Tecnología y datos, el binomio perfecto para digitalizarse

Andrés Macario    25 marzo, 2019

Las revoluciones comienzan con una serie de señales de que algo está ocurriendo y que, en un principio, parecen inconexas. Lo cierto es que durante la era de la informática se estaba preparando el camino de la digitalización. Recuerdo con emoción la llegada del compact disc (CD). Calculo que debió de popularizarse en España a finales de los años 80. La consecuencia que vivimos en nuestras vidas en aquellos años fue escuchar música de mejor calidad y cambiar nuestros aparatos de música, sin abandonar los tradicionales cassettes, que seguían siendo importantes para poder grabar.

Aunque el impacto en nuestras vidas entonces no pasó del deleite o el entretenimiento, en realidad se estaba produciendo un hecho fundamental para la actual era: el CD fue el invento precursor del almacenamiento de datos digitales –bits- en disco. Inventos directamente herederos de esa tecnología fueron el CD-ROM, el disco duro o el dispositivo de grabación USB. El avance fue, por tanto, revolucionario, pero en esos tiempos quedó como un hecho aislado que no afectó a otras esferas de la vida. Por eso no fue una revolución.

Una revolución tiene que ir mucho más allá. Digamos que una revolución rompe los muros del orden establecido. La digitalización es la transformación digital del mundo en que vivimos en todos sus ámbitos. Se le ha dado categoría de revolución industrial, porque afecta transversalmente a todos los sectores y áreas funcionales: a la vida cotidiana, en definitiva. Pero entonces, ¿cómo empezó todo? La transformación digital hace referencia a un cambio profundo que se produce por la combinación de dos palancas: tecnología y datos.

Una pareja de enamorados: tecnología y datos

Una perfecta y generalizada expansión en el uso de la tecnología y de los datos impulsa sin límites la Revolución Digital. La capacidad de procesamiento de datos se duplica cada dos años, según estableció la ley de Moore (cofundador de Intel) en los 60 y los 70 que, aún a día de hoy, sigue cumpliéndose. ¿No es increíble? A mí me lo parece, tanto el hecho de que se produzca como de que el señor Moore pudiera predecirlo.

Desde entonces se ha estado duplicando el número de transistores por centímetro cuadrado en los circuitos integrados. Eso significa que un ordenador personal reduce su precio a la mitad en un año y en dos años queda obsoleto. La ley se aplica también a los teléfonos móviles y a cualquier dispositivo que utilice los microprocesadores. De hecho, la velocidad de cambio puede ser incluso mayor, porque los transistores son más rápidos, debido a la innovación en materiales.

Tecnología y datos han demostrado ser la pareja perfecta, dos fenómenos que, como dos enamorados, se retroalimentan una y otra vez. La dinámica es la siguiente: hay procesos como la realización de una llamada telefónica, el suministro de energía eléctrica o la propia reproducción de música, que antes eran totalmente analógicos. Es decir, la función de una terminal telefónica era llevar el sonido de una llamada por un cable hasta su destino; ahí terminaba su misión.

Lo mismo ocurría con el transporte de la electricidad. Hoy en día las llamadas están compuestas por datos, lo cual significa que pueden quedar guardadas y también puede quedar registrada la información relativa a la misma, como duración, hora de la llamada y números que se conectaron. La electricidad sigue siendo la misma, pero los contadores digitales permiten registrar todas las circunstancias de suministro y tensión en cada segundo que transcurre.

Así mismo, los nuevos reproductores de música pueden almacenar cuáles son nuestros gustos e, incluso, comparar unas músicas con otras para establecer unos rasgos comunes a lo que, seguramente, el proveedor de los contenidos llamará “nuestra música favorita”. Así vemos cómo las nuevas tecnologías digitales han conseguido transformar señales analógicas, eléctricas o sonoras, en datos. Digamos que el proveedor se da cuenta de que tener datos es bueno, así que busca nueva tecnología para tener más datos, convertir más estímulos físicos en datos. Tecnología y datos, un binomio que se convierte ¡en una espiral hacia el éxtasis! Y, entonces, llegan los sensores.

Llegan los sensores y el dato se torna información

Los nuevos automóviles cuentan con sensores que pueden registrar y almacenar lo que sucede durante su tránsito. Igual ocurre con las aplicaciones para la práctica del deporte. También se aplica en procesos industriales y se irá extendiendo a más sectores. De nuevo, tecnología para producir más datos.

Todo ello se potencia cuando esos datos se pueden transmitir en línea, por Internet, para, de esa forma, poder recopilar los datos de miles, millones de usuarios. Desde ese momento, los datos almacenados pueden analizarse y eso los convierte en información. ¿Y para qué quieren los fabricantes esa información?

Los resultados del análisis tienen dos salidas principales: la gestión de la relación con el cliente y la innovación, es decir, la producción de nueva tecnología que mejore la eficiencia del producto o disminuya los costes del servicio. ¡Tecnología que produce datos, datos que dan lugar a mejor tecnología!

Toda la información relativa a los datos generados se utiliza para tomar decisiones. Decisiones sobre productos o servicios que en muchos casos consisten o llevan aparejada la digitalización de nuevos procesos y la instalación de nuevos sensores. Y así llegamos a un punto en el que parece que no hay vuelta atrás.

Nadie quiere ya renunciar a esa información y a las facilidades que aporta, ni del lado de la oferta ni de la demanda: los consumidores quedan prendados de las utilidades que les proporciona la tecnología digital e igualmente los fabricantes están locamente enamorados de sus beneficios. Por eso me gusta decir que “la digitalización es imparable”. Y todo ello sucede sin que la mayoría de los usuarios –que solo ve cambios en los productos y servicios- sea plenamente consciente. Ese es el motivo que me lleva a decir que, además de imparable, “la digitalización es invisible”. ¡Y cada vez lo será más! Continuará…

“Telefónica, que es líder en IoT, también lo es en seguridad en este entorno con la IoT Security Initiative”

Rubén García Ramiro    25 marzo, 2019

Hoy publicamos la segunda parte de la entrevista a Pedro Pablo Pérez, VP Security de Telefónica & CEO de ElevenPaths, su Unidad de Ciberseguridad. Según el World Economic Forum, los ciberataques representan el mayor riesgo para la economía mundial, solo por detrás de los desastres naturales y el escenario de riesgos no para de crecer con Internet of Things (IoT), Robotic Process Automation (RPA), asistentes de voz… Pero en el lado del bien la actividad también es frenética para dar respuesta a todos ellos.

– IoT y la hiperconectividad son una realidad imparable, como se vio en la última edición del MWC. ¿Que está haciendo Telefónica Empresas para llevar la ciberseguridad tanto a estos sistemas, como a las smart cities?

IoT es una de las principales apuestas de Telefónica entre los servicios digitales. Pero ser líderes también requiere abrir camino y esto es lo que estamos haciendo en el ámbito de la seguridad, cada vez más demandada por nuestros clientes. Esta labor fue reconocida durante el MWC: “La GSMA ha premiado a Telefónica por su labor en la difusión y aplicación de las guías de seguridad IoT, en cuya generación participamos años atrás”. Ahora, aunando el conocimiento de diferentes áreas de la compañía, hemos creado la IoT Security Initiative y, en este marco de colaboraciones, estamos en vías de poner en marcha en Levante el centro SOTH (Security Of Things), junto a algunos socios estratégicos como Govertis, que se focalizará precisamente en el coche conectado, ciudades inteligentes y smart utilities para expandir el trabajo que realizamos desde nuestro laboratorio de IoT Security.

-Otra de las tecnologías que está cobrando mucho impulso es RPA…

RPA engloba un campo amplio, que va desde la robótica -una tecnología muy implantada en los procesos productivos- a la inteligencia artificial, aprendizaje automático y las interfaces cognitivas. Cada una de ellas, con su distinto grado de madurez, presenta desafíos diferentes en seguridad. Por ejemplo, el reto en robótica es que las técnicas de protección no están tan desarrolladas como en los entornos de computación más tradicionales porque los robots, y en general el mundo IoT, solo a veces comparten estándares y protocolos de comunicación con el entorno de negocio. La mayoría de las veces se trata de protocolos específicos con menor madurez, lo que los convierte en objetivos más fáciles de atacar y comprometer. En algunos casos, dependiendo de la potencia de los dispositivos o robots, la limitación es inherente a los equipos que tienen prestaciones sencillas e incluso limitaciones a la hora de consumo eléctrico o de ancho de banda. La falta de soluciones específicas para estos entornos es uno de los desafíos a los que nos enfrentamos con la iniciativa del IoT Security Lab.

-¿Qué riesgos de seguridad podría suponer el salto de los sistemas de voz, en auge en el ámbito privado, al mundo empresarial?

La experiencia demuestra que cualquier tecnología digital que triunfe en el ámbito personal es importada rápidamente al mundo empresarial así que es normal pensar que el uso de la voz como interfaz intuitivo y natural, a medida que vaya encontrando su aplicación, se irá incorporando también. En el MWC se pudo ver el uso de AURA, la inteligencia cognitiva de Telefónica, en entornos de call center, donde cualquier canal soportado por ella, incluida la voz, puede usarse para optimizar la relación con nuestros clientes. En esta línea, iremos aprendiendo, poco a poco, cuáles son los desafíos de seguridad asociados a esta tecnología. Ahora, ya podemos adelantar dos: por un lado, el tema de la privacidad, que tiene un impacto importante desde el punto de vista legal con la entrada en vigor en Europa de GDPR. Y, por otro -y también en este aspecto Telefónica está tomando una posición de liderazgo-, la responsabilidad moral de la inteligencia artificial y el riesgo reputacional de hacerlo mal.

-Según el MIT, los hackers están desarrollando nuevas estrategias gracias a la inteligencia artificial, la nube, los contratos inteligentes y los ordenadores cuánticos. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Como ya explicaba no creo que, a corto plazo, vaya a haber una automatización total de la seguridad ni en la defensa, ni tampoco en el ataque. Lo que es cierto es que hay un desequilibrio entre la tarea del atacante y el defensor. El primero busca el eslabón más débil que le permita vulnerar las defensas, mientras que el defensor tiene que considerar la cadena completa.

La proliferación de tecnologías, muchas de las cuales están siendo desarrolladas a medida que se implementan proyectos y se entiende cómo ayudan a resolver los desafíos a los que nos enfrentamos, crean un escenario de complejidad que hace que resulten muy difíciles de defender. A la vez, la ciberdelincuencia, en muchos sentidos, se enfrenta a las mismas presiones que las empresas, en su búsqueda de arquitecturas más flexibles para sus actividades delictivas, por lo que es normal que exploren y aprovechen estos avances tecnológicos. Sabemos desde hace años que hay un mercado con un alto grado de especialización en el ecosistema ciberdelictivo. Por ejemplo, se pueden comprar frameworks de ataque sofisticados desarrollados por especialistas que venden su conocimiento encapsulado en productos que las organizaciones criminales usan sin requerir conocimientos sofisticados. Estas herramientas, que incorporan inteligencia artificial, permiten que los ataques se adapten rápidamente a las medidas de defensa que se vayan desplegando y seguirán madurando y sumando nuevas capacidades. Nunca igualarán en sigilo a los ataques artesanos de los grandes especialistas pero permiten extender las campañas a un mayor número de víctimas potenciales y, de este modo, incrementar sus ganancias ilícitas.

-Según un informe de Accenture, las empresas podrían incurrir en más de cinco billones de dólares en los próximos cinco años como consecuencia de los ciberataques y el 78 por ciento de los encuestados admite que su organización está adoptando nuevas tecnologías más rápido de lo que puede abordar los problemas de seguridad que traen consigo…

Estas cifras siempre son llamativas. No debemos olvidar que según el World Economic Forum, los ciberataques representan el mayor riesgo para la economía mundial, solo por detrás de los desastres naturales. En cuanto a la adopción segura de tecnologías, la transformación digital es un proceso imparable y, a la velocidad de esta transformación, se une la dificultad para encontrar profesionales en el ámbito TIC, en especial en el campo de la seguridad. Por las presiones competitivas, el negocio termina buscando atajos. Aunque este proceso normalmente se ve compensado por una regulación del mercado que impone estándares que salvaguardan los intereses generales, la legislación es incapaz de evolucionar a la par que las demandas que la misma transformación impone. De ahí estas cifras alarmantes pero veraces que muestran ese desajuste entre la realidad competitiva y los presupuestos de seguridad.

Imagen: Paul Cross

Esta semana en el blog de LUCA: del 18 al 24 de Marzo

Paloma Recuero de los Santos    23 marzo, 2019
Exultantes con el inicio de la primavera, esta semana hemos viajado de la mano de Telefónica NEXT al lago Chiemsee, en Alemania para conocer mejor a sus visitantes, hemos hablado de herramientas que faciliten la toma de decisiones morales en una empresa «data-driven», os contamos cómo funciona una de las primeras técnicas que se desarrollaron en el campo de la visión artificial en el recap del webinar sobre OCR, y también os contamos qué tipo de estrategias ayudan no sólo a captar, sino también retener el interés del Millenial-shopper. También, continuamos con nuestra serie sobre las Matemáticas del Machine Learning que está teniendo una excelente acogida entre nuestros lectores. Interesante, ¿verdad?. Pues ¡a por la semana de un vistazo!.
El lunes 18 tuvimos post invitado del Club Chief Data Officer Spain donde se abordó la problemática de crear modelos y marcos de trabajo que faciliten a los CDOs la resolución de problemas éticos.
 
 
El martes hablamos del cliente «millenial», jóvenes nacidos a partir de los 80, parte de una generación digital, hiperconectada, con altos valores sociales y éticos, pero, como contrapartida, una muy baja capacidad de atención. ¿Cómo captar y retener su interés?
El miércoles, dentro de nuestra exitosa serie «Las Matemáticas del Machine Learning», hablamos de uno de los algoritmos más utilizados, la regresión lineal.
El jueves publicamos el vídeo recap del webinar de la semana, en el que Lucas Fernández nos contó qué es un OCR, qué tipo de datasets pueden manejar y cuáles son las estrategias habituales para extraer texto de una imagen usando un ejemplo práctico.
Por último, el viernes,Telefónica NEXT nos contó cómo las analíticas de datos les permitieron conocer mejor y ofrecer ofertas personalizadas a los clientes y visitantes de una de las zonas turísticas más bonitas de Alemania: el lago Chimsee.
 
 
Y eso ha sido todo esta semana. ¡Feliz fin de semana!
 
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Mi colega robot

Ignacio G.R. Gavilán    22 marzo, 2019

Tenemos «compi’ nuevo en la oficina». Pero la verdad es que no sé su nombre. Tampoco si es chico o chica, ni si se cree divino o divina. ¡Es un colega robot!

¿Os lo podéis creer?

Y ni siquiera es metálico o de plástico. O como Sophia que, al menos, se asemeja a nosotros. Éste no. Es un robot software, un bot, que dicen algunos modernos.

Resulta que la compañía ha decidido automatizar las tareas repetitivas y burocráticas que hacemos todo el santo día: que si meter facturas en el ERP, que si traspasar datos de una hoja de cálculo al CRM, que si quemarnos los ojos buscando datos en un PDF, que si gestionar administrativamente la entrada de un nuevo empleado, que si contestar correos «rollo» que son siempre iguales… Bueno ¡qué os voy a contar que no sepáis!

Así que han decidido meter ‘Robotic Process Automation’. ¿Robotic, qué?, pregunté yo. Y me contestaron que, para que me resultara más sencillo, me quedara con las siglas: RPA. Y eso es lo que he hecho.

Lo que me cuentan es que se trata de unos módulos software que interaccionan con aplicaciones y documentos de la misma forma que una persona. Es como si utilizaran la pantalla y el teclado o el ratón pero, claro, como son robots, son más rápidos, no se equivocan y trabajan todos los días de la semana. Una bicoca el colega robot, vamos.

Pero, claro, yo me quedé preocupado. Si los robots estos, el RPA o como se diga, trabaja tan bien, ¿qué pasa conmigo? ¿Y con los otros compañeros del departamento? Que no está el horno para bollos…

Como os podréis imaginar, me fui corriendo a hablar con Recursos Humanos para que me pusieran negro sobre blanco. Y me dijeron que tranquilo, que lo que se buscaba era automatizar esas tareas burocráticas que nos comen en el día a día, de forma que los profesionales de la compañía pudiésemos dedicar más tiempo a tareas más creativas y de mayor valor añadido. Y que, aunque esos bots utilizan la inteligencia artificial, que está tan de moda para entender el lenguaje natural o reconocer imágenes y caracteres, no tienen ni un puntito de creatividad ni inventiva. Vamos, que, a partir de ahora, mi puesto de trabajo era más seguro que nunca y que mi labor iba a ser clave. Adiós a la burocracia y los agobios y bienvenidos la creatividad y el valor añadido.

No creáis que salí convencido del todo, os podéis imaginar.

Pero, bueno, luego lo vas viendo en el día a día y es verdad. Ya me he olvidado de facturas y de la mitad de los correos: se encarga mi colega robot. Y no falla, ¡qué máquina! Claro, es que es un robot…

Ahora hablo más con otros compañeros, y con los clientes, y con los proveedores. Y se me ha ocurrido un nuevo proyecto, que va a ser impactante. Porque es que ahora, de vez en cuando, hasta puedo pensar e imaginar mejoras para el departamento y para nuestros clientes. Da gusto. En realidad casi me da pena del robot, el pobre (o la pobre), todo el día trabajando como un esclavo. Y toda la noche también. Cuando me voy por las tardes, no puedo evitar despedirme: «¡Adiós, colega! Hasta mañana. Que te sea leve».

Y el pobre, como es un RPA de esos, no dice nada pero los de atención a cliente tienen uno de esos que llaman chatbot la mar de simpático, que habla y todo. Dicen que hace síntesis de voz y procesamiento de lenguaje natural y entiende este último y no sé cuántas cosas más, pero yo, lo que veo, es que saluda y contesta a todo lo que le preguntamos, como si tal cosa. Es muy simpático y atento y siempre está de buen humor, no como algunos humanos…

Y por lo que me cuenta mi amigo de Bilbao, ellos en la fábrica tienen otros robots que les ayudan. Les llaman cobots porque son roBOTS que COLaboran, de ahí las siglas. Ésos sí que se ven porque no son robots software sino brazos articulados, pero en lugar de dedicarse ellos solos a hacer todas las cosas como en las fábricas de coches que vemos en la tele, lo que hacen es ayudarle a él, a mi amigo, a hacer su trabajo, a mover y  encajar piezas, y cosas así. Le hacen de «ayudantes» en lo que necesita.

Creo que me lo ha contado para darme envidia y ponerme los dientes largos  porque se imaginaba que yo, al estar en una oficina, no iba a tener mi propio robot, así que me he venido arriba y le he hablado de mi colega robot, de lo bien que trabaja y de la cantidad de trabajo que me quita. Y, al final, y como resumen, le he dicho que tengo colega nuevo en la oficina, que se llama RPA y que es divino o divina.

Imagen: ‘Big bots and mini bots’ por Jelene Morris en Flickr.

Seis trucos para crear formularios efectivos en tu página web

Edith Gómez    22 marzo, 2019

Independientemente de cuál sea el objetivo de tu negocio, integrar un formulario visible en tu web es esencial para conseguir datos relevantes de tus clientes potenciales. De lo contrario, tus visitas nunca podrán interactuar contigo y serás invisible para muchos.

Como usuario de Internet, seguro que has rellenado alguna vez algún formulario en la página de alguna marca que te interesa, pero nunca te has parado a pensar sobre la importancia de esta herramienta.

Y ahora, desde el punto de vista empresarial, como dueño de un blog, una web o un eCommerce, ¿has valorado el papel de los formularios en la estrategia de marketing de tu negocio?

Ventajas de tener un formulario web

Entre los beneficios principales que un negocio puede obtener al contar con un buen formulario destacan:

  • Recogida de información de valor, estructurada, sobre tus clientes potenciales (correo electrónico de contacto, nombre y apellidos, profesión, cargo o lugar de residencia, entre otros posibles). Esto te permitirá completar tu base de datos para después contactar con ellos mediante mensajes personalizados cuando lances tus campañas.
  • Ahorro en costes. Cuando un cliente solicite información sobre tu negocio, puedes proponerle que se suscriba a tu boletín a través del correo electrónico. No es necesario que gastes en papel.
  • Comunicación directa. Recibirás el feedback de los usuarios inmediatamente. Podrás conocer su opinión sin tener que lanzar encuestas y aplicar otras técnicas.

Cómo optimizar tus formularios

Un formulario de contacto debe de ser sencillo, intuitivo y breve. El usuario debe entender en todo momento qué tiene que hacer para realizar la acción que deseas. Si esto no es así, el usuario nunca dejará sus datos, y en el peor de los casos, podría abandonar tu sitio.

Independientemente de tu objetivo a la hora de crear un formulario (fidelizar, vender o que los usuarios prueben tus productos), hay una serie de trucos que deberías aplicar para optimizarlos:

1. Crea formularios cortos

Cuanto más simple, mejor. Utiliza un lenguaje claro y directo para evitar confusiones. Por otro lado, la mayoría de las veces, cuando los usuarios se encuentran ante formularios largos, piensan que van a tardar mucho tiempo en rellenarlos, y al final nunca los acaban.

Por tanto, identifica qué campos son los más importantes y en el caso de que no puedas prescindir de muchos de ellos, puedes agruparlos en pasos. De esta forma podrías incluir diez campos en tres pasos, por ejemplo.

2. Ofrece un incentivo

Una técnica que está funcionando muy bien en blogs es ofrecer a los usuarios algo de valor a cambio de que faciliten sus datos personales. Pueden ser ebooks, plantillas, tutoriales, checklists, descuentos o incluso una demo.

Sin duda, estos descargables e incentivos son los que motivan al usuario a dedicar unos segundos a rellenar el formulario. ¡Haz la prueba!

3. No pongas barreras

Ponte siempre en la piel de los usuarios y piensa qué es lo más cómodo para ellos. En muchos formularios de suscripción, piden que te registres y para ello te solicitan una contraseña, con unas características concretas (que tenga mayúscula, que llegue a x caracteres…).

Intenta siempre omitir pasos que «molesten» al usuario y pónselo todo en bandeja.

4. Notifica a los usuarios si hay errores

Muchas veces, con las prisas, los usuarios escriben mal sus datos en el formulario. Por ello, una buena idea sería alertar y comunicar al usuario dónde está el error para que lo corrija, conservando el resto de la información que ya ha rellenado. Así este no tendrá que perder tiempo buscando dónde está el error.

5. Guía al usuario en cada etapa

¿Les has explicado a tus usuarios qué pasará después de rellenar el formulario? Si le has prometido un descargable, esperarán recibirlo después de rellenarlo. No obstante, recuérdaselo e indícales también el motivo por el que están ahí:

  • Recibir un descuento especial.
  • Suscribirse a la newsletter.
  • Conseguir una prueba gratis.

Por eso, es  muy importante que en el formulario añadas botones atractivos de llamada a la acción (CTA), que guíen al usuario a realizar la acción que quieres, del tipo “¡me apunto!” o “lo quiero”.  ¡Juega con tu creatividad!

6. Genera confianza

Es importante que tu página dé una imagen segura y, por ello, hoy es un requisito imprescindible que utilices certificados de seguridad “https”.

Por otro lado, comunica a los usuarios que cumples con la ley de protección de datos, dejándoles claro que usarás sus datos para un fin específico y que no los compartirás con otros.

Herramientas para crear formularios

Si utilizas WordPress para gestionar tu página web, estos son algunos de los plugins más populares y útiles:

  • Contact Form 7: destaca por sus opciones de personalización, y cuenta con funciones básicas para gestionar varios formularios de contacto. Su interfaz es intuitiva y es gratuito.
  • Jetpack: a diferencia del anterior, este tiene menos opciones para la personalización, pero es ideal para los más inexpertos.
  • Gravity Forms: es de pago y despunta por su excelente soporte. Dirigido sobre todo a los que no tienen mucha experiencia. Destaca por su flexibilidad, y ofrece múltiples opciones para crear todo tipo de formularios, no solo de contacto.

¿Cuál ha sido tu experiencia con los formularios web? Dime abajo en los comentarios cómo has optimizado tus formularios y qué otros consejos o herramientas añadirías a esta lista.

Ventajas de la hiperespecialización en el mercado laboral

Ismael Ruíz    21 marzo, 2019

En la sociedad actual, debido a la gran competencia existente en la mayoría de los sectores, sobre todo en los relacionados con el ámbito digital, las nuevas tecnologías e Internet, hiperespecializarse ya no es una opción, sobre todo si estás en plena búsqueda de empleo, pensando en poner en marcha un negocio o a la «caza» de nuevas oportunidades laborales.

¿Qué es la hiperespecialización?

La hiperespecialización es un concepto relativamente reciente, que consiste en que aquellos profesionales expertos en alguna de las áreas de su propio sector, cada vez se especializan más en nichos de conocimiento más pequeños y concretos.

Este fenómeno, más que en una moda, se ha convertido en los últimos tiempos en un imperativo para la mayoría de los profesionales, sobre todo para aquellos centrados en el ámbito digital. Y es que, debido a la evolución del mercado laboral hacia puestos de trabajo cada vez más deslocalizados y la feroz competencia existente, es preciso enfocarse en subgrupos o micronichos, dejando de lado el resto de áreas relacionadas.

El éxito de la hiperespecialización también radica en las necesidades cada vez más concretas de los negocios y empresas, que necesitan contratar profesionales capaces de resolver problemas y necesidades mucho más específicas.

Otro de los motivos que hacen tan atractiva la hiperespecialización es que, motivados por la necesidad de destacar frente a otros candidatos a ocupar puestos de privilegio en las empresas, tengan que actualizar sus conocimientos y conocer áreas muy específicas, dejando de lado así la clásica figura del “licenciado en…” o “graduado en…”.

Beneficios de la hiperespecialización

Teniendo en cuenta los factores mencionados anteriormente, podemos afirmar que hiperespecializarse tan solo te traerá ventajas. Algunas de ellas son:

1. Incremento de la productividad

Tanto si el trabajo es por cuenta propia como ajena, las tareas encomendadas por nuestros clientes o jefes, respectivamente, serán siempre satisfechas de una forma más eficiente.

Esto vendrá provocado por una mayor productividad del profesional a lo largo de todo el proceso, desde su inicio hasta su fin, dado que se habrá formado específicamente para ese tipo de tareas.

En cambio, alguien con una formación más genérica tendrá unas nociones básicas del problema, pero deberá invertir un cierto tiempo en recabar información más concreta sobre las posibles soluciones que se deben aplicar.

2. Mayor visibilidad en el mercado laboral

Un profesional hiperespecializado producirá mejor impresión a un reclutador, dado que se le presupone mayor iniciativa y con ideas más enfocadas.

En cambio, alguien con una formación más genérica será visto por estos reclutadores como un profesional más “ambiguo”. En otras palabras, podría correr el riesgo de ser una “marca blanca” frente al que sí se ha hiperespecializado.

3. Estarás en la mente del usuario

Si te digo “bebida con sabor a cola”, ¿en cuál piensas? ¿Y si te pregunto por una marca de cacao en polvo?

Pues bien, estos son tan solo dos ejemplos sencillos de que en este caso Coca-Cola y Cola-Cao son marcas que llevan años estando en la mente de los usuarios.

Y en tu sector profesional ocurrirá lo mismo: de los millones de profesionales que son buenos reparando móviles usados para los clientes de empresas de telefonía, muy pocos lo son en iPhones, y a su vez una menor cantidad lo serán en problemas relacionados con “reparar el procesador de última tecnología del modelo iPhone X”.

¿Lo ves? Es tan solo un ejemplo de que, si te hiperespecializas en resolver un problema concreto, una empresa de tecnología (incluso la propia Apple) te buscará a ti y no a otros (estarás en su top of mind) con aptitudes más generalistas.

Estrategia para hiperespecializarse

Si te he convencido de la necesidad de enfocarte en un nicho concreto y no ofrecer “de todo para todos”, a continuación te propongo una serie de técnicas para hiperespecializarte:

Crea un blog de marca personal

Para ofrecer tus servicios especializados en Internet, la mejor inversión que puedes hacer para tu presente y futuro profesional es crear un blog gratuito.

Más adelante, si esta estrategia te funciona, podrás profesionalizar más tu plataforma y pasarte a un blog de pago, con contratación de dominio, hosting, etc.

Una vez creado, puedes comenzar escribiendo sobre temáticas de interés sobre tu sector. Y, como al principio no tendrás apenas tráfico web, podrías difundir tus artículos en las redes sociales y animar a tus contactos a que entren y te den feedback.

Busca tu buyer persona

En tus primeros pasos ofreciendo contenidos de valor para tus (de momento pocos) lectores, quizás no le encuentres demasiado sentido.

Sin embargo, cuando vayas recibiendo propuestas de colaboración, preguntas o dudas de cierto tipo de personas y, por qué no, consultorías por parte de empresas que quieren que les ayudes a implementar las estrategias que explicas en tu blog, irás viendo cada vez cómo la idea “loca” inicial de empezar con un blog va cobrando sentido.

A su vez, las necesidades y requerimientos profesionales de estas empresas o personas particulares, irán virando y pivotando tu especialidad hacia una de estas dos posibilidades:

  • Podrás adentrarte aún más en esa especialidad sobre la que enfocaste tu bitácora.
  • Dentro del sector al que te diriges, podrás cambiar tus preferencias y descubrir que existe un micronicho paralelo donde puedes conseguir más cantidad de clientes y, a su vez, ayudar a un mayor número de personas.

Sin duda alguna, creo que hay más que evidencias de que hoy en día no vale con conseguir un “Grado en X disciplina” ni con tener el título de “Licenciado en…”, sino que las necesidades de nuestra sociedad van más allá.

En pocas palabras, la otra opción, al menos para mi modo de entenderlo, es (tristemente) la cola del paro.

El ‘community manager’ no es un gurú ni el embajador de una marca

Raúl Salgado    21 marzo, 2019

El 80% de los internautas usa las redes sociales a diario, según la última encuesta de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), de la que también se desprende que casi la mitad de los españoles se encuentran permanentemente conectados. Y las empresas deben estar allá donde estén sus clientes. Pues bien, María Lázaro ha escrito un libro para ayudarlas a llegar, escuchar y conversar con un público plural, atomizado y cada vez más heterogéneo.

“Community manager. La guía definitiva”, pese a lo que su propio nombre indica, no es un libro exclusivo para estos profesionales. Se trata, más bien, de un manual para comprender en qué consiste el ecosistema de los medios sociales y poder poner en marcha un negocio o impulsarlo, aprovechando las posibilidades que ofrecen las redes sociales.

El libro también sirve para mejorar la cualificación y alinear las estrategias de quienes se dedican a estas disciplinas con las del negocio.

“Con ejemplos prácticos, enseña a gestionar posibles crisis, implementar acciones efectivas, orientar la estrategia… dentro de un entorno de relaciones personales y de personas con marcas que está en continuo cambio y transformación”, asegura la autora.

Tres claves para aprovechar las redes sociales

Nadie duda del potencial que tienen las redes sociales para las empresas. Y Lázaro ha elaborado un pódium con las tres principales claves para aprovecharlas al máximo. La primera pasaría por el planteamiento de objetivos claros, definidos, medibles en el tiempo, relevantes y realistas.

Posteriormente, habría que planificar con todo lujo de detalles lo que se va a hacer. Esta planificación no estaría reñida con la flexibilidad y obligaría a realizar análisis –tanto de la competencia como internos-, a ver los contenidos que se han de generar, a valorar a quién dirigirlos, a escuchar… Finalmente, resulta imprescindible medir, puesto que si no se mide no se sabe si se está logrando lo que se quiere, ni cómo mejorar los resultados obtenidos con esa presencia en estos canales.

¿Por qué es esta la guía definitiva y no otras? La autora sostiene que en los últimos años se ha producido un boom y se ha sobrevalorado la figura del community manager.

“La crisis económica coincidió con el auge de las redes sociales. Y tras esta eclosión, se empezaron a demandar puestos de trabajo para gestionar perfiles, sin saber muy bien qué debían hacer. Se creó una especie de superhéroe o gurú, y se empezaron a publicar guías porque no existía una formación como tal. Comenzaron a surgir masters, cursos de posgrado y muchos vendehúmos que desdibujaron esta figura”, asegura María Lázaro.

– ¿Es el community manager un gurú?

“No. No es ningún superhombre ni el embajador de una marca, ni cualquier persona que sabe un poco de tecnología y se pone a gestionar perfiles. El community manager es un profesional del marketing y de la comunicación digital que desarrolla y gestiona comunidades online siguiendo unos principios, una estrategia y unos planteamientos de la organización. No es quien dictamina lo que tiene que hacer la empresa. Todo debe estar alineado dentro de una estrategia de negocio”.

– ¿Hasta qué punto se trata de uno de los empleados con mayor responsabilidad?

“Su responsabilidad es la gestión de comunidades online siguiendo los objetivos y planteamientos estratégicos de la organización. Está imbricada con otros departamentos, desde el de atención al cliente hasta el de la gestión de marca o el de Recursos Humanos. No es un ente que trabaja de manera aislada. Ni tampoco una persona que solo gestiona comunidades online, sube posts al blog y responde a los comentarios que le deja la comunidad. Por ello, debe saber principios básicos de ética digital, de posicionamiento en buscadores, etc.”.

– Hay empresas que ponen a gestionar sus redes sociales a un becario o a su empleado más joven…

“El community manager no puede ser el primer becario que llegue a una empresa. Al final, estamos hablando de la gestión del marketing, dentro de la gestión del negocio. Estas personas tienen que entender la organización, saber hacia dónde va, cuáles son sus prioridades. Deben ser profesionales del marketing y de la comunicación”.

– Pero las redes sociales, ¿son marketing o comunicación?

“Ambas áreas tienen que ir íntimamente relacionadas. El cómo se vende una empresa condiciona el cómo se comunica, ya sea a la hora de trasladar los mensajes a públicos internos o externos, independientemente de los canales que se utilicen. En cualquier caso, la comunicación debe estar alineada”.

Lázaro critica las tergiversaciones que provocan muchas empresas al mostrarse joviales y desenfadadas en las redes sociales, y «casposas» y tristes en sus servicios de atención telefónica de clientes. En este sentido, advierte que hay que adaptar la comunicación a cada público, pero no a cada canal, para evitar posibles grietas y fisuras. La voz debe ser coherente a través de todos los canales. En redes sociales tiene que humanizarse sin distorsionarse para llegar a sus clientes”, apostilla.

– ¿Y qué aprenden las empresas de sus clientes?

“Una de las partes más importantes de la estrategia en redes es la escucha social, la monitorización, el saber qué dicen de nosotros, de la competencia, del sector… Y, a partir de ahí, descubrir qué piensan los clientes, qué necesitan, cuáles son sus quejas, cómo aportarles un valor añadido, cómo mejorar la atención…”

Las redes sociales, pues, constituyen una fuente prácticamente inagotable de información a la hora de confeccionar y perfeccionar los planes de negocio. Pero al confiar toda la estrategia de marketing digital a su community manager, las compañías se exponen a serios peligros, puesto que estos profesionales gestionan comunidades online en medios ajenos -como Twitter o Facebook- a la entidad.

Estas grandilocuentes y omnipresentes plataformas son en sí mismas empresas que dictan sus propias normas, por lo que si una compañía delega excesivas responsabilidades en un community manager, podría quedar indefensa, vendida al albor de las decisiones que vayan tomando los medios sociales. Y es que si Facebook, por ejemplo, cambia sus condiciones de uso, la empresa se verá obligada a plegarse. De ahí que la estrategia de marketing no deba depender de lo que se haga en plataformas externas. De ahí, en definitiva, que la empresa deba tener sus propios medios online.

– ¿Las redes sociales pasarán de moda?

Las redes sociales están en constante evolución. Dentro de diez años no serán como ahora, igual que ahora no son como hace una década, cuando muchas de ellas ni siquiera existían. Pero no solo cambian ellas, sino que los consumidores van migrando de unas a otras y modificando sus pautas de comportamiento”.

– ¿Proyectan las redes sociales lo que queremos ser?

“Hay personas y marcas que, a veces, pretenden proyectar una imagen diferente de sí mismas. Y eso es un error, un peligro. No hay que generar una brecha demasiado grande entre quien seas y cómo te proyectes. Porque en las redes sociales se coge antes incluso que en la vida real, a un mentiroso que a un cojo”.

 

«Las fallas” del Mobile

Guillermo Bataller    21 marzo, 2019

No sé si extrapolo por ser valenciano o por la proximidad en el tiempo, aunque creo que más bien se debe a la similitud entre ambos eventos: Las fallas y el Mobile World Congress.

Poco a poco se va disipando el olor, mezcla de pólvora, madera y los nuevos materiales sintéticos que definen el acabado de los monumentos -a partir de ahora estands- que, humeantes, dicen adiós, un año más, al llegar el equinoccio de primavera.

Atrás quedan los pasacalles que, por barrios, ponían de gala sus grandes novedades. Como el de Samsung con sus nuevos modelos comerciales: S10, S10+ y el S10e, así como la aportación de la compañía coreana al mundo de la “flexibilidad”, con el “Galaxy fold”.

Pero este pasacalles se vio bastante neutralizado por el rimbombante “castillo de fuegos de artificio” que montó Huawei. La presentación en sociedad de los nuevos P30 y del Mate X acalló cualquier otra novedad similar en esos días.

Gran importancia, aunque menos repercusión mediática, tiene el “llibret faller. Este libreto fallero es un pequeño documento que explica, en prosa o verso, lo que muestra cada estand: qué se presenta, qué se ofrece a los analistas, a la prensa o al ciudadano, con las novedades de cada fabricante, operador, etc. Si tuviera que rescatar algunas ideas clave del “llibret” del Mobile de este año, sería el advenimiento de los nuevos servicios (más adaptables y personalizados que nunca), gracias al uso de edge computing, la virtualización y la inteligencia artificial. Y, ¡cómo no! del asentamiento casi definitivo -“ya está aquí, ya llegó…” de 5G. A fuerza del empuje insistente de los fabricantes, que ven cómo sus márgenes caen y agotan sus menguadas alforjas financieras, 5G representa una promesa, además de una nueva arquitectura orientada a los servicios, que impulsa la transformación digital.

Y, ¿cuál será el “ninot indultat? Ciertamente “ninots” hay muchos durante el Mobile y no de cartón-piedra precisamente. Pero, claro está, si tuviéramos que enmarcar una imagen para esta edición, sin duda, nos quedaríamos con cualquiera de esos dispositivos que, por el doble de precio, se pliegan a la mitad de tamaño.

El Mobile es una fiesta en la que, salvo el libreto -en este caso puramente tecnológico- parece que la música que suena por las calles de los pabellones de la Fira durante las cabalgatas y ofrendas tiene reconocibles acordes chinos y donde la pólvora que se quema no es otra que la asiática. Solo hay que fijarse en la repercusión en medios: se ha incrementado (y mucho) la presencia en redes sociales de los fabricantes asiáticos de electrónica de consumo como Xiaomi, así como del omnipresente Huawei (en parte, también es cierto, por sus problemas jurídicos).

Parece una tendencia imparable, al menos en el aspecto más floreado del evento, pero esperemos que la evolución tecnológica de las redes y de los elementos “core”, que al final, dan sustento a todo lo demás, siga por un camino menos viciado y marcado por la lógica del mercado: un papel que parece destinado únicamente a ser ejercido por ciertos operadores.

Y, como ocurre con Las fallas, al día siguiente de “la Cremà” los maestros falleros comienzan a devanar sus sesos para tratar de asombrar en los monumentos del año siguiente…

Imagen: Sarah Grice

Cómo certificarse con éxito en la cloud de Amazon

Gonzalo García-Marcos Mendoza    20 marzo, 2019

Estudiar en Navidades… Yo pensaba que eso se había acabado tras la universidad pero fue lo que me tocó hacer en los últimos días del año pasado porque el reto -conseguir una certificación en Amazon- lo requería.

“¿Y eso para qué? -me preguntó un amigo-. ¿Para conseguir envíos gratis de sus productos?”. No me reí porque hasta hace poco mi conocimiento de cloud era también escaso y a Amazon la veía solo como una compañía que vende por Internet. Pero eso tenía que cambiar y había que demostrarlo oficialmente.

Por ello comencé a preparar uno de los exámenes de certificación de Amazon que, aparte de vender de todo a través de la Red, es el mayor proveedor de cloud pública del mundo, con una cuota de mercado del 31,7 por ciento frente al 13,3 del competidor más próximo, Microsoft Azure, según Expansión.

Fuente: https://aws.amazon.com/es/certification/

No es el único examen de los de Seattle para que alguien demuestre los conocimientos en su solución. Después del nivel básico (Foundational), el intermedio se divide en tres ramas: arquitecto, desarrollador y operador. Al que me refero en este artículo es el Amazon Web Services Solutions Architect Associate, que certifica un nivel intermedio de diseño de aplicaciones y sistemas usando los múltiples servicios de Amazon. Como conseguí mi propósito, quiero compartir la experiencia por si a alguien le sirve de ayuda en su camino particular hacia cloud.

Al igual que en su negocio de venta al por menor de artículos, Amazon tiene de todo en el mundo cloud: desde la A a la Z. Está disponible cualquier cosa que se pueda necesitar desde para montar una simple aplicación hasta todo un CPD virtual, todo dividido en diferentes servicios con nombres propios:

  • Amazon VPC (Virtual Private Cloud): ofrece recursos de gestión de redes para montar un entorno privado en la nube.
  • Amazon EC2 (Elastic Compute Cloud): el servicio de AWS para servidores de cómputo, desde la máquina más pequeña hasta los gigantes para ejecutar una aplicación de SAP HANA.
  • Amazon S3 (Simple Storage Service): sistema de almacenamiento de objetos.

Y así hasta más de cien soluciones. De ahí el miedo… Cuando alguien se prepara para conseguir una certificación, no puede evitar preguntarse cómo va a conseguir saber de todos los servicios. Afortunadamente hay algunos más importantes que otros y sobre los que se pregunta más. Y, como en todo, lo difícil es empezar.

A continuación describo el camino de preparación que seguí con la intención de que sirva de ayuda para aquéllos que lo queráis afrontar desde cero. Divido el trabajo en tres fases, cada una de las cuales se apoya en la anterior y, en conjunto, resulta una forma eficaz (y barata) de preparar la prueba:

Fase 0: El comienzo en el que se aprende la estructura de la nube de AWS y cómo funciona a grandes rasgos. Se trata de dejar de ver una nube imprecisa y lejana y empezar a entender que no son unos ordenadores que tiene no sé quién en no sé dónde y los alquila no sé cómo.

Para este nivel el gigante americano ofrece un curso gratuito muy recomendable.

Fase 1: Es el momento de profundizar en los servicios básicos y practicar con ellos. Para eso, Amazon ofrece una suscripción gratuita de un año con una cantidad limitada de recursos para usar durante ese periodo. Es necesario abrirse una cuenta en la que hay que proporcionar el número de una tarjeta de crédito válida, pero en ella solo cargarán con los gastos que excedan los límites de los recursos gratuitos. Y ¡que no cunda el pánico! Es posible crear alarmas para que el propio Amazon os avise si se exceden esas restricciones. Además, en un uso académico y preparatorio del examen es muy raro incurrir en un gasto y, si se hace, será de pocos euros.

Y también hay un muy buen curso gratuito de Udemy para adquirir este nivel y practicar con el free tier sin sorpresas.

Fase 2: Es la fase final de preparación antes del examen, que consiste en estudiar y practicar con tests muy parecidos a la prueba oficial. En concreto he trabajado con los de Whizlabs: este recurso no es gratuito, pero por menos de 20 euros proporciona mucho material para asegurar el aprobado o casi. Lo mejor de estos exámenes es que indican y explican la respuesta correcta, detallando por qué las otras opciones son incorrectas, por lo que se aprende mucho de varios servicios.

Los tests que se incluyen en el paquete se dividen en dos tipos: los practice tests y los section test. Los segundos tienen preguntas más difíciles que las de la certificación y cada uno se centra exclusivamente en un servicio de AWS, con varios que tratan sobre un servicio principal. Mi consejo es estudiar las soluciones de estas pruebas directamente, para aprender aquello que faltó en niveles previos. No los haría como ensayos porque pueden desanimar, ya que requieren un mayor grado de conocimiento.

Para practicar lo hice con los practice test. En general la dificultad de las preguntas es menor que las del examen pero se aproxima bastante. Además, viene muy bien para conocer el formato del mismo: 65 preguntas con cuatro opciones, una o dos de las cuales son correctas, con la posibilidad de dejar preguntas marcadas para revisar posteriormente. Para responderlas, como en la certificación, se dispone de 130 minutos (Importante: a la hora de pedir el examen podéis solicitar 30 minutos extra de tiempo si no sois ingleses nativos puesto que el examen está en este idioma. ¡Por experiencia propia y ajena os digo que ese tiempo adicional es muy valioso!).

Y, llegados a la cuestión estrella, os diré que se aprueba con aproximadamente un 72 por ciento de respuestas acertadas. Dado que los tests de prueba son más fáciles, el equivalente sería un ochenta y tanto por ciento de respuestas correctas en los mismos. En el caso de preguntas con respuesta múltiple, hay que acertar todas para obtener puntuación en esa pregunta.

Los temas del examen van variando pero siempre están centrados en un puñado de servicios importantes de la nube de Amazon.

El camino que os propongo a partir de mi experiencia personal por supuesto no asegura el éxito, pero está contrastado: a mí me sirvió para certificarme y es el que hemos trabajado en conjunto en el equipo cloud de Ingeniería especializada de clientes de Telefónica Empresas para certificarnos en Azure y Amazon.

Este planteamiento, dentro de la iniciativa #SoyClouder, encaja dentro de la estrategia multicloud de Telefónica Empresas para ofrecer a las grandes compañías y administraciones públicas servicios y herramientas para aprovechar las ventajas de la nube pública que dé mejor respuesta a las necesidades de sus negocios.

Por ello seguiremos con nuestra formación continua en diferentes certificaciones. Espero que mis consejos, si no os convierten en arquitectos expertos, al menos os haga buenos albañiles de AWS, como dice un compañero.

Linkedin más Whatsapp: suma sus fuerzas para encontrar empleo

Raúl Alonso    20 marzo, 2019

Se busca abogado junior, puesto de director de operaciones para incorporación inmediata; se necesita administrativo contable, técnico Unix-Linux, Sales assistant, Business analyst, Chief Compliance Officer, asesor laboral senior… Desde hace unas semanas mi WhatsApp rezuma oportunidades laborales que empresas de todo tipo acaban de subir a Internet, de muchas de ellas tengo conocimiento incluso a los pocos minutos de publicarse. Por supuesto el mérito no es mío, es un ejemplo de networking novedoso que combina la influencia de Linkedin con la inmediatez y el anonimato de las listas de difusión de Whatsapp.

“Tengo más de 18.000 contactos de profesionales de los recursos humanos en Linkedin y también por mi trabajo todos los días veo decenas de ofertas de empleo, pero solo podía pasar esa información a unas pocas personas”, explica Rosaura Alastruey, experta en Linkedin y networking. De esa frustración por el desperdicio de una información que podía “unir un puesto de trabajo con gente preparada que lo necesita”, surgió la idea.

Las listas de difusión de Whatsapp

La intuición de esta consultora amante de las nuevas tecnologías ya le había alertado sobre el potencial de las listas de difusión de Whatsapp: “Desde que las descubrí me enamoré de su inmediatez y confidencialidad, porque a diferencia de lo que ocurre con los listados de los grupos de conversación no se sabe quién forma parte”. Así que con el arranque del nuevo año se puso manos a la obra pensando en distribuir esa preciada información, a lo sumo, “entre unas 50 o 100 personas”.

Pronto descubrió Alastruey que el tope permitido por Whatsapp es de 256 destinatarios por cada lista de difusión: “El boca a boca ha funcionado muy rápido y a finales de febrero ya eran más de 500 profesionales los que participaban en la experiencia, incluso algunas empresas me llaman para que incluya su oferta en el sistema y hay personas que no conozco y me paran por la calle para decirme ¡yo estoy en tu lista Rosaura, muchas gracias!”. Dos de los indicadores de que la iniciativa es apreciada.

Trabaja el networking antes de necesitarlo

“Nos dedicamos a conocer y conectar personas interesantes”, explica Alastruey. Esta consultora es una auténtica pionera de Linkedin, donde tiene presencia activa desde 2004, tan solo dos años después de que naciera esta herramienta profesional. Cuenta cómo la conoció durante una estancia en Silicon Valley: “Era un canal ideal para localizar personas que no son de tu entorno profesional más cercano, y además permite abrir puertas a las que antes muy pocos podían llamar”.

Y desde entonces no ha dejado de divulgar las utilidades de Linkedin y el valor del networking, en un discurso recibido con diferente interés según el momento: “Cuando empezamos, no nos hacían caso porque había mucho empleo, pero cuando llegó la crisis se evidenció su valor”. El problema que Alastruey identifica es que muchos profesionales solo se interesan por él cuando el agua les llega al cuello: “El networking hay que trabajarlo antes de necesitarlo. No puedes recurrir a él cuando necesitas a las personas, porque si quieres que te ayuden, primero tienes que ayudar tu”.

Cómo empezar a construir tu networking

Para Alastruey el arte de las relaciones profesionales no tiene reglas fijas, pero para no ser ejemplo de lo que los expertos llaman networking del clínex, “hay que ser generoso, y serlo permanentemente. La tendencia lleva a utilizarlo solo cuando se necesita trabajo y a dejarlo cuando se encuentra, y eso es un gran error, porque lo que hay que hacer es aprender a que forme parte de nuestras vidas. Además, es una filosofía de vida que sirve para todo”. Un modelo para iniciarse en su práctica es el siguiente:

Fase 0: Comienza con un listado de objetivos alcanzables

“Ya que quieres conocer gente, empieza a trabajar por proximidad: redacta un listado con cuarenta nombres que te interesan. Y si se presenta la oportunidad de conocer a otras personas, no la desaproveches, pero tu objetivo inicial son esos cuarenta nombres”.

La experiencia recomienda que en esta selección se incluya tanto contactos fuertes como débiles. Los primeros aluden a profesionales y empresas con una vinculación directa con el sector en el que se trabaja, y los segundos agrupan a otros de sectores afines, o profesionales de otras ciudades o países. Frente a un brusco cambio de coyuntura, como pasó con la burbuja inmobiliaria, muchos de los contactos fuertes pueden perder valor en semanas. Por eso, para los arquitectos que tenían cubiertos los débiles fue más sencillo encontrar trabajo en sectores alternativos al de la construcción o desplazándose a otros mercados.

Fase 1: Date a conocer

“Toma la iniciativa. Empieza a hacer los contactos que te has marcado, y si los haces utilizando Linkedin, no pidas directamente trabajo, primero debes aprender a relacionarte con él, por ejemplo, conociendo sus intereses”. Se calcula que desde que se hace el primer contacto hasta que “pasa algo” trascurre un año de media.

Fase 2: Reaviva el contacto cada 45 días

“Lo difícil no es hacer el contacto, sino mantenerlo. Una vez hecha la presentación saben que existes, pero tienes que explicarles quién eres”. Es aquí donde hay que volcar los esfuerzos, porque según esta experta lo ideal es que cada 45 días ese contacto reciba algún tipo de comunicación del interesado. Las técnicas pueden ser muy variadas, desde ir a escucharle a una conferencia a enviarle un artículo de su interés, pero se debe propiciar un mínimo de siete contactos anuales. Por eso solo se puede prestar atención a un número reducido de contactos.

Fase 3: Marca nuevos objetivos al mes

“Vivimos en un mundo en que el mercado laboral se mueve y cambia con extrema rapidez, por eso nuestro networking debe actuar en consecuencia: marca nuevos objetivos al mes”. Para evitar que la puerta que permite llamar a una determinada empresa se cierre cuando esa persona cambie de trabajo, es vital abrir nuevos contactos.

Fase 4: Que los otros piensen en ti

“El objetivo final es que cuando hay una oportunidad de trabajo en una determinada posición o empresa, sean los otros los que piensan en ti como primera opción”, concluye Alastruey reconociendo que no es una meta sencilla: “Es un trabajo de años, pero se consigue si el networking forma parte de tu vida”.