La guerra fría tecnológica y el letargo de Europa

Cristóbal Corredor Ardoy    13 octubre, 2021
guerra-fria-tecnologica

Durante la Guerra Fría, Occidente y la extinta Unión Soviética jugaban en el tablero geopolítico con las fichas de la ideología, la economía, el modelo social y el poder militar. Hoy en día somos espectadores de un nuevo episodio geopolítico, el de la guerra fría tecnológica, en la que Estados Unidos y Asia mueven las fichas. En este juego, Europa ha quedado rezagada.

La sociedad digital en la que vivimos se apoya en las redes de comunicaciones (fibra óptica y 5G), en los datos que generan los dispositivos conectados y los usuarios, en las infraestructuras de computación en la nube (edge computing y centros de datos) y en la ciberseguridad.

El mercado de los microchips en el mundo

El corazón de cualquier dispositivo conectado es el microchip. En la actualidad, las tres principales fábricas mundiales de semiconductores son Intel en Estados Unidos (18.676 millones de dólares de facturación durante el primer trimestre de 2021), Samsung en Corea del Sur (17.072 millones de dólares) y TSMC en Taiwán (12.911 millones de dólares).

En cambio, en Europa solo tenemos las fábricas de Infineon (3.253 millones de dólares) y ST (3.005 millones de dólares), que ocupan el duodécimo y decimocuarto lugar del ranking global respectivamente.

Además, para poder fabricar microchips se necesitan unos elementos químicos muy escasos en la naturaleza, presentes en pequeñas concentraciones en las llamadas “tierras raras”. China acapara el 70 por ciento de la producción mundial. De ahí que los actuales problemas en las fábricas de semiconductores estén provocando tensiones en la cadena de suministro de los dispositivos electrónicos. Pero hoy en día prácticamente todo lleva un microchip y el efecto dominó ya llega a otros sectores, como el de la automoción.

Los ordenadores más potentes

En el ámbito de la supercomputación, los cinco ordenadores más potentes del mundo son el japonés Fugaku (con un rendimiento de 442 peta-flops/segundo), los americanos Summit (148 peta-flops/sg), Sierra (94 peta-flops/sg), y Perlmutter (64 peta-flops/sg) y el chino Sunway TaihuLight (93 peta-flop/sg).

Por otro lado, los procesos de negocio de las compañías están migrando de forma acelerada a la nube. Los principales proveedores mundiales de infraestructuras cloud son americanos: Amazon Web Services con un 32 por ciento de cuota de mercado, Microsoft Azure (20 por ciento) y Google Cloud (9 por ciento). En China el sector está creciendo de forma vertiginosa de la mano de Alibaba (6 por ciento).

Los datos generados por los dispositivos conectados y por los usuarios también se almacenan en las nubes del oligopolio americano. La falta de estándares de interoperabilidad provoca que los datos queden aislados en las infraestructuras de los fabricantes, el famoso cloud vendor lock-in.

La guerra fría tecnológica pasa por la nube.

Gaia-X: la nube de datos europea

Ante este escenario, Europa debe apostar por invertir en infraestructuras de computación en la nube que posibiliten el intercambio de datos entre empresas y organizaciones públicas.

Para contrarrestar nuestro retraso, en 2019 Francia y Alemania se aliaron para liderar la iniciativa europea Gaia-X. Pretende ofrecer una alternativa al oligopolio de la nube americana (Amazon, Microsoft y Google) y el imparable avance de China (Alibaba). El proyecto permitiría garantizar la portabilidad de los datos entre las diferentes plataformas del proyecto

Desde Bruselas se está trabajando para que Europa goce de “soberanía digital y tecnológica”. En la edición de 2020 de DigitalES ya se habló de la importancia de aprovechar el Plan de recuperación para avanzar en la transformación digital de Europa y usar nuestra tecnología para mejorar la UE.

España ha apostado por formar parte de esta ambiciosa iniciativa mediante la creación de una plataforma local (hub) de Gaia-X. Este verano, el Gobierno lanzaba una consulta pública para que las empresas españolas participasen en el proyecto. En un primer momento la iniciativa sería sectorial, con especial atención al ámbito de la salud, el turismo, la agroalimentación y la movilidad sostenible.

Junto a Francia, Alemania y España, han anunciado su participación en Gaia-X Bélgica, Eslovenia, Hungría, Italia, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos y Polonia.

La regulación, un escollo

Pero, además de llegar con retraso, Europa tiene en su diversidad la mayor debilidad: los mercados de telecomunicaciones y de tecnologías de la información están muy atomizados. La regulación tampoco ayuda frente a los desafíos de la sociedad digital actual.

Si nada cambia, somos espectadores de un escenario tecnológico -y geopolítico- poco halagüeño para Europa.

De momento ya ha surgido la preocupación respecto a si el año que viene los Reyes Magos nos podrán traer juguetes electrónicos…

Imagen: pixabay

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *