Cibridismo y marca personal: ser OneLine

Mildred Laya    16 julio, 2012

Descubrí el Arte del Cibridismo gracias a Ángel González de Ideágoras, cuando me habló de la brasilera Martha Gabriel como una personalidad emergente de la cultura digital. Martha explica de forma muy clara cómo estamos evolucionando en una realidad mixta entre el mundo online y offline: somos OneLine.

Entre muchas otras perspectivas, el «cibridismo» (no busquéis en Wikipedia) habla de la noosfera como la atmósfera colectiva y conectada a través de Internet en la que se desarrolla una economía de la atención. Es esencial ofrecer un contenido relevante si esperamos ser reconocidos en un contexto hiperinformado.

Y aquí entra a hacerle compañía la marca personal. El cibridismo lo construyen los individuos.

Maslow, McLuhan y Freud seguro que estarían fascinados con el tema. Es una mezcla de necesidad, convivencia, experiencia, comunicación, aldea global y autoestima.

La marca personal o personal branding ha tomado fuerza con la identidad digital que todos estamos cultivando en el mundo online. Pero somos cíbridos y esa identidad ha de ser coherente y consistente con la experiencia offline de cada uno.

Vinculada a la reputación y por supuesto a nuestro entorno, la marca personal tiene tres elementos esenciales que son atractivos: individualidad, independencia y libertad.  Eso sí, es mucha responsabilidad, compromiso e incluso riesgo.

¿Por qué es importante la marca personal «cíbrida»?

La confianza, el prestigio y el respeto están fuertemente relacionados con las personas más que con las marcas en las comunidades virtuales. Los que dan la cara y comparten sus experiencias, egos, conocimientos y opiniones. No hay línea editorial corporativa. Son sellos propios. Nombres y apellidos. Gente que come, duerme, ríe, llora y además tiene perfiles digitales. Personas con intereses y emociones.

La marca personal debe responder a un objetivo: ¿Notoriedad, negocio, conocimiento, reconocimiento? ¿Supervivencia profesional? ¿Causa social?

Estos objetivos no interesan a todo el mundo. Por eso, la marca personal busca la «expertología» como una forma eficaz de impactar en comunidades a las que realmente les importa o les afecta lo que compartimos. No es café para todos.

Es así como la relación entre marca personal y cibridismo no responde a complejas teorías, tiene una explicación muy simple: si no estas OneLine no eres relevante y las marcas deben serlo.

¿Cómo puede construirse una marca personal?

Veamos 10 pasos claros y básicos:

  1. Yo: Sé quién soy, tengo claro cómo me perciben personal y profesionalmente dentro y fuera de la red.
  2. Objetivos: mi marca personal tiene el fin de satisfacer mis necesidades y contribuir a mi prestigio profesional o mis objetivos como persona.
  3. Base/Ingredientes:  tengo mi propia matriz DAFO y trabajo sobre ella para construir mi marca personal. No soy ideal, soy adecuado para determinados asuntos.
  4. Networking: dime con quién andas y te diré quién eres, a quién sigues y quién te sigue. El entorno es clave en la marca personal: cuida tus redes y su nivel de influencia.
  5. Percepción: cultiva la forma y el fondo de tu imagen dentro y fuera de la red.
  6. Mensaje/contenido: qué tienes que contar, por qué tu experiencia inspira, atrae y engancha.
  7. Credibilidad y referencia/reputación: elige lo que compartes, destaca lo interesante, reconoce y refiere a otros.
  8. Comunicación: la personalidad digital es mucho más viral y en tiempo real gracias a Internet como canal. Hay que elegir en qué redes estar y cómo.
  9. Seguimiento/mantenimiento: monitoriza tu imagen virtual y pregunta a tus seguidores y amigos cómo te perciben.
  10. Innovación: formación, creatividad, ventaja diferencial. Identifica tu expertise más sólido y cultívalo. Este es quizás el punto más sensible de la marca personal.

Este post tuvo el objetivo de provocar y despertar el interés por este palabro curioso: cibridismo,  y su relación intensa y comprometida con la marca personal.  Continuará…

Para leer más:

 

Foto @LetTheCardsFall, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0 

Comentarios

  1. Objetivo cumplido 😉
    Excelente post, Mildred. Me quedo tanto con la idea de cibrismo, como con la concepción de identidad oneline que fusiona ambos mundos.
    Me parece una exposición de ideas muy recomendable para todo aquel que se resiste a tener presencia online, o a distinguir ambas identidades, muchas veces refugiado en querer evitar «exponerse» públicamente. ¿Cómo terminar de convencerle de las múltiples ventajas?

    Gracias
    Un saludo

  2. Tengo que reconocer que me cuesta hasta pronunciar el palabro en cuestión «Cibridismo», como me costo comenzar mi proceso de digitalización, pero también reconozco que en el momento que entendí que el mundo online y offline son un mismo mundo pero con diferentes escenarios la cosa fue más sencilla y es que efectivamente esto va de personas y de su capacidad para compartir.
    Si me permites una aportación recomiendo » Yo 2.0 Dan Schawbel» sobre marketing personal.
    Gracias por dejar comentar tu post.
    Saludos

  3. ¡Gracias Mildred por aportarnos un nuevo palabro!
    Yo también soy de las que me he resistido a tener presencia online, excudándome en no querer perder mi privacidad; pero lo que no se puede obviar es el hecho de que una parte muy importante de nuestros clientes están en la red y si queremos mantenerlos, no queda otro camino que estar donde ellos están.

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