El correo electrónico, la herramienta de marketing para lograr ventas

José María Lissen    12 diciembre, 2014

Los números no mienten. El email marketing sigue siendo una de las técnicas más efectivas para conseguir ventas. Por este motivo, muchas compañías ya preparan estrategias concretas para aprovechar este canal de cara a la campaña de Navidad. Un estudio de Mailchimp asegura que casi la mitad de las empresas encuestadas obtendrán entre un 10 y un 24% de sus beneficios a partir de acciones basadas en esta técnica.

El correo electrónico es, por tanto, sinónimo de efectividad. Establece un canal de comunicación con el cliente, y su éxito o fracaso es fácilmente medible según distintos parámetros: tasa de conversión, clics, apertura, ROI…

La clave del éxito para una campaña de email marketing navideño está en la cercanía, el interés del mensaje y la adecuación al público objetivo. Todo el mundo recibe correos en estas fechas, pero ¿cuántos se recuerdan? Para conseguir una conversión, el nuestro debe ser uno de los que perduren en la memoria.

El email marketing es una técnica que no requiere una gran inversión. Además, gran parte del proceso está automatizado, en el caso de que utilicemos un software específico. Esta Navidad se espera un notable aumento del consumo, y nuestro correo debe estar en el buzón del cliente antes de que sea demasiado tarde. ¿Cómo lo hacemos?

 

Prepara la estrategia

Los correos genéricos no producen ventas. Antes de enviar nada, conviene dedicar un tiempo a diseñar una estrategia. Primero, debemos segmentar. Para ello accederemos a nuestra base de datos y agruparemos nuestros contactos en función de intereses. Siempre hay un número determinado de clientes que compra más en Navidad, así que hay que cuidarlos especialmente.

La labor de estrategia se vuelve mucho más sencilla si tenemos un software específico integrado con otras áreas de la empresa (ventas, por ejemplo). Así podremos saber la tasa de conversión según el cliente. Los programas de correo que solo permiten el acceso a una lista de contactos y el envío de mensajes no son rentables a la larga.

 

La campaña

La máxima es la siguiente: una campaña, un objetivo. ¿Qué queremos conseguir? Si la respuesta es ventas, debemos crear todo un contexto comunicativo para favorecer ese camino. El correo electrónico es el punto de partida.

Primero, conoce a tu cliente, sus necesidades, sus intereses. Después, personaliza el mensaje para que cumpla con las expectativas. Los datos muestran que los emails dirigidos a un remitente concreto son capaces de triplicar el ratio de click-through (CTR) frecuencia con la que los usuarios que ven el anuncio acaban haciendo clic en él.

Segundo, el mensaje. Si el usuario ha decidido hacer clic en tu correo, lo que encuentre no debe defraudarle. El texto debe suscitar el interés del lector, con palabras clave que muevan a la venta y con cierto sentido de urgencia. El contenido debe ir insertado en una plantilla atractiva, con gran peso visual y llamadas a la acción.

 

Implementación

La campaña de email no funcionará si se realiza de forma aislada. Es preciso crear un contexto para la venta. El correo es solo una pieza del puzle. Asegúrate, por ejemplo, de que las llamadas a la acción conduzcan a landing pages atractivas.

Antes de enviar el correo, el usuario debe estar predispuesto para la compra. Por ello, debemos asegurarnos de que nuestros posibles clientes conozcan nuestros productos antes de recibir el correo, a través de redes sociales, artículos en el blog corporativo, publicidad en buscadores…

Las promociones son una técnica muy efectiva de cara a la campaña navideña. Además, se pueden personalizar. Recompensa a tus clientes recurrentes con descuentos especiales. No olvidemos que, aparte de vender, esta época es muy buena para conseguir fidelización.

El email no ha muerto y la Navidad se encarga de demostrarnos la efectividad de esta técnica de marketing. Pero ¡ojo! Una campaña de este tipo no puede improvisarse de la noche a la mañana. Sin un contexto que respalde el mensaje, nuestro correo irá inevitablemente a la papelera en lugar de provocar una conversión.

Foto: Dennis Skley

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