Barcelona, Singapur y Ámsterdam: ciudades sostenibles gracias a Internet of Things

Beatriz Sanz Baños    21 septiembre, 2018

Gracias a la tecnología IoT podemos concebir ciudades cada vez más sostenibles e inteligentes. Mediante la instalación de dispositivos IoT en distintos puntos de la ciudad, que se comunican entre ellos y recopilan datos de la vida cotidiana de los ciudadanos, es posible mejorar el día a día de los habitantes avanzando hacia ciudades más inteligentes y sostenibles.

A continuación, analizaremos algunos ejemplos de ciudades sostenibles gracias a la tecnología IoT:

  • Barcelona

Desde 2012, Barcelona ha incorporado la tecnología IoT para mejorar la vida de sus ciudadanos a través de unos 20.000 sensores colocados por toda la ciudad.

En el caso de esta ciudad, problemas como la contaminación se gestionan de manera mucho más eficiente, debido a que dichos sensores recopilan información sobre la calidad del aire. También destacan otras iniciativas comoel Mapa Barcelona + Sostenible, que muestra las iniciativas para hacer la ciudad más eco-friendly.

Los sensores y el desarrollo de aplicaciones móviles conectadas han mejorado la movilidad y otros aspectos de la vida cotidiana de los ciudadanos. Estas aplicaciones permiten conocer los lugares dónde hay plazas de aparcamiento libres y dirigirte allí directamente, ahorrando tiempo y reduciendo el nivel de contaminación.  

Lo mismo sucede con el transporte público. A través de dispositivos de localización colocados en los autobuses se puede saber el tiempo exacto que queda para que llegue el autobús a la parada permitiendo así planificar mejor el tiempo de los pasajeros. Otro ejemplo es el metro de Barcelona, dónde se han incorporado ascensores inteligentes que mediante el uso de datos en tiempo real esperan a los pasajeros en el nivel del andén justo antes de que llegue el tren. Esto acelera la movilidad de los usuarios, reduce las aglomeraciones y disminuye el consumo de energía.

La tecnología IoT también se ha aplicado a otros aspectos de la ciudad como la iluminación. Los sensores de iluminación inteligentes son capaces de detectar cuando hay o no hay peatones en la calle, reduciendo de manera simultánea el nivel de intensidad de la luz. Se consigue así un ahorro eléctrico de hasta casi un  30%.

  • Singapur

Singapur es una de las ciudades asiáticas más icónicas del desarrollo inteligente y sostenible.

Por ejemplo, en el ámbito de la movilidad, la compra de vehículos y el uso de las carreteras están sometidos a altos impuestos. De hecho, los peajes por circular por Singapur están controlados por sensores, varían en función del tráfico y, a las horas punta, cobrando un suplemento. De esta manera se pretende reducir la contaminación por el uso excesivo de vehículos en la ciudad, gracias al Internet de las Cosas .

El cuidado de la tercera edad también ha mejorado considerablemente su calidad de vida gracias a la aplicación de IoT. Mediante la instalación de sensores en las viviendas de los las personas más mayores, se aseguran de que su estado de salud está controlado, avisando a los familiares si detectan alguna alteración en sus movimientos. Esta atención no solo está diseñada para el hogar, sino que también a través de aplicaciones móviles que  envían avisos a sus familiares si les sucediera algo en la calle. 

La limpieza y el mantenimiento de las zonas verdes de la ciudad es también uno de los asuntos más importantes en Singapur. Mediante sistemas de vigilancia, se aseguran de que los ciudadanos no tiren cigarrillos ni al suelo ni desde las ventanas. Tal es el interés por preservar la ciudad limpia que incluso la venta de chicles está restringida para que no sean arrojados al suelo.

  • Ámsterdam

Ámsterdam, en su papel como ciudad sostenible e inteligente, está tratando de reducir las emisiones de CO2 y el consumo energético producidos por los hogares de la ciudad a través de IoT. Un ejemplo es la creación de barrios sostenibles que mediante contadores inteligentes instalados en las viviendas pretenden concienciar a los habitantes sobre el uso energético.

En cuanto a la movilidad, este factor emite alrededor de un tercio del total de las emisiones de CO2 en Ámsterdam y para combatirlo han creado una plataforma que identifica cómo contribuir a un modo de transporte más sostenible. Un ejemplo es el proyecto Smart Parking que, a través de una aplicación, permite a los usuarios reservar una plaza de aparcamiento tanto en espacios públicos como privados, reduciendo el tiempo que emplean en buscar un sitio y reduciendo así las emisiones producidas.

La tecnología IoT ya se aplica en todos los ámbitos de la ciudad de Ámsterdam, por ejemplo, en el de la salud. A través de la creación de plataformas digitales de salud que funcionan en colaboración con los centros médicos de la ciudad, Ámsterdam está avanzando hacia modelos de tratamiento en los que se combine la asistencia en los centros de salud y el cuidado en el hogar.

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