IoT 2026 en entornos empresariales: ¿hacia dónde nos dirigimos?

Jorge A. Hernández    19 enero, 2026

Lo que antes parecía ficción es hoy una realidad cotidiana. El internet de las cosas (IoT) está por todas partes, realizando labores que abarcan desde la seguridad hasta garantizar la continuidad de las operaciones en innumerables verticales de mercado. Conozca el estado de esta tecnología para el 2026.

Lo dicen las cifras: el IoT sigue creciendo. En datos concretos, la consultora IDC espera que la inversión global en esta tecnología supere el billón de dólares para 2026. Esta evolución no solo representa un aumento en el volumen de dispositivos conectados —que llegará a los 38.000 millones a nivel global este año—, sino un cambio en la forma en que se procesan los datos y se ejecutan las decisiones.

Una de las tendencias más relevantes de este periodo es la consolidación de la inteligencia en el borde o edge computing. De hecho, para 2025, Gartner estima que más del 55% del análisis de datos de redes neuronales se realizará directamente en el punto de captura, frente al menos del 10% registrado en 2021.

Este desplazamiento de la capacidad computacional desde la nube hacia los dispositivos físicos permite una respuesta en tiempo real, reduce la latencia y optimiza el ancho de banda, factores críticos en entornos donde cada milisegundo es determinante.

Eficiencia y mantenimiento prescriptivo con IoT en 2026

En términos de activos empresariales, uno de los principales beneficios de la transformación del IoT se manifiesta en el mantenimiento predictivo. Este ha evolucionado hacia sistemas prescriptivos que no solo anticipan cuándo fallará un componente, sino que recomiendan acciones específicas basadas en la disponibilidad de mano de obra y el inventario de piezas.

De acuerdo con informes de consultoras como McKinsey, la implementación de inteligencia artificial en el mantenimiento puede reducir el tiempo de inactividad de las máquinas entre 30 % y 50 %, extendiendo la vida útil de los activos industriales hasta en 40%. Esta capacidad de actuación proactiva se traduce en un retorno de inversión acelerado.

Esto ocurre sin contar los beneficios indirectos, como el ahorro de energía. Desde parques logísticos hasta hospitales, la monitorización energética mediante IoT permite reducir hasta en 30 % el consumo, ofreciendo información en tiempo real sobre cómo y por qué se desperdicia la energía.

Otras tecnologías protagonistas

La tecnología no opera en el vacío. En el caso del IoT, se combina conectividad avanzada, cómputo distribuido y automatización. En este escenario, la expansión de redes 5G —incluyendo 5G Standalone y despliegues privados— está acelerando casos de uso donde la confiabilidad es vital: desde robots en planta hasta operaciones logísticas con conectividad dedicada.

El segundo gran habilitador es el edge computing fusionado con la IA. Este «Edge AI» (AIoT) ejecuta modelos de inteligencia artificial directamente en cámaras y equipos industriales para detectar anomalías. En paralelo, la nube —cada vez más híbrida— sigue siendo el centro de mando para administrar dispositivos y consolidar datos a escala.

Por último, el crecimiento de las redes IoT también conlleva riesgos. Por ello, para el 2026, el avance tecnológico debe estar orientado a la resiliencia mediante la inversión en la llamada Supply Chain Resilience, que impulsará la telemetría y la visibilidad end-to-end en la cadena de suministro de todas las empresas.

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