Hasta hace un tiempo, los límites entre la banca y otros segmentos (manufactura, retail, turismo, etc.) estaban bien definidos: separados, pero siempre conectados. El crédito embebido, o embedded finance, viene a diluir aún más esa frontera, al convertirlos casi en un solo ente ante los usuarios. ¿Cómo llegamos hasta aquí y qué beneficios trae para las empresas?
Al hablar de finanzas embebidas, el Foro Económico Mundial es claro: “El sistema financiero del futuro no se construirá en los bancos, sino que estará integrado en las aplicaciones, plataformas y servicios que la gente ya utiliza”. Esta tendencia integra servicios como pagos, seguros y créditos en plataformas digitales no bancarias, ofreciendo a los clientes una experiencia fluida y sin interrupciones.
El mercado de finanzas embebidas para empresas ha experimentado una expansión acelerada en los últimos años. Mientras que en 2021 el volumen de préstamos B2B bajo este modelo era de aproximadamente 12.000 millones de dólares, las proyecciones para 2026 sitúan esta cifra entre los 50.000 y 75.000 millones de dólares.
En este escenario, los pagos de los consumidores representan más del 60 % de todas las transacciones financieras integradas. Como referencia, según Bain & Company, en 2021 los clientes estadounidenses gastaron 1,7 billones de dólares a través de pagos integrados, cifra que se proyecta superará los 3,5 billones en 2026.
Su importancia es tal que, en 2022, el 63 % de los proveedores de servicios B2B en Estados Unidos ya ofrecía alguna modalidad de finanzas embebidas. Por el lado de la demanda, el 60 % de las pequeñas y medianas empresas (pymes) buscaba estas soluciones específicamente para suavizar sus ciclos de pago, mientras que cerca de la mitad valoraba la visibilidad de datos que estas herramientas proporcionan.
Transformación de la cadena de suministro
El financiamiento integrado se utiliza cada vez más como una palanca competitiva en B2B. Al ofrecer términos de pago (por ejemplo, 30/60/90 días) dentro del flujo de compra —en el checkout o al momento de realizar el pedido—, los distribuidores y marketplaces reducen la fricción para el comprador y evitan que este tenga que buscar alternativas externas, como líneas bancarias o factoring. En la práctica, esto puede mejorar la conversión y aumentar el tamaño de los pedidos.
La retención del cliente es otro de los pilares de esta transformación. BCG, por ejemplo, señala que la combinación de software con pagos embebidos se asocia con una tasa de abandono 2,5 veces menor frente a modelos sin pagos integrados.
Otra de las razones del auge del crédito embebido es la asimetría de información frente a la banca tradicional. Mientras los bancos suelen basar sus decisiones en información histórica y agregada, con visibilidad limitada sobre la operación diaria de una pyme o de un cliente, los distribuidores y marketplaces cuentan con datos transaccionales detallados y casi en tiempo real: velocidad de ventas, historial de pagos y frecuencia de pedidos.
Esta proximidad a los datos permite procesos de evaluación de riesgo automatizados (underwriting), que pueden ejecutarse en minutos en lugar de semanas. En este contexto, el comportamiento de pago dentro de una plataforma facilita mayores tasas de aprobación y una asignación de precios de riesgo más precisa.
Estrategias y futuro
El futuro del comercio B2B está cada vez más ligado a la convergencia entre la transacción comercial y los servicios financieros, con fronteras que se vuelven progresivamente más difusas. En 2026, el crédito embebido se ha consolidado como una expectativa creciente del mercado en múltiples industrias, especialmente en ecosistemas digitales y cadenas de suministro complejas.
Las empresas que no incorporen estas capacidades corren el riesgo de perder competitividad frente a aquellas que utilizan el financiamiento integrado como un habilitador de crecimiento y fidelización.
Escalar este tipo de soluciones requiere una infraestructura tecnológica sustentada en cuatro capacidades clave: motores de evaluación crediticia en tiempo real basados en aprendizaje automático; integraciones vía API que se conecten de forma nativa con sistemas empresariales como ERP y plataformas de facturación; marcos de cumplimiento regulatorio robustos y adaptables; y sistemas automatizados de conciliación, gestión de cartera y cobranza.
En este contexto, el crédito embebido no debe entenderse únicamente como una herramienta de optimización de margen, sino como un multiplicador del valor de vida del cliente y un componente estratégico de la propuesta de valor. Las organizaciones que logren integrar las finanzas de manera coherente en la experiencia comercial estarán mejor posicionadas para liderar el panorama en los próximos años.
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