ocurre con frecuencia. Entre los desafíos de la eAdministración en la era posCOVID elaborados por la comunidad NovaGob llama quizá la atención que en los tres primeros puestos sigan apareciendo asignaturas pendientes desde hace tiempo. Estos son la simplificación de la gestión administrativa y la reducción de la burocracia, convertir la interoperabilidad en realidad y facilitar la relación telemática. Se cuela en el top ten de los retos, además, la prestación de servicios de manera proactiva a través de la automatización para agilizar el acceso a determinados recursos públicos. Y un poco más adelante aparece la eliminación de las barreras de accesibilidad en sus webs y aplicaciones. La reducción de la brecha digital e invertir en formación para mejorar la capacitación digital de la ciudadanía se recogen -como no-como parte de esta ecuación necesaria. Capacitación y empoderamiento de los empleados públicos: el caso danés El Plan de Digitalización de las Administraciones públicas 2021-2025,dentro de “España digital 2025” contempla estos desafíos. También propone la personalización de los servicios públicos digitales, siguiendo el modelo Ciudadano 360°, para hacerlos proactivos y omnicanales. Y, entre otras cosas, plantea aplicar la automatización de procesos y aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial o blockchain para impulsar un cambio cualititativo. En el informe de aDigital se pone como ejemplo las medidas adoptadas por Dinamarca, el país número uno en el Índice de Gobierno Electrónico y en el de Participación Electrónica para incrementar el uso de los servicios digitales de su Administración. Pero quizá tendríamos que remontarnos años atrás cuando la Administración danesa comenzó su propia transformación interna para cambiar luego sus modelos de relación con ciudadanos y empresas. Así, ya en 2015, Dinamarca impulsó las competencias digitales del empleado público y, a través del programa, Free municipalities, se trataba de que se sintiera protagonista del cambio y capaz de fomentar la innovación mediante la propuesta de nuevas soluciones para los servicios municipales. Imagen: mstk east Diez grandes tendencias de consumo para este año: una oportunidad para las marcasOrganizaciones con impacto como motores del cambio necesario
Qué es Edge Computing, explicado de manera sencillaCarlos Rebato 14 abril, 2022 El Edge Computing es una de las tecnologías que definirá y revolucionará la manera en la que humanos y dispositivos se conectan a internet. Afectará a industrias y sectores como la del coche conectado, los videojuegos, la Industria 4.0, la inteligencia artificial o el machine learning. Conseguirá que otras tecnologías como la nube o el internet de las cosas sean aún mejores de lo que son ahora. Como es probable que oigas el término a menudo en los próximos años, vamos a detallar qué es el Edge Computing, explicado en términos sencillos. Para entender bien qué es el Edge Computing es necesario comprender antes cómo funcionan algunas tecnologías como la nube (también conocida como cloud computing). ¿Qué es lo que ocurre cada vez que nuestro PC, nuestro smartphone o un dispositivo cualquiera se conecta a internet para almacenar o recuperar información de un centro de datos remoto? Qué es el Cloud Computing La nube está tan presente en nuestras vidas que lo más probable es que la utilices sin darte cuenta. Cada vez que subes un archivo a un servicio como Dropbox, que consultas tu cuenta en la aplicación del banco, cada vez que accedes a tu correo o incluso cada vez que utilizas tu red social favorita estás haciendo uso de la nube. Simplificándolo mucho, podemos decir que utilizar la nube consiste en interaccionar con datos que se encuentran en un servidor remoto y al que accedemos gracias a internet. Cuando lo hacemos, el procedimiento es más o menos el siguiente: tu dispositivo se conecta a internet, ya sea a través de red fija o de red inalámbrica. Desde ahí, tu proveedor de internet, generalmente una operadora como Telefónica, se encarga de llevar los datos desde tu dispositivo hasta el servidor de destino, utilizando una dirección IP o una dirección web (por ejemplo dropbox.com o gmail.com), para identificar el sitio al que se debe enviar la información. El viaje de los datos hasta que se procesan en la nube El servidor en cuestión procesa tus datos (procesar es un término clave aquí, como vamos a ver), opera con la información y devuelve una respuesta. Por ejemplo: cuando te conectas a Gmail a través de tu dispositivo, pides al servidor de Google que te muestre el estado actual de tu bandeja de entrada, este procesa tu solicitud, consulta si tienes correo nuevo y te devuelve la respuesta que ves en tu pantalla. Como los datos están en la nube, da igual el dispositivo desde el que lo hagas. El viaje, de manera muy simplificada, que realizan los datos desde los dispositivos hasta los servidores en la nube. Esto es así para cada dispositivo que se conecta al servidor. Aunque parece simple, este “viaje” de la información es una maravilla de la tecnología que requiere toda una serie de protocolos y elementos dispuestos en el lugar correcto. Sin embargo, tiene también algunas desventajas. Pongamos por ejemplo que tú vives en España y el servidor de la nube en cuestión se encuentra en San Francisco. Cada vez que te conectas tus datos tienen que hacer el viaje de ida a través de la red de tu proveedor de acceso a Internet y de otros operadores esperar al procesamiento de datos en el procesador (o procesadores) del destino y luego hacer el camino de vuelta. Además de que no es habitual que los servidores estén tan lejos, para muchas de las cosas en las que utilizamos el cloud hoy en día esto es totalmente normal y válido, los tiempos son tan bajos (hablamos de milisegundos) que no nos damos ni cuenta. El problema llega en determinados casos de uso donde cada milisegundo que pasa es crucial y necesitamos que la latencia y el tiempo de respuesta del servidor, sea lo más bajo posible. Algunos de esos escenarios de uso frecuentes tienen que ver con el Internet de las Cosas. Por qué es importante el IoT El Internet de las Cosas, o IoT, es el sistema que conforman miles y miles de dispositivos, máquinas y objetos interconectados entre sí y a internet. Con tal cantidad, es lógico asumir que tanto el volumen de datos generado por cada uno de ellos como el número de conexiones a los servidores se dispare exponencialmente. Movistar Home Algunos de los objetos que hoy en día ya se conectan con asiduidad al internet de las cosas son por ejemplo bombillas, termostatos, sensores industriales en fábricas para controlar la producción, enchufes inteligentes, altavoces virtuales con asistentes de voz como Movistar Home, Alexa y Google Home o incluso coches como los de Tesla. La cuestión es que cada vez que uno de estos dispositivos se conecta a la nube realiza un viaje similar al que explicábamos arriba. Por el momento y en la mayoría de los casos eso es suficiente, pero en determinados casos ese viaje es demasiado largo para la rapidez e inmediatez que podríamos obtener si, simplemente, la nube estuviese más cerca. Dicho de otro modo: tenemos todavía mucho margen de mejora. Las posibilidades que pueden obtenerse si acercamos la nube a donde se generan los datos son simplemente incalculables. Ahí es, precisamente, donde entra en acción el Edge Computing. Las ventajas del Edge Computing La mejor definición para entender qué es el Edge Computing es la siguiente: consiste en acercar el poder de procesamiento lo más cerca posible de donde los datos están siendo generados. Es decir, consiste en acercar la nube hasta el usuario, hasta el borde mismo (edge, en inglés) de la red. Lo que importa cuando hablamos del borde de la red es que acercamos a los usuarios la capacidad de procesar y almacenar datos. Gracias a ello, con el Edge Computing podemos virtualizar las capacidades del servidor y habilitamos que el poder de procesamiento ocurra en esos dispositivos del borde. Eso permite mover capacidades que antes estaban «lejos», en un servidor en la nube, muchísimo más cerca de los dispositivos. Es un cambio de paradigma que lo cambia todo. Las funciones son similares, pero como el procesamiento sucede mucho más cerca, la velocidad se dispara, la latencia se reduce y las posibilidades se multiplican. Así, se puede disfrutar de lo mejor de dos mundos: la calidad, seguridad y reducida latencia de procesar en nuestro PC, junto con la flexibilidad, disponibilidad, escalabilidad y eficiencia que ofrece la nube. Edge Computing y las redes de nueva generación (5G y Fibra óptica) Ahí es donde entra en juego la segunda parte de la ecuación a la hora de entender qué es el Edge Computing: el 5G y la Fibra óptica. Entre sus muchas ventajas, el 5G y la Fibra ofrecen unas reducciones altísimas de latencia. La latencia es el tiempo en el que la información tarda en ir al servidor y volver a ti, la suma del tiempo que se emplea en viaje de ida y de vuelta que explicábamos antes. Actualmente, el 4G ofrece de media unas latencias de 50 milisegundos. Con el 5G y la Fibra esa cifra puede bajar hasta 1 milisegundo. Dicho de otro modo, no solo acercamos el servidor lo más cerca posible a donde hace falta, al borde, es que además reducimos incluso el tiempo que la información tarda en ir y volver del servidor. Para entender mejor las implicaciones tan importantes que esto tiene, vamos a plantear tres escenarios diferentes: un coche conectado, un algoritmo de machine learning en una fábrica y un sistema de videojuegos en la nube. Edge Computing y el coche conectado El coche conectado del futuro incluirá una serie de cámaras y sensores que capturarán información del entorno en tiempo real. Esa información puede ser empleada de maneras muy diversas. Podrá estar conectado a la red de tráfico de una ciudad inteligente, por ejemplo, para anticiparse a un semáforo en rojo. Podrá asimismo identificar vehículos o situaciones adversas en tiempo real o, incluso, saber en todo momento la posición relativa de los demás coches en torno a él. Este planteamiento transformará cómo nos desplazamos en coche y mejorará la seguridad de las carreteras, pero el camino hasta él no está exento de escollos. Uno de los más importantes es que toda esa información recogida por las diferentes cámaras y sensores acaba teniendo unas dimensiones considerables. Se calcula que un coche conectado generará unos 300 TB de datos por año (unos 25 GB a la hora). Esa información necesita procesarse, pero mover toda esa cantidad de datos rápidamente entre los servidores y el coche es inasumible, necesitamos que el procesamiento ocurra mucho más cerca de donde los datos están siendo generados, en el borde (edge) de la red. Un coche conectado recibiendo información de los sensores que tiene cerca. (Telefonica) A modo de ejemplo imaginemos una carretera del futuro por la que circulan 50 coches conectados y que además son completamente autónomos. Eso implica sensores que miden la velocidad de los coches del entorno, cámaras que identifican señales de tráfico u obstáculos en la calzada y toda una serie de datos adicionales. La velocidad a la que la comunicación debe producirse entre ellos y el servidor que controle esa información tiene que ser mínima. Es un escenario donde simplemente no podemos permitirnos que la información viaje hasta un servidor remoto en la nube, se procese, y vuelva. En lo que eso sucede puede haberse producido un accidente, un cambio brusco en las condiciones de circulación (un animal cruza la vía, por ejemplo) o cualquier otro tipo de imprevisto. Necesitamos que el procesador que opera con la información que producen los sensores de los coches esté lo más cerca posible de los mismos. Con el cloud, esta debería ir hasta la antena (el operador) de ahí viajar por internet hasta el servidor y luego volver, disparando la latencia. Con el Edge Computing, como parte de las capacidades del servidor están en el borde de la red, todo sucede ahí mismo. Edge Computing y Machine Learning Gracias a los modelos de aprendizaje automático que ofrece el Machine Learning, muchas fábricas e instalaciones industriales están implementando controles de calidad con Inteligencia y Visión Artificial. Esto, a menudo, consiste en una serie de máquinas y sensores que evalúan cada elemento que se produce en una cadena de montaje, por ejemplo, y determinan si está bien hecho o presenta algún defecto. Los algoritmos de Machine Learning a menudo funcionan «entrenando» a la inteligencia artificial con miles y miles de imágenes. Siguiendo con nuestro ejemplo, para cada imagen de un producto se le dice al algoritmo si pertenece a un elemento que ha sido fabricado correctamente o no. Mediante la repetición, y bases de datos gigantescas, la IA acaba aprendiendo cuáles son las características de los elementos que no presentan defectos y, si fallan en uno concreto, determina que no ha pasado el control de calidad. Una vez hemos generado el modelo, lo más habitual es que este se suba a un servidor en la nube al que los diferentes sensores de la cadena de montaje acuden para comprobar la información que recogen. Se repite el esquema que mencionábamos antes: los sensores recogen la información, desde ahí esta tiene que viajar al servidor, procesarse, cotejarse con el modelo de machine learning, obtener una respuesta y volver a la fábrica con el resultado. El Edge Computing mejora radicalmente ese proceso. En lugar de tener que acudir al servidor en la nube en cada caso, podemos generar una copia (virtualizada o reducida) del modelo de machine learning que se sitúa en el borde de la red. Es decir, prácticamente en el mismo sitio donde se están generando los datos. Así, los sensores no tienen que enviar la información a la nube lejana para cada elemento, sino que cotejan la información directamente con el modelo en el edge y, en caso de que este no concuerde porque el producto es defectuoso, entonces sí envían una petición al servidor. De esta manera, se mejoran las prestaciones, sin necesidad de aumentar la complejidad de los sensores, e incluso se permite simplificar los dispositivos, al poder usar las capacidades de procesamiento desplegadas en el borde de la red para alguna de sus funciones. Como es evidente, la velocidad de detección de fallos de fabricación se multiplica y se reduce muchísimo el tráfico y el ancho de banda necesario. Edge Computing y videojuegos Desde que la primera GameBoy de Nintendo arrasase allá por 1989, uno de los grandes retos de la industria del videojuego ha sido poder ofrecer maneras para jugar en cualquier parte. Se ha llegado lejos con compañías como Xbox, Google, Nvidia o PlayStation que ofrecen soluciones de videojuegos en la nube que permiten ejecutar juegos de última generación en cualquier pantalla. Stadia permite jugar videojuegos en cualquier parte gracias a la conectividad de fibra y al poder de la nube (Imagen: Google) ¿Cómo lo hacen? De nuevo, utilizando el poder de la nube. En lugar de procesar los gráficos del videojuego en el procesador de un PC o de una videoconsola, este se hace en grandes y potentísimos servidores en la nube que simplemente envían la imagen resultante por streaming hasta el dispositivo del usuario. Cada vez que este aprieta un botón (por ejemplo, para que Super Mario salte), la información de esa pulsación viaja hasta el servidor, se procesa, y vuelve. Hay un flujo continuo de imagen, como si fuese un streaming de vídeo como Netflix, hasta el usuario. A cambio, lo único que necesitas para jugar es una pantalla. Para que el jugador perciba que el proceso desde que aprieta el botón de saltar hasta que Super Mario salta en su pantalla sea instantáneo, los tiempos de latencia tienen que ser bajísimos. Si no, percibiría un incómodo retraso (también conocido como lag) que arruinaría toda la experiencia. Gracias al Edge Computing podemos acercar el poder de la nube (los servidores que procesan los gráficos de los videojuegos) hasta el borde mismo de la red, reduciendo enormemente el retardo (lag) que se produce cada vez que el usuario aprieta el botón y ofreciendo una experiencia prácticamente idéntica a la que se produciría si la consola estuviese al lado. Edge Computing: por qué ahora y por qué va a cambiar el futuro de la conectividad Aunque hemos explicado todo el proceso de manera muy simplificada, la realidad es que el Edge Computing requiere de una serie de tecnologías y protocolos de última generación para que funcione correctamente. Es posible que en algún momento te hayas preguntado por qué no se había hecho todo esto hasta ahora, es decir, por qué la nube no se diseñó desde un principio para estar lo más cerca posible de donde se generan los datos. La respuesta es que era imposible, para que el Edge Computing funcione correctamente necesitamos, entre otras cosas, una conectividad de última generación sustentada en fibra óptica y en 5G. Cuanto mejor sea el despliegue de red, mejor será el Edge Computing. Sin la velocidad ni latencia tan baja que ofrece la combinación de ambos, todos los esfuerzos en acercar el poder de la nube al borde a donde se procesan los datos, quedarían en vano. La red simplemente no estaría preparada. Gracias a sus extensos despliegues de fibra (en países como España hay más cobertura de fibra que en Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas), compañías como Telefónica están especialmente preparadas para desplegar casos de uso sobre el Edge Computing. El Edge Computing cambiará el mundo en los próximos años. Hará que los servicios en la nube de los que disfrutamos suban un nivel. Solo el tiempo y el potencial infinito de internet saben qué nuevas tecnologías y aplicaciones maravillosas nos aguardan tras él. Foto principal: Alina Grubnyak La tecnología al servicio del planetaLas empresas de tecnología buscan mujeres STEAM para impulsar el crecimiento del sector
Diez grandes tendencias de consumo para este año: una oportunidad para las marcasClara Estrada Merayo 13 abril, 2022 Cuando esperábamos que esta nueva década fuera tan prometedora como lo fueron los “felices años veinte” del siglo pasado, nos sorprendió una pandemia. Nos rompió los esquemas y alteró nuestras prioridades, y esto coloca también a las marcas en un nuevo tablero de juego. Hoy veremos diez grandes tendencias de consumo que representan una ocasión de posicionarse para ellas. Durante el confinamiento nuestras casas se convirtieron en oficinas, colegios y gimnasios. Vimos más series y películas que nunca, e incluso asistimos a conciertos, charlas y cursos sin movernos del sofá. Y todo ello fue posible gracias a la tecnología. Nadie duda del antes y el después que el COVID-19 ha supuesto respecto a la digitalización, como recogía el informe de la Sociedad digital en España, de Fundación Telefónica. De hecho, tales han sido los avances, que hay quien se pregunta si estamos cada vez más cerca del fin de la humanidad y del principio de la era cíborg. La salud física y emocional, el día a día y las pequeñas cosas Dos años después, somos más conscientes de lo que realmente es importante, así como de la necesidad de cuidar nuestra salud física y emocional. Por parte de las organizaciones se habla ya de un nuevo modelo de gestión de personas. Si algo hemos aprendido es a no hacer planes y vivir el día a día, valorando lo que tenemos cerca y disfrutando de las pequeñas cosas, en las que reside la auténtica felicidad. La pandemia nos ha cambiado y, por tanto, también ha modificado nuestros intereses y los hábitos de consumo. De ello se hace eco la firma de consultoría Llorente y Cuenca (LLYC). Su informe recoge diez grandes tendencias de consumo para este año, que suponen a la vez un desafío y una oportunidad para las marcas de instalarse en la nueva vida de los consumidores. Instantes de “microfelicidad” y una mejor experiencia de cliente Una de las más destacadas es la búsqueda transitoria de la felicidad a través de productos y experiencias de consumo, que nos permitan evadirnos de la incertidumbre y el estrés que dominan nuestro día a día. Y es que, después de todo lo vivido, deseamos celebrar momentos que nos reconforten, aunque solo sea de manera temporal. Como apunta LLYC, ahí “las marcas tienen la oportunidad de diferenciarse y proporcionar esos instantes de “microfelicidad” en el día a día de los consumidores». Se trata de un territorio todavía poco ocupado. Y, aunque algunas compañías partan con cierta ventaja por la propia naturaleza de sus productos o servicios, todas pueden lograr crear momentos de recompensa y gratificación asociados a la experiencia de cliente. Para ello, cuentan con el data intelligence, que ayuda a las marcas a conocer los intereses y motivaciones de los consumidores y les permite ofrecerles experiencias de consumo personalizadas. La personalización, clave Si hay un segmento de población especialmente interesado en esa personalización de la experiencia de compra es la denominada Generación Z. Y dado que, según el informe de LLYC, estos nativos digitales consumirán por valor de 3.100 millones de dólares en 2030, las compañías deben tenerlos en cuenta a la hora de construir su estrategia. Para llegar a esta audiencia, que se encuentra al otro lado de Instagram, Twitch, Tik Tok o Youtube y que quiere verse cada vez más reflejada en la comunicación de las marcas, estas han de adaptar su oferta y experimentar con estos formatos y canales digitales. Es lo que se ha llamado social eCommerce: una forma de comercio online que utiliza las redes sociales como un canal más de venta o formatos como el shoppertainment, del que escribíamos recientemente. Los memes y el engagement y riesgos del memejacking LLYC también destaca el protagonismo que han adquirido los memes. Tal es su éxito que los expertos en social media marketing han hecho de ellos una poderosa herramienta para conectar con sus audiencias y han visto que son capaces de incrementar notablemente su engagement. Eso sí, la consultora señala que las marcas, antes de hacer memejacking -es como se denomina al uso de los memes por parte de las marcas- deben plantearse al menos cuatro cuestiones: Cuál es su audiencia y cómo conecta con este tipo de códigoSi es coherente usar memes con el tono e identidad de la marcaEntender qué significan y el efecto que tienen en la conversación Y asegurarse de que el meme que use no tenga ninguna connotación política o social que pueda involucrar por error a la marca en una conversación no deseada La importancia de los senior para la marcas Pero no solo los más jóvenes hacen uso de Internet. Como apunta el informe de LLYC sobre las diez grandes tendencias de consumo en 2022, el uso de la Red crece por parte de los mayores de 65 años. Esta generación utiliza, cada vez con mayor entusiasmo, herramientas, aplicaciones y sistemas online para mantenerse conectados y abastecidos. Y los baby boomers, que han visto un efecto positivo de las redes sociales en sus vidas, hacen un uso de ellas similar al de grupos más jóvenes. Por eso, las marcas que ignoren al colectivo senior estarán asumiendo un gran riesgo. Los límites del mundo físico Por oro lado, ha sido tal la aceleración de la digitalización durante la pandemia que los mundos virtuales se hacen cada vez más amplios y nuestro mundo presencial, más limitado. Esto da pie a que los consumidores muestren un interés creciente por conocer los límites de la capacidad humana e incluso llegan a asumir la posibilidad de depender cada vez menos del cuerpo físico. Se multiplica la investigación y la tecnología en este sentido. Así, empresarios como Jeff Bezos y Yuri Millner han hecho inversiones multimillonarias en empresas de biotecnología (en su caso, AltoLab) para acelerar los trabajos relacionados con el retraso del envejecimiento, algo respecto a lo que los científicos se muestran escépticos. En este contexto, el informe de LLYC apunta que el debate ético seguirá presente y constituirá un desafío importante para las marcas. El tiempo, un bien precioso Si seremos o no consumidores transhumanistas está por ver; lo que ya es una realidad es que, a la hora de comprar, nos importa más el cuándo que el dónde. Cada vez apreciamos más nuestro tiempo. Valoramos la inmediatez, que se nos garantice la entrega en el mismo día. Y, es justo ahí, en el “ahora” y el “ya” donde muchas marcas han encontrado un camino de diferenciación con un consumidor cada vez más ansioso y exigente. La industria alimentaria, la salud y el planeta Como concluye LLYC, 2021 ha sido un año de reflexión, de resiliencia y de reestructuración de prioridades. Ahora queremos vivir mejor y más años. La salud y el bienestar ya no pueden calificarse de tendencia, es una demanda real. Nos preocupan, entre otras cuestiones, el sobrepeso, las enfermedades mentales, el envejecimiento de la población, la polución y el abuso de los azúcares. Por ello, hemos puesto el foco en los ingredientes, los procesos de cultivo o de elaboración de los alimentos y los beneficios directos que estos tienen en nuestra mente y nuestro cuerpo. La demanda de productos alimenticios relacionados con la salud continúa al alza y aspectos como la trazabilidad y los etiquetados llegan a los foros de debate políticos y gubernamentales. Y, siendo esto así, no hay duda de que “el autocuidado y el compromiso de los consumidores con el planeta condicionarán a la industria alimentaria hacia nuevos caminos, más allá de la satisfacción y el puro placer de comer”. El propósito y la coherencia de las marcas En relación con el etiquetado de productos, LLYC apunta que nos encontramos en la nueva era del packaging. Los consumidores, para quienes, hasta hace poco, la información que aportaban las etiquetas solo era ruido, ahora se han convertido en una pieza clave de la experiencia de consumo y de la decisión de compra. Queremos saber más sobre lo que compramos y consumimos. Y, además, elegimos productos que estén alineados con nuestros valores, por lo que conceptos como la sostenibilidad, el comercio local o el slow fashion son cada vez más relevantes. En sintonía con los valores de los consumidores Según un estudio de Accenture, las motivaciones de compra que han crecido son la confianza, el origen o la salud y la seguridad, frente al precio y la calidad. Así pues, según LLYC, las marcas tendrán que preguntarse qué motiva a los consumidores a comprarles, qué les aporta más allá de la propia funcionalidad del producto o cómo pueden conectar con sus valores. Es el marketing 5.0. A todos estos retos que las marcas tienen por delante, se suma el hecho, señalado también por LLYC, de tener que hacer frente al escepticismo de los consumidores respecto a su propósito. En general solemos considerar que las compañías lo utilizan para lavar su imagen. La razón, según Thomas Kotler, es que: “todas las marcas afirman que, con su propósito, tienen un gran papel en tu vida. Pero si no puedes ver o sentir el resultado, es solo otra promesa rota”. Igual que exigimos coherencia a las personas, de las marcas esperamos más que meras palabras. Relaciones de largo recorrido, sinceras En el informe de LLYC sobre las diez grandes tendencias de consumo se afirma que los consumidores buscamos relaciones de largo recorrido con las marcas. Para ello deben construirse desde la confianza, la cercanía, el compromiso y la aceptación de la incertidumbre. La ansiedad y el miedo generados por la pandemia trajeron consigo un excesivo positivismo. Frente a él, ahora se habla de la necesidad de normalizar las emociones negativas y, con el auge de los medios digitales, asistimos a un contagio emocional digital. Este momento de pospositivismo deja, además, entrever cierta fatiga digital. Cada vez somos más conscientes de la delgada línea que separa la realidad de la ficción, de la “falsa realidad” a la que estamos sometidos. Las marcas tendrán que entender que, más allá de los canales o de los medios a través de los que se relacionen, la clave se encuentra en la capacidad de conectar con las comunidades, con sus necesidades y sus emociones. Que la sociedad ha cambiado ya es un hecho. Que las marcas sean capaces o no de aprovechar las oportunidades que conllevan estos cambios es lo que veremos en los próximos meses. Imagen: Steven Tattersall En busca de diez “centacornios” tecnológicos europeosLa Administración pública como impulsora de la economía digital
La tecnología al servicio del planetaSandra Tello Hernández 13 abril, 2022 El cambio climático ya está afectando a todas las regiones de la Tierra, provocando eventos climáticos extremos, incluidas olas de calor, fuertes lluvias y sequías más frecuentes y severas. Se estima que la temperatura media de la tierra ha aumentado en 1,1ºC. La sociedad exige un cambio hacia una forma de vida y una economía más sostenible. Un tercio de los europeos considera que el mayor desafío al que se enfrentan sus países es la pandemia, pero el cambio climático sigue siendo un tema crucial. Por otro lado, los consumidores están adoptando productos y servicios ecológicos y un estilo de vida cada vez más sostenible. Hoy en día, la sostenibilidad es importante para el 80% de los consumidores de todo el mundo. La pandemia ha acelerado esta tendencia. De hecho, casi dos tercios de los clientes están dispuestos a cambiar sus hábitos de compra para ayudar a reducir el impacto medioambiental negativo. La importancia actual de la sostenibilidad en las grandes empresas es muy alta En un mundo donde la competencia entre empresas aumenta cada día, la eficiencia es fundamental para asegurar la rentabilidad y la sostenibilidad a largo plazo. Ningún líder empresarial duda de que la sostenibilidad debe estar en su agenda estratégica y prácticamente todas las grandes empresas emiten un informe de sostenibilidad y establecen objetivos. Más de 2000 empresas e instituciones financieras en todo el mundo están trabajando en la iniciativa Science Based Targets (SBTi) y han establecido un objetivo para reducir sus emisiones de carbono basado en la ciencia. Y alrededor de un tercio de las empresas más grandes de Europa se han comprometido a alcanzar el cero neto para el año 2050. Hacia una transformación digital verde La estrategia del grupo de Telefónica está totalmente alineada con estas tendencias y se basa en dos pilares fundamentales: Reducir el impacto de nuestras operaciones.Nuestro objetivo, tener la red de telecomunicaciones más eficiente del mercado desde el punto de vista de energía y huella de carbono, para que la conectividad que ofrecemos a nuestros clientes sea baja en emisiones.Ayudar a nuestros clientes a descarbonizar su actividad.La digitalización y la conectividad son claves para ayudarles a ser más eficientes y sostenibles. Nuestros productos y servicios permiten optimizar el consumo de recursos como la energía y el agua, reducen las emisiones de CO2, y fomentan la economía circular. En el primer pilar nos hemos adelantado nuestras metas de reducción de emisiones y nos hemos fijado el objetivo de ser cero neto en 2025 en nuestros mercados clave y en 2040 en toda la huella, incluida la cadena de valor. Veinticinco años antes del Acuerdo de París. Para lograrlo, continuamos reduciendo las emisiones directas e indirectas en el escenario 1,5ºC, un 70% a escala global en 2025. En el segundo pilar, gracias a nuestros productos y servicios nos hemos fijado el objetivo de evitar 12 millones de tCO2 en nuestros clientes en 2025. En los cuatro mercados principales: España, Brasil, UK y Alemania. “Green Tech” para construir un futuro digital más verde y ayudar a la sociedad a prosperar Para que las empresas alcancen los objetivos de cero emisiones netas, la digitalización y la descarbonización deben ir de la mano. Evaluar el impacto ambiental de las tecnologías digitales es vital, ya que su impacto puede ser significativo. Y por otro lado, las tecnologías digitales tienen un enorme potencial para reducir las emisiones. En este sentido, cada vez más, las empresas recurren a sus socios tecnológicos, para integrar la sostenibilidad y crear un cambio significativo que sea bueno para sus negocios, la sociedad y el planeta. Y es aquí donde Telefónica Tech juega un rol fundamental acompañando en la digitalización a empresas de todos los tamaños y sectores. Nuestros equipos dedicados aportan una gran experiencia y conocimiento de la industria para desarrollar, integrar e implementar estrategias y tecnologías que ayuden a nuestros clientes a crear valor empresarial e impacto sostenible. En este último año, hemos continuado avanzando y visibilizando aún más nuestro compromiso con la sostenibilidad y la descarbonización de nuestros clientes. Para ello los productos y servicios de Telefónica Tech son diseñados con tecnología “Green” y cuentan con un sello Ecosmart, verificado por AENOR, que certifica que nuestras soluciones digitales para empresas logran lo que prometen: reducir el consumo de energía y agua y las emisiones de CO2 y fomentar la economía circular. Se estima que a través de la digitalización, con tecnologías tales como el 5G, la Internet de las cosas, la inteligencia artificial, los gemelos digitales, el blockchain, la cloud y muchas otras… podemos impactar hasta reducir en un 15% las emisiones de carbono del mundo. Google da un paso para mejorar el ecosistema de Certificate Transparency: No depender de GoogleQué es Edge Computing, explicado de manera sencilla
Google da un paso para mejorar el ecosistema de Certificate Transparency: No depender de GoogleSergio de los Santos 12 abril, 2022 Certificate Transparency (CT), aunque no es muy popular entre los usuarios de a pie, les afecta de muchas formas para mejorar la seguridad de su conexión con las webs. Es más, les afecta incluso en su privacidad y seguro que no lo estaban teniendo en cuenta. Ahora Google (el principal impulsor de CT) da un paso hacia la independencia del ecosistema aunque todavía debe mejorar sus problemas de privacidad. ¿Qué es Certificate Transparency? Lo hemos explicado en el pasado, pero resumimos. Si se crea un certificado, debe quedar registrado en unos servidores de Logs públicos. Si no, se sospechará que se ha creado con malas intenciones. Para “registrarlo”, se crea un Signed Certificate Timestamp, o SCT, un token criptográfico firmado que otorga un servidor Log como garantía de que se ha dado de alta el certificado en él. Este SCT va siempre incrustado en el certificado y cuando se visita una web, el navegador se encarga de comprobar que es válido contra varios servidores logs. Uno de ellos debe ser de Google (hay varias empresas de certificados que tienen logs públicos). Si no es así, aparece un error. Todo esto ocurre sin que el usuario lo perciba. Un SCT incrustado en el certificado, que el navegador debe comprobar. Ahora bien, el SCT es más bien una promesa de que se va meter el certificado en el Log, porque nada impide que un operador de un Log (que puede ser cualquiera) se ponga de acuerdo con un atacante, cree un certificado, le otorgue un SCT… pero en realidad no lo haga público en su log. Esto invalidaría todo el ecosistema CT. ¿Cómo lo solucionó Google? Con dos movimientos. Uno es que siempre tenía que haber un “Log de Google” entre los requeridos (actualmente tres) donde se hubiera registrado el certificado. Así, Google se fía de sí misma y sabe que nunca hará el mal, enviando un SCT a un certificado que realmente no ha registrado.Otra, es el “SCT auditing” que implicaría, mal implementado, una clara violación de la privacidad de los usuarios. Ambas soluciones tienen sus problemas. Veamos por qué. Chrome mostrando los tres Logs donde el SCT es válido. Uno siempre de Google… hasta ahora. Al menos un Log de Google Si Google no se fía del resto de Logs, ¿por qué habría de fiarse los suyos? Pues porque es la mejor solución que encontró en ese momento. Un certificado no se considerará que cumple de forma válida con el ecosistema Certificate Transparency si no está en un Log de Google…. Al menos hasta este mes, donde se ha eliminado esa necesidad. Se implementará en la versión 100 de Chrome. Cabe recordar que Apple ya fue por su lado con Safari, y en marzo de 2021 anunció que no seguiría esa política de fiarse de Google, que con saber que el SCT estaba en dos logs diferentes, le valía. La privacidad y el SCT auditing SCT auditing vino también hace no mucho como una de las soluciones para ese control sobre los SCT y que de verdad los logs se comportasen bien. Es sencillo: auditar aleatoriamente los SCT de los certificados y comprobar que están realmente en los logs. Pero ¿cómo? Pues como mejor sabe Google: usando al usuario y aprovechando la adopción de Chrome para enviar a los Logs los SCT de los sitios que se visitan para comprobar que efectivamente han sido registrados. Mucho se habló del SCT auditing pero realmente esto suponía un atentado para la privacidad del usuario y un problema al implementarlo. Pero aun así lo hicieron en la versión e Chrome de marzo de 2021 de nuevo, lo mejor que supieron. ¿Cómo? Activaron el SCT auditing solo para los usuarios que ya compartiesen, a través de la compartición de datos mejorada que se puede hacer con Safe Browsing, sus visitas con Google. Al ser algo que los usuarios activaban voluntariamente, se les añadía además como “auditores de SCT” ya de paso. No es la opción por defecto. Anuncio de cómo funcionaría el SCT auditing Las dos fórmulas descritas ayudan a controlar que un Log malicioso no emita un SCT para un certificado sin que ese mismo Log lo registre. Pero el SCT auditing debe haberle ido bien a Google, puesto que parece que elimina la primera fórmula y (como ya hacía Safari) desde ahora no se necesita que uno de los Logs sea de Google. Chrome en Android, el SCT auditing sería solo para quien haya elegido la protección mejorada, no porque mejore su seguridad, sino porque ha elegido compartir más datos con Google Por tanto, para velar por el buen hacer de los Logs, os quedamos con el SCT auditing donde todos los usuarios que ya comparten ciertos datos de navegación con Safe Browsing, también están velando por un ecosistema CT más seguro a su vez. Firefox no implementa Certificate Transparency. Boletín semanal ciberseguridad 1 – 8 de abrilLa tecnología al servicio del planeta
El secreto de la productividad: ‘Lo urgente no es siempre lo importante’Virginia Cabrera 12 abril, 2022 Dicen que el secreto para controlar tu agenda y centrarte en tus objetivos es suprimir el sentimiento de urgencia. Que, en contra de lo que pensamos, que algo surja de hoy para mañana no es un acicate que te pone las pilas y te hace darlo todo. Que ese «querer responder hoy a todos» es un lastre en tu productividad, en la de tu equipo y en la de tu empresa. Para poder dedicar el tiempo que se merece a una presentación importante, a analizar bien a ese cliente antes de tu próxima visita o para evaluar esa plataforma en la nube que ahorrará costes a tu empresa, no queda otra que dejar de estar siempre disponible. Lo urgente no siempre es lo importante Trabajamos muchísimas horas. Pero si no regulamos bien nuestra atención, se acaba el día sin haber hecho más que responder el correo y devolver llamadas. Llega el momento de tomar el control de nuestro tiempo, sin dejar que sean los estímulos los que dirijan nuestra actividad. Debemos dejar de lado las distracciones ocasionadas por lo que los demás esperan que hagamos. En este punto coincido con Warren Buffet, cuando recomienda encarecidamente «no dejar que sean otros quienes marquen tu agenda«. Hacerlo no es nada fácil. Cuesta mucho desconectarte a ratos, sobre todo cuando estás al frente de un equipo o de tu negocio. Distinguir lo que contribuye de manera significativa a tu actividad no siempre es trivial, pero hacerlo es fundamental para mejorar tu productividad. Puede que esa hiperconexión de la que presumimos se esté volviendo en nuestra contra, y que si no sabemos manejarla, se convierta en un agujero en nuestra productividad. Decir a los demás cuándo estás disponible para reunirte o para hablar y cuando estás «reunido contigo mismo» preparando algún tema en profundidad es el primer paso para mejorar tu rendimiento. Organiza tu agenda y dale visibilidad a tus colaboradores y compañeros. Activa los avisos de disponibilidad en tus servicios de mensajería. Cambia el estado de tu WhatsApp cuando estés ocupado. Analiza el origen de tus distracciones Paradójicamente, cuanta más autonomía tenemos trabajando, más tendemos a estar «a disposición» de todo y de todos. Hay numerosos factores que nos llevan a ello: nuestro prurito profesional, nuestra empresa y también nuestros clientes. Aunque, tal vez haya también un tremendo miedo a «perdernos algo». Y quizás un poco de inseguridad asomando en la ecuación, sobre todo en entornos en los que el resultado de nuestro trabajo es difícil de cuantificar, donde surge un perfil de profesional, superconseguidor, extremadamente capaz, que basa su valor en estar al pie del cañón todos los días de la semana y a todas horas, que entiende el compromiso como su capacidad de darlo todo en cualquier momento. En este punto no hay herramienta que valga, como no sea la reflexión de lo mucho que pierdes cuando no te sientes suficientemente fuerte para desconectar y centrarte en el desarrollo de tus propuestas. Desconecta para que mejore tu productividad El correo electrónico y el móvil podrían ser los mayores asesinos de productividad de todos los tiempos. Y si no me crees, mídete. Si dedicas un porcentaje importante de tu tiempo a responder sobre la marcha los mensajes que recibes, tal vez ha llegado el momento de que adoptes unas rutinas más sanas en relación al hecho de estar siempre disponible. En ese caso, fuera notificaciones, en el móvil y también en el ordenador. Si es necesario, dedica pequeños espacios cada hora para chequear si hay algo urgente en la bandeja de entrada, pero recuerda que cualquier gestor profesional de correo electrónico te permitirá responder tus emails con reglas automáticas o delegar respuestas a determinados remitentes. Si es el teléfono lo que te agobia, activa el buzón de voz o establece desvíos inteligentes a tus llamadas con un servicio de operadora automática o centralita virtual, para dar respuesta a cualquier llamada que recibas mientras estás en esa pausa. Aprovecha los tiempos muertos Dicen que no es bueno llevarse el trabajo a casa. A mí personalmente no me agrede la idea de responder correos poco importantes mientras veo la tele en el sillón o mientras espero el autobús. Casi prefiero hacerlo a esa hora que permitir que me interrumpan todo el tiempo mientras preparo un curso, leo un informe o atiendo un webinar. Así nunca dejo de responder con los correspondientes «gracias» a quien te envía documentos o de leer al menos por encima información interesante, aunque no tenga por qué estar trabajando en ese momento. Elige un repositorio en la nube para tu información, de manera que puedas retomar tareas ligeras desde cualquier dispositivo mientras esperas. Aprovecha los tiempos muertos para despachar todas esas tareas más sencillas desde el móvil, como hacer pequeñas modificaciones en documentos, dar el visto bueno a colaboraciones de compañeros o responder a cuestiones que no requieran muchas explicaciones. Nuestro cerebro no es multitarea, utiliza la tecnología Dejemos algo claro, no te estoy sugiriendo que te deshagas del teléfono móvil. Pero, después de una década de hiperconectividad en tiempo real, ¿no es momento de plantearse si entender mal eso de estar «siempre conectado» no estará provocando ineficiencias? El problema, por descontado, no es la tecnología. En todo caso, somos nosotros y cómo nos relacionamos con ella y también los efectos que tienen la microgestión y la multitarea en nuestro trabajo. Trabajar muchas horas es lo que toca cuando estás levantando un proyecto o una empresa. Es gratificante y estimulante. Trabaja las horas que necesites o quieras, pero hazlo conscientemente, fijando prioridades y urgencias, con períodos de tiempo especificados y objetivos claros. Moverte en función de estímulos externos es un desperdicio de energía y también de salud, que puede acabar minando tu eficacia. Quizás sea buena idea fijarse en compañeros y clientes a los que no siempre localizas en tiempo real, pero que siempre responden en tiempo y forma a tus requerimientos. Tal vez hayan descubierto algo que tú necesitas aprender. Siempre conectado no es sinónimo de siempre disponible, más bien al contrario: constantemente interrumpido, constantemente distraído. Eliminar distracciones y centrarse en cada tarea es, de verdad, hacer mucho más. Por algo Rockefeller, uno de los grandes millonarios de la historia, decía: “Si siempre estás trabajando, no tendrás tiempo de ganar dinero”. Foto de Isaac Smith en Unsplash Diez pistas para mejorar la concentración en el trabajoCómo actualizar contenidos de tu blog e incrementar las visitas
En busca de diez “centacornios” tecnológicos europeosCristóbal Corredor Ardoy 12 abril, 2022 -Creí siempre que los unicornios eran unos monstruos fabulosos. ¡Nunca había visto uno de verdad! -Bueno, pues ahora que los dos nos hemos visto el uno al otro -repuso el unicornio- si tú crees en mí, yo creeré en ti, ¿trato hecho? (Alicia a través del espejo, Lewis Carroll, 1872). Europa es como Alicia y los unicornios son empresas cuyo valor supera el billón de dólares. Los centacornios tecnológicos europeos son clave para el ecosistema. El problema del tamaño Según el último informe de Atómico, a finales de 2021 el número de unicornios tecnológicos europeos era de 321. Sin embargo, tan solo contaba con 26 startups de la especie del decacornio (compañías valoradas en más de 10.000 millones de dólares). Y aún no dispone de ningún ejemplar de super unicornio (más de 100.000 millones de dólares de valoración), ese ser mitológico al que he llamado “centacornio”. El tamaño de las empresas tecnológicas europeas sigue siendo bastante pequeño en comparación con sus homologas estadounidenses y asiáticas. Para solventarlo surge el objetivo de crear diez centacornios en el reino europeo de las maravillas tecnológicas. Estos seres fantásticos se alimentan con la financiación y, para nutrirlos, se ha lanzado un fondo de inversión valorado en 1.000 millones de euros. Una financiación que parece bastante modesta para dar de comer a unos seres tan maravillosos. Semiconductores, la savia necesaria En la eterna búsqueda del centacornio, Europa ha puesto su punto de mira en el mercado de los microprocesadores. Los semiconductores son como la sangre que fluye por nuestras venas – están presentes en todos los elementos de nuestra vida: el teléfono, el coche, el frigorífico, la lavadora, los equipos hospitalarios, Internet, la red eléctrica, etc. En 2020 se fabricó un billón de microprocesadores en todo el mundo, de los que Europa solo aportó el 10 por ciento Para mejorar nuestra posición en este mercado tan estratégico, Europa se ha propuesto multiplicar por dos la producción hasta alcanzar el 20 por ciento de la cuota de mercado global en 2030. Con este objetivo, invertirá 45.000 millones de euros para crear un nuevo ecosistema europeo en torno al mercado de los semiconductores. Un PERTE sobre microchips y semiconductores en España Y la apuesta europea también acaba de aterrizar en España mediante el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) que, con 11.000 millones de euros de inversión pública proveniente de fondos europeos, impulsará el mercado de los microprocesadores en nuestro país. No obstante, a pesar de estas buenas noticias, aún parece bastante difícil crear centacornios tecnológicos europeos. Quizá la solución pase por atraerlos desde otras regiones. Un ejemplo de esta estrategia es la apuesta de la empresa americana Intel. Intel ha anunciado que invertirá 33.000 millones de euros en Europa para fabricar semiconductores en Alemania, Irlanda, Italia y Francia. Se trata de la primera fase de un proyecto más ambicioso que, con un total de 80.000 millones de euros, pretende reforzar el papel de Europa en el mercado de los semiconductores durante la próxima década. La idea es buena, pero en este caso seguirá alimentando nuestra dependencia tecnológica de Estados Unidos. La regulación, clave Para ganar tiempo quizá también deberíamos frenar a los centacornios estadounidenses y asiáticos mediante la regulación. Con este propósito, Europa ha aprobado recientemente una nueva ley para los mercados digitales (DMA, Digital Markets Act). Centacornios americanos como Google, Amazon, Apple, Meta y Microsoft, y asiáticos, como Alibaba, tendrán que velar por el respeto de esta nueva normativa para no enfrentarse a elevadas multas que podrían alcanzar hasta el 20 por ciento de su facturación. ¿No sería inimaginable hoy en día que no pudiésemos realizar una llamada a un móvil de un operador distinto al nuestro? Pues bien, según la nueva regulación europea, de la misma forma, WhatsApp y Facebook Messenger deberían permitir la interoperabilidad con otros servicios de mensajería. De la misma manera en que Microsoft tuvo que abrir su sistema operativo a otros navegadores, Android tendría que ofrecer alternativas a Chrome, instalado por defecto en los terminales. Los usuarios de iPhone deberían ser capaces de desinstalar el navegador Safari. Y Apple y Google se verían obligadas a abrir sus ecosistemas de aplicaciones App Store y Google Play a otros medios de pago. Telefónica lleva mucho ya reclamando nuevas reglas para un nuevo mundo. En definitiva, bien sea a través de la creación de centacornios, de la atracción de estos desde otras regiones o a través de la regulación, parece que Europa quiere despertar de su letargo tecnológico. ¿Estaremos aún a tiempo de recuperar el terreno perdido? Imagen: Luis Sánchez Molina La evolución de los espacios publicitarios a lo largo de los añosDiez grandes tendencias de consumo para este año: una oportunidad para las marcas
Diez pistas para mejorar la concentración en el trabajoRaúl Alonso 11 abril, 2022 Todos necesitamos que las horas de trabajo sean cada vez más efectivas. Las nuevas herramientas de comunicación y la tecnología, como la automatización de procesos, nos acercan al reto, pero de poco sirve si nuestra cabeza no está donde debe. La concentración sigue siendo el gran aliado de la productividad. “Estado de la persona que fija el pensamiento en algo sin distraerse”. De este modo define la RAE la entrada ‘concentración’, una habilidad que el siglo XXI puso en tela de juicio con la multitarea, espoleada con la irrupción masiva de medios digitales que facilitan, por ejemplo, simultanear la preparación de un informe mientras se responde al correo. Sin embargo, la neurociencia explica que la concentración está íntimamente ligada a la atención, un proceso que en el cerebro humano se genera linealmente, no en paralelo. Razón por la que una persona que ve una película en la televisión, la recordará mejor que quien al mismo tiempo atiende sus redes sociales, como demostró un estudio de Kevin Paul Madore publicado por la revista Nature en octubre de 2020. La concentración también se entrena Asumido que cambiar nuestra atención de una tarea a otra con extrema rapidez reduce el rendimiento cognitivo, como señala el neurólogo argentino Facundo Manes en su libro Usar el cerebro, el profesional tiene en la concentración su gran aliado. Te ofrecemos diez claves para muscular esta habilidad. 1. Acepta tu sesgo de la novedad Lo primero que hay que hacer es asumir que concentración y atención requieren un esfuerzo extra por nuestra parte. Esto ocurre por el llamado “sesgo de la novedad”, algo así como que nuestra atención siempre busca nuevos estímulos, porque cuando los encuentra libera dopamina, un neurotransmisor de recompensa conocido como la hormona del placer. Por ello, hay que entender que la concentración implica un sobresfuerzo, que en algunos días u ocasiones es más difícil de lograr. Un déficit que hay que aceptar pero también esquivar, por ejemplo, quitando la señal de vibración de los mensajes de Instagram, las alertas de Linkedin, e incluso guardando el teléfono en el cajón por unas horas. Evitar distracciones como decenas de pestañas abiertas en el navegador de Internet limita las oportunidades que nuestro subconsciente busca para satisfacer ese constante deseo de novedad. 2. Planifica el trabajo y la jornada La presión de tener que atender diferentes frentes dispersa. Para evitarlo, una de las mejores técnicas es la planificación de la jornada de trabajo. Antes de sentarte, analiza qué tareas son las más importantes y las más urgentes, y marca prioridades. Luego solo debes encajar cada una de ellas en la franja horaria laboral más adecuada, asignándole un tiempo realista de ejecución. Por ejemplo, las tres primeras horas del día, dedicarlas a la preparación de propuestas comerciales, el final de la mañana a las gestiones telefónicas y la tarde a las tareas de facturación y administración. A la mayoría de las personas le funciona poner las de mayor esfuerzo, las que requieren de máxima concentración, a primera hora de la mañana. También es importante utilizar otros criterios, por ejemplo, acompasar el nivel de esfuerzo con el estado de ánimo, evitando asumir una tarea compleja ese día que te sientes más flojo o cansado. 3. Céntrate en el presente Como hemos visto, la concentración requiere cierto esfuerzo, por ello es tan recomendable dedicar unos segundos a preparar nuestro cerebro para unas tareas que exigen la máxima atención. Se trata de avisar de que la prioridad es la que se va a asumir en el presente, en las siguientes horas, durante las que todas las demás obligaciones y preocupaciones van a quedar aplazadas. Un ejercicio sencillo, útil para controlar ese estrés tan habitual derivado de esos pensamientos que anticipan las tareas que debemos abordar en el futuro, y aprovechar el momento desde el minuto uno. Aquellas personas a las que les cuesta más aterrizar en el presente, pueden practicar ejercicios básicos de mindfulness: lleva tu atención a la respiración y concéntrate en ella durante un minuto. 4. Divide las tareas en varias más pequeñas Hay tareas que por su extensión o complejidad resultan más duras de afrontar, lo que dispersa nuestra capacidad de concentración. En esos casos conviene dividir el trabajo en varias subtareas, si es posible que no ocupen más de cuatro horas. Además de que resulta más fácil asumir, esta técnica ofrece una satisfacción extra al ver cómo el proyecto avanza hacia su fin. 5. No procrastines Abandonar la práctica de uno de los neologismos de moda también puede ayudar a nuestra concentración laboral. Procrastinar, es decir, posponer constantemente el trabajo, sea esencial o no, por pereza o por miedo al fracaso, distrae nuestra atención. La única respuesta es decidir, de una vez, si es necesario realizarlo o es una tarea de la que se puede prescindir, ya que es imposible llegar a todo. Si no es así, se debe introducir en la agenda de trabajo del día o de la semana y, una vez más, asignarle el tiempo que sea necesario. 6. Toma minidescansos Aunque es fácil comprobar en la red el poco consenso existente, se dice que el cerebro humano no puede mantener una alta concentración más de 20 minutos seguidos. Para evitar la fatiga mental, se recomienda descansar al menos durante cinco minutos cada hora trabajada. Técnicas como el mindfulness ofrecen la herramienta del ‘minuto de oro’, en este caso propone 60 segundos para contactar con nosotros mismos a través de una respiración profunda y consciente, antes de retomar el trabajo perfectamente concentrado. Aunque personalmente yo no soy partidario, hay herramientas que pueden ayudarnos a cumplir con estos tiempos de descanso. Es el caso del Método pomodoro, que incluso tiene infinidad de temporizadores digitales como este. Esta técnica, que nació durante las largas noches de estudio de un universitario, básicamente consiste en estructurar las tareas en sesiones de 25 minutos y a su finalización hacer una pausa de tres a cinco minutos, para retomar la actividad. Cada cuatro sesiones se debe hacer un descanso más largo. Si se quiere probar, siempre es posible disciplinarse bajo su tutela unos días para ver si se avanza más concentrado y rápido en las tareas. 7. Utiliza un objeto de ancla Se haga lo que se haga, siempre es fácil perder la concentración. Por esta razón, a muchas personas les resulta útil tener sobre el escritorio un objeto que ayude a retomar el estado de atención buscado, es el ancla. En mi caso, es un rompecabezas formado por infinidad de bolitas imantadas, y aseguro que juguetear con ellas funciona. Otros anclas más ortodoxos son pelotas de espuma, un bolígrafo, una pequeña escultura táctil…. Tres imprescindibles para concentrarse en el trabajo Acabamos esta enumeración con tres recomendaciones imprescindibles. Son conocidas por todos, por lo que no nos vamos a extender en explicaciones, si bien resulta necesario recordarlas por sus beneficios para concentrarse en el trabajo y, sobre todo, sentirse bien. 8. Descanso de calidad También se podría añadir suficiente (de siete a ocho horas), pero para evitar enfrentamientos con quienes aseguran encontrarse pletóricos de fuerza con cinco horas de sueño, lo dejaremos en dormir bien. Entre otros muchos beneficios, el sueño incrementa la creatividad, mejora la memoria y reduce el riesgo de depresión, todos ellos factores que inciden en nuestra actividad intelectual. 9. Alimentarse correctamente Para alguien que trabaja, es esencial cumplir con el rito del desayuno, que actúa de combustible cerebral. Al contrario, un almuerzo copioso actúa de narcótico durante las horas de digestión. 10. Hacer deporte Su práctica diaria es un gran generador de endorfinas, por lo que genera sensación de bienestar, además tonifica los músculos, relaja y contribuye a un buen descanso. Todos ellos ingredientes imprescindibles para mejorar la concentración en el trabajo. Foto de Chelsea Gates en Unsplash El marketing, las ratas y el conductismoEl secreto de la productividad: ‘Lo urgente no es siempre lo importante’
La evolución de los espacios publicitarios a lo largo de los añosKassandra Block 11 abril, 2022 «Un anuncio es el arte de convencer y enamorar a los consumidores”. La frase es de Luis Bassat, uno de los padres de la publicidad en España. La publicidad nos inunda desde que consultamos las noticias en el móvil a primera hora de la mañana hasta que nos acostamos viendo nuestra serie favorita. De hecho, cada vez hay una saturación mayor respecto a los anuncios por parte de los consumidores, que pone de manifiesto la necesidad de nuevos modelos publicitarios más allá de lo convencional. Pero para tratar de averiguar hacia dónde se mueve, antes voy a referirme a la evolución de los espacios publicitarios, que es una cuestión muy interesante. Los orígenes de la publicidad La publicidad, de alguna manera, siempre ha existido. Por ejemplo, los heraldos de lugares como la antigua Grecia o Roma fueron quizá los primeros anuncios ambulantes. Los profesionales de la antigüedad los utilizaban para darse a conocer y ofrecer sus servicios como zapateros o astrólogos a los demás ciudadanos. Un buen ejemplo de un primer acercamiento a la publicidad escrita es el Acta diurna, de la época en que Julio Cesar era cónsul de Roma. Aparte de incluir contenido político y sobre eventos importantes, contenía detalles acerca de las mercancías como, por ejemplo, el precio del grano. Se tallaba en piedra o metal y se leía en el foro romano, para después colgarla en emplazamientos importantes de la ciudad, como el mercado. Es solo uno de los miles de ejemplos de los inicios de la publicidad. Otros ejemplos son los pregoneros en las ciudades europeas de la edad media o el primer papiro que contenía un anuncio del año 1000 a.C. en Egipto, que aún se conserva. Sin embargo, la publicidad moderna tal y como la conocemos comienza con otro gran invento de la historia: la imprenta, que pone por primera vez los espacios publicitarios a disposición de las masas. Desde la imprenta a la luz eléctrica Aunque los chinos ya trabajaban con piezas de porcelana para crear reproducciones, no es hasta mediados del siglo XV cuando el alemán Johannes Gutenberg inventa el procedimiento de impresión con letras móviles, con el que arranca la imprenta moderna. Esa invención es la clave para la llegada de periódicos y revistas en el siglo XVI y XVII. Desde las primeras gacetas en Venecia hasta publicaciones semanales en diferentes países europeos. En 1625 se publica el primer anuncio publicitario en el periódico inglés Mercurius Britannicus. Seis años después nace la sección de anuncios y los periódicos empiezan a incluir publicidad para poder abaratar los costes de la imprenta y distribución. Pero no será hasta la Primera Revolución Industrial entre 1760 y 1870 cuando comienza la producción masiva de bienes y una trasformación social hacía el capitalismo. Y es después de la Segunda Revolución Industrial cuando se consolida la actividad publicitaria tal como hoy la conocemos. En este contexto, es William Taylor quien crea la primera agencia de publicidad en Londres en el año 1786. De los periódicos se pasó a nuevos formatos tras la invención de la luz eléctrica. La primera señal luminosa en el Times Square de Nueva York data de 1882. Espacios publicitarios en la radio, el cine… y el boom de la televisión Con el tiempo se iban a abriendo nuevas posibilidades en la evolución de los espacios publicitarios. La llegada de la radio permitió a las marcas su entrada masiva en los hogares de los consumidores. Con los inicios del cine también nace en 1896 la película publicitaria. Y con la invención de la televisión en 1956 surgen los primeros anuncios en este nuevo canal, que poco a poco revolucionó el mundo de la publicidad conocido hasta entonces. La televisión se convirtió en el espacio publicitario con mayor impacto, ya que en los años 60 casi todos los hogares españoles contaban con un televisor. Con la trasformación de la televisión en un medio de comunicación masivo nace también una nueva era del consumo. Ahora se cumplen casi ochenta años del primer anuncio de publicidad en televisión. Fue en Estados Unidos y se trataba de una creatividad para la marca de joyería Bulova, fundada en 1875 en Nueva York. Duraba 10 segundos y, en realidad, no era más que una imagen y una voz en off. El primer anuncio de televisión en España data de 1957 y el anunciante fue Freemotor, una concesionaria de la marca de electrodomésticos Westinghouse. El formato queda lejos de uno de los más virales del año pasado, que utilizaba tecnología deep fake. Internet: un cambio de paradigma Con la llegada de Internet en los años 90 se produce el mayor cambio de paradigma, ya que poco a poco las empresas descubren su potencial. Banners publicitarios, campañas por palabras clave, popups, vídeos publicitarios, RRSS… Los críticos nunca se podrían haber imaginado que en 2016 una red social como Facebook ingresaría en solo tres meses 7.000 millones de dólares en publicidad. Su cara b Pero cada logro en la historia de la humanidad también tiene una cara b. ¿Cuál creéis que es el lado negativo de la divulgación masiva de publicidad en Internet para las empresas? Según la revista Telos los consumidores están expuestos al día a más de mil anuncios en diferentes formatos. De todo ello no son capaces de retener más de un 2 por ciento. Los usuarios están saturados por la cantidad de anuncios y afirman estar cansados de las formas recurrentes de publicidad. Un 55 por ciento de los consumidores españoles afirma sentir rechazo hacia los anuncios en la televisión. Pero no solo pasa en los canales offline, también en Internet. De ahí la necesidad de nuevos modelos publicitarios. Según un estudio de la AIMC (Asociación para la investigación de Medios de Comunicación), el 62,7 por ciento de los internautas ve la publicidad online como el mayor problema de Internet, seguido de la seguridad. Hacia espacios publicitarios más innovadores El bombardeo de publicidad se está volviendo, por tanto, en contra de los anunciantes. Resulta de vital importancia pensar en nuevos modelos más centrados en el usuario que, en vez de anunciar productos, ofrezcan experiencias -como el advergaming– y recojan las tendencias de consumo. Pero ¿cuáles son? Según dicho estudio, crece el uso de las smart-tv, el 85,6 por ciento de los usuarios compra por Internet y sigue al alza el visionado de vídeos en RRSS como TikTok o la escucha de podcast online. La buena noticia para las empresas es que ya hay un canal que aúna todas estas tendencias: la plataforma de Living Apps. Este espacio dentro de Movistar Plus+ permite a las marcas crear una nueva experiencia digital de eCommerce, formación, consumo de contenidos, vídeos, podcast y mucho más. Cualquier empresa puede crear su propia Living App para ofrecer a los clientes de Movistar Plus+ contenidos publicitarios u ofertas comerciales. Lo hará con las garantías necesarias para cumplir con las exigencias de privacidad y protección de datos y posicionándose en un nuevo entorno con un valor diferencial. Como hemos visto, la publicidad está en constante evolución y queda mucho futuro por escribir. Nadie puede dormirse en los laureles. Más información, en esta página web Coaching de equipos como herramienta de liderazgoEn busca de diez “centacornios” tecnológicos europeos