Estas son las coordenadas del trabajo del futuro, ¿estás preparado?

Mercedes Blanco    26 julio, 2021
Cómo será el trabajo del futuro

El 36% de los trabajadores adultos en España se enfrentan a un alto riesgo debido a la automatización de sus puestos de trabajo, según el estudio de COTEC «El trabajador del futuro: conectado, versátil y seguro». Esto, a todas luces, representa una amenaza

Si se acelera la digitalización en España, se podría incrementar el PIB hasta los 39.980 millones de euros para 2021. ¡Claramente estamos ante una oportunidad!

Existe una percepción consolidada de que el trabajo, como fuente de bienestar personal, profesional y familiar, está cambiando radicalmente. ¡Debilidad!

Por cada empleo que se “destruye” debido a la digitalización, la nueva economía genera 2,4 puestos de trabajo. ¡Fortaleza!

Si nos quedáramos con este análisis DAFO del nuevo entorno laboral, sería una observación muy sesgada. La realidad del momento que estamos viviendo va mucho más allá. Es una encrucijada de métodos, procesos, mercados y relaciones que tienden a desaparecer y una ruta de otros diferentes que emergen como nuevas especies. Es la disrupción del mercado laboral y de la empleabilidad tal y como los conocíamos. Es el trabajo del futuro. Y lo mejor que podemos hacer es conocer sus coordenadas para estar preparados.

La “uberización” del empleo

Quieres irte de vacaciones y buscas alojamiento en alguna de las plataformas de reservas que hay en el mercado. Estás viendo el partido de fútbol y encargas comida en tu aplicación de pedidos. Es la era de las plataformas digitales. Hace algo más de una década no sabíamos lo que eran. Hoy han revolucionado no solo el concepto mercado versus clientes, también todo lo relacionado con el entorno laboral. 

La digitalización y la capacidad que nos otorgan las nuevas tecnologías de decidir desde dónde y cómo trabajamos ha “uberizado” el modelo de las relaciones laborales. Hablamos de los “nómadas digitales”. Profesionales, muchos de ellos autónomos y emprendedores, que han hecho de su conocimiento su modo de vida.

No se trata de gente tumbada a la bartola en una playa de Bali mientras le cae el dinero del cielo. Son personas que, aun trabajando para grandes corporaciones, deciden qué modelo laboral establecen con ellas y qué trabajos aceptan. No hay exclusividad y desarrollan tareas concretas dentro de un proyecto. Es la llamada gig economy, caracterizada por lo siguiente:

  • Los trabajos son cada vez más cortos, a modo de microtareas.
  • La contratación se realiza “a demanda”. Es decir, se identifican los momentos de demanda y se contrata prestadores de servicios para satisfacerla.
  • Se difuminan las relaciones laborales. A trabajo hecho, trabajo remunerado. Se acaba el trabajo y se extingue la relación laboral.
  • No hay horarios. La única premisa es sacar el trabajo adelante. Da igual si lo haces un lunes o si empleas el fin de semana para ello.

Learnability o cómo aumentar la empleabilidad

La flexibilidad de este nuevo modelo indica por dónde se mueve la empleabilidad. Las empresas demandan agilidad, saber reaccionar y adaptarse. La sociedad cambia y lo único que no se admite es ir un paso por detrás de la transformación. 

El trabajo del futuro requiere trabajadores conectados y versátiles, con conocimientos, pero también con habilidades. Una de ellas es la capacidad de aprendizaje de manera continua o learnability. No es solo hacer un curso y adquirir unos conocimientos.

Es la capacidad de aprender en los cambios continuos, saber avanzar con ellos. Esta predisposición a estar en línea con los cambios permitirá adquirir nuevas competencias para nuevos puestos de trabajo. En definitiva, aumentar nuestras posibilidades de empleabilidad.

Diversidad generacional, la transferencia del conocimiento

Y esta será una de las constantes en el trabajo del futuro: cómo conseguir ser empleables durante más tiempo.

Un dato: en España, 936.200 personas mayores de 50 años están desempleadas, un 25% del total, y la mayoría son mujeres. La crisis del coronavirus ha desmantelado de talento sénior a las organizaciones y esto, además del enorme coste social que representa, tiene también un alto impacto económico atribuible a la pérdida de transferencia de conocimiento.

No sabemos a ciencia cierta cómo será el trabajo del futuro. Ahora mismo, mientras lees este post, se está redefiniendo. Lo que sí sabemos es que la innovación jugará un papel determinante. Y la combinación de talento júnior y experiencia sénior puede abrir paso a muchas oportunidades de empleo, de creación de empresas, de aumento de productividad y de reinserción en el mercado laboral. Jóvenes ayudando a profesionales sénior para adquirir nuevas habilidades y aquellos transfiriendo sus conocimientos y experiencia a los más noveles.

Hacia otro modelo productivo

Se ha hablado mucho de cómo el coronavirus ha golpeado especialmente nuestra economía. En parte, debido al sistema productivo que tenemos, con un predominio de pequeñas empresas orientadas mayoritariamente a servicios.

Cambiar nuestro modelo productivo a otro en el que la innovación, la digitalización, la circularidad y la sostenibilidad sean las notas dominantes es el reto que tenemos por delante y donde se van a forjar las mayores oportunidades de empleo en las próximas décadas.

Somos un país de pymes, sí, pero también de empresas innovadoras. Es por ello que más de 2.500 empresas están acreditadas con el sello “pyme innovadora”. Y seguramente sea un número que crecerá en los próximos años, como también lo hará el número de puestos de trabajo que se crearán en estos entornos.

Foto de Marten Newhall en Unsplash

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