Consejos para la recuperación de las pequeñas empresas

Virginia Cabrera    18 enero, 2021
Recuperación de las pequeñas empresas

Nadie dudará de que 2020 ha sido un año “retador” para los pequeños negocios. Negro para unos, de oro para otros, incierto para casi todos. No necesitamos a ningún experto para darnos cuenta de cómo la COVID-19 ha cambiado nuestros hábitos como consumidores. Ya sabemos que algunos volverán tras la pandemia y que otros habrán cambiado para siempre.

Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, este año es más interesante que nunca analizar las posibles recomendaciones para conquistar la tan ansiada recuperación pospandemia.

Recopilo en este post algunas de ellas:

La pandemia como acelerador de tendencias

Como bien refleja el profesor Scott Galloway en su libro “PostCorona: From Crisis to Opportunity”, aun cuando la COVID-19 esté cambiando muchas cosas, cuando pase y recuperemos un nuevo “régimen permanente”, esta será recordada por su impacto como acelerador.

La pandemia ha estimulado cambios, muchos de ellos relacionados con la adopción de comportamientos digitales, que ya se veían en el comportamiento de los consumidores y de la sociedad.

Quienes se hayan movido hacia esa línea, incorporando a su propuesta de valor capacidades relacionadas con la gestión y la compra online y con la distribución de productos y la prestación de servicios a domicilio, o por vías telemáticas, estarán sin duda mucho mejor posicionados. Quienes no lo hayan hecho aún, es buen momento para planteárselo.

Nuevas oportunidades ahora y en el futuro

Algunas empresas, como las relacionadas con el hogar (reformas, jardinería o decoración), con la desinfección y la protección, o con las soluciones de trabajo en movilidad, han caído del lado “bueno”. Y serán las principales ganadoras de la pandemia. Otras, como las pertenecientes al sector del ocio, lo están pasando realmente mal.

Este “revoltijo” en usos y costumbres abre en la sociedad una oportunidad para cambios positivos. Y con ello, interesantes apuestas para nuevos negocios. Algunas de ellas girarán en torno a:

  • El aprendizaje remoto, especialmente en la educación superior y posgrado.
  • La reducción de la brecha digital, tanto en capacidades como en infraestructuras y equipamiento.
  • La recuperación de un ritmo de vida más lento. Aplicado a casi todo: el trabajo, la comida, el turismo…
  • La recuperación del espacio personal y del control de la agenda.
  • La vida lejos de la gran ciudad.
  • Los nuevos modelos de relación laboral que favorezcan la conciliación.

Será buena cosa pensar en cómo aprovecharlas.

Supervivencia determinada por las “estructuras internas”

Lógicamente las empresas que tenían unas estructuras de costes variables son más propensas a superar antes estas caídas tan bruscas en los ingresos.

Pero no podemos olvidar que los negocios los hacen las personas. Quienes tengan a sus empleados de su parte, dispuestos a remar todos a una, cambiando lo que haya que cambiar, siempre tendrán al cliente a su lado. Y donde hay clientes, siempre hay futuro.

Apoyo y ayudas

Los expertos en emprendimiento aseguran que no hay mejor momento para poner en el mercado nuevas propuestas que unos seis meses después de una recesión.

¿Por qué? No solo porque talento, alquileres y costes de operación son más bajos, sino porque la cautela y la conciencia del trabajo duro están ya en el ADN de quien se decide a emprender.

Y esta vez, gracias a los prometidos fondos provenientes de la UE, habrá financiación disponible para el desarrollo de nuevas propuestas en el sector pyme. Especialmente en aspectos relacionados con digitalización y sostenibilidad.

Cómo afrontar los próximos meses

Independientemente de cómo haya afectado la pandemia a cada negocio, es probable que su fin cambie las cosas.

Todos tendremos que prepararnos para cambios radicales en las necesidades de nuestros clientes. Quien aspire a volver a cifras anteriores a la pandemia, deberá prepararse ahora, definiendo su estrategia para aprovechar las nuevas tendencias sociales y de consumo.

Aquellos a quienes les fue bien

Quienes hayan “hecho su agosto”, atendiendo las nuevas necesidades surgidas tras el confinamiento, ¿podrán sostener su crecimiento cuando termine la pandemia?

Su línea de trabajo debería encaminarse hacia un entendimiento de cómo de temporales o permanentes han sido las necesidades que han estado cubriendo estos meses. Y de cómo podría ser la evolución a medio plazo de los servicios establecidos. Para ello, nada mejor que las encuestas y conversaciones con quienes han sido sus clientes durante la crisis.

Los que perdieron ingresos

Y para quienes hayan visto caer en picado sus ingresos o hayan tenido que parar su actividad, perdiendo casi todo su negocio, ¿en qué medida volverá a aumentar su demanda?

Su gran reto estará en establecer una estrategia de costes más dinámica, tanto de capacidad operativa como de personal, y una financiación alineada capaz de responder con dinamismo a la evolución (incierta aún) de la demanda.

Sin duda, se imponen nuevos modelos de relación con empleados, caseros y proveedores. Imaginación y cooperación, rompiendo moldes establecidos, serán sus mejores bazas.

Pero, estés en la parte que estés, lo que garantizará la supervivencia de tu negocio es la garantía de haber analizado toda la cadena de valor de tu sector, para ver quién necesita ayuda y cómo tu negocio podría prestársela.

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