Diario del trabajador IoT III

Beatriz Sanz Baños    18 diciembre, 2018

18:00. Daniel llega a la escuela para recoger a sus hijos. Sabe que todavía están dentro gracias a los trackers de sus mochilas. Mientras les espera, revisa las principales noticias del día en su smartwatch. Cuando los niños suben a la parte trasera del coche y se abrochan el cinturón, su serie favorita empieza a reproducirse en la pantalla del coche. Magia piensan, sin saber que ha sido papá desde el navegador de abordo.

18:10. El próximo destino será el centro comercial. Antes de emprender la marcha, Daniel consulta en el GPS cuál es el más cercano y cómo está el estado del tráfico. A continuación, programa la ruta más eficiente, el tiempo justo del capítulo de la serie de los pequeños. Perfecto.

18:30. Daniel consigue aparcar fácilmente en el centro comercial gracias a la app de aparcamiento que le ha informado de la existencia de plazas libres. Después, invita a sus hijos a merendar a una hamburguesería – los viernes son chulos–. Escogen los productos en el panel digital y realizan el pago con los cupones de descuento disponibles en su smartphone.

19:00. Momento para las compras. Al entrar en su tienda de ropa favorita del centro comercial, los dispositivos de beacons envían de forma automática al smartphone de Daniel ofertas personalizadas. Decide probarse unos pantalones y en el probador descubre que el espejo es inteligente y le propone otras prendas que combinan con su color. Buena elección,  piensa. Paga con su móvil gracias a la tecnología NFC, recoge a los chicos del parque infantil y regresan a casa. Mamá estará al llegar.

19:40. Al llegar a casa, Daniel desactiva la alarma con su smartphone. Acto seguido, lo vuelve a utilizar para abrir la puerta del garaje. Una vez dentro, la cafetera inteligente tiene preparado el chocolate con leche para los niños, que lo disfrutarán mientras ven la última película infantil descargada en la smart TV. Daniel se queda mirando el móvil, quién le iba a decir que sería prácticamente la llave de su casa.

19:50. Candela, la mujer de Daniel, regresa a casa en el vehículo de carsharing que ha reservado con su wearable. Es viernes y tiene ganas de organizar algún plan en familia. Daniel consulta en la tablet la oferta de actividades en la web municipal y, entre todos, deciden ir a ver una obra de teatro para todos los públicos.

20:00. La familia se dirige andando al teatro. Daniel y Candela reciben información en su pulsera inteligente de que han alcanzado sus objetivos de pasos diarios, ¡y todavía les queda volver a casa! – Bien hecho –. Una vez allí, acceden al recinto pasando las entradas que han descargado en su móvil por el lector de pantallas.

21:45. Ya en casa. Mientras Candela se baña con la temperatura adecuada gracias a los sensores de la ducha, Daniel pide la cena con su smartphone a través de una app de comida a domicilio. Gracias al GPS del repartidor, saben exactamente cuánto tardará en llegar la comida.

22:30. Los niños ya han cenado y están en la cama. Daniel y Candela saben que están bien gracias a las imágenes de vídeo de su habitación que reciben en su tablet. Además, sensores de temperatura y humedadgarantizan la idoneidad de las condiciones de la estancia.

23:00. Tiempo de descanso para los papás también. Desde la cama planean la mañana del sábado. Saldrán a hacer ejercicio en familia, mientras Daniel y Candela corren, los niños les acompañarán con sus bicis. La actividad deportiva quedará reflejada en su histórico gracias a las plantillas inteligentes de las zapatillas de la familia que envían todos los datos a sus smartphones. La incorporación de trackers en las bicis de los niños también reflejan su actividad y les encanta llegar a casa y comprar los resultados.

23:30. Ahora sí, llega el momento de descansar. Teléfono en mano, Candela pone la alarma mientras Daniel baja las persianas desde el suyo y apaga las luces. Buenas noches, familia.

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