La evolución de los espacios publicitarios a lo largo de los años

Kassandra Block    11 abril, 2022
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«Un anuncio es el arte de convencer y enamorar a los consumidores”. La frase es de Luis Bassat, uno de los padres de la publicidad en España. La publicidad nos inunda desde que consultamos las noticias en el móvil a primera hora de la mañana hasta que nos acostamos viendo nuestra serie favorita. De hecho, cada vez hay una saturación mayor respecto a los anuncios por parte de los consumidores, que pone de manifiesto la necesidad de nuevos modelos publicitarios más allá de lo convencional. Pero para tratar de averiguar hacia dónde se mueve, antes voy a referirme a la evolución de los espacios publicitarios, que es una cuestión muy interesante.

Los orígenes de la publicidad

La publicidad, de alguna manera, siempre ha existido. Por ejemplo, los heraldos de lugares como la antigua Grecia o Roma fueron quizá los primeros anuncios ambulantes. Los profesionales de la antigüedad los utilizaban para darse a conocer y ofrecer sus servicios como zapateros o astrólogos a los demás ciudadanos.

Un buen ejemplo de un primer acercamiento a la publicidad escrita es el Acta diurna, de la época en que Julio Cesar era cónsul de Roma. Aparte de incluir contenido político y sobre eventos importantes, contenía detalles acerca de las mercancías como, por ejemplo, el precio del grano. Se tallaba en piedra o metal y se leía en el foro romano, para después colgarla en emplazamientos importantes de la ciudad, como el mercado.

Es solo uno de los miles de ejemplos de los inicios de la publicidad. Otros ejemplos son los pregoneros en las ciudades europeas de la edad media o el primer papiro que contenía un anuncio del año 1000 a.C. en Egipto, que aún se conserva.

Sin embargo, la publicidad moderna tal y como la conocemos comienza con otro gran invento de la historia: la imprenta, que pone por primera vez los espacios publicitarios a disposición de las masas.

Desde la imprenta a la luz eléctrica

Aunque los chinos ya trabajaban con piezas de porcelana para crear reproducciones, no es hasta mediados del siglo XV cuando el alemán Johannes Gutenberg inventa el procedimiento de impresión con letras móviles, con el que arranca la imprenta moderna.

Esa invención es la clave para la llegada de periódicos y revistas en el siglo XVI y XVII. Desde las primeras gacetas en Venecia hasta publicaciones semanales en diferentes países europeos. En 1625 se publica el primer anuncio publicitario en el periódico inglés Mercurius Britannicus. Seis años después nace la sección de anuncios y los periódicos empiezan a incluir publicidad para poder abaratar los costes de la imprenta y distribución.

Pero no será hasta la Primera Revolución Industrial entre 1760 y 1870 cuando comienza la producción masiva de bienes y una trasformación social hacía el capitalismo. Y es después de la Segunda Revolución Industrial cuando se consolida la actividad publicitaria tal como hoy la conocemos. En este contexto, es William Taylor quien crea la primera agencia de publicidad en Londres en el año 1786.

De los periódicos se pasó a nuevos formatos tras la invención de la luz eléctrica. La primera señal luminosa en el Times Square de Nueva York data de 1882.

Espacios publicitarios en la radio, el cine… y el boom de la televisión

Con el tiempo se iban a abriendo nuevas posibilidades en la evolución de los espacios publicitarios. La llegada de la radio permitió a las marcas su entrada masiva en los hogares de los consumidores. Con los inicios del cine también nace en 1896 la película publicitaria. Y con la invención de la televisión en 1956 surgen los primeros anuncios en este nuevo canal, que poco a poco revolucionó el mundo de la publicidad conocido hasta entonces.

La televisión se convirtió en el espacio publicitario con mayor impacto, ya que en los años 60 casi todos los hogares españoles contaban con un televisor. Con la trasformación de la televisión en un medio de comunicación masivo nace también una nueva era del consumo.

Ahora se cumplen casi ochenta años del primer anuncio de publicidad en televisión. Fue en Estados Unidos y se trataba de una creatividad para la marca de joyería Bulova, fundada en 1875 en Nueva York. Duraba 10 segundos y, en realidad, no era más que una imagen y una voz en off. El primer anuncio de televisión en España data de 1957 y el anunciante fue Freemotor, una concesionaria de la marca de electrodomésticos Westinghouse. El formato queda lejos de uno de los más virales del año pasado, que utilizaba tecnología deep fake.

Internet: un cambio de paradigma

Con la llegada de Internet en los años 90 se produce el mayor cambio de paradigma, ya que poco a poco las empresas descubren su potencial. Banners publicitarios, campañas por palabras clave, popups, vídeos publicitarios, RRSS…  Los críticos nunca se podrían haber imaginado que en 2016 una red social como Facebook ingresaría en solo tres meses 7.000 millones de dólares en publicidad.

Su cara b

Pero cada logro en la historia de la humanidad también tiene una cara b. ¿Cuál creéis que es el lado negativo de la divulgación masiva de publicidad en Internet para las empresas?

Según la revista Telos los consumidores están expuestos al día a más de mil anuncios en diferentes formatos. De todo ello no son capaces de retener más de un 2 por ciento. Los usuarios están saturados por la cantidad de anuncios y afirman estar cansados de las formas recurrentes de publicidad. Un 55 por ciento de los consumidores españoles afirma sentir rechazo hacia los anuncios en la televisión. Pero no solo pasa en los canales offline, también en Internet. De ahí la necesidad de nuevos modelos publicitarios. Según un estudio de la AIMC (Asociación para la investigación de Medios de Comunicación), el 62,7 por ciento de los internautas ve la publicidad online como el mayor problema de Internet, seguido de la seguridad.

Hacia espacios publicitarios más innovadores

El bombardeo de publicidad se está volviendo, por tanto, en contra de los anunciantes. Resulta de vital importancia pensar en nuevos modelos más centrados en el usuario que, en vez de anunciar productos, ofrezcan experiencias -como el advergaming– y recojan las tendencias de consumo.

Pero ¿cuáles son? Según dicho estudio, crece el uso de las smart-tv, el 85,6 por ciento de los usuarios compra por Internet y sigue al alza el visionado de vídeos en RRSS como TikTok o la escucha de podcast online.

La buena noticia para las empresas es que ya hay un canal que aúna todas estas tendencias: la plataforma de Living Apps. Este espacio dentro de Movistar Plus+ permite a las marcas crear una nueva experiencia digital de eCommerce, formación, consumo de contenidos, vídeos, podcast y mucho más.

Cualquier empresa puede crear su propia Living App para ofrecer a los clientes de Movistar Plus+  contenidos publicitarios u ofertas comerciales. Lo hará con las garantías necesarias para cumplir con las exigencias de privacidad y protección de datos y posicionándose en un nuevo entorno con un valor diferencial. Como hemos visto, la publicidad está en constante evolución y queda mucho futuro por escribir. Nadie puede dormirse en los laureles.

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