Cómo importar un producto por primera vez: manual para novatos

Raúl Alonso    28 junio, 2019
10 pasos para importar un producto

Si hay algo que caracteriza al emprendedor es su olfato para identificar una oportunidad, y el mundo es muy grande para limitarse al mercado local. Importar un producto es uno de los modelos de negocio más ancestrales, y en la era de la economía digital sigue funcionando. Analizar oportunidades, identificar riesgos y buscar el mejor socio para cada fase de la operación son claves para el éxito. Resumimos en diez los pasos necesarios para una primera operación de compra en el exterior.

Importar es una de esas muchas actividades en las que la experiencia lo da casi todo. Aunque un mercado es hoy mucho más global y regulado que pocas décadas atrás, la compra en otros mercados exige un conocimiento específico y un arrojo imposibles de transmitir en unos cuantos párrafos. No obstante, resumimos en diez los pasos necesarios para una primera operación de compra en el exterior.

Diez pasos para importar un producto

1. Busca tu oportunidad

Muchos emprendedores buscan en la importación de productos de moda o de novedades con mucha demanda su oportunidad. Ser de los primeros en introducir en España un producto que está triunfando en otro mercado no es fácil en la era de la democratización de la información.

Sin embargo, ese mismo Internet que vocea las tendencias que triunfan en el mundo es el mejor aliado para buscar oportunidades. Herramientas como Terapeak son de gran utilidad en esta fase; se trata de una gran base de datos que analiza las compras en Ebay, ayudando a identificar esas mercancías que registran importantes picos en su demanda.

Las oficinas comerciales de otros países en España (las homólogas a la española ICEX) y, por supuesto, las ferias son otras fuentes de información, teniendo en cuenta que cuando se viaja, hay que llevar prefijado un objetivo.

2. Comprueba que no hay restricción comercial

No todas las mercancías se pueden importar, algunas están prohibidas o restringidas, por lo que antes de dar ningún paso, hay que comprobar su regulación. Del mismo modo, hay que asegurarse de que la Unión Europea (UE) no tiene ninguna restricción comercial con el país de origen.

3. ¿Necesitas la homologación de producto?

Es especialmente importante saber si la legislación de la UE va a exigir alguna homologación. Y si se va a precisar de los servicios de una empresa certificadora, siempre hay que contratar una que tenga reconocimiento en España.  

4. Conoce el tipo de arancel  

Saber el código de partida arancelaria es muy importante, porque puede facilitar o dificultar la importación del producto.

Conviene contar con la opinión de un experto, ya que el proveedor, pongamos el supuesto de un fabricante chino, puede informar de un determinado arancel y cuando la mercancía está en camino, recibir la desagradable sorpresa de que las autoridades competentes paralizan el envío, por no haber correspondencia entre el arancel declarado y la mercancía.

5. Selecciona al proveedor fabricante

Controlada la viabilidad legal de la importación, llega uno de los pasos más importantes: la selección del proveedor. En el tipo de importaciones de producto de nicho del que hablamos, la búsqueda de proveedor acostumbra a llevar a Asia, muy probablemente a China o quizá a India.

En estos escenarios conviene saber que hay dos modelos de actuación:

  • El más ortodoxo es desplazarse, siempre habiendo hecho los deberes antes, ya que hay que ir con una agenda de trabajo cerrada, si bien debe ser flexible, para aprovechar las oportunidades que siempre surgen cuando se pisa el terreno.
  • Otra alternativa es contratar a alguna agencia especializada en estos servicios, mejor si tiene oficinas en España y China. Ofrecen la selección de proveedores de producto en pocas semanas, realizando labores de auditoria del mismo, control de calidad del pedido y gestión de transporte. Sin duda, esta vía facilita la primera importación, el consejo es echar cuentas para ver si su coste no da al traste con el margen de beneficio de la operación.

6. Fija las condiciones del acuerdo: los Incoterms

El acuerdo entre comprador y vendedor puede estar sujeto a diferentes condiciones. Para simplificar este marco de negociación, la Cámara de Comercio Internacional fija unas reglas de juego que se conocen como Incoterms. Aunque pudieran cambiar, existen trece modalidades, de las que cuatro son las más importantes:

  • FOB (Free On Board, libre a bordo): establece que la responsabilidad del vendedor termina en el puerto de embarque acordado y despachadas todas las condiciones de exportación. A partir de este momento, son responsabilidad del importador todos los costos y riesgos.
  • CIF (Cost, Insurance and Freight, costo seguro): cuando la responsabilidad del vendedor termina con la entrega en el puerto convenido, incluidos los costes de flete al puerto de destino, y la contratación de un seguro por posible pérdida o daño.
  • DDP (Delivered Duty Paid): uno de los más completos es un servicio puerta a puerta en el que el vendedor se responsabiliza de toda la operativa, incluidos los trámites aduaneros, derechos de aduanas, impuestos…
  • EXW (Ex-Works): implica que el vendedor entrega la mercancía y documentos, y el comprador asume toda la logística. 

7. Trabaja siempre con mercancía certificada

Para comercializar cualquier producto en la UE, debe cumplir con los estándares de calidad regulados y es responsabilidad del importador asegurar que es así. En España Soivre (Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones) es el organismo que supervisa el cumplimiento y por extensión se llama ‘Soivre’ al certificado de control e inspección de productos de alimentación y otros muy comunes. El agente aduanero es quien mejor conoce estos trámites.

8. Busca un buen transitario

La logística es uno de los mayores costes en la importación de producto y uno de los puntos de gestión más delicada. La mejor decisión, en muchos casos la única, es contratar a un transitario.

Hay que confiar en su experiencia para buscar la mejor alternativa de transporte, ya que aunque el marítimo acostumbra a ser el más económico, no siempre es el más idóneo. Lo mismo ocurre a la hora de optar por contratar un contenedor propio o un servicio en grupaje. Además siempre están al corriente de las tarifas, que fluctúan mucho, según la demanda del año o el precio del combustible, y atenderán cualquier imprevisto que pudiera surgir.

9. Despacho aduanero

La importación de producto es una actividad muy regulada, por lo que algunas mercancías nunca llegan a entrar en el país por incumplimiento de la normativa, pudiendo generar importantes costes adicionales.

El objetivo es que el importador tenga el mínimo conflicto con la autoridad aduanera o, lo que es lo mismo, merecer código verde de ‘levante inmediato’, por el que se recibe el sello de conformidad sin mayor problema. Un código naranja implica que tengan que comprobar toda la documentación, y un código rojo significa la comprobación física de la mercancía.

Para facilitar el procedimiento, lo mejor es llegar con los deberes bien hechos, y esta es la función del agente de aduana, un servicio que muchos transitarios incluyen.

10. Un negocio de economía de escala

A medida que la actividad importadora gana volumen, la economía de escala va abaratando de forma importante los costes medios, que nunca están justificados para operaciones inferiores a unos 7.000 euros.

Por otro lado, tampoco conviene embarcarse en una gran importación sin tener cierta experiencia previa, única vía de tener la certeza de que se controlan todos los procesos.

Es este un escenario que nos lleva al arranque de este artículo: la experiencia es un grado para importar un producto y, si no se tiene, hay que buscar profesionales que la suplan.   

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