Crowdfarming: De un huerto en adopción a un negocio revolucionario

Raúl Salgado    4 noviembre, 2020
¿Qué es Crowdfarming?

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas ha advertido de que la incidencia de la COVID-19 podría casi duplicar el número de personas que padecen hambre aguda en todo el mundo. Mientras tanto, anualmente se desperdician unos 1.700 millones de toneladas de comida.

Y en este contexto, surgen iniciativas como Naranjas del Carmen, cuyo principal objetivo es el cultivo de la tierra de forma responsable y sostenible, tanto para las generaciones actuales como para las venideras.

El pasado 17 de octubre Miguel Delibes habría cumplido 100 años. Pocos embajadores como él ha habido del mundo rural. Un mundo que amenaza con vaciarse en buena parte de España, pero que sigue ofreciendo oportunidades de negocio para quienes sepan verlas y aprovecharlas.

Revivir un huerto medio seco

Un buen ejemplo serían los hermanos Gabriel y Gonzalo Úrculo, quienes hace diez años abandonaron sus respectivos trabajos para volver a labrar, sembrar y cultivar el huerto de su abuelo, que por aquel entonces tenía más de la mitad de los árboles muertos.

Una decisión que, si no fuera porque se trata de una realidad que ya está dando sus frutos -y nunca mejor dicho-, bien podría tratarse del comienzo de una novela del autor vallisoletano.

Los hermanos Úrculo empezaron nadando a contracorriente, pues a los bajos precios que recibían los agricultores por sus cosechas se sumaba la crisis económica que en 2010 atravesaba España. Pero algunos familiares y amigos arrimaron el hombro para escarbar la tierra y, entre todos, lograr que el huerto volviera a florecer.

Un negocio sin intermediarios

Los primeros resultados no fueron nada halagüeños: una cosecha desastrosa y mal vendida a los intermediarios. Sin embargo, siguiendo la máxima de Cicerón de que «la agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre», crearon Naranjas del Carmen para intentar vender sus frutos directamente a quien se las fuese a comer.

Cuenta la historia que mientras Gabriel diseñaba la página web y hacía los pedidos, su hermano Gonzalo se encargaba de la recolección y el transporte. Y que tras lanzar la web consiguieron vender y enviar sus naranjas a 150 hogares, en su mayoría de familiares, amigos y conocidos.

Los hermanos veían el principal escollo para el negocio en la falta de transparencia de la cadena de suministro tradicional, lo que llegó a cundirles en el desánimo y estuvo a punto de hacerles tirar la toalla.

No obstante, decidieron crear su propia cadena de suministro de alimentos, poniendo sobre la mesa los únicos dos actores necesarios: productor y consumidor.

¿Qué es Crowdfarming?

Y así nació Crowdfarming, una especie de “Amazon agrícola” -con muchos matices-, en el que los agricultores producen directamente bajo demanda de los consumidores. Es decir, planifican sus cosechas, lo que evita buena parte del desperdicio de alimentos en el que incurre hoy en día la cadena de suministro. 

En diciembre de 2015, después de que se adoptaran los primeros árboles en los campos de Naranjas del Carmen, la forma de trabajar de estos dos hermanos cambió de la noche a la mañana.

Y es que pasaron de producir estas frutas a cultivar y cuidar de cada árbol como si fuese el único, conscientes de que alguien esperaba su cosecha como se espera -bromas al margen- a una media naranja.

Porque desde 2017 todos los naranjos tienen su dueño. Hasta el punto de que actualmente hay 13.000 naranjos adoptados.

Desde la empresa cuentan que a partir de 2018 se unieron nuevos agricultores y que el equipo de Naranjas del Carmen contribuyó al lanzamiento de la plataforma crowdfarming.com, donde actualmente 100 agricultores de varios países de Europa venden su cosecha directamente al consumidor.

Como resultado, este canal de compraventa directa bajo demanda del consumidor y sin intermediarios cuenta en total con 62.000 adopciones. Una labor que, al margen de romper los estereotipos del empleo agrícola, da trabajo a 30 personas a tiempo completo en la finca y que en Crowdfarming tiene un equipo administrativo de 50 empleados.

Adoptar un árbol, un animal o una colmena

Gracias a este modelo de negocio, los consumidores -mediante el sistema de las adopciones de un árbol, un animal, una colmena o una parcela- se comprometen con el productor reservando una cantidad de alimento a un precio determinado. Y se convierten en partícipes de la cadena de producción, que pueden supervisar con sus propios ojos, incentivando con ello el turismo rural en las zonas agrícolas.

Además, los productores conocen de antemano el precio de venta final de sus cosechas (precio de adopción), una garantía de seguridad y una dosis de motivación en un sector en el que los costes no dejan de actualizarse, pero los precios permanecen anclados en décadas pasadas. 

El equipo de Crowdfarming trabaja para desintermediar la cadena de suministro de alimentos y para que estos dejen de ser un commodity.

Tanto en Naranjas del Carmen como en Crowdfarming “no se van a poder comprar naranjas para que le lleguen al consumidor final a lo largo de todo el año y de forma inmediata como es el caso de los pedidos en Amazon”.

Desde la empresa explican que se recogen solamente en el momento óptimo de maduración, sin pasar por ningún tratamiento poscosecha, y que se envían directamente a la casa de la persona que las ha pedido.

“Los precios para las cosechas tampoco se adaptan al mercado, se determinan al principio de una temporada por el agricultor basándose en los costes reales que tiene que cubrir”, añaden.

De Bétera a medio mundo

Crowdfarming nació en los campos de Naranjas del Carmen, pero pronto traspasó las fronteras de esta huerta afincada en Bétera, municipio de la Comunidad Valenciana.

Poco a poco fue extendiéndose por medio mundo y convirtió a los hermanos Úrculo en los padres fundadores de un modelo de negocio para vender cosechas directamente al consumidor final, a través de una plataforma que exprime de forma responsable y evoca lo mejor del campo y de la tierra.

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