¿Qué son los trabajadores híbridos?

Raúl Salgado    6 febrero, 2019
Trabajadores híbridos

“El futuro es de los trabajadores híbridos”, asegura Antonio Pamos, doctor en Psicología y socio de Facthum, quien opina que “en una época que cambia de manera tan vertiginosa, aprender es más importante que conocer”, para tener una mayor capacidad de adaptación a lo que esté por venir.

Los trabajadores híbridos no son únicamente polivalentes y versátiles, sino también personas que cuentan con las claves necesarias para reconocer el cambio y adecuarse a él en tiempo y forma, respondiendo asimismo a las nuevas demandas.

Son, a fin de cuentas, empleados que se reinventan continuamente. Y para ello es necesario someterse a un aprendizaje constante, lo que no solo hace referencia a los conocimientos puros y duros.

Pamos explica que los trabajadores híbridos son flexibles y abordan el aprendizaje desde una triple perspectiva:

  1. Informativa: Acceso clásico al conocimiento a través de la incorporación de nuevas enseñanzas.
  2. Formativa: Desarrollo de nuevas aptitudes y competencias consideradas transversales, como trabajo en equipo, autonomía, razonamiento crítico, etc.
  3. Transformativa: Orientada a promover la reinvención, la evolución, el cambio.

“Los trabajadores híbridos reconocen las tendencias que priman en su actividad profesional y actúan con autonomía, voluntad y efectividad, para integrarlas en su acervo laboral y aplicarlas cuando lo consideran necesario”, añade.

El mercado laboral está fusionando los perfiles técnicos y asistenciales que conviven actualmente en las empresas, por lo que estos trabajadores híbridos se empiezan a integrar en organizaciones híbridas. De este modo, las compañías que dispongan de empleados capaces de adaptarse con agilidad a los nuevos requerimientos resultan pioneras a la hora de ofrecer nuevas soluciones.

“Una organización que promueva el trabajo polivalente es más competitiva, dinámica y referente. Además, cuando se logra un perfecto encaje entre las capacidades del trabajador y las oportunidades de desarrollo que ambiciona, los niveles de satisfacción se incrementan”.

El momento actual se caracteriza, fundamentalmente, por la aceleración y el ritmo frenético con el que se nos proponen nuevas formas de operar. El socio de Facthum afirma que los cambios en materia laboral se suceden cada vez con mayor celeridad. Y lo achaca a que, tradicionalmente, los desarrollos tecnológicos más importantes contaban con financiación pública, lo que hacía que el científico o investigador encargado de capitanearlos no tuviera ninguna prisa por concluir su trabajo y ni siquiera buscara salidas comerciales a su producto.

No obstante, Pamos sostiene que desde hace unas décadas todo el peso de la innovación recae sobre compañías privadas que cuentan con un fuerte estímulo financiero que exige resultados. En otras palabras, cualquier inversión que se haga debe tener una rentabilidad.

Ello también contribuye a la efervescencia con la que se sobrevienen las continuas revoluciones en el mercado laboral; donde, por otra parte, la responsabilidad de aprender será principalmente del trabajador, quien deberá avanzar de manera proactiva, autónoma y no esperar a que, de forma reactiva, sea propuesto para participar en una formación, como venía ocurriendo hasta la fecha.

Sin embargo, apenas un 1% de los casi 13.000 títulos de grado, posgrado y doctorado en 2016 estaba orientado a formar en el marco de la era digital, según un análisis sobre la oferta educativa pública y privada del Ministerio de Industria. Y en este sentido, de un informe elaborado un año después por la Fundación Telefónica se desprendía que, por término medio, los niños actuales tendrían ocho empleos distintos a lo largo de su vida, lo que les llevarían a reinventarse ocho veces.

Y es que la digitalización nos está transformando en nuevos seres. Ahora convivimos con las novedades tecnológicas como nuestros antepasados lo hacían con la información meteorológica, puesto que “la tecnología se ha incardinado en todos los rincones de nuestra vida. WhatsApp, Amazon, Netflix, Google ya no son una opción; son cultura de la que no se puede prescindir”.

Pamos parafrasea al filósofo Zygmunt Bauman, quien lo define como la sociedad líquidadonde nada permanece y todo está en continuo cambio. “Integrarse correctamente en un ambiente tan voluble pasa por cambiar nosotros a la misma velocidad y reinventarnos profesionalmente. Ser especialista en un tema es un suicidio. Los trabajadores de hoy deben incorporarse a la rueda del cambio, de la que no deben bajar nunca, y no parar de aprender, porque los conocimientos actuales serán las rémoras del futuro”, apostilla.

 

Decálogo de la competitividad profesional futura

Por su parte, David Reyero, HR Business Partner&Strategic Projects en Sanofi, defiende que el éxito perdurable no se logrará solo gracias a los conocimientos tecnológicos y a las actitudes innovadoras, y que disponer de una mirada humanista en el trabajo será un factor diferencial de la empleabilidad laboral en una economía de la experiencia donde el “toque personal” será distintivo.

En este “nuevo humanismo empresarial”, según Reyero, destacan diez elementos básicos de la competitividad profesional futura:

  • Autoconocimiento: conocer las fortalezas y debilidades para avanzar con solidez.
  • Comunicación efectiva y empatía: conexión profunda con los demás, construyendo en la diversidad y capacidad de contar historias.
  • Trabajo en equipo: hábitos colaborativos, visión de éxito colectivo.
  • Pasión por los clientes, tanto internos como externos.
  • Curiosidad: estar abierto al mundo para innovar y absorber experiencias y bagajes diferentes.
  • Motivación: capacidad de automotivación y conocimiento sobre cómo influir positivamente en los demás.
  • Gestión de la incertidumbre: toma de decisiones eficaz en la complejidad, integrando las perspectivas racionales y emocionales.
  • Visión global: enfoque amplio más allá del área de especialización personal.
  • Resiliencia: buena gestión de los errores y la adversidad.
  • Liderazgo como servicio a los demás: desarrollo de personas con el objetivo de aflorar su mejor versión.

“Los profesionales “híbridos” serán los de mayor éxito en el futuro, si identifican y apuestan por su propósito vital. Su valor de mercado laboral se multiplicará al combinar pasión con talento e integrar lo mejor de la inteligencia artificial y humana: la potencia exponencial del análisis y aprendizaje del universo digital y la perspectiva humanista, poniendo a la persona en el centro y a la tecnología a su servicio”, sentencia Reyero.

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