10 pasos para convertir la transformación digital en innovación

Virginio Gallardo    6 febrero, 2014

La tecnología afecta a todos los sectores de la economía, a todo tipo de empresas e implica cambios en los modelos de negocio que nadie debe ignorar. La digitalización implica a menudo innovación disruptiva en las formas de trabajar, en los procesos y en las formas de entender las empresas, lo que está provocando un darwinismo digital.

Las tecnologías sociales, las denominadas redes sociales corporativas, son el núcleo básico de la nueva economía digital y exige a cualquier empresa un replanteamiento de sus comportamientos y valores para crear lo que hemos denominado organizaciones 2.0.

Las organizaciones 2.0 se caracterizan por su flexibilidad y por su capacidad de innovación, pero también -tal como indica su nombre- por utilizar tecnologías 2.0 o sociales como principal mecanismo de gestión del talento colectivo y de innovación. Te propongo diez pasos que se deben dar para hacer efectiva esta transformación digital:

  1. La digitalización es parte de la estrategia empresarial. No es un objetivo más, ni la implantación de una tecnología ni la mejora de algunos procesos o un nuevo paradigma de Recursos Humanos. La digitalización supone replantearse el funcionamiento de la empresa y debe estar integrada en la visión de los altos directivos.
  2. Hacer operativa la estrategia en los aspectos clave del negocio. Focalizar las primeras actuaciones en las áreas más claves de nuestro negocio donde esperamos obtener más rentabilidad y donde sea más estratégico ayudará a su implantación. Comencemos donde veamos mayor impacto y posibilidades de innovación, donde obtengamos el máximo de rentabilidad estratégica a nuestros primeros pasos.
  3. La clave del éxito es la gestión del cambio. La transformación digital chocará con las resistencias, hábitos y patrones culturales. Los agentes de cambio deben tener un elevado conocimiento de la gestión del cambio, credibilidad organizativa y capacidad demostrada de producir innovación en la empresa.
  4. Centrarse en los procesos, no en la implantación de la tecnología. Digitalizar no es introducir una nueva red social o una herramienta de conocimiento ni hacer un uso masivo de la tecnología, es repensar los procesos, es innovar para conseguir mejores resultados. La introducción de la tecnología es positiva, pues ayuda a digitalizar, pero no transforma el negocio.
  5. Potenciar la cultura de la innovación. Las tecnologías son facilitadoras de conversaciones, de una nueva forma de entender el rol de las personas y la organización, pero para ello se requiere potenciar nuevos valores y comportamientos organizativos como la transparencia, la colaboración, la participación y una nueva forma de entender el talento de las personas como precursor de la innovación.
  6. Fomentar las nuevas formas organizativas: las comunidades. La nueva unidad organizativa, la comunidad, no substituye a la organización funcional, sino que se superpone. El conocimiento y la innovación se gestionan mediante este nuevo tipo de estructuras organizativas donde el talento colectivo de los equipos adquiere más protagonismo para la consecución de objetivos de negocio.
  7. La tecnología es la clave, pero debe ser simple. No te equivoques de tecnología. Uno de los principales errores es pensar en desarrollos tecnológicos demasiado complejos, dar a la tecnología demasiado protagonismo, muchos socios tecnológicos le harán pensar esto. Por primera vez asistimos a una tecnología donde su valor es la simplicidad y cuyo coste  es asumible para cualquier micropyme.
  8. El mayor impacto es en el liderazgo. Hay una nueva forma de tomar decisiones y de gestionar la complejidad que requiere un nuevo tipo de liderazgo. Hacer la transición hacia nuevos modelos de entender el rol jerárquico es sumamente importante para que la cultura innovadora sea una realidad . Estas tecnologías no funcionan demasiado bien con la jerarquía y requieren, por tanto, más liderazgo. Ayude a sus directivos y mandos a hacer esta transición.
  9. Formación digital: Ayudar a que la organización se digitalice requiere sensibilizar, ludificar, desarrollar nuevos valores y nuevas conductas, y para ello es importante para los no nativos digitales comenzar por la formación como parte de esta dinamización. Una vez demostrada la utilidad de las nuevas formas de trabajar, hay una elevada apropiación de esta tecnología por los no nativos digitales debido a la sencillez de uso.
  10. Medir y utilizar análisis de redes sociales. Mida el progreso de las comunidades, mida la actividad que se produce en cada comunidad y evalúe constantemente el funcionamiento y objetivos de las comunidades. Mida y recompense a aquellos roles que las hacen funcionar, sustituya las personas que no las hagan funcionar y a aquellas comunidades que ya hayan cumplido con su ciclo de vida.

El nuevo ADN de la empresa del siglo XXI es la innovación y la aceleración del proceso de aprendizaje y el cambio organizativo, y para ello las herramientas sociales constituyen un instrumento esencial.

Foto:  artwork_rebel, distribuida con licencia CC BY 2.0

 

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