Siempre tienes más alternativas profesionales de las que crees

Alfonso Alcántara    16 marzo, 2020
Alternativas profesionales

Una mujer se despertó una mañana y de repente tomó la decisión de convertirse en la mejor escritora de novelas.

Ese día desayunó lo más rápidamente que pudo, buscó en Internet tiendas de papelería en su ciudad y salió de casa dispuesta a hacer la compra más importante de su vida.

Quince minutos más tarde adquirió mil lápices de diversos colores y el sacapuntas más eficaz del mercado, según el dependiente.

Cuando volvió a su casa, reunió a la familia y le pidió que desde ese momento hablara en voz baja y no hiciera ruido al andar, para no molestar a la incipiente novelista.

Ese mismo día por la tarde se sentó en su escritorio, eligió uno de los lápices y usó el supersacapuntas para afilarlo concienzudamente. Luego suspiró, entrecruzó sus manos para hacer crujir sus dedos y se dispuso a escribir su primera novela.

Pero durante toda la tarde y parte de la noche la inspiración no llegó, no había conseguido escribir ni una sola frase. Decidió que mientras esperaba a las musas, sería una buena idea afilar algunos lápices más con el supersacapuntas.

Se olvidó de cenar y pasada la medianoche se dio cuenta de que no había conseguido escribir ni una sola palabra, pero pensó sin desanimarse que mañana sería un día mejor.

Todos los días se levantaba temprano para intentar cumplir su deseo de convertirse en novelista, de escribir su primer libro. Y mientras llegaba la inspiración, seguía afilando sus lápices de colores. Tras varias semanas intentando escribir, una mañana pensó que jamás lograría escribir un libro y, con resignación, terminó de afilar con detalle y con disfrute el resto de los lápices que le quedaban con su supersacapuntas.

De esta forma, sin decidirlo y sin planearlo, la mujer que no pudo convertirse en novelista se convirtió en una motivada y profesional especialista afilando lápices, en la mejor afiladora del mundo.

La vocación puede construirse

En un mundo profesional tan complejo y cambiante, es un error que tantas personas sigan idealizando y esperando una supuesta vocación. La vocación no solo no debería esperarse, sino que debe y puede construirse cotidianamente y de forma planificada.

No somos conscientes de que nos puede motivar o interesar casi cualquier actividad, si le damos una oportunidad e invertimos el tiempo, los recursos y el cariño suficientes.

Cuanto más especialistas y conocedores somos de un sector, de una herramienta o de un ámbito de conocimiento concretos, más profesionales y motivados nos sentimos, tanto por el reconocimiento obtenido como por el valor y utilidad que tendrá nuestro desempeño.

La especialización es el camino más rápido hacia la reinvención, y el más satisfactorio. 

Si eres profesional en todo, no eres profesional en nada

Especialízate, soluciona, sé bueno en algo. Muchas vocaciones “surgen” o se configuran simplemente gracias a la especialización. Definir un objetivo implica especializarse y especializarse implica definir un objetivo.

Especializarse no es perder oportunidades, es decir al mundo qué puede esperar de ti como profesional y conocer cómo reacciona ante tu propuesta. Tu especialización empieza cuando decides qué no vas a hacer y, en este sentido, cualquier elección lleva a una especialización, sea o no consciente.

El debate sobre la conveniencia de la especialización versus la necesidad de polivalencia siempre está vivo.

Se suele criticar a los especialistas afirmando que saben cada vez más de cada vez menos, hasta que terminan sabiendo absolutamente todo de absolutamente nada.

Pero no especializarse está motivado por la falsa ilusión de que se tienen más opciones profesionales por estar dispuesto a trabajar “en cualquier cosa” y también, por qué no decirlo, por el hecho de que especializar la carrera requiere mayor esfuerzo y planificación.

O eres especialista en generalidades o especialista en especialidades. Si estás en medio, estás perdido.

Si te presentas como profesional del social media o community manager, tendrás menos posibilidades de acceder a oportunidades compitiendo con otros profesionales especializados en sectores o campos concretos. ¿Es que existe alguna empresa que no esté en un determinado sector?

Por otro lado, presentarte como profesional especializado en ámbitos o perfiles de clientes en particular, te confiere una imagen cualificada y no te resta posibilidades para las ofertas más genéricas e incluso para las oportunidades de otros sectores. Si estás especializado, obviamente también puedes optar a las ofertas no especializadas.

“Toda mi vida quise ser alguien, pero ahora soy consciente de que tal vez tuve que ser algo más específica”. Jane Wagner

¿Eliges lo que quieres o lo que te pilla más a mano?

En El silencio de los corderos, con su habitual estilo de coaching tan eficiente como escalofriante, Hannibal Lecter iluminaba a la agente Clarice Starling en su investigación sobre el caso del asesino en serie Búfalo Bill:

¿Qué es lo que nos mueve? La codicia. ¿Qué es lo primero que codiciamos? Codiciamos lo que vemos”.

Suelo denominar “amores de cercanías” a aquellos que se eligen por comodidad y no por verdadera afinidad. Tú también coincidirás conmigo en que en muchas ocasiones escogemos el camino más fácil o el único que vislumbramos, sin hacer mayores esfuerzos para indagar otras rutas.

Pero parece evidente que siempre es una buena idea invertir tiempo y recursos en buscar y generar alternativas antes de quedarse con una. Y es que las buenas decisiones se basan en gran parte en contar con un abanico suficiente de opciones.

Aprender a generar alternativas tiene mucho que ver con la satisfacción personal y profesional.

Solemos decidir nuestras jugadas mucho antes de tener suficientes cartas sobre la mesa.

Dijo Charles Maurice de Talleyrand, uno de los mayores consejeros de Napoléon Bonaparte, que siempre hay que estar en condiciones de escoger entre dos alternativas. Y suponemos que no se refería literalmente solo a dos opciones.

Si vivieras en un pueblo de solo 50 habitantes y no te gustara viajar ni relacionarte por Internet, con suerte, posiblemente acabarías en pareja con el vecino que esté disponible. Muchas veces el amor, más que ciego, es circunstancial.

Muchas personas acaban enamorándose de sus compañeros de trabajo o de estudios, lo que revela sospechosamente que las medias naranjas suelen crecer y caer del árbol que nos pilla más a mano. Es el mencionado amor de cercanías, que parece indicar que por encima de las características particulares de cada fruta, lo que más nos importa es el zumo.

Los asesinos de experiencias y de alternativas, aquellos que nos impiden conocer nuestras posibilidades, son la presión externa (críticas y expectativas de otras personas), las excusas basadas en la inercia y los pensamientos negativos acerca del fracaso y de lo que podemos o no podemos hacer, y de lo que debemos o no debemos hacer.

¿Elegimos lo que queremos o queremos lo que elegimos?

Solemos elegir entre las alternativas de las que disponemos, las que se nos ofrecen en un momento determinado y, en demasiadas ocasiones, nos resignamos a “rebuscar” entre las opciones que otros dejan o nos imponen.

Si una buena idea suele ser aquella que no matas demasiado pronto, hazte un favor y no descartes alternativas sin ponerlas mínimamente a prueba, solo para evitar el esfuerzo o la molestia de considerarlas.

Las buenas decisiones dependen de las opciones que tenemos al decidir

Generar alternativas es la fase más infravalorada en un proceso de planificación, a pesar de que es la que produce más cambio.

La primera fase de un proceso de asesoramiento profesional siempre comienza con preguntas que ayudan a la persona a indagar alternativas.

“Si solo tienes una manera de hacer algo, eres un robot. Si solo tienes dos maneras, estás en un dilema. Necesitas al menos tres maneras de hacer algo para empezar a experimentar la flexibilidad” . Steve Andreas, “El zen de la empresa”.

Acciones sin opciones son músculo sin análisis, pasos sin perspectiva. Elegir mola, porque es la fase final de un proceso de toma de decisiones, pero es muy ineficiente si se ha ignorado o rechazado la consideración de un número razonable de alternativas.

Las buenas decisiones dependen de las opciones que tienes en cuenta. La disponibilidad de muchas alternativas y la habilidad para buscar otras nuevas mejoran exponencialmente las decisiones.

¿Por qué decidimos tan pronto antes de tener más alternativas en la mano? Porque encontrar información sobre opciones es una inversión de tiempo y esfuerzo que no siempre se está dispuesto a hacer.

“Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada”. Antoine de Saint Exupery.

Guía breve para generar alternativas profesionales

Tras las reflexiones anteriores, quizás estés de acuerdo en que decidir bien depende de decidir con opciones.

Para aprender a generar alternativas profesionales, tal vez algunas de estas ideas puedan venirte bien en cualquier momento de tu carrera, sea en vacas gordas o flacas, como directivo, empleado, emprendedor o en transición laboral.

1. Haz que “llueva” sobre tu vida profesional

Mantén una lista siempre abierta de alternativas. Ante cualquier decisión, dedica un tiempo suficiente a generar opciones, considéralo como el trabajo más importante de la planificación, no una mera actividad secundaria de tu vida profesional. Crear continuas lluvias de ideas puede ser el mejor primer paso para impulsar tu futuro.

Busca y anota opciones de forma continua y en cualquier momento ideas, potenciales proyectos, clientes, empresas, colaboradores, servicios, productos, etc., y dedica un momento de la semana a revisar y organizar esas alternativas y a contraponerlas a tu vida profesional actual.

2. Experimenta en lugar de elucubrar

Prueba, experimenta con actividades presenciales y online que no supongan mucho esfuerzo ni inversión. Pensar en hacer cosas nuevas está bien, pero hacer cosas nuevas es mejor.

Para inspirarte, profundiza en tus intereses y motivaciones actuales, pero también en los de otros profesionales cercanos de similares o diferentes sectores y ocupaciones. Observa y descubre también en las redes sociales perfiles, ocupaciones, actividades, proyectos y contenidos que susciten tu curiosidad e interés.

Y ten en cuenta que aquellas actividades que elegimos hacer libremente, sin obligación ni presión social, generalmente son indicadores de tus motivadores naturales. Déjate llevar por ellos para conocerte y descubrir potenciales opciones profesionales.

3. Considera también las opciones absurdas

¿Y si decidieras vivir en las antípodas? ¿Y si dedicaras un año completo en exclusiva a aprender chino? ¿Y si ya no quisieras desempeñar tu ocupación actual, que implica relaciones y compañeros, para realizar una ocupación manual o artesana?

Cuando no puedas pensar en más alternativas que te parezcan posibles o razonables, haz una lista de todas las cosas que crees que “no funcionarán” o que no te motivarán, y pregúntate: ¿y si funcionaran?, ¿y si supusieran un gran cambio en positivo?

4. Recopila información sobre opciones formativas 

Busca formación de reinvención y especialización “extrema”. Y solo, como ejemplo, echa un vistazo a algunas de las siguientes alternativas. Son convencionales, lo sé, pero por algo se empieza.

Reinventa tu vida profesional

Para reinventar tu vida profesional, prueba con el siguiente paso pequeño y barato.

Famosos cocineros como Pedro Subijana, Sergio Fernández, Arzak y David Muñoz estudiaron en la Escuela Superior de Formación Profesional de Hostelería de Madrid.

¿Cuántas especialidades de Formación Profesional (FP) conoces?

Una consulta rápida en TodoFP.es, el sitio web oficial de la formación profesional en España, nos abriría ventanas nuevas a sectores, profesiones y especialidades formativas que nos harían conscientes de la poca información que tenemos en cuenta antes de decidir.

La no tan nueva formación online, rápida y barata

En 2025 la demanda de formación universitaria se habrá incrementado en 80 millones de personas según la Unesco, así que la solución está asociada a la educación digital, más aún ahora que la formación continua en las empresas dura hasta los 70 años.

Seguro que ya conoces los llamados MOOC (Massive Open Online Courses) o cursos abiertos online. La primera plataforma de formación online masiva fue EDX.org, cuyos promotores fueron el MIT y la Harvard University y en la que se integran como contribuidores la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Carlos III de Madrid.

En España, Miriadax.net, la plataforma de educación digital de Telefónica, ha alcanzado los 4 millones de alumnos inscritos, 2500 profesores y 105 instituciones y universidades.

Si estuvieras pensando en formarte como programador informático y tuvieras que decidir el lenguaje y tecnologías que aprender, ¿cómo obtendrías información sobre las alternativas posibles?

En el campo de los lenguajes de programación podrías consultar el Índice TIOBE, que los revisa y clasifica según su popularidad y uso. Tiene como objetivo ofrecer una referencia a los profesionales para la actualización de sus competencias y a las empresas para decidir y planificar sus desarrollos. En febrero de 2020 los tres lenguajes que figuraban en cabeza del ranking fueron Java, C y Python.

Tal vez podrías convertirte en el segundo mejor afilador de lápices del mundo.

Siempre tienes más alternativas de las que piensas. Piensa menos, indaga más.

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