Desafíos de la Administración en la era pos-COVID

Mercedes Núñez    8 marzo, 2021
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La comunidad NovaGob identifica y prioriza los retos del sector público cada año. En este blog nos hemos hecho eco de ellos en distintas ocasiones. Su ejercicio resulta especialmente interesante en 2021 para tener en mente los desafíos que permitirán lograr una Administración innovadora en la era pos-COVID, una urgencia que se ha acelerado. Las circunstancias nos obligan a “ponernos las pilas” como profesionales y empresas y la Administración no puede ser una excepción.

Burocracia, interoperabilidad y relaciones telemáticas

Llama quizá la atención que en los tres primeros puestos sigan apareciendo asignaturas pendientes desde hace tiempo como la simplificación de la gestión administrativa y la reducción de la burocracia, convertir la interoperabilidad en realidad y facilitar la relación telemática.

Se cuela en el top ten de los retos, además, la prestación de servicios de manera proactiva a través de la automatización para agilizar el acceso a determinados recursos públicos. Y un poco más adelante aparece también la eliminación de las barreras de accesibilidad en sus webs y aplicaciones. La reducción de la brecha digital e invertir en formación para mejorar la capacitación digital de la ciudadanía forma parte de esta ecuación necesaria.

Inteligencia artificial o blockchain en una Administración pública innovadora

No es hasta el puesto 35 cuando aparece el reto de implementación de tecnologías emergentes como inteligencia artificial o blockchain. Pero, como explicaba Víctor Almonacid en una entrevista reciente, no se trata de empezar la casa por el tejado y es preciso contar con unos buenos cimientos.

Estrategia, objetivos y resultados en el sector público

En los puestos 4 y 5 del ranking de los desafíos de la Administración en la era pos-COVID encontramos retos asociados al sentido de la estrategia -que hay que potenciar. Y también al establecimiento de objetivos, así como la evaluación de las políticas públicas para obtener información de los resultados conseguidos. Más adelante -puesto 22- se menciona la necesidad de reforzar el compromiso con la calidad de los servicios públicos, ligando objetivos de gestión eficiente a parte de las retribuciones del personal.

La ciberseguridad, fundamental

La ciberseguridad irrumpe este año como el sexto reto de una Administración pública innovadora. Es clave: debe estar en el propio ADN de su transformación digital para generar confianza y acelerar el proceso de adopción de estas tecnologías. Más adelante, en el decimoquinto lugar se mencionará la garantía de los derechos digitales, en términos de privacidad o seguridad.

Tecnología para prevenir y luchar contra la corrupción

En este top ten de retos de la Administración pública encontramos también, como no podía ser de otra manera, la ética en la gestión, conectada a los valores del servicio público. Y un poco más adelante -puesto 13- se menciona la importancia de “incorporar las posibilidades que brinda la tecnología para ayudar en la prevención y lucha contra la corrupción”.

La licitación electrónica es un ejemplo, como ya veíamos en este blog. En el puesto 23 se menciona establecer el Gobierno abierto como “forma de hacer” y en el 32, el desarrollo de presupuestos abiertos, a través de mecanismos de transparencia y participación en las decisiones sobre el gasto público.

Las personas, la clave de una Administración pública innovadora

Pero, más allá de la tecnología, la transformación es sobre todo un proceso de gestión del cambio. Las personas son sus grandes protagonistas. También la Administración entiende que son ellas los verdaderos motores de la innovación. Así, entre los grandes desafío de la Administración en la era pos-COVID aparece la preocupación por la formación para que el empleado público adquiera las competencias necesarias o la aplicación de estrategias más innovadoras en la selección de talento. También la motivación o el reconocimiento e incluso en algún momento se menciona -muy innovador en el sector público…- su marca personal.

En este sentido, entre los retos del listado de NovaGob en 2021 se citan el relevo generacional, el fomento de la inteligencia colectiva para transformar la cultura organizativa, la creación de espacios favorables para la transformación del sector público como los laboratorios de gobierno o el desarrollo de una estrategia de innovación pública desde las universidades.

Marketing para una comunicación pública más eficaz

Un informe reciente mostraba una Administración críptica, que usa un lenguaje retorcido, incomprensible muchas veces. Por ello me ha alegrado comprobar que la mejora de la comunicación -interna y sobre todo externa- aparece entre las veinte prioridades. Incluso, aunque queda ya más lejos entre las urgencias, en el puesto 36 se propone “aplicar el enfoque del marketing para lograr una comunicación pública más eficaz”.

También, como exige el momento actual, aunque no es hasta el puesto 31, entre los desafíos de la Administración en la era pos-COVID aparece la necesidad de redoblar y acelerar esfuerzos hacia la consecución de los ODS.

Prospección y proactividad

En definitiva, aunque estemos en un entorno hiperVUCA, las instituciones públicas deben ser capaces de definir los posibles escenarios de futuro y analizar sus riesgos y oportunidades. Porque, como arranca el informe “50 estrategias para 2050” de Fundación Telefónica, “nunca había sido tan difícil anticipar el futuro, ni tan necesario intentarlo”.

La Administración debe, además, asumir su papel como agente del cambio de manera proactiva y ágil y pasar de la estrategia a las acciones concretas. Hace ya seis años que un compañero escribía de la Administración como locomotora de la innovación. Hoy debe ser el tren bala de la innovación, no hay tiempo que perder. A la vez que tecnológica y humana, abierta, íntegra y garante de los derechos.

Imagen: Ron Mader

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