La digitalización, clave para el impulso de la economía y su transformación

Mercedes Núñez    4 abril, 2022
economia-digital-espana

La digitalización de la economía española ha crecido tres puntos y ya representa el 22 por ciento del PIB. Esto significa que si la economía digital fuera un sector ya sería el segundo más importante de nuestro país. Es el principal titular del segundo  informe “Economía digital en España” que la Asociación Adigital elabora en colaboración con Boston Consulting Group, de cuya anterior edición ya escribimos en nuestro blog y cuyas principales recomendaciones se mantienen.

Un crecimiento de tres puntos porcentuales en 2020, un año en el que el PIB en su conjunto cayó, es un gran paso. Se ha demostrado que las empresas que habían invertido en digitalización antes de la llegada del COVID-19 han aguantado mejor la crisis y siguen creciendo. En cambio, muchas de las que no habían acometido su transformación  desaparecieron.

La transformación del modelo productivo en clave digital

Pablo Claver, de Boston Consulting Group, se refirió durante la presentación del informe a la gran contribución de la digitalización a la resiliencia y al crecimiento. La actividad digital se incrementó en sectores al alza pero también en otros cuyo PIB se redujo y fue capaz de mitigar el golpe.

La digitalización, por tanto, ha resultado clave durante la pandemia para el impulso de nuestra economía y debe serlo también para su transformación en otra más productiva, sostenible y capaz de generar bienestar para todos los ciudadanos.

“Es absolutamente necesaria una transformación del modelo productivo en clave digital con la innovación y las tecnologías disruptivas como aliadas”, señaló Carme Artigas, secretaria de estado de Digitalización e inteligencia artificial. Y otro aspecto importante sobre el que Carme llamó la atención fue la necesidad de medir los activos claves para las empresas del siglo XXI como la innovación, el valor de los datos de una compañía o su apuesta por el talento y la formación.

El mensaje general fue positivo: la digitalización tiene una inercia continuista -en 2020 también se vio afectada por menos inversiones en transformación, financiación, etc.  De hecho, las scaleups crecieron el año pasado un 91 por ciento en facturación con hitos ejemplares.

El reto, un 40 por ciento de contribución al PIB a finales de 2025

El reto de alcanzar el 40 por ciento de contribución de la economía digital al PIB a final de 2025 es ambicioso, como explicó Carme Artigas, pero está en nuestras manos conseguirlo. Tecnologías como blockchain y la inteligencia artificial serán de gran ayuda.

Para lograrlo, “Economía digital en España” analiza y recoge recomendaciones en dos aspectos fundamentales: la digitalización de las pymes (que emplean a más del 60 por ciento de la población activa en España) y el impulso del talento, como gran oportunidad y eje troncal para la competitividad de las empresas. El informe recalca que abordar todo esto requiere colaboración público-privada y educativo-empresarial.

La asignatura pendiente de las pymes

Ya hay un ambicioso plan de digitalización de las pymes en marcha.

Al hablar de la economía española no se pueden obviar este segmento pero juega con desventaja. Su acceso a la tecnología es más complicado y también le cuesta un esfuerzo mucho mayor acceder al crédito o a los grandes mercados internacionales. Por eso necesitan ayuda para la adopción de herramientas digitales -tanto para insertar la tecnología en el business as usual como para extraer valor añadido de ella y hacer cosas que sin la digitalización no serían capaces. Aquí es muy importante la ayuda de los partners, que disponen de ese talento ya.

Es preciso, además, avanzar en la cultura digital de las pymes en su día a día, conseguir que estén más abiertas a la innovación. Y para ello hay que fomentar el diálogo público, involucrar a la gran empresa y a las scaleups, generar ecosistemas en los que estén todas ellas.

Y hay que asegurar la efectividad y el impacto de las ayudas, que sean capilares.

En la mesa de debate que acompañó a la presentación del informe se dijo también que el diagnóstico es que en España faltan medianas empresas, que con solo ese cambio nos pondríamos en los niveles de otros países de nuestro entorno.

Impulso del talento

Y la otra clave del éxito que se apunta en «Economía digital en España» es “una revolución industrial del talento”. Se dijo que hay cuatro veces más demanda que oferta de puestos cualificados en tecnología. Es un escenario nunca antes visto desde la II Guerra Mundial, un juego de suma cero, cuyo desajuste tardaremos años en compensar. Hay un déficit estructural de talento y este, además rota más. No teme a cambiar de compañía y menos con el modelo híbrido de trabajo o el trabajo por proyectos. En esta lucha por el talento habrá ganadores -las organizaciones que sean capaces de “enamorarlo” con su propuesta de valor -y perdedores.

En este sentido, España tiene una gran oportunidad porque somos exportadores tradicionales de talento. Se trata de fidelizarlo y de importarlo también con hubs digitales.

Por otro lado, en 2035 el 30 por ciento de empleo será de nueva creación y hay que trabajar en generación de oportunidades. Es importante aprovechar el talento femenino también.

Ocho recomendaciones sobre la formación

Pero no solo eso… El 60 por ciento de los actuales puestos de trabajo va a cambiar profundamente su modelo competencial : abogados, seguros, ingeniería, industria, etc. El gran reto es la reconversión de la masa laboral actual para que no sufra obsolescencia. De ahí la necesidad del reskilling y upskilling, de la formación como ventaja competitiva.

La capacitación digital -se dijo-no debe ser generalista, sino estar mucho más centrada en los sectores concretos, ver el gap real entre oferta y demanda y que haya una metodología de aprendizaje.

El aprendizaje debe acompañarnos toda la vida (profesional y personal). Es preciso que se enseñe a aprender constantemente, a estar en permanente proceso de escucha y atención porque las cosas por su propia naturaleza son caducas.

En este sentido se dieron ocho recomendaciones:

  • Creación oficial de certificación de capacidades digitales
  • Observatorio de acceso a la enseñanza digital
  • Incorporación progresiva de asignaturas y contenidos como programación
  • Políticas de formación digital del personal docente para que tenga la sensibilidad de que lo digital es relevante
  • Barómetro de identificación de necesidades digitales para pasar del dato macro al micro
  • Mayor capilaridad y personalización en el diseño de itinerarios de capacitación digital
  • Sistema de subvenciones y becas
  • Apoyo a las empresas con incentivos fiscales para sus planes de transformación digital

La digitalización es la nueva industria

En definitiva, el segundo  informe “Economía digital en España” recalca que la digitalización es el factor de transformación más relevante de la sociedad en las últimas décadas, el eje central sobre el que pivota el crecimiento económico, la prosperidad y la relevancia geopolítica. La Unión Europea lo considera, junto a la economía verde, uno de los pilares para el próximo lustro.

En nuestro país este proceso de transformación se ha acelerado con la pandemia pero aún debe convertirse en un pilar esencial para la recuperación y consolidación de un modelo económico más resiliente y sostenible. España se sitúa en la frontera de las economías de segundo nivel de digitalización y aquellas más avanzadas. Su posición ha mejorado en los últimos años pero aún está lejos de los principales líderes europeos y mundiales.

Debemos ser capaces de aprovechar mejor las ventajas de la digitalización para resolver el desajuste en productividad respecto a los países de nuestro entorno. Y es que, como se dijo, la digitalización es la nueva industria por su capacidad de tirar de otros sectores. Genera, además, un trabajo más cualificado y estable y más riqueza.

Hay cosas que ya se están haciendo muy bien -nuestro punto de partida en conectividad e infraestructuras es fantástico. Pero además de en capacitación digital, atracción del talento internacional o colaboración público-privada, como veíamos, hay recorrido de mejora en flexibilidad en la regulación, adaptación del marco tributario o mayor inversión en I+D+i. Urge ponerse a trabajar en ello.

Imagen: Ashok Boghani

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.