Claves para que la tecnología reduzca la desigualdad

Más tecnología y menos desigualdad

“El reskilling y la tecnología son parte de la solución a la desigualdad”, destacó el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, durante su intervención en el Foro Económico de Davos, donde aseguró que “la desigualdad es el mayor desafío” al que se enfrenta la sociedad en el cambio de era al que asistimos.

Sin ninguna duda, el desarrollo tecnológico y la transición digital deben aspirar a la inclusión de los colectivos más vulnerables. Porque, por desgracia, continúa habiendo asignaturas pendientes para lograr una sociedad digital inclusiva.

Si bien el presidente de Telefónica reconoció que “las ayudas son necesarias para corregir la desigualdad”, añadió que fundamentalmente se requieren competencias. Un reto para el que la tecnología resulta determinante, también, a la hora de promover una masiva recualificación que permita cubrir los puestos de trabajo que continúan vacantes.

Porque por elevadas que continúen siendo las cifras de desempleo, lo cierto es que muchas empresas no encuentran el talento que demandan. Es decir, mientras miles de personas buscan empleo, miles de compañías buscan personas. Una brecha que se debe, mayoritariamente, a los desajustes existentes entre el mundo académico y el laboral.

Tecnología y educación, un binomio inseparable

Y en este marco, cabe preguntarse: ¿cuáles son las claves para aplicar la tecnología a la educación y la formación?

En España se ha avanzado mucho en la utilización de las TIC en el aula, pero sigue habiendo un enorme recorrido para aprovechar la personalización del aprendizaje de los alumnos con el fin de ofrecerles una experiencia más motivadora y atractiva.

Y en este sentido, Luis Miguel Olivas, director de Empleabilidad e Innovación Educativa de Fundación Telefónica, destaca los siguientes aspectos:

Brechas sociales

El gran reto como sociedad es que la tecnología sea justa e inclusiva. Hay que acompañar a las personas que están en entornos de mayor vulnerabilidad, para que tengan acceso a los dispositivos y conocimientos necesarios y la brecha de formación digital se reduzca.

Pedagogía

La tecnología por sí sola, sin pedagogía, no funciona. Y se ha demostrado que llevar la clase presencial y ponerla detrás de una pantalla tampoco es la solución. Sigue habiendo un gran desajuste entre la adaptación del sistema educativo y el ritmo del mercado laboral. La tecnología puede crear entornos de aprendizaje vivenciales, que incrementen la satisfacción de los alumnos y se adapten a las necesidades de cada uno.

Docente

Los docentes son la palanca imprescindible de cualquier cambio educativo, pero se debe producir un gran cambio en la forma de enseñar. Su rol ha de convertirse en un facilitador del aprendizaje, lo que llevará a experimentar cambios en las unidades didácticas, nuevas metodologías y formas de aprendizaje…

El alumno, en el centro

La tecnología brinda la oportunidad de analizar el impacto educativo en el aprendizaje en función de los datos, y de tomar decisiones para ofrecer soluciones personalizadas a cada estudiante. El alumno debe estar en el centro de la toma de decisiones, por lo que tienen que respetarse su ritmo de aprendizaje y sus necesidades.

Agilidad y velocidad

La tecnología debe servir para agilizar los procesos existentes, para entender de forma más rápida las necesidades de la sociedad y adaptar los contenidos educativos de manera eficiente.

¿Qué brechas digitales hay?

Tal y como recoge el Informe de la Fundación Telefónica, la brecha digital es un concepto que surgió en paralelo al desarrollo de las tecnologías y servicios digitales, especialmente Internet, a finales del siglo pasado.

En un primer momento, se refería a la diferencia entre aquellas personas que tenían acceso a Internet y las que no. Sin embargo, el avance de la digitalización motivó que los expertos identificaran otros dos grandes tipos de brechas digitales, entre las que destacan las relacionadas con las habilidades que las personas tienen para desenvolverse adecuadamente con las tecnologías y servicios digitales.

De este informe se desprende que los principales factores que marcan las diferencias son la edad, el sexo, el nivel educativo y el nivel de ingresos.

No obstante, Luis Miguel Olivas recuerda que estamos viviendo un momento histórico, en el que nos enfrentamos a nuevos escenarios y oportunidades más allá de lo que nunca pudimos imaginar.

Una nueva forma de trabajar y de educar

“La digitalización está reinventando la forma de trabajar, de relacionarse, de consumir, de educar… Hay una enorme incertidumbre en la sociedad, provocada en muchas ocasiones por la falta de conocimiento de hacia dónde van el presente y el futuro”.

Nuevas competencias digitales

Olivas asegura que existe una nueva empleabilidad que realmente está demandando diferentes competencias digitales en los perfiles tradicionales o incluso nuevos perfiles digitales que todavía no se han inventado.

Y esto pone de manifiesto la necesidad de adquirir estas competencias digitales en todas las profesiones, con transformaciones ambiciosas en el entorno educativo, trabajando desde las etapas formativas más tempranas, pero también dentro de las propias empresas.

Educación más ágil y personalizada

Luis Miguel Olivas remarca la necesidad de crear planes de formación que permitan una educación más ágil y personalizada, que se adapte a los retos y demandas del mercado laboral y que nos ayude a tener la capacidad de reinventarnos a lo largo de toda nuestra vida.

Un esfuerzo que, a su juicio, pasa por crear programas de reskilling y upskilling según las necesidades de cada empleado. Y, por otro lado, alianzas público-privadas que sumen esfuerzos para ofrecer a las personas desempleadas programas de formación de calidad en las competencias demandadas.

Crisis de habilidades y competencias

No es que los puentes entre el mundo académico y el laboral se hayan dinamitado, pero la revolución tecnológica ha agravado la crisis de habilidades y competencias.

Y entre esas carencias sobresalen las soft skills o habilidades blandas, que empiezan a priorizarse incluso sobre los títulos académicos y las capacidades técnicas, y que serán indispensables en los profesionales del futuro.

La resolución de problemas complejos y el pensamiento crítico, la creatividad o la gestión de personas son algunas de las capacidades que conforman el podio de las habilidades soft más necesarias en el mercado laboral actual.

De cara al futuro, convendría señalar todas esas competencias digitales y conocimientos vinculados al ámbito de la tecnología, pero también a todos los puestos de trabajo y sectores afectados por la digitalización.

Además, las herramientas tecnológicas están ayudando a entender mejor el contexto y a ofrecer la formación recomendada para cada persona.

Un ejemplo claro de ello son el Mapa del Empleo de Fundación Telefónica, basado en tecnología Big Data, y el Orientador Profesional Virtual, un chatbot que nos ayuda a adaptarnos al mundo laboral digital.

“Estamos en un momento de cambios acelerados. Tenemos que preparar a nuestros estudiantes y trabajadores para la nueva sociedad, porque además de tener las competencias digitales adecuadas, es necesario que tengan todas esas competencias más transversales”.

Ante un mundo tan cambiante, Luis Miguel Olivas sostiene que se necesitan personas con capacidad para adaptarse, con tolerancia a la frustración, con capacidad de trabajo en equipo

“Hay que aprender a aprender”

“Es necesario que las personas tengan la capacidad de buscarse la vida para no dejar nunca de aprender, para aprender a aprender. Todos estos ingredientes son los que un proyecto como Campus 42 ofrece. Un aprendizaje diferente, donde el estudiante está en el centro de su propia toma de decisiones, donde se respeta el ritmo de aprendizaje de cada uno y con un éxito del 100% de inserción laboral, gracias en parte a todas esas competencias más allá de los conocimientos digitales que adquieren”.

Olivas concluye que, hoy más que nunca, es momento de acompañar a las personas, a los estudiantes, docentes y trabajadores, para que se sumen al barco de esta sociedad digital, porque “la tecnología habilita y genera grandes oportunidades, pero son las personas las que transforman”.

Imagen de creativeart en Freepik

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