La era de la sociedad conectada

Beatriz Sanz Baños    13 septiembre, 2016

El siglo XXI será el siglo de las ciudades, pero también se le conocerá como el siglo de los datos. Y es en las ciudades precisamente donde, buscando un nuevo motor para situarse en una posición destacada en la carrera de la innovación urbana, estamos observando el fuerte posicionamiento y el desarrollo de proyectos bajo el concepto Smart City. Esta idea, con el transcurrir de los años,  apunta más a una visión filosófica de innovación tecnológica como enfoque, que a una mera implementación de avances tecnológicos.

Se trata  por lo tanto,  de comprender los nuevos hábitos de la sociedad actual y abordar  la aparición de nuevos modelos de servicios y negocios, que evolucionan junto a los avances tecnológicos. Quizás aquí radica la diferencia con la sociedad tecnológica, pues ya no es suficiente implementar  o utilizar ordenadores, servidores o programas de última generación. La sociedad  digital (y conectada) necesita respuestas, en forma de datos estructurados,  extraídos de la ciudad y de los habitantes y objetos que en ellas se ubiquen. Estos datos son utilizados por los ciudadanos a través de los servicios.

Si nos fijamos en esta última tendencia, a estas alturas, poco podríamos añadir en términos de opinión desde un punto de vista tecnológico sobre el concepto IoT (Internet Of Things). Muchas son las publicaciones que analizan la evolución de los objetos conectados, su capacidad de respuesta, o su sensibilidad hacia la evolución real pasando de ser objetos que aportaban información a poder interactuar con el usuario de forma natural y lógica.

En la era de la  hiperconexión ciudadana, (el ciudadano digital típico, los “screenagers” que conviven con varios dispositivos conectados a diario, etc.), no tiene sentido que sólo se disponga de información unidireccional orientada hacia los ciudadanos. El éxito en las ciudades y de los objetos conectados  va más allá de gestionar la triple B de las ciudades: (baches -equipos y aplicaciones que emiten incidencias-, basuras -dispositivos ubicados en contenedores) y bombillas -alumbrado público-).  Hoy en día nos encontramos con vehículos, viviendas y ciudadanos conectados lo cual obliga a prestar servicios públicos de una manera diferente y, por supuesto, a generar nuevos modelos de negocio que se adapten a esta nueva necesidad.

Parece por lo tanto evidente que, al tratar de establecer el modelo de “filosofía” para una Smart City, se debe definir la dimensión adecuada y conocer en profundidad la estrategia que permita alinear y solucionar problemas y retos comunes. A partir de  ahí, establecer un modelo de “Smart City” que no sea repetitivo en cada rincón del Planeta. Por ello y bajo esta reflexión, que nos acerca a la necesidad de conectar datos en ciudades y en territorios homogéneos, se plantean cinco ideas que se deben tener en cuenta en el diseño de patrones de servicios y negocios, junto a la conectividad “de las cosas”.  Estas ideas parten de la visión y la perspectiva  social y ciudadana,  utilizando la estrategia tecnológica como nexo de unión del territorio común para las ciudades, las cuales se deben entender como un ecosistema innovador en un entorno inteligente y son:

  1. La gestión de la información y de los datos. El uso de  los datos nos ayuda a tomar decisiones y a rediseñar el procedimiento de manera iterativa hasta encontrar el verdadero valor que se está intentando extraer.
  2. Gestión de hábitos similares. Tras los datos llega el conocimiento, en éste caso, en forma de necesidades ciudadanas que deben dar respuesta a los hábitos cotidianos, pues  son claves para el desarrollo en un modelo basado en los ciudadanos.
  3. Nuevos servicios públicos. En los mismos términos que hablamos de Producto Mínimo Viable en la metodología Lean Startup, ¿se podría llegar a hablar de Servicio Público Mínimo Viable? Posiblemente estamos al comienzo de la era de la adaptación del servicio “casi personalizado”.
  4. Nuevos modelos de negocio. Si podemos llegar al concepto de Servicio Público Mínimo Viable, serán evidentes nuevos modelos de negocios sobre la ciudad y ciudadanos, mínimo y viables, responderán al concepto GLO-CAL y PERSONAL.
  5. Retos comunes, sociales e inclusivos. Quizás sean la antesala de los servicios públicos mínimos viables, o incluso también de los modelos de negocios;  es la filosofía que indica que la ciudad se debe configurar como un laboratorio permanente.

La tecnología hace que las personas se sientan más seguras y, según afirma el Harvard Business Review esto se desprende del uso de las tecnologías, supone que lo han interiorizado y que se consideran a ellos mismos más inteligentes de lo que realmente son y, en cierto modo, no son conscientes de que parte de esa capacidad no se encuentra en sus cabezas sino en el móvil.

Por todo ello,  estamos inmersos ya en una segunda fase, la del análisis de datos, por lo que el objetivo debe estar en buscar una conexión útil, con información relevante y  con métodos  eficaces para interpretarlos según un contexto determinado. Los datos y el impacto de lo digital con el análisis, en definitiva, ofrece a la ciudad beneficios sociales, económicos y políticos para la prestación de servicios.

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