Coaching de equipos como herramienta de liderazgo

José Ramón Suárez Rivas    7 abril, 2022
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“El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. La frase es de Michael Jordan. Un Jordan que no habría llegado a lo más alto si no hubiera sido por su coach en los Chicago Bulls: Phil Jackson, el mismo de Pau Gasol en Los Ángeles Lakers.

Creer en las personas y apostar por ellas

Jackson posee un total de trece anillos de campeón: dos como jugador con los New York Knicks, seis como entrenador de los Bulls y cinco al frente de los Lakers. Es autor, además, de Sacred hoops (Canastas sagradas), entre otros libros.

Jackson creó un equipo unido, inteligente, saludable y eficaz porque creía en las personas y apostaba por ellas. Esto se traducía en un entorno seguro y de confianza, donde cada uno podía mostrar su mejor versión. Porque, como argumentaba, Richard Hackman, (profesor de Harvard y uno de los principales expertos mundiales en comportamiento grupal y organizacional) los equipos tienen un mejor desempeño cuando los líderes crean las condiciones que les permiten gestionarse a sí mismos de manera efectiva.

El trabajo en equipo, clave de los resultados

Luis Carchak afirma una y otra vez en “Coaching de equipos en la práctica”, de LID Editorial, que los resultados en las organizaciones se consiguen haciendo las cosas en equipo. Y es que el libro trata de eso: de equipos y de las personas que los acompañan para lograr objetivos extraordinarios: los coaches de equipo.

Qué es el coaching de equipos

El coaching de equipos responde a la necesidad de las organizaciones de contar con equipos excelentes, que trabajen alineados con una visión estratégica y obtengan resultados sostenibles en el tiempo y de manera más rápida. El éxito de una organización depende de su grado de adaptación, de un buen trabajo en equipo y del modo en que se relacionan las personas que la integran. Estas variables influyen exponencialmente en los resultados del negocio.

El enfoque sistémico es el que se hace consciente de las fuerzas universales que rigen los sistemas de relaciones humanas y garantizan que estos fluyan y sean coherentes. Llevarlo a la acción es el objetivo del libro de Luis Carchak, coach MCC por ICF (International Coach Federation), organización de la que también fue presidente en España. Y en este contexto transmite la idea de que “experiencia no es lo que hacemos, sino lo que aprendemos con lo que hacemos”. Por tanto, os animo, como yo he hecho, a coger lápiz, papel y marcadores para anotar los aprendizajes y reflexiones para la acción que proporciona este libro-guía experiencial.

Cómo funcionan los equipos y cómo debe acompañarlos un coach

Carchak se hace estas dos preguntas, que responde en dos partes diferenciadas del libro.

En la primera, sienta las bases conceptuales sobre qué son los equipos, el liderazgo, los sistemas y las organizaciones.

En la segunda, “Qué hace el coach de equipos y cómo lo hace” define así las artesanías y herramientas: “mirar lo que hay que mirar y hacer lo que hay que hacer”. Su labor es interactuar y acompañar a los equipos y su líder (ir junto a ellos, ni delante ni detrás) para facilitar el proceso de coaching, a la vez que ellos le entregan feedback, definen sus reglas de oro, sus agendas, así como el norte (el propósito).

El mundo del deporte y la empresa

El libro está escrito, como diría Karlos Arguiñano, “con fundamento”. Y menudo fundamento: creer en las personas y apostar por ellas. Carchak le pone “su receta” al transmitir las reflexiones de cómo funcionan los sistemas y su experiencia como coach de equipos, unificando sus caminos (que comenzaron paralelos) de deporte y educación física y sociología.

Qué interesantes paralelismos entre la entrada de Jackson al vestuario de los Bulls y las situaciones habituales que Carchack nos presenta en la segunda parte del libro, como acompañar al equipo y su líder a definir el gran objetivo, que es la piedra angular para que todos estén alineados.

El equipo como algo mayor que la suma de las partes

Este fundamento y receta también los aplicó Jackson al crear en su mente una imagen de lo que el equipo podía llegar a ser y cómo podrían conseguirlo. Se trataba de que todos los integrantes ocuparan un papel esencial y de combinar el talento individual con la consciencia de que como grupo serían mejores.

Un equipo ganador renuncia a los intereses personales por un bien mayor y, así, el conjunto suma más que la suma de sus partes. Esta es una ley sistémica de vital importancia, como ya apuntara el biólogo alemán Karl Ludwig von Bertalanffy en 1928. Llegados a este punto, la gratificación que reciben es más poderosa que la de sus propios egos. La inteligencia colectiva fluye y se consiguen resultados extraordinarios.

Hay que cambiar las creencias limitantes

Y acabo como empecé: con deporte. Espero que os guste este ejemplo.

Vivimos en un mundo de creencias y estas pueden limitarnos o potenciarnos. Todo lo que nos decimos es lo que nos va a ocurrir. Si creemos que no vamos a ser capaces de hacer algo estamos favoreciendo las circunstancias para que no ocurra… mientras que si creemos que podemos lograr algo, no tendremos la certeza, pero aumentará la probabilidad de que suceda.

Nuestro sistema de creencias limitantes nos dificulta expresar correctamente aquello en lo que aportamos valor diferencial. Así, el mayor obstáculo del talento somos nosotros mismos.

En el mundo del deporte y la empresa, las creencias están en el día a día. Ya veíamos que todo lo hacemos en equipo y estos no se salvan de las creencias limitantes. Los equipos – como apunta Carchak- no operan al nivel de lo que pueden sino de lo que creen que pueden. Por eso, el equipo debe preguntarse por qué cree lo que cree y, si no le da resultado, para qué sirve lo que cree. Y deberá recorrer el camino de aprender a no aferrarse a las viejas creencias.

El ejemplo de la Selección española de fútbol y los cuartos de final

Y qué mejor ejemplo que nuestra selección de futbol:

El 22 de junio del 86, en México, La Roja cayó en penaltis contra Bélgica en cuartos; el 22 de junio del 96 perdimos por penaltis contra Inglaterra, también en cuartos; el 22 de junio de 2002, contra Corea, nos fuimos a casa en cuartos de nuevo…

Pero, por fin, el 22 de junio de 2008, la Selección Española de Futbol que. durante muchos años había tenido la creencia de que la eliminarían al llegar a cuartos de final, llegó a la Eurocopa y ganó contra Italia en los penaltis en cuartos de final. Este dato objetivo sirvió para romper la creencia que muchos tenían establecida. Fue un factor importante para ganar luego la Copa del Mundo en 2010 y posteriormente la Eurocopa en 2012 y hacer historia.

Muchas veces pensamos que nuestra responsabilidad termina donde empieza nuestra creencia limitante. Cuando somos capaces de romperla podemos abordar una situación difícil, no desde la imposibilidad, sino desde la posibilidad, aunque sea realmente complicada. Cambiar una creencia limitante nos permite mirar las mismas situaciones desde una perspectiva diferente.

El foco en el equipo como sistema

Carchak ha enfocado este libro no solo para coaches de equipos sino también para que los coaches ejecutivos cambien la manera de observar y pasen de poner el foco en la persona a hacerlo en el equipo como sistema. Ahora bien, no se olvida del gran público objetivo: los miembros de los equipos y sus lideres o supervisores. Porque tiene muy claro y da muestras durante toda la obra de que el coaching de equipos es “una superherramienta para que los equipos estén cohesionadas y sean eficientes, asertivos y, por qué no, ágiles. También que para mantener una conexión de empatía y confianza que ayude a mejorar los resultados en empresas y organizaciones el entrenamiento debe ser diario.

Recordemos, para finalizar, a Henry Ford: «Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, el progreso. Trabajar juntos es el éxito”. Y ya no voy a haceros más spoiler, ¡a disfrutar de su lectura!

Imagen: Innovation_School

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