De mayor quiero ser… ingeniera

Elisa Rojas    8 junio, 2021
De mayor quiero ser ingeniera

¿Qué quieres ser de mayor?” Todo un clásico, la gran pregunta. Tan sencilla, pero tan compleja y, curiosamente, tan preguntada cuando somos pequeños… aunque cuando quizás deberíamos plantearla a diario (pero ya hablaremos de eso otro día). En mi caso, como niña, yo lo tenía bastante claro, quería ser “pintora, como Picasso”. Si bien es cierto que, de manera general, siempre sentí curiosidad por cualquier materia y disfrutaba contando lo aprendido a mis padres y a mi hermano. Incluso jugaba a ser profesora e inventarme ejercicios, diría que era uno de mis juegos favoritos. Nunca le di muchas más vueltas y no hice mal, al final era una niña, lo importante era jugar.

Hasta que un día mis padres compraron un ordenador. Me fascinó. Especialmente, me sentía cautivada por cierta aplicación que te permitía hacer dibujos infinitos, coloreando con un simple “click” y haciendo formas, teclear y escribir letras infinitas en una pantalla y, por supuesto, los videojuegos (y jugar).

Seguí sin darle muchas más vueltas, hasta que tocó decidir qué estudiar. ¿Cumpliría entonces mi idea de pequeña de ser pintora o profesora? A pesar de que no lo tenía totalmente claro, pensé que estudiar una ingeniería podría ser divertido, sobre todo si era una relacionada con ordenadores. En realidad, desconocía qué tipo de trabajo tendría después (que levante la mano quien sí), pero hice mi apuesta (Ingeniería de Telecomunicación) y creo que acerté. Disfruté realizando la carrera, pero al final me pregunté si podría ir más allá, me costaba pensar que el camino había acabado allí. Pasé por varios trabajos y fue entonces cuando empecé a encajar piezas y decidí que con lo que realmente disfrutaría es siendo profesora ingeniera (2 en 1). Aunque el camino para ello era especialmente duro, decidí regresar de nuevo a la universidad, esta vez para realizar el doctorado. Y lo finalicé, no sin antes viajar por multitud de países a conferencias y estancias de investigación, conocer a mucha gente, y seguir aprendiendo (y jugando).

¡Lo conseguí! Años después, soy profesora de ingeniería en la Universidad de Alcalá. Pero no, esto todavía no es el fin, es solo una etapa más en mi camino. Y por ahora, en la ingeniería he encontrado un panorama motivador, lleno de juegos de lógica y retos, de lloros algunos días, pero de grandes sonrisas otros. Pero sobre todo he descubierto que la ingeniería no son solo ordenadores, chips y cables, es también creatividad e imaginación, es ser capaz de resolver problemas de cualquier tipo: tecnológico, económico, social… ¡Es seguir jugando! Tengo la suerte de sentirme “pintora” aunque mis herramientas no sean brochas y tengo ilusión por ayudar, en la medida de mis capacidades, a solventar los problemas y grandes retos del futuro de la sociedad. El único problema es que necesitaré algo de ayuda, ¿te animas? 😉


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