Cinco técnicas para gestionar las emociones

Juan Luis Manfredi    19 junio, 2019
Gestión de las emociones

A menudo leo que emprender es emocionante y que innovar es apasionante. Se multiplican los adjetivos que valoran la actividad principal, aquello que consiste en crear, diseñar y ejecutar proyectos con más o menos éxito. Lo cierto es que la actividad emprendedora requiere de la gestión de las emociones, que tiene poco que ver con el vaivén de las obligaciones diarias.

La dimensión emocional es relevante, porque se sobreexponen los casos de éxito y se olvidan los fracasos. Hay que aprender a administrar estos fracasos y extraer lecciones que sirvan para sobrellevar la decepción por un plan que no se cumple, una acción comercial que no resulta como se deseaba o una mala planificación de las relaciones con proveedores o clientes. La conducción de las emociones más habituales en el emprendedor – ansiedad, estrés, soledad, culpa, impaciencia o deseo de abandonar el proyecto – puede aminorar la preocupación y enseñar a ver las oportunidades.

Mi propuesta consiste en gestionar estas emociones con cinco técnicas, que son complementarias entre sí. Prueba una de ellas. O dos. O las cinco a la vez y comprueba cómo reaccionas ante los cambios. La inquietud no tiene una ciencia ni un catálogo cerrado de medidas efectivas. Quizás es lo primero que uno debe aprender: hay que conocerse, reconocer las limitaciones y disfrutar del trayecto emprendedor. Aquí va mi lista.

1. El ejercicio físico

Sal de la oficina y muévete. Existe una conexión entre el ejercicio y la capacidad de concentración, porque te obliga a no pensar en el negocio o la siguiente llamada que harás para vender tu propuesta. Puede ser cardio, running o cualquier deporte de equipo. Puede ser un simple paseo desde tu casa hasta la siguiente parada antes de tomar el metro o el autobús. Utiliza la bicicleta para tus desplazamientos urbanos. Cualquier excusa ha de valer para realizar unos 20 minutos de ejercicio, porque en realidad no hace falta más para sentirse mejor.

El ejercicio físico incluye otro aspecto para sentirse mejor. Hay que apostar por una alimentación sana, con pocos excesos de cafeína, grasas o alcohol. La salud emocional empieza con un físico sano.

2. El descanso

El descanso te permitirá alcanzar tu sueño. Hay que promover la desconexión digital, un derecho por el que se pelea en las multinacionales. Aquí mismo puedes ver la propuesta de Telefónica para fomentar la conciliación y reducir los riesgos psicosociales del síndrome de la nomofobia. Nada puede interrumpir el sueño durante seis u ocho horas diarias, de modo que apaga los datos para estar a pleno rendimiento al día siguiente. Tiene que ser parte de tu rutina o, por qué no, parte de un plan de negocio.

3. Apoyo social

Necesitas apoyo social y esto tiene dos lecturas. Por un lado, es imperativo asistir al menos dos veces al mes a eventos sociales de todo tipo. Conferencias, talleres, visita a espacios emprendedores, encuentros de ocio con otros emprendedores o conversaciones periódicas con otros colegas. Sin duda, busca y encuentra un mentor, clave del éxito de muchos proyectos de los emprendedores.

Esta socialización te permitirá ver que tus problemas son más comunes de lo que piensas y, seguro, intercambiar experiencias o redes de apoyo. No tengamos miedo a expresar las emociones de frustración o impaciencia ante colegas. Por otro lado, el aspecto social es la empatía con tus colaboradores o empleados, así como tus clientes. Cambia la perspectiva y pregúntate desde su óptica por qué no están motivados, por qué no compran tu producto o por qué no quieren implicarse en las nuevas tareas.

4. Prioriza

Ordena las prioridades y, con ellas, tu propia agenda. En un proyecto emprendedor, no hay dos días iguales, pero sí puedes modular tus actividades más demandantes. Dedica este tramo a responder a correos, utiliza la hora de la comida para hacer deporte, evita las reuniones antes o después de una franja, busca un hueco para asistir a eventos, descarta propuestas o reúne a tu equipo en el mismo momento. La recurrencia reduce la incertidumbre y contribuye a anticipar respuestas. Así sabrás que ese correo lo contestarás sin falta mañana, aunque haya entrado en la bandeja a las 20:30h o que la reunión de equipo es cada viernes antes de comer para planificar la semana.

5. No, gracias

El “no, gracias” es la clave de la reducción del estrés. Reconoce que no llegas a todo. Asume los riesgos de forma voluntaria. Planifica tu plan de empresa, tus objetivos a corto y medio plazo y tus vías de escape. El resto es accesorio.

Frente a la acumulación de experiencias de dudosa calidad (me han pedido esta conferencia en un sitio desconocido, voy a meterme al 20% en un proyecto que es en otra ciudad y “solo voy un día”, me piden que anticipe un plan de negocio completo y “ya veremos”), céntrate en aquello que es core-business de tu proyecto. Cada NO multiplica el valor del SÍ

Con estas cinco ideas, piensa que la emoción de montar un proyecto no puede construirse sobre tu vida personal. Hay que aprender a disfrutar de cada pequeño éxito, venta o cierre de acuerdo, pero también de los paseos en bici. Equilibra las dos y verás cómo disfrutas de tus planes.

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