Ciberseguridad en casa y en las aulas: guía para prevenir comportamientos de riesgo en menores

Alicia Díaz Sánchez    15 marzo, 2021
Aula Cibersegura

La ciberseguridad está cobrando cada vez más importancia en el ámbito familiar y escolar. Ello es debido al aumento continuo de prácticas como el ciberacoso, el grooming, el cibercontrol o el sexting.

La concienciación, una mayor supervisión de los niños y adolescentes, así como la formación en seguridad informática son fundamentales para prevenir estos riesgos, según comentó Gonzalo Álvarez Marañón, líder académico de Ciberseguridad en Telefónica Tech, durante el evento online “Aula cibersegura: descubre la importancia de la ciberseguridad”.

El taller, organizado por Telefónica Empresas, fue impartido el pasado viernes en seis colegios de la Fundación Educativa Franciscanos de Montpellier, ubicados en Madrid, La Rioja, Vizcaya y Zaragoza, es el primero en España que se dirige exclusivamente a profesores y padres.

Su objetivo es dar a conocer los peligros de un mal uso de Internet y las redes sociales, los riesgos que puede conllevar, así como proporcionar una guía de buenas prácticas para que los menores puedan desenvolverse en la red con mayor seguridad.

Durante los próximos tres meses el taller se impartirá semanalmente en diferentes colegios de todo el país de forma online. Si tu centro educativo está interesado en recibir esta formación, puede ponerse en contacto con educacion@telefonica.com, para confirmar la disponibilidad.

Cómo pueden los jóvenes usar Internet con el mínimo riesgo

En opinión de Álvarez Marañón, en primer lugar, deberíamos preguntarnos qué hacen nuestros hijos y alumnos en Internet, y también si realmente es necesario que tengan un dispositivo móvil propio a una edad temprana.

Los expertos recomiendan que se les dé lo más tarde posible, debido a la falta de madurez. En España, el 90% de los menores de 10 años tiene acceso a Internet y 1 de cada 4 ya tiene móvil.

En el caso de parejas divorciadas los niños tienen móvil mucho antes. Hay alternativas baratas, como relojes con tarjeta SIM, que permiten hacer y recibir llamadas, o teléfonos muy simples con los que no se puede acceder a Internet.

También es importante saber en qué momento del día se conectan: si es antes de dormir, podría afectarlos al sueño (vamping); o si es justo al levantarse, podría ser signo de que tienen adicción.

Otro indicador es el tiempo de conexión. Más de dos horas al día se considera un uso abusivo. Cuanto más tiempo pasan conectados, mayor impacto negativo hay en el rendimiento académico y deportivo, y también en la concentración. Muchos menores son incapaces de estudiar tres minutos seguidos sin mirar la pantalla, para ver las notificaciones.

Y, por último, es preciso conocer qué tipo de contenidos consumen, y en qué aplicaciones y páginas web pasan más tiempo.

Estrategias para ayudar a los menores

Debe establecerse algún tipo de regla o supervisión, para que el menor haga un uso más responsable de la Red. Hay apps de control parental, como Qustodio, con las que es posible ver el registro de las páginas web que han visitado, saber las horas que están conectados a las diferentes aplicaciones, o bloquear determinadas páginas (por ejemplo, porno).

Pero según Álvarez Marañón, lo mejor es establecer un vínculo de confianza, hablar con ellos y que sean ellos quienes nos cuenten qué hacen en la Red y a qué juegan.

En caso de un uso abusivo o adicción al gaming, no debemos prohibirles las pantallas, sino plantearles alternativas. Hay que establecer pactos, fijar horas de juego; fomentar actividades al aire libre o los juegos de mesa, y priorizar siempre los deberes y las actividades diarias básicas. Y también debemos dar ejemplo como padres. No podemos estar con el móvil a todas horas o responder a sus preguntas sin apartar nuestra mirada de la pantalla.

Por otro lado, debemos inculcarles que no agreguen como amigos ni hablen por el chat con personas desconocidas, porque a través de esas conversaciones cualquiera puede sonsacarles información sobre su vida: dónde viven, a qué colegio van, cuándo están o no sus padres en casa, etc.

Los riesgos más frecuentes para los menores en la Red

Durante el taller, Álvarez Marañón realizó un recorrido por los peligros más frecuentes para los menores cuando están conectados a Internet. Estos son algunos de ellos:

Grooming

Es un tipo de acoso en el que un adulto contacta con un menor y va ganándose poco a poco su confianza, para involucrarle posteriormente en alguna actividad sexual, desde conseguir imágenes íntimas hasta llegar a mantener un encuentro sexual.

Después de conseguir contenido íntimo, chantajea al menor con difundir las fotos, para seguir teniéndole a su merced y obligarle a hacer cada vez más cosas.

Grooming
Gráfico: INCIBE

¿Cómo prevenirlo?

Es preciso establecer normas y horarios. No es buena idea que tengan el móvil en su habitación, sobre todo cuando son más pequeños. También es totalmente desaconsejable ponerles una televisión en su cuarto.

“Hay que concienciarles sobre lo que hay en Internet, inculcarles que nunca deben quedar con desconocidos, y deben ser muy conscientes del uso de la cámara, que debería estar siempre tapada y solo usarse en contextos muy controlados”, recomienda Álvarez Marañón.

También es crucial el acompañamiento y la supervisión. Si no tienen confianza en sus padres, nunca les contarán lo que está pasando.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo ha sufrido grooming? Lo primero que aconseja Álvarez Marañón es “no gritar ni perder los papeles. Hay que recopilar todo el material, chats, fotos y en ningún caso aceptar chantajes, porque pueden no tener fin. También es fundamental denunciar, porque es un delito que está tipificado en el código penal, y solicitar ayuda psicológica”.

Sexting

El término sexting es un acrónimo de sex y texting. Consiste en enviar mensajes de contenido erótico, sexual o pornográfico a través de un teléfono móvil u ordenador.

La inocencia y el exceso de confianza son las palancas que pueden llevar a un niño o a un adolescente a enviar fotos o vídeos eróticos a otra persona. Lo más habitual es que se emplee entre parejas o con personas que se está empezando a conocer, para generar interés.

Pero desde el momento en que ponemos en manos de otra persona contenidos íntimos, por muy de fiar que nos parezca, perdemos el control sobre ellos, y con el tiempo pueden caer en manos de terceros sin nuestro consentimiento. Es el caso del denominado revenge porn, es decir, cuando una persona difunde fotos eróticas o vídeos de su expareja por despecho.

Los jóvenes en general no tienen un concepto claro de lo que es la privacidad ni le dan importancia. Si su pareja les envía una foto comprometida, piensan que deben devolverle otra de contenido similar, sin pararse a pensar qué sucederá después con esa imagen.

¿Cómo prevenir el sexting?

Para prevenir el sexting, “es preciso promover el cuidado de la privacidad y debemos comenzar por nosotros mismos. Como padres debemos evitar prácticas como el sharenting (acrónimo de share -compartir- y parenting -paternidad), que consiste en compartir en redes sociales fotos o vídeos de nuestros hijos o poner su foto en nuestro perfil de Whatsapp”, comenta Álvarez Marañón. Es algo que no valoramos, pero debemos pensar que ese contenido va a quedarse para siempre en la Red y que seguramente no les gustará a nuestros hijos cuando crezcan.

Debemos también enseñar a los menores que no deben difundir fotos que les hayan pasado compañeros de clase, por los daños que pueden provocar y para no fomentar la viralidad.

Ciberacoso o ciberbullying

Es un daño intencional a un menor perpetrado por otro menor o varios y que se repite en el tiempo. Graban un vídeo o foto suya y lo difunden, a través de Internet, Whatsapp o las redes sociales, con el fin de humillar, acosar y amenazar a esa persona.

¿Por qué lo hacen? Algunos piensan que es una broma sin importancia, otros lo hacen por venganza, muchos acosadores tienen falta de autoestima y usan su fuerza física para presionar a los demás, también pueden estar en un grupo que los lleva a hacer eso. Lo problemático es la falta de empatía con la víctima.

Entre las consecuencias que puede tener el ciberbullying, está la depresión, el cambio de colegio y, en el peor de los casos, el suicidio.

¿Qué hacer para prevenir el ciberacoso? Es fundamental hablar con los menores y potenciar su autoestima.

¿Cómo reaccionar ante un caso de ciberbullying? Si nuestro hijo es víctima, debemos hablar con él y guardar todas las evidencias y mensajes. En el colegio hay que ponerse en contacto con el director, contactar con los otros padres y tratar de resolverlo dialogando. Si la mediación no funciona, debe denunciarse ante las autoridades.

Cibercontrol

Es una forma de violencia de género y está sorprendentemente extendida entre los adolescentes”, asegura González Marañón. En el contexto de una relación sentimental consiste en obligar a la víctima a que te dé sus claves para controlar lo que hace en redes sociales y los mensajes que recibe en Whatsapp.

Las víctimas lo hacen por amor, piensan que los celos son una muestra de que sus parejas están enamoradas.

Del mismo modo que en las situaciones anteriores, la forma de prevenirlo es la concienciación, el desarrollo de la autoestima, fomentar la confianza en los padres, etc.

Consejos para mejorar la seguridad en Internet

Con el fin de minimizar los riesgos de todo tipo, Álvarez Marañón dio diversas recomendaciones a padres y profesores:

  • Tener contraseñas seguras, no revelarlas nunca a terceros, utilizar herramientas criptográficas, cambiarlas cada cierto tiempo, etc.
  • No guardar nunca una tarjeta bancaria en aplicaciones de juego que utilicen los menores.
  • Cerrar las sesiones.
  • Tener el sistema operativo y las aplicaciones móviles siempre actualizadas.
  • Disponer de un antivirus.
  • Instalar programas desde fuentes oficiales, desde la App Store (para iOS) o desde Google Play (Android). Evitar programas piratas o “crackeados”, porque suelen esconder virus.
  • Mantener copias de seguridad locales (comprar un disco duro) y en la nube.
  • No conectarse a wifis abiertas, sino cerradas con contraseña, o utilizar solo los datos móviles.
  • Que los hijos sean usuarios no administrativos, para que así no pueden instalar programas.

Por último, Álvarez Marañón mencionó que el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) dispone de un teléfono gratuito, el 017, que proporciona atención a padres, profesores o menores en casos de ciberacoso, grooming, etc.

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