5 consejos para teletrabajar con niños en casa y no volverse loco

Ángel María Herrera    26 junio, 2020
Trabajar desde casa con niños

El confinamiento impuesto por la pandemia provocada nos ha llevado a vivir situaciones que muchas personas nunca antes habían experimentado. 

Una de ellas ha sido la de trabajar desde casa, una oportunidad que ha aparecido de repente, por imposición, pero que ha venido para quedarse.

Y al hecho de adaptarnos al teletrabajo, tenemos que sumar la condición de que los niños también han tenido que permanecer en casa durante el periodo de confinamiento, lo que ha generado ciertas dificultades de adaptación, tanto para ellos como para nosotros.

Sin confinamiento, pero con acompañamiento

Muchas personas han incorporado el teletrabajo para facilitar la conciliación de la vida familiar con la profesional. Para quienes ya estábamos acostumbrados a trabajar desde casa, el cambio provocado por la pandemia no ha sido tan notable. 

Sin embargo, muchos habréis encontrado algunas complicaciones para adaptaros a este nuevo “formato” de trabajo en el hogar, compartiendo espacio con vuestros hijos.

Cómo trabajar desde casa y con niños

Desde mi experiencia como emprendedor y padre de familia numerosa, quiero compartir cinco consejos que a mí me funcionan desde hace años (y no solo durante el confinamiento), y que os pueden ser de utilidad.

1. Rutinas y horarios

Tanto los niños como nosotros estamos acostumbrados a seguir un horario, impuesto por el colegio o por la empresa. Al trabajar desde casa, excepto en las ocasiones en las que se establezcan reuniones o actividades en equipo, tenemos mayor libertad para establecer nuestros propios horarios. Y eso puede provocar una falta de organización que resulte perjudicial para la productividad y la convivencia.

Por eso, recomiendo que se establezcan unos horarios y rutinas que seguir diariamente, de lunes a viernes. Pueden seguir las mismas pautas marcadas en la escuela, con descansos y recreos.

2. Deporte y actividad

También es muy importante el tiempo para practicar deporte o hacer alguna actividad física. 

Puedes incluirlo en la rutina semanal. Puede ser por las tardes, tal como tenían planificadas las actividades extraescolares; a última hora de la mañana, al terminar las tareas escolares; o a primera hora de la mañana, para arrancar el día con energía. 

Se trata de hacer una planificación en función de las circunstancias de cada uno.

Disponemos de diferentes medios y herramientas, como aplicaciones o vídeos de Youtube, que nos pueden servir como pauta o inspiración, tanto para indicarles a los niños qué ejercicios hacer, como para hacerlos en familia.

3. Tecnología

Durante los días de confinamiento, muchos profesores han intentado mantener el contacto con sus alumnos de forma online. Las tecnologías nos han permitido hacer clases virtuales, tutorías con vídeollamadas, ejercicios a través de plataformas digitales… 

Para algunos niños —y para algunos padres también—, familiarizarse con este tipo de herramientas ha sido todo un reto. Pero un reto que nos ha permitido enseñar a nuestros hijos los usos de las tecnologías más allá del propósito del entretenimiento.

Han podido aprender a resolver incidencias y encontrar nuevos recursos para la comunicación, que posiblemente vayan a tener que seguir utilizando de cara al próximo curso. Es muy probable que se integren las reuniones a través de plataformas como Zoom, Skype o Teams, tanto para el contacto con profesores como para el propio ejercicio de la docencia. 

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4. Autonomía y supervisión 

El uso de las herramientas mencionadas ha permitido que los niños hayan podido tener más autonomía, algo que puede ser positivo, aunque también necesitan una supervisión. No podemos cargarles de toda la responsabilidad (no olvidemos que son niños).

Podemos supervisar su programación, orientarles en la forma de organizar su agenda, su tiempo, sus tareas. Ayudarles a fijar un horario, a hacer un check list, algún sistema de control que podemos preparar conjuntamente, para que aprendan a autogestionarse.

Si marcamos las pautas desde el principio, podremos evitar que se produzcan esas molestas interrupciones que a todos nos ha costado manejar en determinadas ocasiones.

5. Risa y esparcimiento

Y, por último, no podemos olvidarnos de dedicar tiempo para reír y pasarlo bien. He dejado este punto para el final, aunque podríamos ponerlo el primero. 

Trabajar desde casa te permite una libertad de horario que en ocasiones no sabemos delimitar. Por eso, es importante desconectar, descansar y centrarnos en el momento presente.

Los niños son quienes mejor saben hacer eso. Ellos saben cómo cerrar el libro o la libreta y aparcar el momento de estudio, algo que a los adultos nos cuesta más, sobre todo cuando hay un asunto que nos preocupa.

Pero es esencial que sepamos también cerrar nuestro libro y aparcarlo, para dedicarnos por entero a disfrutar de la risa.

Algo muy positivo que nos ha traído esta pandemia es aprender a valorar el tiempo desde otra perspectiva. Antes, el tiempo era ese bien escaso que parecía estar siempre en nuestra contra, restándonos minutos mientras íbamos corriendo de casa al colegio, del colegio al partido, del partido a casa…

Y ese ajetreo, en lugar de hacernos valorar y disfrutar más de los momentos en los que no íbamos corriendo, hacía que no consiguiéramos pararnos en el momento presente, que siempre estuviéramos pensando en lo que haríamos después, o nos pillaba demasiado cansados como para dedicarle la mejor energía.

Ahora hemos podido aprender que nuestra compañía es lo que más valoran nuestros hijos, y por eso merecen, y merecemos, que les dediquemos nuestras mejores sonrisas. 

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