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Marina Salmerón Uribes ‘Corporate journey’, la experiencia de cliente aplicada a los empleados En el ámbito empresarial, cada vez se habla más de la experiencia de usuario que, aplicada al ámbito corporativo, es lo que se denomina corporate journey. Para profundizar en el concepto corporate...
Movilidad urbana: top 5 de tecnologías disponiblesBeatriz Sanz Baños 15 abril, 2020 Una ciudad inteligente o “smart city” es una ciudad basada en datos. Con estos datos los líderes de cada ciudad y sus ciudadanos tienen una comprensión cada vez más sofisticada de las condiciones en las áreas que viven. Incluyendo la movilidad urbana. Solo para que tengas una idea te damos un dato clave entregado por el Global Investment Hub patrocinado por el G20 (2019). Ellos revelan que el gasto necesario en infraestructura vial ya no cumple con las demandas básicas de mantenimiento. Esto dará como resultado un aumento en el déficit acumulativo para su financiación en más de 6,6 € billones para el 2040, cifra aproximada en euros. Con tantos inconvenientes en el ámbito de infraestructura, ¿qué medidas podemos tomar para mejorar la movilidad urbana? En el uso inteligente de la tecnología tenemos la mejor respuesta. Consejos para una movilidad urbana inteligente y sostenible Estamos ante modos de transportarse relativamente nuevos. Tenemos el uso compartido de bicicletas y los scooters eléctricos, junto con nuevas formas de comprender y conectar los activos existentes como la semaforización, el uso de cámaras a través de sensores y los GPS para coches. En conjunto están generando un gran cambio en las ciudades. Lo positivo de que puedas experimentar estas tendencias y soluciones prometedoras es el cambio sustancial en la movilidad urbana y los beneficios que trae para las empresas y las personas. Wifi en automóviles: la puerta de entrada a la movilidad del futuro Usamos Wi-Fi en casi todas partes, ¿por qué no tenerlo también en tu vehículo? Algunos proveedores de internet han lanzado productos o servicios para este fin. Un ejemplo de esto es Telefónica que lanzó su servicio Movistar Car. De esta manera se crea una red privada en el vehículo que brinda conectividad hasta 5 dispositivos al mismo tiempo. Estos proveedores están haciendo que las conexiones sean más accesibles para los conductores. Es así como abren todo un espectro de ventajas para los usuarios y las ciudades. En primer lugar, están los usuarios que logran obtener una señal más fuerte. ¿Cómo funciona? Los coches conectados pueden crear puntos de acceso wifi. De esta manera permiten a los que están dentro y alrededor del automóvil usar su acceso a Internet 4G. Los coches conectados no solo se conectan con personas y servicios, sino que también pueden conectarse entre sí y con la infraestructura de la red de carreteras. De esta manera los cochesutilizarán información de cámaras, láseres y radares para crear un mapa digital en 3D de sus alrededores. Dando también la posibilidad de alertar acerca de su estado en una revisión del coche en tiempo real. Para generar este tipo de sinergias puedes contar con equipos de gestión inteligente del vehículo que proveedores como Telefónica tienen dentro de su portafolio. Autobuses autónomos Además de la tendencia de compartir el coche, los conceptos de conducción autónoma se están incorporando en soluciones para autobuses. Solo en Europa hay en la actualidad 10 carriles públicos de prueba para autobuses autónomos. Un caso se presenta en el campus de Charité en Berlín. Los buses en prueba aún cuentan con un asistente de supervisión que se sienta en el autobús. Esta persona le ayuda a manejar alrededor de obstáculos. Sin embargo, es previsible que estos sistemas se vuelvan más inteligentes, más seguros e independientes. Robots para entregas Las ciudades de todo el mundo están instalando tecnología para recopilar datos. Esto junto con la esperanza de ahorrar dinero, ser más limpios, reducir el tráfico y mejorar la vida urbana. En este capítulo la automatización de la logística y las empresas están aportando lo suyo, ayudando a crear nuevos servicios rentables para la entrega el mismo día y de forma automatizada, al tiempo que usan energía limpia. Un ejemplo lo da la propia FedEx. Esta compañía de entregas anunció recientemente su nuevo SameDay Bot para las entregas en un mismo día. Con una velocidad máxima de 10 mph, el bot utiliza una combinación de sensores LIDAR similares a los de los automóviles sin conductor y las cámaras normales para navegar en la carretera de forma independiente, evitando colisiones. Coches compartidos La creciente popularidad del concepto de movilidad para compartir el automóvil se asocia con un cambio en el comportamiento del consumidor. Diferentes estudios ilustran que solo un vehículo para compartir puede reemplazar de 8 a 20 vehículos privados. Esta tendencia de movilidad urbana bajo demanda se ve impulsada por las posibilidades de digitalización. Con las plataformas en línea, los usuarios ya están usando aplicaciones para determinar la disponibilidad y ubicación de los vehículos. Así como para reservarlos y, por lo general, también para abrirlos. Micromovilidad: scooters eléctricos La micromovilidad parece alegrar a las personas: es más rápido que los viajes en automóvil en muchas situaciones, y los usuarios a menudo expresan su gusto por la libertad de estar en el aire fresco. Los costes actuales de adquisición de un scooter eléctrico son mínimos, en comparación con el dinero necesario para comprar un coche. Y a medida que los consumidores aprovechan esta tendencia creciente, la oportunidad de mercado continúa expandiéndose. Se pronostica que el mercado de micromovilidad tendrá un valor aproximado en euros de 170 € y 270 € y miles de millones de dólares para 2030 (Dixon, 2019). En conclusión, nos encontramos en un momento en el que la tecnología está muy presente en nuestras vidas y debemos servirnos de todas sus ventajas en nuestro beneficio. Una de ellas reflejada en la movilidad urbana que día a día se transforma y evoluciona para hacerse más eficiente. Es momento de unirnos al cambio y empezar a hacernos parte de estas tecnologías. Todo esto no sólo por nuestro beneficio sino también de nuestro medio ambiente y nuestros recursos. Para mantenerte al día con el área de Internet of Things de Telefónica visita nuestra página web o síguenos en Twitter, LinkedIn y YouTube. LUCA Talk: Tecnologías que ayudan a salvar vidas: IoT, Drones y AI5 estrategias para incrementar la eficiencia operativa en tu empresa
Bestiario de una memoria mal gestionada (I)David García 14 abril, 2020 Si tuviéramos que elegir una vulnerabilidad especialmente dañina sería, con mucha probabilidad, la ejecución de código arbitrario, y más aún si puede ser explotada en remoto. Las consecuencias pueden ser fatales, como ya hemos visto en muchos episodios de este tipo (Conficker para los analistas de malware, MS08-067 y EternalBlue para los pentesters, WannaCry para todo el mundo, etc.). La ejecución de código arbitrario ha sido y sigue siendo uno de los errores de programación que más pérdidas y reparaciones ha causado a lo largo y ancho de la historia del silicio. Por cierto, lo llamamos arbitrario porque, en realidad, la CPU ya está ejecutando código; la gracia de lo arbitrario es que se deja al arbitrio del atacante decidir qué código se ejecuta, puesto que es quien toma el control del proceso. De eso trata una explotación de este tipo: desviar la ejecución normal y determinada de un proceso a un agente extraño introducido en aquel de forma arbitraria por un atacante a través de un exploit. ¿Cómo sucede esto exactamente? Existen muchísimas formas de ejecutar código (a partir de aquí entenderemos arbitrario). La definición, por cierto, no está circunscrita a los ejecutables nativos. Un cross-site scripting no deja de ser una inyección de código extraño que, de nuevo, desvía la ejecución de un script al fragmento de código inyectado. Uno de los factores en la ejecución de código a nivel nativo es la derivada de los fallos en la gestión de memoria. Vamos a ver los tipos de errores más comunes, centrándonos en cómo ocurren y en cómo están evolucionando los sistemas operativos y lenguajes de programación para paliar el efecto que estos fallos suponen cuando son explotados maliciosamente. Remontándonos atrás en el tiempo, no todos los lenguajes poseían una gestión manual del uso que hacían de la memoria. De hecho, John McCarthy, uno de los padres de la Inteligencia Artificial y creador de LISP, inventó el concepto de recolección automática de basura (memoria liberada a lo largo de la ejecución de un proceso) en la década de los sesenta. No obstante, a pesar de que los recolectores de basura hacían más fácil la vida a los programadores (abstrayéndolos de la gestión manual), era una sobrecarga en el consumo de recursos que algunos sistemas no podían permitirse. Para hacernos una idea sería como si el seguimiento de los vuelos de una torre de control de un aeropuerto en tiempo real se detuviese unos segundos a eliminar la memoria liberada. Es por ello por lo que lenguajes como C o C++ mantienen un peso enorme a la hora de programar aplicaciones de sistemas. Son lenguajes sin recolector de basura (aunque es posible hacer uso de ellos a través de librerías) en los que el peso de la gestión de memoria cae íntegramente en el programador. Y claro, cuando dejas el trabajo de una máquina en manos de un humano… Por el contrario, liberar los recursos que consume un recolector supone un incremento enorme en el rendimiento y respuesta del programa y eso se traduce en un menor coste en hardware. ¿Es tan difícil gestionar la memoria de forma manual? Evidentemente, es una pregunta muy abierta y la respuesta dependerá de nuestro nivel de familiaridad con este tipo de programación y de las propias facilidades que el lenguaje nos dé, sumadas al empleo de herramientas externas y tecnología implementada en el compilador. Vamos a poner un ejemplo: supongamos que deseamos asociar una cadena de texto a una variable. Una operación que es trivial en lenguajes con gestión automática de la memoria, por ejemplo, en Python (es código de ejemplo, no vamos a molestarnos en su corrección): def asociar_cadena(cadena): mi_cadena = input() # … # procesamos mi_cadena # … return mi_cadena Bien, pues esto en lenguaje C posee unos interesantes añadidos. En primer lugar, no sabemos la longitud de la cadena. Esa cantidad no viene “de serie” con la cadena, debemos encontrarla o añadirla como parámetro a la función. Segundo, dado que no disponemos de su longitud, tampoco sabemos que memoria vamos a necesitar para guardarla y, tercero: ¿quién se hace cargo de avisar cuando ya no necesitemos esa memoria? Veamos un fragmento de código (existen múltiples formas de implementar esto, más seguras y mejores, pero esta nos servirá para ilustrar lo que queremos decir, por ejemplo, usando strdup, “%ms”, etc.): Como vemos, ni tan siquiera hemos comenzado a manipular la cadena cuando ya hemos de escribir código para detectar el fin de una cadena, reservar memoria, vigilar los límites del array en la pila, etc. Sin embargo, lo importante es fijarnos en la línea 28, esa función «free», usada para indicarle al sistema que libere el trozo de memoria que habíamos reservado en la función «leer». Aquí la situación es clara: ya no usamos esa memoria y la devolvemos. En un ejemplo de código es fácil hacer uso de la memoria pero, ¿y si seguimos haciendo uso de esa memoria reservada 200 líneas de código después? ¿Y si tenemos que pasar ese puntero por varias funciones? ¿Cómo queda claro quien se hace cargo de la memoria, la función llamada o quien llama a esa función? En las sucesivas entradas veremos ciertos escenarios que se transforman en vulnerabilidades por este tipo de descuidos: double free, uso de memoria no inicializada, memory leaks o fuga de memoria y dangling pointers o punteros descolgados (o colgantes). No te pierdas la serie completa de este artículo: Bestiario de una memoria mal gestionada (II) Bestiario de una memoria mal gestionada (III) Bestiario de una memoria mal gestionada (IV) DataCOVID-19: luchando contra el coronavirus con los datos de posición aproximada de tu móvilElevenPaths y Chronicle se unen para crear nuevos servicios avanzados de seguridad gestionada
LUCA Talk: Tecnologías que ayudan a salvar vidas: IoT, Drones y AIAI of Things 14 abril, 2020 Telefónica junto a Aeorum, DGT, SEAT y Ficosa han desarrollado un Sistema de avisos en carretera. Una solución de Internet de las Cosas y Big Data que dota a los conductores de un sexto sentido para avisarles de posibles riesgos en la calzada antes de que se encuentren con ellos. Los riesgos que se pueden distinguir en la actualidad son, principalmente, ciclistas, obstáculos (como coches parados) y animales en la calzada. Por ello, gracias a esta solución, se puede ayudar a reducir el número de accidentes en las carreteras y, por ende, salvar vidas. Este webinar está impartido por Luis Simón Gómez, Global IoT new business manager de Telefónica y Antonio Jesús Palomino López, Chief Engineering Officer en Aeorum. Entre ambos profundizan en aspectos como: El funcionamiento de este sistema IoTQué técnicas de Inteligencia Artificial y Machine Learning se emplean Aplicaciones que tiene actualmenteNuevos usos en el futuro… Para mantenerte al día con LUCA, visita nuestra página web, suscríbete a nuestra newsletter o síguenos en Twitter, LinkedIn o YouTube. Para mantenerte al día con el área de Internet of Things de Telefónica visita nuestra página web o síguenos en Twitter, LinkedIn y YouTube. Caso de éxito: Big Data, la clave en la estrategia de expansión de Benjamin a PadariaMovilidad urbana: top 5 de tecnologías disponibles
El reto de la gestión de nuestra movilidad: tecnologías pospandemiaFélix Hernández 14 abril, 2020 El confinamiento es una estrategia milenaria de supervivencia. Ya se luchaba así contra la peste en 1340. Boccaccio, en el Decamerón, nos lo cuenta a su manera. Unos jóvenes encerrados narran historias en una Florencia devastada en un trance entre un final sin valores ni escrúpulos o quizá para otros en busca de una reclusión redentora. Así es la comedia humana. Por suerte, en el siglo XXI la situación ha mejorado. Pero ¿podemos mantener de una manera continuada el confinamiento? ¿Cómo enfrentarnos a una pandemia global sin detenernos durante un largo periodo por temor a un rebrote? Parece que pasa por el reto de la gestión de nuestra movilidad. Interrogantes sobre cómo debe reiniciarse el mundo Nuestro encierro tiene un sentido clave: aliviar el sistema sanitario para que no colapse a corto plazo. Mientras, se trabaja en la solución definitiva: en la vacuna y los tratamientos asociados a la enfermedad. Pero podríamos estar hablando, según los expertos, de un periodo aproximado de entre un año y 18 meses. En ese ínterin el mundo deberá ser capaz de ponerse en marcha de nuevo y superar los potenciales rebrotes. Nuestra economía no debería detenerse salvo en este primer instante. Se habla mucho de mascarillas y respiradores, de aplicaciones que nos facilitan el prediagnóstico online o a través de la voz. Pero ¿y después qué? ¿Qué cambios deberemos sufrir para que todo siga adelante y podamos volver a la calle? ¿Cuáles son las opciones para que podamos disfrutar de cierta libertad de movimientos sin comprometer nuestra salud ni la de otros? ¿Cómo haremos para permitir que las fronteras sigan abiertas? ¿Cómo conseguiremos que fluyan las mercancías para que no haya desabastecimientos? El reto de la gestión de nuestra movilidad es clave. Gran parte de las respuesta está en los datos Veamos qué se está haciendo: Ya conocemos la app de autodiagnóstico diario de cuarentena que deben utilizar todos los habitantes de Corea, así como quienes entren en el país. En realidad, ellos explican que su éxito se ha debido a la transparencia y a una política de tests masivos, junto a un control exhaustivo de la trazabilidad y localización de los potencialmente enfermos pero que aún no manifiestan síntomas. Lo mejor del RGPD con lo mejor de la trazabilidad por proximidad Creo que gran parte de las respuestas a las preguntas que formulaba estará en los datos y ya se ha abierto un debate entre la seguridad y la privacidad y libertad, que en realidad no son antagónicas. Hay quienes piensan que deberían hacerse ciertas concesiones en aras del bien común. Consorcio de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad Afortunadamente ya se está hablando de ciertas soluciones que aúnan lo mejor del RGPD con lo mejor de la trazabilidad por proximidad (usando la tecnología bluetooth) de nuestros contactos y quizá Europa pueda liderar este enfoque. Ayer anunciaban desde la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial que España se suma al consorcio de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad (PEPP-PT). El objetivo es crear un sistema para app que contribuya a frenar las cadenas de contagio del coronavirus que respete los principios de privacidad europeos. Carme Artigas tuiteaba a favor de una app única europea y de la interoperabilidad entre países para garantizar una trazabilidad que asegure el intercambio de datos anónimos en la lucha contra el COVID19. No se trata de geolocalizar a las bravas -a nadie le interesa dónde hemos estado ni qué hemos hecho. El reto de la gestión de nuestra movilidad pasa por utilizar una estrategia descentralizadora de la información que avise únicamente a quienes estuvieron cerca de un enfermo en su periodo de incubación. Una vez detectado un enfermo se avisaría solo a los posibles afectados lo antes posible. Y dicha información debería estar cifrada y protegida de acceso de terceros. En este tipo de soluciones, en especial en el ámbito de la salud, es cierto que la velocidad y la coordinación entre empresas y administraciones es fundamental. Y leemos noticias de última hora en las que los gigantes Google y Apple empiezan a dar pasos en este sentido y eventualmente integrarían a medio plazo esa función de “contact tracing” dentro del propio sistema operativo. El número de tests por millón de habitantes como indicador clave También es cierto que estas metodologías pueden fallar porque siempre habrá alguien que no lleve su móvil encima. Y seguro que tendrá que complementarse con una estrategia de tests masivos y ultrarrápidos. Será la manera de determinar si alguien tiene o ha tenido la enfermedad y, por tanto, si se le presupone algún tipo de inmunidad: una especie de certificado o salvoconducto, que ya se está planteando en Alemania. Quizá, en muy breve, la prosperidad de las naciones y su capacidad de respuesta se prevea por el número de tests por millón de habitantes. Os recomiendo que trabajéis el ranking y hagamos apuestas de quién lo hace mejor. Nuestra recuperación depende de ello. Para concluir, creo que no podemos esperar a tener la mejor solución en unos meses. Debemos poder reiniciar nuestras vidas en semanas. Y para cuando iniciemos la estrategia de reapertura de puertas afuera, los móviles deben contar con esta herramienta de gestión de nuestra movilidad. Es cierto que deberemos asumir ciertos huecos aunque la solución deberá velar por la privacidad. Creo que la gestión de nuestra movilidad es el próximo reto al que tendremos que enfrentarnos. Y soy optimista respecto a que lo conseguiremos. Imagen: Daniel Lobo Impacto de COVID-19 en la educación: lecciones de una pandemiaTeletrabajo: claves para su normalización y conservación de los beneficios
Anticipar la gestión de impagos por COVID-19, la mejor decisión de la pymeRaúl Alonso 14 abril, 2020 El crecimiento de facturas impagadas acostumbra a ser la peor cara de la crisis para muchas empresas y, en algunos casos, el preludio de problemas mayores. Los efectos económicos del COVID-19 vuelven a ubicar la gestión de impagos como una de las áreas estratégicas para sortear la crisis. Todo parece indicar que la paralización de la actividad económica derivada de la crisis sanitaria disparará un impago que, por otro lado, ya venía creciendo en los últimos meses. Según datos de la empresa Intrum, en 2019 “el 55% de las empresas españolas afirmaba que los problemas financieros son la principal razón para que los clientes no paguen a tiempo sus facturas”. La disminución de la liquidez es el mayor problema del impago para el 30% de las empresas europeas, pero no el único. En el Informe Europeo de Pagos de Intrum se señalan otros perjuicios, entre los que destacan el pago de intereses adicionales y la pérdida de beneficio. Tres de cada diez pymes desprotegidas ante el impago Pero la realidad es más dura. En las a menudo débiles finanzas de la pyme, el impago amenaza el crecimiento, cuando no su viabilidad. Pese a esta problemática, “tres de cada diez pymes españolas reconocen que no están tomando ninguna medida para preparar su negocio ante un declive económico, y solo dos de cada diez plantean asegurar los pagos de sus clientes”, según explican desde Intrum. Precauciones más habituales Según los datos del citado informe, las precauciones más habituales tomadas por las organizaciones son: Prepago: 39% de las empresas.Verificación del historial de crédito: 29%.Gestión de cobro: 25%.Seguro de crédito: 14%.Garantía bancaría: 12%.Factoring: 6%. Sorprende el dato de que en el caso de la empresa española, solo el 19% recurre al pago por adelantado como medida preventiva. Este dato la ubica 20 puntos por debajo de la media europea, siendo la que menos exige esta condición en todo el continente. Sin embargo, en el último año se incrementó en el 9% esta práctica. Por comunidades, Madrid es la más activa, con el 28%, seguida del 25% de Galicia y el 24% de Cataluña. Cuatro claves para gestionar los impagos Para afrontar esta situación, los expertos de Intrum aportan cuatro claves: Impulsar la gestión digital de las finanzas Enviar el documento de cobro o reclamación digitalizado no es solo un ahorro de tiempo y coste para la pyme, “también permite ganar inmediatez y seguridad, reduciendo el tiempo de las transacciones”. Desde Intrum se pone en valor el papel que juega la tecnología a la hora de contactar con estas empresas que demoran el pago, en especial durante la crisis del coronavirus: “Muchas de ellas siguen operativas a través del trabajo en remoto, por lo que están pendientes de sus correos electrónicos”. Comprobar los plazos de pago de las facturas emitidas Cuando el acuerdo de cobro con el cliente tiene un vencimiento superior a los dos meses, se está asumiendo un mayor riesgo de impago. La propuesta es invertir en herramientas de facturación que creen un reporte automático de impagos, de acuerdo a su fecha de vencimiento, número de días vencidos, cliente e importe. Una información esencial para poner a trabajar al personal de reclamación. Mostrar empatía y carácter negociador Todo continúa por hacer una gestión proactiva del impago listado en el citado reporte. Para evitar que la deuda se prolongue en el tiempo, es esencial identificar la justificación que el moroso da de ese retraso en cada factura. Solo así se podrá evaluar con mayor margen de acierto la posibilidad de cobro, centrando los esfuerzos recaudatorios en aquellas empresas con mayor intención o posibilidad de pago. Y siempre mostrando talante negociador. “El COVID-19 ha causado imprevistos en todas las empresas, también a nivel de liquidez y, por tanto, se pueden ofrecer diferentes medios u opciones de pago para cobrar la deuda en dos tramos”. Es uno de los ejemplos que desde Intrum se pone para ver la necesidad de negociar: ofrecer vías de solución flexibles puede ser esencial para no cerrar el año con un importante acumulado de pagos vencidos. Recurrir a expertos Como no podía ser de otro modo, la cuarta recomendación es ponerse en manos de un especialista en gestión de cobros y prevención de impagos. Aplazamiento del primer trimestre fiscalProcrastinación, la otra cara de la cuarentena
Caso de éxito: Big Data, la clave en la estrategia de expansión de Benjamin a PadariaAne Urain 14 abril, 2020 En la historia con datos que compartimos esta vez, contamos uno de los casos más representativos de cómo el Big Data y la Inteligencia Artificial pueden ayudar en la estrategia comercial de una empresa retail. Esta vez se trata de Benjamin a Padaria, la cadena de panaderías de Brasil en plena estrategia de expansión, que necesitaba conocer los flujos de movimiento y el poder de compra de clientes potenciales en ciertas regiones para poder abrir nuevos puntos de venta que estén en línea con la estrategia comercial. A través del equipo en Vivo Empresas, el segmento B2B de Telefônica Brasil, y LUCA hemos colaborado con la cadena Benjamin A Padaria para aplicar la solución de Big Data LUCA Store. Esta solución de Crowd Analytics permitió a la cadena de panaderías obtener insights muy relevantes para ayudar en la decisión sobre dónde abrir estos nuevos puntos de venta. Estos insights se obtuvieron gracias al análisis de seis tiendas de la cadena, para identificar las variables más importantes, estudiando el flujo de grupos de personas en diferentes franjas de tiempo, el ingreso familiar promedio en la zona y el potencial de consumo de estos. Además, la solución ha aportado insights también sobre el interior de la tienda indicando, por ejemplo, cuántas personas pasaron frente al establecimiento, cuántas de esas personas entraron en la panadería, cuáles son las áreas de mayor circulación en cada zona de estudio, y cuáles son las franjas horarias con mayor número de visitas. Incluso ha sido posible medir la tasa de conversión de ventas en relación con el atractivo de las vitrinas de los establecimientos. De esta manera, y tomando como base este análisis, el equipo ha desarrollado un modelo de puntaje para evaluar varias regiones y zonas y, en definitiva, ayudar a tomar mejores decisiones a la hora de definir las mejores localizaciones para sus puntos de venta en su plan estratégico de expansión con grandes resultados. Con las soluciones de Crowd Analytics de LUCA, como LUCA Store, conseguimos conocer y entender al público objetivo de nuestros clientes también fuera de Internet, siempre asegurando la privacidad y la seguridad del dato y respetando las normas de cada país en el que trabajamos. Estos insights, junto con los ya obtenidos por el cliente en el canal online, consiguen optimizar al máximo el impacto de la marca. Para conocer más casos de éxito de LUCA, visita nuestra página web, contacta con nosotros o síguenos en Twitter, LinkedIn o YouTube. La inteligencia colectiva, clave para superar la epidemiaLUCA Talk: Tecnologías que ayudan a salvar vidas: IoT, Drones y AI
DataCOVID-19: luchando contra el coronavirus con los datos de posición aproximada de tu móvilGonzalo Álvarez Marañón 13 abril, 2020 #QuédateEnCasa: es la petición de gobiernos, empresas y particulares a todos los ciudadanos para contribuir al fin de la pandemia. Pero como no todo el mundo se queda en casa todo el tiempo, surgen muchas dudas: ¿las medidas de distanciamiento social aumentan o disminuyen los movimientos de la población entre territorios? ¿Hay áreas con una mayor aglomeración o afluencia que otras? ¿Cuál es la concentración de población de las diferentes zonas en relación a su capacidad sanitaria? Con el fin de responder a estos interrogantes, el Gobierno ha puesto en marcha un estudio destinado a medir la variación diaria de flujos poblacionales que se mueven a nivel municipal o provincial durante la crisis sanitaria llamado DataCOVID-19. El poder del Big Data se pone así al servicio de la salud pública: «Para analizar grandes cantidades de información y extraer conclusiones útiles, ganando así en eficiencia para una toma de decisiones sanitarias basada en la evidencia, más coordinada y adaptada a cada territorio.» El gobierno no quiere rastrearte para multarte si no cumples con el confinamiento Desde hace muchos años, las empresas llevan utilizando el Big Data y la inteligencia de negocio (Business Intelligence) para la toma de decisiones basadas en datos (data-driven decisions). Por ejemplo, LUCA, la unidad de datos de Telefónica, ha creado la plataforma Smart Steps, que analiza datos anonimizados de accesos a su red y genera insights agregados sobre las tendencias globales de grupos de personas, ayudando de esta forma a las organizaciones a optimizar su propuesta de valor. Por tanto, no sólo no es de extrañar, sino digno de aplauso, que también el Estado decida utilizar estas potentes herramientas para tomar decisiones eficaces basadas en los datos, sin riesgo alguno para nuestras libertades. Y fue precisamente este uso avanzado de datos lo que propuso el Gobierno el pasado 27 de marzo con la Orden SND/297/2020: «Encomendar a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, siguiendo el modelo emprendido por el Instituto Nacional de Estadística en su estudio de movilidad y a través del cruce de datos de los operadores móviles, de manera agregada y anonimizada, el análisis de la movilidad de las personas en los días previos y durante el confinamiento.» Ahora bien, hubo quien interpretó este párrafo como si se tratara de un rastreo individual y personalizado de todos y cada uno de los ciudadanos para vigilar si cumplían o no con el confinamiento y multarlos en consecuencia. Como era de esperar, al rato los bulos inundaron las redes sociales con mensajes orwellianos: pérdida de libertades, violación del derecho a la privacidad, espionaje del Estado en connivencia con las teleoperadoras y cosas peores. Aunque es ahora, en mitad de la crisis del coronavirus, cuando este estudio ha generado este enorme revuelo, en realidad esta polémica viene de atrás. Como ya explicó el INE en un comunicado de octubre de 2019 en relación con otro controvertido estudio de movilidad sobre los desplazamientos en vacaciones: «Los operadores no facilitarán datos individuales sobre números de teléfono, ni sobre los titulares de las líneas, por lo que en ningún caso el INE podrá rastrear la posición de ningún terminal.» ¿Cómo puede entonces el INE saber todo sobre el movimiento de la población en su conjunto? Seguro que sabías que los teléfonos móviles se comunican con antenas que están situadas en celdas. Cada antena da servicio a todos los terminales que en cada momento caen dentro de su área de cobertura. En zonas densamente pobladas, las operadoras ubican muchas celdas y muy juntas para dar servicio a la gran cantidad de abonados que entran dentro de cada una, a distancias tan pequeñas como 400 m, mientras que en áreas despobladas las antenas pueden distar hasta 8 km. A medida que un usuario de telefonía móvil se desplaza, va cambiando de una celda a otra. Para que la telefonía móvil funcione, tu operadora necesita saber en todo momento en qué celda te encuentras para hacerte llegar llamadas entrantes o permitirte llamar. Debido a que las celdas de la red celular cubren áreas que suelen oscilar entre los 800 y los 8000 m2, no es posible ubicar a un usuario con total precisión, como con un GPS. La posición conocida por la operadora es siempre aproximada, con un error típico de entre 400 y 8.000 m. Partiendo de este error, se puede saber en qué barrio se encuentra un terminal, pero no se puede determinar si está dentro de casa, en el parque o en el supermercado. Por tanto, las operadoras ceden al INE datos de posición anonimizados y aproximados, sin datos personales de ningún tipo. Los datos de posición aproximada de las tres grandes operadoras permiten disponer de una muestra de más de 40 millones de teléfonos móviles en toda España, dividiendo todo el territorio nacional en unas 3200 áreas de movilidad. Los datos de ubicación no son extraídos de los terminales móviles, sino que se extraen de la red móvil y se asignan a nivel de distrito censal, que es la mínima unidad geográfica utilizada. Por si fuera poco, las operadoras evitan asimismo una reidentificación posterior de los terminales a través de varias medidas de protección extra de la privacidad: establecer áreas muy amplias en zonas poco pobladas, excluir áreas con menos de 5000 abonados, etc. El estudio seguirá en marcha mientras dure la emergencia sanitaria y hasta que se restablezca la normalidad. Tras estas operaciones, el INE solo recibe información agregada que le permite sacar conclusiones del tipo, por ejemplo, que el 3,5% de los habitantes de un determinado barrio salen a trabajar diariamente frente a un 17,9% de otro barrio. Pero a partir de los datos entregados por las operadoras ni el INE ni el Estado tienen forma de precisar si tú te quedas o no en casa. ¿Cumple este estudio con las leyes de protección de datos? La respuesta es un rotundo «sí». Como no se utiliza ni proporciona ningún dato personal, ni cualquier otro que pudiera servir para identificar a usuarios, no es posible ningún tipo de cruce con otras fuentes de datos, como las referentes al estado de salud de las personas o su domicilio de residencia. Por si te quedaran dudas de si aun así respeta las leyes, lo cierto es que la anonimización de los datos con fines estadísticos o de investigación es un tratamiento lícito amparado por el marco jurídico vigente, tanto en materia de protección de datos como de servicios de telecomunicaciones. Y no podemos olvidar el Considerando 4 del GDPR: «El tratamiento de datos personales debe estar concebido para servir a la humanidad». Y luego el considerando 46 prevé que algunos tratamientos respondan: «Tanto a motivos importantes de interés público como a los intereses vitales del interesado, como por ejemplo cuando el tratamiento es necesario para fines humanitarios, incluido el control de epidemias y su propagación, o en situaciones de emergencia humanitaria». En resumen: no hay motivo para la alarma. DataCOVID-19 no entra en conflicto con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Muy al contrario, sigue las directrices marcadas por la Agencia Española de Protección de Datos. Tecnologías al servicio de la salud y la preservación de la vida El Big Data y la posición aproximada de móviles son dos armas tecnológicas más del Estado en su lucha contra la pandemia, garantizando al mismo tiempo el derecho a la privacidad. Gracias a esta información, los organismos sanitarios podrán analizar los efectos del confinamiento, confeccionar predicciones sobre la evolución de la pandemia, comprender mejor el uso de las instalaciones sanitarias y extraer otras conclusiones útiles en la lucha contra el coronavirus. Con la colaboración de todos lo haremos posible. #EsteVirusLoParamosUnidos ElevenPaths Radio – 2×05 Entrevista a Ofelia TejerinaBestiario de una memoria mal gestionada (I)
Aplazamiento del primer trimestre fiscalDavid Ballester 13 abril, 2020 ACTUALIZACIÓN: 15 de abril de 2020 Próximo a vencer el plazo habitual para cumplir con las obligaciones tributarias del primer trimestre por parte de empresas y autónomos, por fin, con fecha y efectos desde hoy, 15 de abril, se ha aprobado que los plazos de presentación e ingreso de las declaraciones y autoliquidaciones tributarias, cuyo vencimiento se produzca a partir del 15 de abril de 2020 y hasta el día 20 de mayo de 2020, se extenderán hasta el 20 de mayo de 2020. Si la forma de pago elegida es la domiciliación, el plazo de presentación de las autoliquidaciones se extenderá hasta el 15 de mayo de 2020. ¿Quiénes pueden beneficiarse de la medida aprobada? La medida aprobada se aplicará a aquellos contribuyentes que tengan un volumen de operaciones no superior a 600.000 euros a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido en el ejercicio 2019 (se entiende referencia al volumen de operaciones declarado en el Resumen Anual del IVA de 2019). En el caso de Administraciones Públicas, será requisito necesario que su último presupuesto anual aprobado no supere la cantidad de 600.000 euros. ¿Quiénes quedan excluidos de esta medida? El aplazamiento no se aplica a: Los grupos fiscales que apliquen el régimen especial de consolidación fiscal del Impuesto sobre Sociedades, con independencia de su importe neto de la cifra de negocios.Los grupos de entidades que tributen en el régimen especial de grupos de entidades del Impuesto sobre el Valor Añadido, con independencia de su volumen de operaciones.La presentación de declaraciones reguladas por el Código Aduanero de la Unión Europea. Por este motivo comparto en este post información tributaria actualizada, con el fin de que puedas cumplir con tus obligaciones del trimestre de la forma más eficiente posible. Información de la Agencia Tributaria En primer lugar, la Agencia Tributaria ha publicado la siguiente información sobre las medidas tributarias aprobadas relativas al COVID-19: Medidas tributarias COVID-19.Preguntas frecuentes sobre el Real Decreto-ley 8/2020 en el ámbito tributario. Servicio de ayuda En relación con el trimestre fiscal, hay que tener en cuenta lo siguiente: Presentación de predeclaraciones durante el estado de alarma.Nuevo Servicio de ayuda para la cumplimentación del modelo 303 «básico» para autónomos. Preguntas frecuentes y avisos Preguntas frecuentes relacionadas con los plazos de las actuaciones y procedimientos tributarios vigentes.Avisos de la Agencia Tributaria durante el estado de alarma.Información sobre los certificados electrónicos de próxima caducidad, para presentar declaraciones.Notificaciones durante el estado de alarma.Procedimiento excepcional para la obtención de NIF por entidades de forma no presencial durante el estado de alarma. Solicitud de aplazamiento de las deudas tributarias Como ya comentamos en un post anterior, entre las medidas aprobadas por el Gobierno, se incluye un aplazamiento de las deudas tributarias de este primer trimestre. Aplica a: Todas aquellas declaraciones-liquidaciones y autoliquidaciones cuyo plazo de presentación e ingreso finalice entre el 12 de marzo de 2020 y el 30 de mayo de 2020, ambos inclusive. Las correspondientes a obligaciones tributarias que deban cumplir el retenedor o el obligado a realizar ingresos a cuenta.Las derivadas de tributos que deban ser legalmente repercutidos, salvo que se justifique debidamente que las cuotas repercutidas no han sido efectivamente pagadas.Las correspondientes a obligaciones tributarias que deba cumplir el obligado a realizar pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.El deudor debe ser una persona o entidad con volumen de operaciones no superior a 6.010.121,04 euros en el año 2019. ACTUALIZACIÓN 16 de abril de 2020: Nota sobre el cálculo de la cuantía del aplazamiento previsto en Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes para responder al impacto económico del COVID-19 El aplazamiento es por un periodo de seis meses y sin intereses de demora durante los primeros tres meses. Para poder realizar la solicitud del aplazamiento, se deben seguir las siguientes instrucciones, de acuerdo con esta guía de la Agencia Tributaria. Autónomos del 777 INSS: ¿dónde deben solicitar la ayuda por cese de actividad por COVID-19?Anticipar la gestión de impagos por COVID-19, la mejor decisión de la pyme
Impacto de COVID-19 en la educación: lecciones de una pandemiaCarmen Menchero de los Ríos 13 abril, 2020 En estos días tenemos la sensación de que los jinetes del Apocalipsis galopan sobre nuestras certezas. Tal ha sido el impacto de COVID-19 en la educación. Hace meses nadie hubiera imaginado una situación como la que estamos viviendo y, sin embargo, corría el año 2015 cuando Bill Gates alertaba sobre la amenaza de una pandemia con las características de la actual. El tiempo ha demostrado que sus predicciones, al hilo de la crisis del ébola, distaban de ser una excentricidad. Nuestra confianza en las posibilidades de la tecnología nos ha hecho olvidar que no basta con disponer de recursos técnicos y científicos, sino que es preciso habilitar los mecanismos que nos permitan reaccionar con la celeridad que requieren las circunstancias. Y, en ese sentido, -reconozcámoslo- no se han hecho los deberes a tiempo, por lo que el flagelo de esta nueva versión de la peste nos ha pillado por sorpresa. Son tantas las paradojas que parecen fruto de los planes del más socarrón de los dioses del Olimpo. Cual castigo mitológico, son precisamente los países más desarrollados los que están recibiendo los primeros zarpazos. Asisten estupefactos a la saturación de sus sistemas sanitarios y a la parálisis de sus economías. Enclaustrados en casa, solo nos salvamos del ostracismo gracias a la ventana al mundo exterior que nos brinda Internet, mientras suspiramos por abrazar a viejos amigos y compartir con ellos el aperitivo en una terraza al aire libre. Un antes y un después en la manera de entender el mundo Lo cierto es que la resaca se augura larga y son muchas las voces que predicen un antes y un después en la economía pero también en nuestros hábitos y manera de entender el mundo. La cultura, de la mano de la tecnología como su más fiel aliado, ha demostrado ser un eficaz consuelo y una potente arma de cohesión social en momentos como éste. También ha aflorado lo mejor y lo peor del ser humano y nadie, sea cual fuere su situación, se ha podido librar de que esta epidemia marcara, como en las plagas bíblicas, la puerta de su casa. 1.600 millones de estudiantes afectados En este sentido uno de los ámbitos donde los daños colaterales se han dejado sentir de manera más transversal en los cuatro puntos cardinales es la educación. El impacto de COVID-19 en la educación es de tal calibre que el cierre de los centros de enseñanza en distintos puntos del planeta afecta, según datos de la UNESCO, a casi 1.600 millones de estudiantes. Eso representa más del 90 por ciento del total de los alumnos matriculados. Y son los colectivos más vulnerables los que menos posibilidades tienen de mitigar los efectos de una situación tan excepcional como la que estamos viviendo. COVID-19 en la educación ahonda en la brecha de desigualdad Una educación de calidad aspira a equiparar las oportunidades de progreso para los ciudadanos y es la promesa de un futuro mejor para sus países. Sin embargo, el cierre de las escuelas ha ahondado en la brecha de desigualdad. Engancharse a la locomotora de la educación en remoto requiere disponer de unos medios con los que no todos los alumnos ni todos los gobiernos cuentan. Por otro lado, en los países en vías de desarrollo muchos de los estudiantes que hoy han abandonado las escuelas no regresarán, acuciados por las necesidades económicas de sus familias. Y, entre los colectivos más vulnerables, esta situación afectará especialmente a muchas niñas que viven en lugares donde la lucha por su educación es aún objeto de debate. La UNESCO teme que las consecuencias de esta situación supongan un retroceso de años en la lucha por la igualdad de más de 111 millones de niñas, con especial riesgo para las que se encuentran en edad adolescente, cuyo entorno es fuente de riesgos añadidos. COVID-19 en la educación tendrá importantes consecuencias. ProFuturo en la coalición de la UNESCO Por eso, programas como ProFuturo insisten en la urgencia de potenciar iniciativas como #NosVemosEnDigital, cuyo objetivo es paliar los efectos de esta crisis en los sectores más vulnerables. Para ello utiliza la tecnología para evitar la desconexión de los estudiantes con sus centros escolares. Para colaborar con el llamamiento mundial de la UNESCO, Fundación Telefónica y la Caixa, promotores de ProFuturo, están desarrollando actuaciones especiales en los 38 países de Latinoamérica, Asia y África en los que operan, a la vez que habilitan soluciones para los colectivos más desfavorecidos de los países desarrollados. Así, bajo la iniciativa #SumaFuerzas, en España se han donado 5.600 tabletas a las comunidades autónomas en el contexto de un plan de apoyo que ha comenzado en Madrid y se extenderá al resto del territorio. Se trata de que ningún estudiante quede atrás por falta de recursos a la hora de seguir aprendiendo desde casa. Retos y esfuerzos conjuntos Y es que éste es un reto sin precedentes que protagonizan docentes, pero también los propios alumnos y sus familias. De ahí que la UNESCO haya impulsado la colaboración de organismos públicos y privados en un esfuerzo global para habilitar plataformas de comunicación y bancos de recursos digitales. La iniciativa implica a entidades como UNICEF o ACNUR pero también a medios como la BBC y empresas como Microsoft, Google o Facebook. El objetivo de esta coalición mundial es que nadie quede rezagado. En España distintas editoriales están colaborando con el portal Aprendo en casa, impulsado por el Ministerio de Educación, que cuenta también con el apoyo de Cisco, IBM y Telefónica. Se están distribuyendo tarjetas SIM a los estudiantes de Bachillerato y Formación profesional con menos recursos y se instruye a marchas forzadas a la comunidad educativa para el desarrollo de clases virtuales a través de plataformas como Webex o Teams. Las universidades han contado con entornos como Moodle para reconvertir sus programas en clave virtual, aunque se ha hecho patente la disparidad en el desempeño de distintas universidades, facultades e incluso asignaturas, según la vocación digital de profesores y alumnos. A ello se ha unido en algunos casos la dificultad para conectar con sus respectivas plataformas de trabajo. En la enseñanza obligatoria, donde se requería mayor apoyo de las familias, el protagonismo lo han tenido entornos colaborativos como los que facilitan la suite de Office 365 o Google, a la hora de mantener el contacto con los alumnos a través de videoconferencia. Aunque no dispongo de datos, sospecho que en las primeras semanas de confinamiento herramientas como Google Classroom se convirtieron en trending topic dentro de los grupos de Whastsapp de padres de los alumnos más pequeños. Los cimientos para una educación del siglo XXI Pero más allá de la reacción inmediata, importan las lecciones aprendidas del impacto de COVID-19 en la educación. Esta crisis ha demostrado que la digitalización ha sido un elemento clave en la capacidad de respuesta del sistema en distintos ámbitos. En el educativo, tal y como afirma Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, tenemos la oportunidad de “repensar la educación, ampliar el aprendizaje a distancia y hacer que los sistemas educativos sean más resistentes, abiertos e innovadores”. Ya no hay excusa para mantener la inercia de un modelo educativo esencialmente presencial. Si continuamos por el camino que hemos iniciado, tal vez no terminemos el programa previsto para este curso, pero habremos apuntalado los cimientos para una educación de calidad, adaptada a las necesidades del siglo XXI, sin que nadie quede atrás. Como decían nuestras abuelas, no hay mal que por bien no venga. Imagen: verkerorg SaaS: más que una solución TI, el trampolín para la transformación digitalEl reto de la gestión de nuestra movilidad: tecnologías pospandemia
Autónomos del 777 INSS: ¿dónde deben solicitar la ayuda por cese de actividad por COVID-19?Alicia Díaz Sánchez 13 abril, 2020 ACTUALIZACIÓN: 28 DE ABRIL DE 2020 La grave crisis sanitaria que estamos viviendo está impactando negativamente en casi todas las empresas, pero principalmente en las pymes y los autónomos. Por ello, se están promulgando diversas normas para tratar de paliar sus efectos negativos. Entre ellas destaca el Real Decreto-ley 8/2020 de 17 de marzo, que incluye para los autónomos una prestación por cese de actividad debido al COVID-19. Pero no todos los trabajadores del RETA que cumplen los requisitos necesarios han podido solicitar dicha ayuda, por estar en una situación de “vacío legal”. Son los adscritos al 777 INSS, unos 55.000 autónomos. El problema de los autónomos del 777 INSS La historia se remonta al año pasado, cuando los autónomos que tenían cubierta la prestación de incapacidad temporal (IT) con el INSS recibieron una carta de la Tesorería General de la Seguridad Social, en la que se les instaba a elegir, antes del 31 de marzo de 2019, una mutua colaboradora con la Seguridad Social. Con esta carta se daba respuesta al Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre, que establecía que los trabajadores por cuenta propia debían tener cubiertas todas las contingencias (protección por cese de actividad y contingencias profesionales) obligatoriamente con una mutua colaboradora con la Seguridad Social, con efecto desde el 1 de junio de 2019. Los que hicieron caso omiso de dicha carta o quizás no la recibieron, unos 55.000 autónomos, actualmente no tienen mutua, porque fueron adscritos al 777 INSS, para evitar un mal mayor: quedarse fuera de coberturas como la IT. ¿Por qué los autónomos del 777 INSS no pueden solicitar la prestación? Atendiendo a lo que dice el Real Decreto-ley citado, el autónomo que solicite el cese de actividad por COVID-19 deberá presentar la solicitud ante: La mutua colaboradora con la Seguridad Social con la que tenga cubierta la contingencia de cese de actividad.El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), si la cobertura de la contingencia de cese de actividad la tiene concertada con el INSS (esto no es válido para los adscritos al 777 INSS).El Instituto Social de la Marina (ISM), si es la entidad que cubre dicha contingencia. Los autónomos del 777 INSS no saben cuál es su mutua y, por tanto, no pueden presentar ante ningún organismo la documentación para solicitar la ayuda. ¿A qué organismo deben recurrir estos autónomos? La Secretaría de Estado de la Seguridad Social publicó el pasado 24 de marzo, en su revista, una Guía práctica para despejar todas las dudas derivadas del Real Decreto-ley. En la pregunta 20 de dicha Guía se alude a la situación de los autónomos adscritos al 777 INSS: “Si un autónomo tiene la cobertura con el INSS y no está adscrito a ninguna mutua, ¿cómo solicita la prestación?” La respuesta emitida por la propia Seguridad Social es clara: “Habilitarán un formulario para atender dichas solicitudes. Se solicita ante el SEPE mediante la correspondiente solicitud a la que deberá adjuntarse la correspondiente acreditación”. Pero esto no es cierto, no se ha habilitado ningún formulario y el SEPE no se está haciendo cargo de esta prestación. Ni tampoco el INSS. Mutuas: cómo adherirse a una de ellas Numerosos autónomos están recibiendo comunicados de diferentes mutuas en los que les instan a adscribirse a una mutua a través de la Sede Electrónica de la Seguridad Social, mediante una de las siguientes opciones: Acceder directamente al servicio de “Solicitud de modificación para el año próximo en la cobertura de contingencias RETA”, que suelen tener habilitada los graduados sociales, gestorías, asesorías, etc., que normalmente realizan las gestiones ante la Seguridad Social, la Agencia Tributaria y otros Organismos.Acceder a la sección Ciudadanos; apartado Afiliación e Inscripción; opción “Solicitud de modificación para el año próximo en la cobertura de contingencias RETA”. El acceso a la opción indicada debe hacerse con certificado digital o con Cl@ve (usuario y contraseña). Nuevo Real Decreto-ley, de 21 de abril Ante la falta de normativa al respecto, se ha promulgado el Real Decreto-ley 15/2020, de 21 de abril, de medidas urgentes complementarias para apoyar la economía y el empleo. En la disposición adicional décima, se da un plazo de tres meses desde la finalización del estado de alarma para optar por una mutua. Dicha opción surtirá efectos desde el día primero del segundo mes siguiente a la finalización de este plazo de tres meses». Es decir, que si aún no os habéis adscrito a una mutua colaboradora con la Seguridad Social, hacedlo cuanto antes. ¿Y la prestación? Según se desprende de la disposición final octava del citado Real Decreto-ley, para causar derecho a esta prestación, hay que presentar la solicitud de cese de actividad por COVID-19 ante una mutua colaboradora con la Seguridad Social, «entendiéndose desde ese momento realizada la opción prevista en el mencionado artículo con efectos del primer día del mes en que se cause el derecho a la prestación extraordinaria por cese de actividad». «Junto con la solicitud de la prestación deberán formalizar la correspondiente adhesión con dicha mutua, que incluirá la cobertura de las contingencias profesionales, incapacidad temporal por contingencias comunes y la prestación de cese de actividad que hasta el momento tuvieran cubiertas con el Instituto Nacional de la Seguridad Social y con el Servicio Público de Empleo Estatal.» Este es el enlace para adherirse a una mutua y solicitar la prestación por cese de actividad por COVID-19: Cómo escapar a la sobreinformación sobre COVID-19Aplazamiento del primer trimestre fiscal