Privacidad en el mundo de la Inteligencia Artificial

Jorge A. Hernández    23 septiembre, 2022

En una época en que las compañías, y sus clientes, generan y consumen más datos para procesarlos en sus sistemas de analítica e inteligencia artificial, ¿dónde está el límite de la privacidad, la tecnología y los negocios? 

Para 2021 se produjeron más 2.5 trillones de datos, al día, o aún más impactante el 90% de todos los datos globales se crearon en los últimos dos años. Cifras que demuestran el increíble apetito de información del planeta.

Gracias a las redes sociales, al Internet de las cosas y la penetración de los smartphones, entre muchas otras variables, la cantidad de información generada al día es aplastante, pero al mismo tiempo es una mina de oro para los sistemas de analítica.

Porque esa misma información, al ser procesada mediante técnicas de inteligencia artificial, puede predecir el comportamiento de los clientes, reducir costos, descubrir tendencias y decir qué productos consumirán los clientes en el futuro. Pero eso no siempre es positivo.

Tomo como ejemplo el caso de la cadena Target, en Estados Unidos, que en 2012 y, mediante un algoritmo, sabía qué clientes estaban embarazadas gracias a sus compras. Tras ello, enviaba cupones de descuento en productos relacionados. Así fue cómo un padre, en Minneapolis, se enteró que su hija estaba esperando.

La pregunta es, y la privacidad de la menor, ¿dónde quedó?

Regulación y tecnología

Una de las paradojas de la inteligencia artificial y la privacidad, en los negocios, es que la IA necesita de datos y más datos para ser más precisa, pero al consumir más datos, se pone en riesgo la privacidad de los sujetos analizados. 

Y para complicar aún más las cosas, está la falta de un estándar internacional de privacidad que opere en todas los países y las industrias, particularmente en mercados tan críticos como el de la salud. 

Esta multiplicidad de legislaciones sumada a los nuevos canales digitales hace que muchas empresas sufran por cumplir con todas las quejas de sus clientes, incluidas aquellos donde reclaman por su intimidad e, irónicamente, una respuesta frente a esta necesidad es la inteligencia artificial.

Así es, el mercado de la inteligencia artificial orientada a la privacidad está emergiendo, al punto que Gartner asegura que más del 40% de la tecnología de cumplimiento de privacidad dependerá de la IA en los próximos tres años.

Y es que la privacidad absoluta se ha convertido en una utopía. Cada vez que un usuario navega por Internet, usa un asistente digital, o interactúa en redes sociales recibe beneficios donde la contrapartida son sus datos. 

En otras palabras, existe un déficit educativo respecto al manejo de los datos, y la legislación de estos. Una necesidad urgente porque la inteligencia artificial no se detendrá y su reinado cambiará al mundo.

Imagen de rawpixel.com en Freepik

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