¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? Descubre si eres adicto al trabajo con el cuestionario Duwas-10

Raúl Alonso    9 agosto, 2022
¿Eres adicto al trabajo?

Decía Oscar Wilde que “el trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”. La ironía del escritor y bon vivant contrasta con el término japonés de karoshi para referirse a la muerte por exceso de trabajo. Como tantas cosas en la vida, quizás la virtud se encuentre en el término medio. Y tú, ¿trabajas para vivir o vives para trabajar? Si continúas leyendo, pronto tendrás una respuesta.

La adicción al trabajo es un problema al que se enfrentan más ciudadanos de lo que podemos imaginar, y las semanas de agosto podrían ofrecer esa sana equidistancia para reflexionar sobre el tema. 

En 2015, un estudio dirigido desde la Universidad Politécnica de Valencia estimó que el 4,6% de los trabajadores eran adictos al trabajo. Y aún más, su modelo matemático a partir de 1.200 personas de 16 a 19 años, estimó que el problema podría alcanzar un porcentaje del 11,8% en tres años.   

¿Eres adicto al trabajo?

En 1971, el psicólogo y sacerdote norteamericano Wayne E. Oates publicó Confessions of a Workaholic, para referirse a su propia relación con el trabajo. Como ya habrás adivinado, a él se debe el neologismo de workaholic, adicto al trabajo.

A partir de la definición del problema, empezaron a surgir diferentes herramientas de evaluación, como recuerdan Mario del Líbano, Marisa Salanova y Susana Llorens en La adicción al trabajo. Entre todos ellos, la Escala Holandesa de Adición al Trabajo (Duwas en sus siglas en inglés: Dutch Work Addiction Scale) es la que “más investigación ha generado hasta el momento y la que posee unos mejores índices de consistencia interna”, según se especifica en el citado artículo.

Cuestionario de autoinforme Duwas-10

Te proponemos averiguar si eres adicto al trabajo o no resolviendo una versión reducida de Duwas. Ha sido creada por los profesores antes citados, junto a su colega Wilmar B. Schaufeli, todos ellos del equipo de investigación WoNT de la Universidad Jaime I de Castellón.

Escala de puntuación

  1. Nunca.
  2. A veces.
  3. A menudo.
  4. (Casi) Siempre.

Cuestionario (puntúa del 1 al 4 cada frase)

  1. Parece que estoy en una carrera contrarreloj.
  2. Me encuentro continuamente trabajando después de que mis compañeros lo hayan dejado.
  3. Para mí es importante trabajar duro, incluso cuando no disfruto de lo que estoy haciendo.
  4. Generalmente estoy muy ocupado, llevo muchos asuntos entre manos.
  5. Siento que hay algo dentro de mí que me impulsa a trabajar duro.
  6. Dedico más tiempo a trabajar que a estar con mis amigos, practicar hobbies o hacer actividades de placer.
  7. Me siento obligado a trabajar duro incluso cuando no lo disfruto.
  8. Me encuentro a mí mismo haciendo dos o tres cosas al mismo tiempo, como comer y tomar notas mientras estoy hablando por teléfono.
  9. Me siento culpable cuando tengo un día libre en el trabajo.
  10. Me resulta difícil relajarme cuando no estoy trabajando.

Resultado

Suma todos los puntos obtenidos y divídelos entre 10. Si la puntuación final se encuentra entre 3,25 y 4 puntos, eres un adicto al trabajo.

Ten en cuenta que una evaluación profesional sobre tu grado de adicción al trabajo conllevaría otra serie de estudios, pero esta versión reducida del Duwas puede advertirte sobre un problema que conviene abordar. Si quieres profundizar en el tema, te interesará conocer el cuestionario DUWAS al completo. 

Cómo es la adicción al trabajo

Se considera que la adicción al trabajo es dedicar excesiva cantidad de tiempo y energía a trabajar, y hacerlo de forma muy intensa y compulsiva. Se asume un sobrecompromiso y una sobreimplicación con la empresa que son injustificados.

Los workaholics suelen ser personas extrovertidas, afables en términos de cordialidad y cooperación, y muy responsables. Son estables emocionalmente y con facilidad de apertura mental hacia la cultura y la experiencia. 

Sin embargo, a los adictos al trabajo se los relaciona también con comportamientos como la negación de su situación o el alto compromiso con la organización con la que trabajan. También asumen trabajo extra en casa, durante las vacaciones, o acuden al puesto de trabajo enfermos. Su obsesión los lleva a realizar tareas innecesarias para justificarse, y finalmente ofrecen un rendimiento laboral bajo a medio/largo plazo, baja calidad en sus relaciones sociales y problemas de salud.

Agosto, como cualquier otro mes del año, es un buen momento para reflexionar sobre la higiene de nuestra relación personal con el trabajo. Y también para tomar medidas o buscar ayuda si no es todo lo saludable que debería ser, porque no hay duda de que todos debemos trabajar para vivir, y lo mejor posible. 

Foto de Freepik

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