Inteligencia artificial y talento humano para el 2026

Jorge A. Hernández    12 enero, 2026

El 2026 es un año lleno de expectativas que abarcan desde la política hasta la economía, y la adopción de la tecnología es una de ellas. ¿Cómo facilitar la migración hacia una cultura de IA dentro de las empresas? ¿Qué metodologías existen para integrar el talento y hacia dónde nos dirigimos? Un vistazo a estas tendencias.

La inteligencia artificial, especialmente la generativa, ha dejado de ser un experimento para integrarse en las operaciones empresariales. Esta transición ha generado una demanda de talento que el mercado laboral externo no puede satisfacer con la rapidez necesaria. En consecuencia, las organizaciones líderes están ante una encrucijada: ¿Cómo transformar a la fuerza laboral actual en una plantilla fluida en IA?

La magnitud de la brecha de habilidades es evidente en los datos globales. Según proyecciones de IDC, más del 90% de las organizaciones en todo el mundo enfrentará una escasez de talento en TI para finales de 2026. Esta carencia no es solo un inconveniente operativo; IDC estima que podría traducirse en pérdidas de hasta 5.5 billones de dólares debido a retrasos en lanzamientos de productos, problemas de calidad y una pérdida de competitividad.

Para enfrentar este desafío sin recurrir a reestructuraciones drásticas, las empresas están adoptando un modelo de «construir, pedir prestado y mejorar». Este enfoque prioriza la identificación de capacidades internas latentes para potenciarlas complementándose con el uso de aliados estratégicos para cubrir nichos técnicos muy específicos.

Una transformación en las habilidades y talentos

Para 2026, la formación ha dado un giro hacia un plan centrado en habilidades prácticas. Expertos de MIT Sloan señalan que este año las estrategias de aprendizaje exitosas serán aquellas que se integren directamente en el flujo de trabajo. Por ello y dado que la vida media de las habilidades técnicas se ha reducido a solo unos meses, las organizaciones están sustituyendo los cursos estáticos por módulos de aprendizaje aplicados que responden a necesidades inmediatas.

Un componente de esta capacitación es la mentoría estructurada en diversos formatos. Un ejemplo, son las redes de mentoría inversa, donde los perfiles más jóvenes o nativos digitales asesoran a la alta dirección permitiendo que la estrategia corporativa se alinee con las posibilidades reales de la tecnología.

Asimismo, surgen las mentorías flash y los círculos de aprendizaje entre pares ayudan a democratizar el conocimiento técnico, permitiendo que los empleados resuelvan dudas en comunidad. Además y según un estudio reciente de Gartner,  la IA afectará a todo el trabajo de TI en 2030, un escenario donde el rediseño de puestos de trabajo es una pieza fundamental para evitar despidos masivos y en su lugar descomponer los cargos tradicionales en tareas específicas.

Esta transformación hacia un diseño de trabajo basado en resultados, y no solo en tareas, está siendo impulsada por la proliferación de agentes digitales. Gartner predice que, para finales de 2026, el 40% de las aplicaciones empresariales contarán con agentes de IA integrados que podrán ejecutar procesos de extremo a extremo.

Fuera de los muros y los desafíos venideros

En lo que se refiere a colaboración externa, en 2026, las organizaciones seguirán utilizando modelos de Talento como Servicio (TaaS) para acceder a experiencia en áreas críticas como MLOps o gobernanza de datos. Esto incluye el uso de firmas de reclutamiento especializado y de alianzas con universidades.

La tecnología de adquisición de talento también ha evolucionado para apoyar esta agilidad usando IA. Estos sistemas permiten evaluar la agilidad de aprendizaje y la resolución de problemas de forma objetiva, permitiendo que los reclutadores humanos se concentren en evaluar el encaje cultural y la resiliencia emocional de los candidatos.

A pesar de los avances técnicos, la gestión de la resistencia humana sigue siendo el mayor desafío para RR.HH. El fenómeno del miedo a quedar obsoleto o FOBO y el tecnoestrés afectan a más del 50% de los trabajadores, quienes temen que la IA reduzca sus oportunidades profesionales.

Hacia el futuro, la tendencia que se ve con mayor fuerza es la llamada «Inteligencia Conectada», un paradigma donde la colaboración ocurre en tres niveles: humano a humano, humano a IA, y entre distintas inteligencias artificiales. En este modelo, los agentes digitales no son solo herramientas, sino miembros integrados del equipo con sus propias identidades y responsabilidades documentadas, trabajando de forma asíncrona para mantener la productividad sin interrumpir la creatividad humana.

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