Nueve apartados que debes incluir en tu plan de empresa

El plan de empresa es un documento mediante el que se resume toda la información relevante para la puesta en marcha de un negocio, con el que se pretende demostrar su viabilidad técnica, económica y financiera. Realizar un plan de empresa, también denominado plan de negocio, es algo obligatorio en el caso de emprendedores que buscan lanzar su idea al mercado, con independencia de cuál sea su experiencia previa y de la dimensión que tenga su proyecto. Gracias a este documento, pueden tener una visión global de los elementos clave del negocio y trabajar con datos contrastados, y no solo con intuiciones. No obstante, el plan también puede ser realizado por compañías que ya estén establecidas en el mercado y se plantean modificar algún aspecto de su negocio o ampliarlo.

La importancia del plan de empresa no radica únicamente en su utilidad para el emprendedor, sino que además es la carta de presentación del proyecto a terceros. Por ejemplo, puede mostrarse a inversores privados tales como business angels, si se pretende que estos entren a participar en el capital social, o a organismos de la administración pública, si lo que se persigue es acceder a una subvención. Asimismo, un plan bien elaborado y detallado puede aumentar la probabilidad de que el emprendedor supere el proceso de selección de una incubadora de empresas y sea alojado por ella.

No hay un modelo único de plan de empresa que pueda utilizar cualquier emprendedor y en cualquier circunstancia, de tal modo que deberá ajustarse a cada caso. No obstante, es muy recomendable que los nueve apartados siguientes aparezcan dentro de su estructura.

1. Resumen ejecutivo

Aunque suele figurar al principio del plan, debe elaborarse al finalizarlo, ya que tiene por objeto resumir los elementos clave y atraer al lector para que continúe leyendo el resto del documento. No debe ser muy extenso y en él suelen aparecer referencias a la idea de negocio, equipo promotor, mercado objetivo, fortalezas de la empresa, necesidades de inversión y financiación o rentabilidad que se espera obtener.

2. Misión, visión y valores

En este apartado el emprendedor ha de ser capaz de responder a las preguntas de por qué existe la empresa (misión), cómo debería ser (visión) y cómo debería comportarse (valores), las cuales definen su estrategia.

3. Descripción del bien o servicio

Se debe explicar qué producto (bien o servicio) se quiere ofrecer, quién va a comprarlo (cliente potencial) y por qué va a hacerlo (qué lo hace diferente).

4. Análisis de mercado

Se trata de analizar el grupo de clientes a los que va a ir destinado el producto de la empresa, investigando aspectos tales como el tamaño del mercado, sus barreras de entrada, los competidores, los clientes potenciales, los proveedores o los productos sustitutivos. Este apartado es fundamental para que el emprendedor contraste que su idea de negocio puede tener una respuesta positiva en el mercado.

5. Estrategias de marketing

Incluye las estrategias sobre las variables controlables del sistema comercial de la empresa, es decir, sobre el producto, el precio, la distribución y la promoción.

6. Plan de operaciones

En este apartado el emprendedor debe explicar los procesos principales que va a utilizar para producir el bien o prestar el servicio, así como los recursos que va a precisar para hacerlo.

 

7. Recursos humanos

El capítulo dedicado a explicar la gestión de los recursos humanos supone clarificar aspectos tales como el número de personas que va a necesitar la empresa, las cualificaciones y categorías profesionales que deberán tener, los procesos de selección que se utilizarán o el tipo de relaciones contractuales que se establecerán en cada caso.

8. Plan económico-financiero

La parte de los números es la que suele costar más a la mayoría de los emprendedores, pero es totalmente necesaria para demostrar que el negocio es viable. Se han de cuantificar y detallar tanto la inversión necesaria para el proyecto como las fuentes de financiación a las que se acudirá. Igualmente habrá que estimar la proyección futura de ingresos y gastos cuya integración acredite la rentabilidad de la idea. Es habitual que al realizar estas proyecciones se trabaje con distintos escenarios (de más favorable a menos favorable).

9. Análisis de riesgos

Por último, es muy aconsejable que se realice un análisis de los principales riesgos (comerciales, legales, operacionales, económicos, etcétera) que pueden afectar al negocio, en el que estos se identifiquen y valoren, estableciendo un plan de contingencia para gestionarlos.

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