El buen líder ¿nace o se hace?

Mar Carpena    26 febrero, 2020
El buen líder

Sinceramente, esta no es una pregunta sencilla de responder y son muchos los que lo han intentado. ¿Inteligente? ¿Empático? ¿Motivador? ¿Exigente? ¿Son esas las cualidades que debería tener un buen líder? Y, en caso de que sí lo fueran, ¿se pueden “aprender” o no?

Liderar un proyecto, un equipo o, simplemente, tu propia vida es un reto al que nos enfrentamos inevitablemente todos en algún momento, más aún en el caso de los profesionales autónomos que se lanzan a crear su propia aventura profesional.

Por ello, es necesario reflexionar sobre qué tipo de liderazgo podemos ejercer, con qué contamos para convertirnos en el líder que queremos y qué nuevas cualidades o habilidades deberemos aprender y reforzar para lograrlo.

Un líder no es un jefe

Tal vez este debería ser el primer axioma del que partir. No, aunque pueda parecerlo a primera vista, un líder no es un jefe.

De hecho, según Euprepio Padula, experto en liderazgo político y empresarial, “no hay nada tan distinto como un líder y un jefe. Ser líder es tener la capacidad de arrastrar e inspirar a tu gente, con valentía, pasión y motivación. El líder lo es siempre. Otra cosa es la capacidad de mandar”.

Así pues, tener la capacidad de atraer e inspirar a otros aparece como la principal cualidad del líder, algo que también defendía Bill Gates, fundador de Microsoft hace años:

En el siguiente siglo, los líderes serán aquellos que impulsen a otros.

Y ese nuevo siglo ya es este.

Además, la buena noticia es que sí, se puede aprender a ser un buen líder. Lo indica el propio Padula en una entrevista publicada en este mismo blog hace unos meses.

Este argumento también lo defiende una investigación del Initiative One Leadership Institute, en la que se señala que solo el 24% de las habilidades relacionadas con el liderazgo son de componente genético. Esto quiere decir que el otro 76% se pueden desarrollar.

Por lo tanto, pongámonos manos a la obra y descubramos qué cualidades deberemos tener, reforzar o directamente aprender para convertirnos en el líder modélico.

La formación es un requisito para liderar

Según Beatriz Recio, creadora y directora de la plataforma de liderazgo WomanTalent, la formación es una de las cualidades que debe tener la figura del líder.

Un liderazgo no se sostiene sin conocimiento, y menos en los tiempos actuales, en los que la formación continua y el reciclaje son esenciales. La rapidez del cambio no justifica la ignorancia”.

Para liderar un proyecto, organismo, empresa, lo que sea, hace falta conocimiento. De lo contrario, arrastrarás a tus seguidores por otras cualidades -carisma, empatía, capacidades relacionales…- pero quizás los arrastres al desastre”, advierte.

Habilidades blandas del líder

Se necesita formación, pero no solo reglada, como señala Beatriz Recio: “En los últimos años, se ha dado y se da mucha importancia a las soft skills (habilidades blandas) que son, sin duda, importantísimas y nos dan valor diferencial frente al progreso de la inteligencia artificial y el imperio de la tecnología.”

Pero no debemos olvidar que el conocimiento sigue siendo imprescindible. Hablar con conocimiento de causa, transmitir la experiencia, tener un background sólido que nos permita tomar las decisiones correctas… Ser líder no es solo intuición y saber hablar en público. Hay que convencer, también, con hechos y resultados.

Otras cualidades del buen líder

La formación debe acompañarse además de otras cualidades que la creadora de WomanTalent resume en cuatro:

Empatía

“Esta capacidad es necesaria en un mundo en el que el ser humano pierde enteros frente a la máquina. Ponerse en el lugar del otro, satisfacer las necesidades emocionales o materiales de nuestros equipos, saber adaptarse a la diversidad de caracteres y circunstancias para dar soluciones: ser humanos, en definitiva”.

Honestidad

“Esta cualidad conlleva credibilidad. Sigue siendo cierto que “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”, pese a que la posverdad haya hecho estragos. Para liderar, debes contar con la confianza de tu gente. Tus seguidores deben saber que lo que dices concuerda con lo que haces y que persigues fines transparentes”.

Humildad

El líder debe ser humilde, saber rectificar, cambiar estrategias, admitir que hay otros caminos, asegura Beatriz Recio. “Esta cualidad está muy ligada a la generosidad. Un líder está para servir y para crear entornos de crecimiento. No es líder el que barre para casa, sino el que quiere el bien común. Hace falta ser humilde y estar orientado a dar, más que a recibir”.

Carisma

Es la cualidad inicial, pero también la más etérea y menos medible de un líder. “¿Por qué seguimos a alguien? ¿Por qué nos siguen a nosotros?

El carisma puede conseguir que un falso líder tenga entregados seguidores. No es racional, es química. Hay carismas que arrastran y hasta deslumbran, pero caen fácilmente si no van acompañados de las cualidades anteriores. Y, al mismo tiempo, ¿se puede ser líder sin carisma? Sí, pero mejor con él”, concluye la creadora de WomanTalent.

¿El liderazgo tiene sexo?

De las cualidades señaladas, Beatriz Recio destaca que la mujer suele tener de manera natural grandes dosis de empatía, humildad y generosidad. El carisma y la honestidad no distinguen de sexos y se dan por igual en hombres y mujeres, dependiendo de cada persona.

“En dar valor a la formación nos ganan, sin embargo, los hombres, ya que las mujeres (hablo generalizando, no quiero decir que no haya mujeres excelentes en todas las áreas) tenemos una visión menos clara y somos lentas a la hora de identificar y actualizar lo que nos haría falta para triunfar con mayor contundencia”, explica Beatriz Recio.

Hablar en público, conocimientos más técnicos o financieros, formación STEM (science, technology, engineering and mathematics) son algunas de las asignaturas pendientes, por lo general, de las mujeres, explica la directora de WomanTalent.

Y añade que “lo peor de todo esto es que, aun teniendo esa formación, nos sentimos inseguras, nunca nos parece suficiente, desconfiamos de nuestras capacidades y no las comunicamos como ellos”.

“Además, el propio sistema de trabajo tradicional fue implantado por hombres y para hombres, donde la confianza en uno mismo -como me comentaba recientemente en una entrevista Josu Ugarte, presidente de Scheneider Electric y expresidente del Grupo Mondragón- ha sido tradicionalmente confundida con la competencia, por lo que la mujer, tan modesta, tan llena de dudas y tan educada para no ser vista y no molestar, en su exceso de humildad, es percibida como todo lo contrario.

Así pues, parafrasearé un dicho de tiempos romanos que espero nos lleve a la reflexión, un poco modificada para la ocasión: “La mujer líder no solo tiene que serlo, sino también parecerlo“.

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