¿Puede una pyme transformarse en una «scaleup»?

Mercedes Blanco    25 octubre, 2021
¿Qué es una scaleup?

Una scaleup es una empresa que crece muy rápidamente, que escala y consolida su crecimiento. En concreto, a un ritmo anual superior al 20% en los tres últimos años y de manera consecutiva. Es el paso siguiente a una startup.

Las pequeñas y medianas empresas por tamaño, facturación y número de empleados tienen por delante el mismo desafío: crecer de manera sostenida.

Según las previsiones, las scaleups españolas podrían duplicar su facturación en 2021. Mientras, las pymes en nuestro país siguen luchando para superar los estragos de la pandemia. De hecho, solo se ha recuperado el 60% del tejido empresarial previo a la crisis del coronavirus.

¿Se podría dotar a las pymes de estructuras de crecimiento similares a las scaleups? Financiación, talento, innovación e internalización son cuatro de los factores que más las distancian, al menos entre las micropymes y las scaleups.

¿Qué es una scaleup?

Seguramente no te encuentres con esta acepción entre las primeras si investigas sobre el tema en Internet, pero la principal característica que define a estas empresas, junto con sus vertiginosos crecimientos, es su vocación por perdurar en el tiempo.

Han dejado atrás la fase de startup, de empresa puntera. Ya han demostrado que se defienden bien en el corto plazo y ahora, precisamente debido a ese crecimiento tan rápido, llegan a un punto de inflexión. Para seguir creciendo necesitan redimensionar sus estructuras y organización. Necesitan más recursos financieros y un equipo que lidere la nueva etapa de la empresa. En una palabra, escalar para seguir creciendo y mantenerse en el mercado.

Porque crecer siempre es un desafío. Es ir asumiendo decisiones para pasar al siguiente nivel. ¿Fichamos a más personal en nuestra plantilla? ¿Cómo encontrar talento especializado? ¿Qué tecnología es necesario incorporar? ¿De cuánta inversión estamos hablando? Se toman decisiones y se asumen riesgos.

Estas son algunas de sus señas de identidad:

  • Innovadoras: son empresas que incorporan la innovación y las nuevas tecnologías para impulsar su negocio.
  • Generadoras de empleo: crean empleo de calidad, especializado y a largo plazo.
  • Receptoras de talento: promueven la incorporación de talento a sus organizaciones con programas de becas y aprendizaje.
  • Productivas: de media, un 40% más que el sector al que pertenecen.
  • En expansión: en continuo movimiento. Escalan una y otra vez, a mercados internacionales, a sectores de actividad diferente, a nuevos inversores…

¿Son nuestras pymes así?

El club de las 500

Las micropymes, las que tienen entre 1 y 9 empleados, ni tienen el nivel de crecimiento anual ni la estructura, ni la organización que define una scaleup.

Sin embargo, hay pymes en nuestro país que destacan por ser líderes en crecimiento, generar empleo, incorporar procesos innovadores y tener proyección internacional.

Forman el selecto grupo de las 500. Son empresas con tasas anuales de crecimiento incluso superiores al 20%, con un fuerte componente de investigación e innovación en sus procesos de negocio, que las ha convertido en referentes en su sector, con presencia internacional y muy transversales. No solo son empresas tecnológicas o vinculadas con la economía digital, también se encuentran en la industria manufacturera, la distribución comercial, la construcción o el sector primario.

Muchas de ellas comenzaron siendo empresas familiares. A día de hoy, algunas registran unos ratios de rentabilidad económica superiores al 20%. ¿Cómo superaron el reto del crecimiento?

Dota a tu pyme de una estructura scaleup

Pasar de una estructura manejable a otra más compleja exige tomar decisiones que nunca antes se habían tomado.  Hay pymes que ya han transitado por este camino y, aunque una estrategia scaleup no es “café para todos”, sí que tiene unas coordenadas comunes que se deberían contemplar:

  • Identificar el momento de crecimiento y las barreras que lo frenan. En un estudio de 2019, CESCE identificaba las principales trabas que frenan el crecimiento empresarial. Entre ellas, la coyuntura económica, la dificultad de acceso a la financiación, la burocracia o la carencia de conocimientos y capacidades.
  • Contar con mentores. Saber cómo escalar, qué pautas seguir, qué opciones hay. Para las compañías que se encuentran en fase de crecimiento es de gran ayuda contar con la visión y la experiencia de quienes ya han pasado por esta etapa. No solo se mitiga la sensación de soledad, también se afianzan los pasos que se van dando.
  • Rodearte del mejor equipo. Asumir nuevos desafíos implica, normalmente, ampliar plantilla, pero sobre todo atraer el talento necesario para poder llevarlo a cabo.  
  • Liderar para escalar. Sin un equipo o líder que sepa gestionar y afrontar esta etapa de crecimiento, las empresas tienen más difícil escalar. No solo es necesario gestionar el cambio, sino también empoderar al equipo para el cambio, para la toma de decisiones a nivel individual, cada uno en su ámbito, con el fin de llevar a la empresa a otra dimensión de crecimiento.
  • Delegar tareas. Trascender el ámbito de decisión más allá de los directores generales y lograr una empresa fluida, sin cuellos de botella por falta de permisos o “luz verde” para la toma de decisiones en procesos de negocio.
  • Crecer con el cliente. En todo el proceso, el cliente tiene que acompañar a la empresa. Es el centro de su crecimiento.

Muchos de vosotros que estáis leyendo esto podéis pensar “bendito problema”, pero para muchas empresas el crecimiento significa estrés y una dimensión desconocida. Dotar de estructuras de crecimiento a sus organizaciones puede situarlas en mejor posición competitiva y asegurar su permanencia en el mercado.

Foto de Hu Chen en Unsplash

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