Errores que no debe cometer una empresa en tiempos de crisis

Lucía Martín    8 julio, 2020
Errores en una crisis, según Fernando Encinar

Fernando Encinar, portavoz y jefe de estudios de Idealista, nos cuenta cómo han gestionado ellos la crisis y cuáles serían los errores que se deben evitar.

Una vez, entrevistando a Enrique Morente, le pregunté por la crisis (sería una de tantas) y me contestó: “La crisis es siempre”. Así las cosas, y dando por sentado que las crisis se van repitiendo a lo largo de la historia, parece claro, sin embargo, que nadie vio venir (o no nos quisimos creer) la pandemia del coronavirus y cómo un bichito iba a generar miles de muertes, poner en jaque al sistema sanitario y, por supuesto, también a la economía y a muchas empresas, grandes y pequeñas.

El objetivo de todos ha sido sobrevivir, grandes, pequeños, medianos…, adaptarse rápidamente a la situación, intentar seguir facturando dentro de las circunstancias, tirar de ahorros…

Gestión en tiempos de incertidumbre

Está claro que el músculo financiero explicará que muchas empresas sobrevivan mientras que otras no. Pero hay muchos otros factores y como de todo se aprende, vamos a tratar de dilucidar cuáles son los errores de gestión que se pueden cometer en momentos de incertidumbre como el que hemos vivido o estamos viviendo, póngale el tiempo verbal que desee.

Para ello, hablamos con Fernando Encinar, portavoz de Idealista. La empresa, que emplea a 780 personas, tuvo una facturación de 64 millones de euros y un beneficio neto de 30,5 (últimos datos disponibles de 2018). Cuenta con varias oficinas en España, Portugal e Italia y fue una de las muchas empresas españolas en acogerse al ERTE por la pandemia de la COVID-19.

Seguramente, el haber tenido oficina en Milán les hizo reaccionar más rápido que a otras compañías: “Mi hermano Jesús sí lo vio venir y a mediados de febrero se mandó al equipo de Italia a casa y ya se avisó al equipo de Sistemas para que fuera preparando todo para que el resto de países se fuese también, paulatinamente, a trabajar a casa”, comenta Fernando. Evidentemente, el ser una empresa tecnológica también les ayudó a ser ágiles en la tarea de teletrabajar.

¿Qué errores no hay que cometer en una situación de crisis?

Confiar demasiado en los mensajes que te llegan desde arriba. Nosotros no nos creímos mucho los mensajes tranquilizadores de que aquí no iba a pasar nada. Por eso dimos pronto el paso de preparar toda la parte tecnológica para el teletrabajo. El 13 de marzo estábamos ya todos trabajando desde casa”, explica.

Segundo error: ser opaco con tus empleados. “Ese mismo día hicimos un All-hands meeting con toda la empresa y habló Jesús Encinar. Tuvimos una comunicación real, sin medias tintas, sobre lo duro que iba a ser, comunicamos lo del ERTE, que teníamos previsto hasta septiembre, aunque al final ha durado hasta finales de junio”.

Hemos mantenido informado al equipo en todo momento, en las últimas semanas del estado de alarma hemos tenido los denominados “Directos con Jesús”. Ha habido mucha transparencia y creo que de eso ha salido fortalecida la sensación de orgullo de pertenencia a la empresa. Y por cierto, todo el mundo se acogió al ERTE, no vale que sea para los empleados y no para los CEO”.

Otro error que se puede cometer tiene que ver con la caja y es no cortar gastos innecesarios: “Hemos protegido la caja desde el principio, reduciendo gastos todo lo posible, renegociando todos los contratos que se pudieran renegociar”.

Una clave para seguir siendo un referente en tu sector es continuar innovando. Por lo tanto, otro error habría sido quedarse parado por la situación de alarma, no haber lanzado nuevas funcionalidades: “Cada semana teníamos el objetivo de lanzar una funcionalidad nueva relacionada con la búsqueda de casas desde tu propio hogar. Y así lo hemos hecho”.

Encinar reconoce que no han recuperado la facturación previa al estado de alarma, pero que no tenía sentido mantener el ERTE hasta septiembre como solicitaron en un principio.

Aprendizaje de la situación de crisis

De las lecciones que dice haber sacado de esta crisis está la de que el teletrabajo ha venido para quedarse: “Una de las consecuencias de la COVID-19 es que nos vamos a lavar más las manos, lo cual está muy bien”.

Y además, las empresas van a ser menos presencialistas, “se teletrabajará más y habrá más confianza en los equipos. Por ejemplo, nosotros justo estábamos estrenando una planta en el edificio y ahora esa planta ya va a ser de coworking para los equipos flotantes, los que estén trabajando desde casa y que algún día a la semana necesiten venir a la oficina”.

¿Se atreve a hacer alguna previsión de cara al sector inmobiliario? “Creo que las empresas van a querer volver al centro de las ciudades, a oficinas más pequeñas (por lo del teletrabajo) y en el residencial sucederá al contrario: como ya estamos viendo, mucha gente se querrá ir fuera de las ciudades”, vaticina.

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