Cómo afectarán las tecnologías a los negocios y al mercado laboral

Juan Luis Manfredi    11 noviembre, 2020
Tecnologías y mercado laboral

Un fantasma recorre las conversaciones sobre la economía de 2021, la recuperación y los fondos europeos. Es el empleo, cuya automatización parece haberse acelerado en el último año a consecuencia de la pandemia.

Según el reciente estudio del Foro Económico Mundial, las empresas han descubierto las ventajas de la transformación digital, no solo como proceso para impulsar la venta finalista, sino para la reingeniería de procesos.

El confinamiento, el teletrabajo o el coste de las medidas de seguridad y prevención podrían acelerar la reconfiguración de la fuerza laboral y el reparto de tareas entre robots y humanos.

Según la organización suiza, 85 millones de empleos serán “desplazados” en quince industrias y 26 economías. Sin embargo, el balance es positivo: aparecerán alrededor de 97 millones de nuevos puestos de trabajo vinculados a la cuarta revolución industrial, las relaciones humanas o la creatividad.

Ante la llegada de los fondos europeos de recuperación y la formulación de políticas y relaciones laborales ya nacidas post-COVID, es el momento de considerar los yacimientos de empleo, las oportunidades de negocio para las empresas medianas y pequeñas y las consecuencias para la economía española.

Hay futuro, pero no en las mismas actividades e industrias donde solíamos estar.

Cambios estructurales

Apunto ahora algunos de los cambios estructurales que conviene conocer.

Las personas

Los estudios sobre el futuro del empleo coinciden en una cuestión fundamental: no hay nada que sustituya la compañía, el cuidado, la cercanía o la empatía.

Los robots están orientados a la sistematización de acciones repetitivas y precisas, siguiendo una pauta. Sin embargo, no pueden dar ese calor humano que requiere la atención psicosocial, la conversación con los mayores, acompañar a los enfermos o las personas dependientes, así como a los menores.

Existe un universo gigante de personas que requieren “solo” el tiempo de otras personas. En la economía de los cuidados, encuentro la oportunidad de organizar la oferta y la demanda, digitalizar y simplificar los procedimientos, favorecer la formación continua, así como la creación de redes sociales especializadas. Esta función requiere implantación local y es generadora de empleo neto.

Cuarta revolución industrial

La inteligencia artificial, la revolución cuántica, el Internet de las cosas o la biotecnología serán sectores principales con fuertes requerimientos de inversión en I+D, apoyo institucional y comprensión de las políticas europeas.

No es un territorio fácil para las pymes, a las que les costará liderar estos proyectos. En cambio, pequeñas empresas serán esenciales en la producción de servicios complementarios, en la creación de hubs o clusters que apoyen a las grandes empresas y que “serviticen” la economía de la cuarta revolución industrial. Frente al primero, estos servicios nacen internacionales y compiten en los mercados globales. No puede pensarse la creación de negocio sin esta perspectiva de talento internacional.

Producción de contenidos digitales

El tercer eje de crecimiento es la producción de contenidos digitales. Incluyo en esta categoría tanto los bienes y servicios audiovisuales (información, entrenamiento, vídeos corporativos) como los propios de la educación.

Estos dos pilares de la sociedad digital requerirán creatividad, la capacidad para contar historias o la generación de mitos, así como la habilidad docente o la tutoría personalizada.

La pyme productora de contenidos digitales tendrá que apostar por la creatividad para llegar a una audiencia global a través de plataformas digitales. Desde cualquier punto geográfico, la pyme puede vender sus contenidos, atender en varios idiomas y adaptarse a distintos usos digitales.

El turismo que viene

En el caso español, el turismo representa el 12% del PIB y el 14% del empleo. No podemos permitirnos esperar a que pase la pandemia para adaptar la industria tractora de la economía española; y la innovación turística vendrá antes de las empresas medianas que sepan aprovechar el cambio de modelo económico.

La pyme encuentra oportunidades en la creación de servicios para el turismo que vendrá. Tiene dos implicaciones directas. Por un lado, el incremento de la responsabilidad con el territorio y el medioambiente, lo que condiciona el número o la recurrencia del número de visitantes.

Las pymes pueden competir mediante la creación de experiencias únicas, personalizadas y con actividades artesanales, frente al modelo de economías de escala de los grandes resorts.

Los espacios pequeños serán el gourmet del servicio turístico. En su dimensión digital, la pyme habrá de desarrollar una oferta transmedia (realidad virtual, vídeos 360, historias en redes sociales, contenidos educativos), tanto para sus clientes como para las grandes empresas del sector.

Política de relaciones laborales

El futuro del empleo necesita que las condiciones de los trabajadores se adapten a los nuevos tiempos. El teletrabajo, el derecho a la desconexión digital, el trabajo por proyectos o el diálogo social tienen que reforzar la calidad del empleo y la situación personal del trabajador.

Aquí, otra vez, considero que la transformación digital ofrece a las pymes la oportunidad de diferenciarse con propuestas más humanas, más equitativas y adaptadas a la realidad de cada uno de nosotros. En la felicidad del empleado está buena parte de la cuenta de resultados.

En síntesis, frente a los miedos robóticos y de videovigilancia, las pymes pueden afrontar este cambio radical en la producción, el empleo y el capital con garantías, si saben aprovechar las ventanas de oportunidad.

Por cuenta propia, como generadoras de empleo y negocios, o por cuenta ajena, como proveedoras de servicios para empresas más grandes, las pymes tienen ante sí el reto de la reinvención.

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