Ventajas de vender tus productos a medio mundo desde un pueblo

Raúl Salgado    7 septiembre, 2020
Vender online desde un pueblo

Inditex no necesita ninguna carta de presentación. Pese a tratarse de una de las principales multinacionales españolas, con presencia en los cinco continentes y tiendas en las calles más transitadas del mundo entero, tiene su sede central en el Polígono Industrial de Sabón, en Arteijo (La Coruña), un municipio que antes del boom de la compañía apenas superaba los 20.000 habitantes de población.

Lejos del ejemplo que supone la frenética historia del gigante del textil, lo cierto es que el mundo rural puede ser el territorio idóneo para poner en marcha un negocio con el que cosechar el éxito a nivel internacional.

Porque en los pueblos uno puede caminar por el monte o bañarse en un río, antes de almorzar un asado sobre las ascuas de una hoguera. Pero en determinadas zonas de la mal denominada España vaciada se hallan afincadas algunas compañías con una importante presencia global.

Y entre esas muchas áreas geográficas se encontraría Teruel, una provincia cuyos emprendedores se han encargado de que exista en los mapas del comercio electrónico.

Tienda digital desde Castelserás

En concreto, la localidad de Castelserás alberga la sede de Aceros de Hispania, una tienda especializada en todo tipo de cuchillos y navajas de fabricación española, que vende sus productos en más de medio mundo, desde Groenlandia hasta Botsuana, pasando por Tanzania o Estados Unidos, de la mano de Ricardo Lop, su director y fundador.

 “Cinturón negro con una motosierra”, como él mismo se autodefine, este empresario no tenía ni idea de tecnologías ni de ventas online. Sin embargo, tras realizar un curso para aprender a manejar el ordenador, Internet, el correo electrónico y el ecommerce, y descubrir que al otro lado de la pantalla podría sentarse un residente de cualquier lugar del planeta, se embarcó en el mundo del comercio electrónico.

Manual para triunfar

Una calle de pueblo: Gallegos de Sobrinos

En opinión de Ricardo Lop, las claves para tener éxito desde el mundo rural son:

Visión global

Al emprender desde el mundo rural, hay que pensar desde el principio más allá de España o Europa, e intentar vender en todas partes. De hecho, para él, “está igual de lejos Burgos que Melbourne”.

Catálogo amplio de productos

Las tiendas físicas deben disponer, fundamentalmente, del surtido típico de su zona geográfica; mientras que los comercios online han de intentar vender todos los productos que el proveedor tenga en su catálogo, ya que “siempre habrá alguien en alguna parte que lo quiera, por extraño que sea”.

Red logística integral

Los negocios afincados en el mundo rural dependen, aún más si cabe, de su capacidad para entregar en tiempo y forma las compras efectuadas por sus clientes, a quienes les da igual donde se encuentre la tienda, siempre y cuando puedan comprar de forma rápida y barata.

En ocasiones, estos envíos deben superar un sinfín de obstáculos que se presentan en las aduanas, para lo que las redes logísticas resultan fundamentales.

Bajos costes

En líneas generales, trabajar en un pueblo permite abaratar los costes fijos, sobre todo los relacionados con los inmuebles, que en muchos casos pueden utilizarse de manera gratuita. Y estas diferencias de precio, en opinión de Lop, hacen posible ser más competitivo desde Teruel que desde Madrid, por ejemplo.

Al margen de las particularidades de los negocios domiciliados en la España rural, existen unas claves comunes para tener éxito en el mundo empresarial. Y entre ellas destacarían el trato al cliente y la comunicación bidireccional.

“Las empresas grandes lo tienen más fácil, porque pueden contratar a empleados para estas labores, pero los mensajes de correo electrónico y Whatsapp deben contestarse lo antes posible”, apostilla Lop.

“Las barreras son mentales”

En cuanto a las barreras que deben derribar este tipo de compañías, el director de Aceros de Hispania asegura que suelen ser mentales. No las ponen los clientes. Tampoco la logística, ni la tecnología. “Se las pone uno mismo. Todo es posible, cueste más o menos”, concluye.

Lop es de los que piensa que una crisis económica, “si no te lleva por delante, te hace más eficiente”. De casualidad, fue el primero de un conjunto de empresarios de esta zona aragonesa que, como si de una versión rural de Silicon Valley se tratara, muchos sábados se reúnen en un bar situado detrás de la iglesia del pueblo.

Allí, a puerta cerrada y jarra de café mediante, debaten e intercambian conocimientos sobre sus negocios, enriqueciéndose unos a otros.

Mentalidad sin límites en Sariñena

Un poco más al norte, en Huesca, se emplaza Epis-Services, una compañía que desde el inicio de la pandemia ha vendido desde la localidad de Sariñena más de 500.000 epis y ha duplicado su facturación con respecto a años anteriores.

Cristian Dueso, su fundador, arrancó su actividad emprendedora a los 15 años, cuando distribuía piezas de motos por toda España. Dos años después puso en marcha Epis-Services, empresa dedicada al sector del calzado en toda su gama y, sobre todo, al equipamiento laboral de seguridad. 

La compañía ha experimentado un fuerte impacto de la crisis del coronavirus, puesto que la línea de las mascarillas y demás sistemas de protección ha aumentado hasta niveles impensables hace unos años. Actualmente tiene clientes en toda España, así como en determinadas zonas de Italia y Portugal. 

Para Dueso, la principal clave para tener éxito con una empresa afincada en territorio rural pasa por no cerrarse en vender exclusivamente en una zona

El fundador de Epis-Services considera que en los pueblos resulta más sencillo posicionarse y darse a conocer. Asimismo, reconoce que suelen conceder más ayudas y facilidades para poner en marcha una compañía.

Sin embargo, advierte que muchos de estos municipios apenas tienen habitantes, lo que obliga a desplazarse en busca de nuevos clientes a los que vender los productos o servicios que se ofrezcan.

Al igual que Lop, cree que lo más importante es tener una mentalidad abierta y sin límites.

Fotos:

Portada: Mónica Díaz Sánchez. Interior: Nacho Hernández Díaz

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